Ceguera temporal

Summary: Ella causo el accidente, ahora tiene que vivir con las consecuencias…

Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía, Y TODA ELLA ESTÁ PROTEGIDA POR DERECHOS DE AUTOR BAJO EL CÓDIGO LEGAL: 1211242729751, por favor no intenten plagiarlo porque serán demandados en caso de realizar dicho acto. Espero que lo disfruten. Esta historia contiene escenas sexuales y lenguaje fuerte. Se recomienda solo a mayores de 18 años. Si eres menor, léelo bajo tu propio riesgo.

¡GRACIAS POR LOS REVIEWS! :D

Respondiendo anónimos…:

Alejandra: jajaj hola. Pero en este cap veras que él necesita de ella, aunque le tenga resentimiento jejeje como dijiste a ver qué sucede :D gracias por tu comentario y por seguir leyéndome!
Un saludo y un beso!
Nos leemos pronto

Bella POV.

— ¿y cómo te están tratando? — pregunto mi madre un tanto preocupada — porque sabes que nadie tiene porque tratare mal, mi niña. Además tu padre te enseñó a defenderte y sí ese Edward trata de sobrepasarse, primero le adviertes y sí no te hace caso ahora sí lo golpeas. Aunque dudo mucho que el buen doctor Carlisle deje que te haga algo, tan bueno y paternal que es... — después de lo que Edward había dicho sobre los "gustos" de su padre, me hacía pensar acerca del bueno y paternal Carlisle.

— madre... — trate de sonar sería porque estuve a punto de reírme por todo lo que me había dicho — apenas han pasado unas cuantas horas desde que me fui de casa y Edward no puede ver así que dudo mucho que quiera sobrepasarse conmigo.

— es que, cariño entiende, eres mi hija y te tengo que cuidar.

— lo sé y te apreció por eso mamá — escuché unos toques en la puerta que comunicaba con la habitación de Edward y me pare a abrirla; Edward está ahí parado, tan alto y tan... tan él — tengo que dejarte mamá y... dile a Rose que no toque nada — cuando colgué, levante la vista hacia él esperando por alguna acción —... y bien ¿que deseas? — en vez de contestarme levanto los brazos y los hizo hacia adelante... tocando mis pechos. Lo mire un tanto irritada; el otro tanto estaba algo ida... — hey y yo que le había dicho a mi madre que tú no te ibas a sobrepasar conmigo.

— Perdona — dijo sonrojado y extendió los brazos hacia mis costados, me tomo por los hombros de mi camiseta vieja y fue bajando hasta llegar a mis muñecas — quiero... eh hablar contigo un momento — se notaba nervioso y no dejaba de hacer círculos en mis muñecas.

— o...ok — dije algo anonadada — entra — pero no se movió así que tomé sus manos y me voltee; colocando sus manos en mis hombros — y no se te ocurra bajarlas — él soltó una risita y me apretó los hombros.

Todo huele a ella — dijo en un susurro que alcance a oír y me ruborice. Lo senté en la cama y me puse a su lado — quiero hablar y que no me interrumpas.

— ¿algo más? — dije un tanto molesta por el tonito mandón de su voz. Él me tomo de la mano y la apretó suavemente.

— no es fácil vivir así, Isabella. Un día lo tienes todo y nunca piensas que lo vas a perder — -para alguien mimado como tú, tal vez no — me... me molesta, me irrita, me asusta estar en una oscuridad total — decía un tanto ansioso — y que tú te andes tan campante me molesta aún más.

— ¿hubieses preferido que muriera? — un escalofrió recorrió toda mi columna y me hizo tiritar. Por un momento temí que su respuesta fuese afirmativa.

—... Al principio — susurro apenado. Lo que él no sabía era que además de sacarlo de su cochecito le había salvado la vida al interponerme entre él y un maldito pedazo de hierro que salió volando del coche e iba directo a su corazón.

La cicatriz de en mi brazo era un horrible recuerdo de ese día; me volví a estremecer.

— Soy impulsivo, terco y temperamental — -¿no me digas? - pensé sarcásticamente — y... lamento haberte lastimado.

— Ya quedó en el pasado — dije encogiéndome de hombros.

