Ceguera Temporal
Summary: Ella causo el accidente, ahora tiene que vivir con las consecuencias…
Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía, Y TODA ELLA ESTÁ PROTEGIDA POR DERECHOS DE AUTOR BAJO EL CÓDIGO LEGAL: 1211242729751, por favor no intenten plagiarlo porque serán demandados en caso de realizar dicho acto. Espero que lo disfruten. Esta historia contiene escenas sexuales y lenguaje fuerte. Se recomienda solo a mayores de 18 años. Si eres menor, léelo bajo tu propio riesgo.
¡GRACIASPORLOSREVIEWS!…¡LOSADORO!¡LOSAMO!¡Y espero más! Jejeje.
Respondiendo anónimos…:
No hay :(
Lulu, Alejandra, Ash Whitlock… ¿Dónde están?
Chicas gracias por sus comentarios y su apoyo hacia mí y esta historia. Por desgracia para mí y para ustedes ya tengo clases :/ pero estaré actualizando cada semana, en este caso los caps los subiré entre el viernes y el sábado a más tardar pero de que tendrán sus capítulos, los tendrán.
Bienvenidas a las personas que me agregaron como favoritos y alertas y espero que siempre me sigan… sin más que decir: ¡que comience el espectáculo! ¡Y que lo disfruten!...
Bella POV
— siéntate Carlisle por favor que todavía no he dicho lo importante… — dijo el doctor Gerandy; Edward me apretó la mano, y con razón, esas palabras asustan a cualquiera…
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Ver a Edward inmóvil mientras le tomaban su tomografía era raro; sentía... miedo, un miedo que se alojaba en mi pecho y de ahí no se movía. Era extraño.
— ¿te sientes bien?
— Sólo algo mareado — dijo Edward, tomándose la cabeza.
— ¿quieres que te cheque? — le pregunto Carlisle.
— de verdad estoy bien, papá. No es nada. Pero dime algo... ¿que dijo el doctor Gerandy?
— No dijo mucho — Carlisle hizo una muela que me preocupó — sólo que te estudiara a fondo. Hay algo que no le queda claro — Edward estaba inescrutable.
Doblábamos en un pasillo cuando nos topamos con las personas menos deseadas.
— ¡Eddy! — Tanya corrió hacia nosotros y beso a Edward en los labios — ¡hola, Carlislito! — mire a Carlislito con cara de "¿aceptas ese apodo ridículo?" él me miro apenado y se encogió de hombros mientras Tanya lo abrazaba.
— Bella — Jacob me separó de Edward "sutilmente" y me abrazo para hablarme al oído — ¿como está eso de que somos novios? — Tanya escogió ese preciso momento para voltear a vernos así que tuve que darme la vuelta en sus brazos...
— es sólo temporal... ahora suéltame — sisee, pisándole el pie fuertemente.
— ¿Edward es el que lo propuso? — Me dijo al oído mientras mirábamos como Tanya se lo llevaba; yo asentí — ¿estas de acuerdo...?
— ¡Jacob! — Gracias a Dios, Carlisle decidió interrumpir ese incómodo momento — ven aquí muchacho desvergonzado — lo tomo de la oreja y se la jaló. Jacob era más alto que él pero eso no importaba, Jacob puso el rabo entre las patas — me hablo tú directora está mañana... Discúlpanos Bella — dijo regalándome una sonrisa de lado — pero Jacob y yo tenemos mucho de que hablar. Hazme el favor de ir por Edward y llevarlo a casa — no me lo repitió dos veces; le di un beso en su mejilla y fui en busca de Edward.
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— Se acaba de ir — dijo un enfermero a mis espaldas, asustándome. Era demasiado alto, más alto que el metro ochenta y ocho de Edward. Y guapo; sí... se podría decir que era guapo — ¿buscas al hijo del doctor Cullen? — yo asentí rápidamente. Tenía miedo de que Tanya se lo haya llevado — seguía un poco mareado así que la ayude a treparlo. Dijo que lo llevaría a tomar aire fresco.
— ¿dijo a donde? — él negó antes siquiera de que terminara — gracias — tomé el celular y le marque a Carlisle. El contesto al segundo timbrazo — Carlisle tenemos un problema...