— y te agradezco el gesto que tuviste conmigo en la cena — lo mire con una ceja levantada, pidiendo una explicación sobre el "gesto" que supuestamente yo había tenido hacia él en la cena, cuando recordé que él no podía verme — y aunque nos costara trabajar juntos... tienes que poner de tu parte, ya sabes tolerarme, respetarme, no gritarme y esas cosas, además creo que necesitare sólo un poco de tu ayuda — -¿tolerarlo?... ¡¿más?!, ¿respetarlo?... ¿no gritarte?, ¿sólo un poco de mi ayuda?... - él era el tipo más irritante, testarudo, orgulloso, arrogante y tonto que haya conocido en mi vida — sé que no será fácil trabajar contigo pero lo intentaré; ya sabes por tú carácter pero Bella... ¿puedo llamarte Bella? — Sin esperar a que contestara continuo con su estúpido monólogo — trabajaremos para mejorar tu carácter, así ningún hombre te querrá — esa fue la gota que derramó el vaso. -habías empezado tan bien... pero la tenías que cagar al final.

Me solté de su agarré y me levante de la cama.

— en primer lugar mi carácter está perfectamente controlado, en segundo lugar eres un arrogante con la cabeza llena de humo y tercero yo ni te hice nada para la cena ni sé de qué diablos estás hablando — lo tomé del brazo y a rastras lo lleve a su cuarto. Él puso resistencia y no me quedó más remedio que pisarlo para que se moviera — será... mejor que te largues a dormir y mejor hablamos con más calma en la mañana. Ahora mismo no estoy para soportarte — lo empuje y él rio a carcajadas pero se dejó caer en la cama —... descansa — me dirigí a mi cuarto y cerré de un portazo; Edward seguía riéndose fuertemente.

.

— tozudo de mierda... — masculle medio dormida — con la cabeza llena de humo — por fin venció el cansancio pero ni siquiera al dormir podía tener paz, ya que desde el día que había despertado en el hospital; hace como una semana, hasta hoy, siempre tenía el mismo sueño... o la misma pesadilla; la carretera, el torrencial, el choque, la explosión... y sus ojos verdes esmeralda viéndome sin ver.

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— ¿Bella? — desperté sobresaltada y mire hacia el despertador; las tres de la mañana — ¿Isabella? — volví a escuchar la voz de Edward y me levante torpemente.

— ¿qué pasa?

— Rápido necesito ir al baño — cuando abrí la puerta y lo vi, casi no me aguanté la risa; tenía las piernas cruzadas y estaba un tanto encorvado — ¡apúrate!

Lo tomé del brazo, riendo, y lo guíe hacia el baño, abrí la puerta y prendí la luz.

—... Estaré afuera — le dije cuando lo deje enfrente del retrete, él asintió y se bajó los pantalones sin esperar a que yo me fuera...

-¡oh, Dios mío! ¡Que buen... - salí rápido de ahí y me apoye en la pared, sonrojadisima.

Oí como tiraba las cosas y luego el agua correr; cuando salió, salió molesto.

— Ya te puedes ir... gracias — no le hice caso, lo tomé del brazo y lo guíe hacia su cama — podía sólo — me gruño molesto cuando se acomodó en la cama.

— Claro — dije sarcásticamente — espero no te molestes pero hoy dormiré aquí contigo — él iba hablar así que me apresure — descuida no pienso abusar de tú confianza; dormiré en el sofá.

—... Está bien — dijo receloso — ¿pero puedo preguntar porque?

— por sí necesitas algo. Buenas noches — él frunció el ceño levemente para luego encogerse de hombros y acomodarse mejor, yo fui por una almohada y una sábana a mi cuarto y me acomodé como pude en el sofá más cercano a él y trate de dormir.

—... ¿Isabella? — dijo Edward en un susurro como a la media hora; la verdad pensé que ya estaría dormido.

— ¿hum?

—... Está bien, puedes quedarte — me sorprendí mucho y pensé que a lo mejor lo había soñado pero él volvió a repetirlo — quédate. Te... necesito.

— ¿ya no estás enojado conmigo? — dije en susurros y luego me arrepentí -... ¡de todas las cosas que pude haber preguntado, pregunto la más idiota! - pensé.

— lo que me hiciste no se olvida fácilmente, pero quiero recuperar la vista lo antes posible. Por eso te propongo un trato: tú... no te metes con mi padre y yo acepto tú ayuda de buen grado.

— No acepte el trabajo para quedarme con tú padre — dije apretando los diente, casi gruñéndole; sin ocultar mi enojo.

— pero yo no sé qué intenciones tienes, tú o mi padre ¿Aceptas o no? — apreté los puños fuertemente.