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Pensé que Victoria y Tanya eran muy extrañas pero me equivoqué, hay alguien todavía peor. Ángela Weber.
Les explicare porque...
Flash Back...
— ¿como es? — me susurro Edward enfrente de la doctora, ella sonrió por lo obvio que él había resultado; le di un codazo para que se alejara de mi.
— pasen por favor — dijo guiñándome el ojo — siéntense ¿Díganme... Son novios? — Edward se puso rojo al igual que yo.
— No, ¿porque lo pregunta doctora...
— ¡oh, donde quedaron mis modales! — Le apretó la mano que Edward mantenía extendida — Doctora Ángela Weber a sus servicios — y luego me sacudió la mía — ¡oh, que manos tan suaves! — yo la mire extrañada.
— Ve-venimos aquí por el caso de Edward — dije zafándome.
— Oh sí, sí. Estoy enterada del asunto. El tratamiento para recuperar su vista ya está listo — me tendió un par de hojas y se puso a explicarme — revisé las tomografías con el Doctor Gerandy y el Doctor Cullen. Encontramos un pequeño coagulo en el lóbulo occipital pero llegamos a la conclusión de que no es demasiado grande para causar un daño peor — abrió su cajón derecho y revolvió el interior hasta dar con lo que buscaba — ¡aquí están! — dijo tendiéndome un frasco de pastillas
— ¿y para que son? — dije viendo el frasco detenidamente.
— son para deshacernos del coagulo. Esto hará todo el trabajo... mayormente — dijo encogiéndose de hombros — necesito hacer unos ejercicios contigo. Levántate, por favor — Edward obedeció al instante.
— ¿que clase de ejercicios, doctora?
— quiero ver sí puedes sin tus otros sentidos. Victoria me dijo que puedes ver luz ¿eso es cierto? — Edward asintió orgulloso — eso es bueno... — ella le tapó los oídos y le tapó la nariz para que sólo la siguiera con lo poco que veía; la siguiente media hora se la pasó yendo de un lado para otro, con Edward detrás, como perrito.
Cada vez que la veía, ella me daba una sonrisa de oreja a oreja o me guiñaba el ojo. -¿que se trae está?
Ellos se reían o bromeaban mientras hacían los ejercicios y yo sólo me quedaba ahí sentada, viéndolos y aburriéndome más de lo normal.
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— quiero que te tomes tus pastillas para deshacernos del coagulo. También quiero que estés haciendo los ejercicios.
— Gracias doctora — Edward se levanto de su asiento y yo hice lo mismo.
— muchas gracias, Ángela. Nos vemos pronto — ella me sonrió de lado y mientras me sacudía la mano, me acaricio el brazo con la otra... -¿que diablos...? — nos vemos.
Casi salí corriendo de ahí.
Ya en el elevador Edward se rio libremente.
— ¿de que diablos te ríes?
— An-Angela, jajaja
— ¿que con ella?
— Le-le, jajaja, le gustaste, jajaja — tuve que esforzarme para escucharlo claramente... -¿que?
— ¿y tú como diablos sabes...? — el elevador se detuvo y Carlisle subió sin darse cuenta de nuestra presencia, ya que estaba concentrado en un expediente.
— ¿es mi papá? — me susurro Edward al oído.
— ¿tú quién crees que es sino? — Carlisle levanto la vista del documento y nos vio por unos segundos, volvió a bajar la vista y al segundo volvió a levantarla.
— ¡chicos que sorpresa! — Edward y yo no pudimos evitar reírnos — perdón, es que estaba leyendo el caso de la joven Shepard y me perdí — estaba sonrojado y así se veía más sexy que de costumbre. Ya pocos hombres se sonrojaban.
— descuida papá... Ya que estas aquí — por su tonito sabía que era lo que iba a preguntar — ¿como está la novia de la doctora Weber?
— ¿la que es Ginecóloga- obstetra? Bien, supongo. Fue trasladada al hospital de California el verano pasado. Según tengo entendido siguen en contacto... ¿porque la pregunta? — -debió haber dicho eso antes- me queje mentalmente. Antes de que a Edward le diera por ser graciosito, le pegue disimuladamente en las costillas.
— Po-por nada. Hoy me atendió, se veía triste... — mintió.
Carlisle se vio sorprendido pero no dijo nada más que un simple "oh", luego todo se volvió incómodo. Cuando el elevador llegó a la planta baja, él se despidió de nosotros y siguió su camino, y nosotros el nuestro.
— sí hubiese sido una apuesta, hubiese ganado. Jajaja
Fin flash back...
—... Y tenemos planeado vivir juntos — Rosalie reventó mi burbuja.
—... ¿que?
— Diablos, Bella — se quejo — tendré que repetirte todo. Me canso, ¿sabes?
— perdona.
— te decía que Emmett es la persona que quiero para compartir mi vida. Todavía somos algo nuevo pero sé que él es el indicado. Me late —... Ahí me cayó el veinte.
— ¡¿Emmett?! — como si fuese conjuro de magia, él apareció de repente.
— ¿me llamabas? — Se coloco junto a Rosalie — hola nena acabo de llegar ¿aquí vives?
— No osito aquí vive mi hermana — él ni se sorprendió al verme.
—... ¡ESTAS LOCA! ¡Ni siquiera lo conoces!... — le llame la atención pero los dos solo se encogieron de hombros.
— que te puedo decir, lo trate y me gusto. Es caballeroso, atento, educado y gracioso, claro además de guapo — no dejaban de verse a los ojos y eso me puso más enferma.
— ¡es solo un capricho! ¡Él es mucho mas grande que tu! — objete.
— ¡¿y que?!
— ¿como que y que? Estas… estas idiota. Tú, dile algo.
— ¿te amo? — dijo meloso, viéndola con ojos de borrego enamorado.
— no esa clase de algo, idiota… — dije golpeándome la frente.
— ¿no te gusta? — Rosalie sabía como desarmarme con sus pucheros.
— Eres una niña, por dios — dije para que entrara en razón — ¿y tú? ¿No crees que eres demasiado grande para ella?
— ¿que son diez años? — pregunto Emmett encogiéndose de hombros.
— ¿que son diez años...? ¡Maldito idiota! A mi no podías besarme por una estúpida regla de no hermanitas... ¡ELLA ES MI HERMANITA! — grite desesperada.
— Pero a ella la amo, es verdad — para ese entonces ya respiraba apresuradamente y mis ojos ya estaban rojísimos por la ira.
— Tendrás que acéptalo — me dijo Rosalie; ahora estaba molesta, se le veía en la frente — tengo dieciocho, ya no soy tan niña. Y tú... — dijo golpeando el pecho de Emmett — me vas a explicar como estuvo eso de besar a mi hermana — antes de que pudiera contestar entro mi madre a la cocina.
— ¡oh, Bella aquí estas! — cruzó el umbral y me abrazo como lo había echo apenas verme en la puerta — no le arruines esto a tú hermanita, se ve feliz — me susurro al oído mientras me abrazaba. Rosalie y Emmett "discutían" aparte.
— ¡¿tú también?! ¡¿estas loca?! — por poco y me suelta una bofetada — ¡ella es una niña, mamá!
— Ya está grandecita y además Emmett es todo un caballero — - sí sólo supieras... - replique mentalmente. Me levante molesta de mi asiento.
— Tú — dije empujando a Emmett lejos de mi hermanita. Lo saque de la cocina y lo peque a la pared — sí la haces llorar o la lastimas de algún modo, te cazare y pasarás el resto de tú vida en el hospital y sin poder orinar... Nunca — no teníamos hermanos que nos defendieran así, así que tenía que tomar ese papel. Emmett trago saliva ruidosamente — confío en que serás todo un caballero.
— El mejor — dijo apenas en un susurro — no me capes.
— No me busques — sonreí de oreja a oreja y él volvió a tragar saliva... Rosalie grito:
— ¡Isabella deja de asustarlo! — antes de que se le ocurriera venir y echarme a perder mi magnífico papel, me fui de ahí; mientras me alejada le hacia señas de que estaría vigilándolo.
— eso es saber dominar a un hombre... ¡me gusta! — Jacob decidió arruinar mi glorioso momento con su presencia.
— ¿ahora que quieres?