— Ya habías aceptado mi trato — le recordé con los dientes todavía apretados.

— sí pero ahora lo haré de buena gana — lo mire enojada. - lo haces por el doctor Carlisle. Él quiere recuperar a su hijo y tú necesitas el trabajo; ya perdiste dos, no puedes perder este - me recordé mientras contaba hasta cien.

—... acepto — masculle

— perdona no escuché ¿dijiste algo? — dijo burlón, llevándose una mano a la oreja.

— dije acepto — casi le grito.

— entonces tenemos un trato. Buenas noches — oí como se daba la vuelta y reía y yo buscaba algo que aventarle.

Después de diez minutos, su respiración se volvió acompasada; me dormí escuchando su respirar.

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— ¡no me bañaras! — se quejó como niño chiquito.

— Simplemente te meteré bajo la regadera, me darás tú ropa y dejare que tú te bañes sólo — le explique sonrojada pero gracias a Dios él no podía verme.

—... de acuerdo — dijo receloso. Lo tomé del brazo y lo guíe hacia el baño, con cuidado lo ayude a meterse bajo la regadera — las llaves están enfrente de ti y el jabón está a tú derecha — le tomé la mano y se la lleve hasta las llaves y el jabón; él asintió — y el champo y acondicionador están a tú izquierda — volví a guiar su mano hacia un estante que estaba en su extremo izquierdo — ¿seguro que puedes tú sólo? — el sonrió de lado.

— Lo que tú quieres es tocarme — dijo riendo y levantando las cejas sugestivamente — tranquila que yo puedo sólo, descuida — asentí sonrojada y salí de ahí.

— me tiras la ropa cuando termines — grite pero como no escuché una respuesta me asome y él apenas se estaba quitando la ropa... y muy lentamente; primero la camisa, luego el pants y de último los boxers.

Estaba completamente desnudo ¡total y gloriosamente desnudo ante mí! Sus fuertes piernas, su semi erección que dejaba ver que él tenía un miembro ¡grande!, su cintura marcada, su six pack, sus pectorales con vello y sus brazos fuertes y marcados... -¡oh, Dios mío! - pensé excitada -¿que hice para merecerme todo esto?

— ahí va Bella — grito, pero no reaccione a tiempo y su ropa me cayó en la cara.

Me la quité a toda prisa y lo vi extendiendo la mano hacia la llave y luego el agua cayendo por todo su cuerpo; tocando cada pedacito que Dios esculpió.

— ¡Bella, están tocando la puerta! — dijo Edward riendo mientras se pasaba el jabón por todo su cuerpo y me costó mucho trabajo despegar mis ojos de él — ¡Bella, la puerta! — sonrojada salí tropezando del baño. Cuando abrí la puerta, el doctor Carlisle me miro alzando una ceja, quizá preguntándose porque estaba sonrojada.

— ¡Doctor Carlisle! — casi grite.

— Buenos días Bella — me dio una sonrisa despreocupada y entro al cuarto — ¿dónde está Edward?

— Aquí estoy papá — grito él desde el baño — Bella me estaba ayudando a bañarme — Carlisle se sorprendió y yo empecé a negar rotundamente.

— Sólo lo ayude a meterse... en la regadera, sólo en la regadera — dije torpemente, sintiéndome muy ruborizada y avergonzaba.

—Entiendo— volvió a sonreírme — cuando puedas necesito hablar contigo. Te espero en el comedor — revolvió mi cabello y salió del cuarto.

—... Bus-buscare tu ropa — grite para que Edward me oyera y me fui a su armario, en la puerta había una foto de él abrazando a una mujer; rubia, alta y muy hermosa, y los dos se veían felices, en otra foto estaban él y su mamá; lo supe porque en la sala hay un enorme cuadro de ella. La foto era de cuando se había graduado ya que vestía una toga y un birrete azul y Esme lucía muy orgullosa.

— ¿Bella?

— Ya-ya voy — tomé lo primero que vi; una camisa azul, unos pantalones de mezclilla viejos y un bóxer de caritas— ¡oh, Dios! — dije un tanto avergonzada cuando me asome al cuarto y él seguía desnudo y completamente mojado.

— ¡jajaja! Perdona — tanteo hacia arriba y cuando tocó la toalla se la enredo en la cintura.

-¡Dios, gracias por estos momentos que me das para ver tú creación!

— Deja la ropa en el lavabo — sonrió divertido y se tanteo la pared para salir pero no subió bien su pie y su mano mojada resbaló.

— ¡Edward! — solté la ropa y me corrí a su lado, lo tomé de la cintura y evite que los dos cayéramos al suelo.

— Gracias — dijo molesto y se separó de mí bruscamente. Lo tomé de la mano y la lleve a mi hombro.

— poco a poco, Ed — susurre y lo guíe fuera del baño.

Me agaché a recoger su ropa y como él se soltó, siguió caminando hasta presionar su increíble erección en mi trasero; me levante cual resorte.

— ¡woow! ¡Tranquilo, amigo! — dije riendo histéricamente y sonrojada hasta no más.

— perdona es que yo... tú te fuiste y yo... no... Lo lamento — cuando me voltee él estaba ruborizado.

— De-descuida — le tomé su mano y lo guíe hacia su cama — tus ropas es-están encima de la cama. Yo... to-tomaré un baño. Espérame aquí, no te muevas — él asintió ceñudo y yo me apresure a tomar mis ropas y bañarme. Me vestí rápidamente y cuando salí del cuarto él estaba en la cama escuchando música.

Antes de llegar a él, inhalo profundamente y volteó su cabeza hacia mí y sonrío de lado.

— Hueles bien — se quitó los audífonos y se puso de pie — ¿cómo sabías que me gusta andar descalzo? — pregunto irónicamente y yo corrí de nuevo a su armario para tomar un par de chancletas.

— Andar descalzo no te haría mal — él sonrío y se las puso. Lo tomé del brazo y lo guíe hacia fuera — hay escaleras así que camina despacio y confía en mí, ok — él asintió y bajamos despacio el primer escalón, y así con los demás hasta llegar al suelo — no lo hiciste tan mal — trate de darle ánimos a pesar de que mi hombro palpitaba adolorido por su fuerte agarré.

.

— me da gusto que hayas echo que Edward bajé a desayunar — dijo el doc apretando mi hombro adolorido y yo hice una mueca asintiendo — ¿qué hiciste para que se le quitara lo fiera?

Edward se había portado un tanto tímido cuando los criados y Carmen lo felicitaron. El desayuno transcurrió tranquilamente y cuando terminamos le pidió a su padre que lo ayudara a subir, me sentí un poco decepcionada al no confiar del todo en mí pero trate de animarme pensando que poco a poco me ganaría su confianza.

— ayer hablamos — dije en susurros y me aclare la garganta — ayer hablamos y llegamos a una clase de acuerdo: yo... yo no me meto con usted y él acepta mi ayuda — no debí de haber mencionado el trato; Carlisle me veía muy enojado, sus ojos azules estaban oscuros y su ceño se grababa en su frente.

— ¿que él dijo que? — bramo.

— yo-yo no pienso meterme con us-usted de todos modos doctor pa-para mi usted es co-como un padre — odiaba tartamudear pero es que en sus ojos había una irá que nunca había visto en un hombre; ni siquiera cuando Edward había dicho sobre sus gustos particulares.

— ¡yo jamás me materia contigo! ¡Edward está loco! ¡Él no necesita hacer tratos contigo! ¡Yo mando aquí y él tiene que aceptarte, le gusté o no! — se dirigió a la puerta y salió dando un fuerte portazo, lo seguí por miedo a que le hiciera algo a Edward.

- es su hijo, jamás le haría daño. Además ¡está ciego!

— Doctor por favor — dije tomándolo del brazo cuando lo alcance y él se volteó furioso pero creo que vio en mis ojos el terror que sentía pues respiro profundo y cerrando los ojos, se calmó — ¿está usted bien, doctor?

—... Sí, Bella estoy bien — dijo distraído — son las 10 y me tengo que ir al consultorio pero cuando regrese quiero verte en el consultorio, te diré que tienes que hacer para tratar a Edward — yo asentí y lo solté; él se alejó de mi refunfuñando.

Quinto cap… ¿Qué les pareció?

Nenas, ya saben que tienen que hacer…

¿Me dejan reviews?

Los quiere y los ama...

Wills-Cullen-Swan.

PD: tendré que decepcionarlas pero ahora mismo no me encuentro bien de salud, espero recuperarme pronto pero me siento en verdad mal y quiero reposar.
Gracias por seguirme leyendo y espero regresar pronto.
Un beso y mil disculpas.