— nada. Tanya anda cerca y vine a salvarte el empleo — dijo orgulloso, como sí eso fuera el mayor acto heroico jamás logrado... Patético.
— puedo sola con Tanya, gracias — dije sarcásticamente, haciéndolo a un lado para que pudiera pasar. Tanya apareció de pronto.
— … ¡Robert Pattinson! — grite cerrando los ojos por unos momentos y luego los abrí, desilusionada.
— ¿Jakie que se fuma tu novia estos días? — me vio como sí fuese el bicho más raro que hubiese visto en su vida.
— Nada Barbie pero al parecer nombro personas y aparecen como por arte de magia, y quería intentarlo con alguien que sí apreciara — ella rodó los ojos y yo hice lo mismo — aún lado, voy a pasar — y la empuje.
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— ¿que acaso soy mago? — dijo Edward en voz alta apenas entre.
— ¿a ti también se te aparecen personas? — Él asintió sonriendo — bienvenido al club — cerré la puerta de golpe — sigo preguntándome como es que sabes que soy yo.
— Por tus pasos, son demasiado torpes y reconocibles — fui al armario para dejar mi chaqueta — ¿ya se fue tú familia?
— sip. Mi madre dice que gusto en conocerte... de nuevo. Mi hermana sólo vino a fastidiarme el resto de la semana.
— ¿rompió algo de tú habitación? — yo reí por su ocurrencia y me fui a sentar en su cama, donde él estaba. Después de dos semanas tratándonos y ayudándolo con sus ejercicios, al fin había progresos; ahora se podía decir que éramos muy amigos... de esos amigos extraños que se comportan extraño.
— nop. Trajo a su nuevo novio para que lo conociera... ¿te acuerdas de Emmett, el que te conté que conocí cuando salí con Alice? — Él asintió, divertido — bueno, ese animalejo es su novio y ya quiere irse a vivir con él, y lo peor, mi madre lo aprueba... ¿que diablos le pasa? ¡Por dios, sólo tiene 18, es una niña! ¡Emmett jugara con ella! — me desahogue.
— ¿y sí el de verdad la quiere?
— llevan saliendo dos semanas. Se conocieron mientras los dos iban al cine con sus, ahora, ex parejas ¡¿por dios?! ¡Eso no es amor... es lujuria, vil deseo carnal! ¡SEXO! — Edward se rio de mi.
— jajaja, suenas como mi abuelita, jajaja, tranquila. Déjala ser — lo golpe en el hombro — ¡auch!
— ¿y sí resulta embarazada y él se va? ¿Y sí la golpea? ¿Y si la mata? ¿Y si se la come? ¿Y sí... — no podía seguir pensando lo peor...
— ¿y sí la viola? ¿Y sí la maltrata? ¿Y sí no le da de comer? — Dijo imitando mi voz — ¡Dios, Bella contrólate! Ella estará bien — fue subiendo su mano por todo mi brazo, subiendo por mi cuello hasta posarlo en mi mejilla — ella estará bien — se fue acercando lentamente.
— Tú no puedes saber eso, simplemente porque tú no conoces a ninguno de los dos — estaba perdida en sus labios, que se acercaban, y en su mirada, verde como el esmeralda.
— Tienes que confiar... — me beso tiernamente al principio pero luego fue subiendo de intensidad.
Ahora saben a que me refiero cuando digo amigos extraños... ¡nos besábamos cada que podíamos!
— Ed...
— Shhh — dijo separándose apenas de mis labios — no arruines el momento — y volvió a besarme...
— ¡Ed...! — Edward y yo nos separamos de un brinco — ¡¿que están haciendo?! — Carmen entro corriendo y cerro la puerta con seguro — ¿que tal sí entraba Tanya? ¿O Jacob? — yo me encogí de hombros.
— a mi me da igual, Jacob ni me va, ni me viene y Tanya... Tanya me vale ve... — Edward me tapó la boca con la mano y me susurro un no en el oído — cacahuate, me vale cacahuate — gruñí.
— bueno, dejen de hacer eso. Edward son las seis, báñate; Bella, Edward se va a bañar, largo — le fruncí el ceño y le gruñí.
— puedes entrar para ayudarme a vestirme sí quieres cariño — dijo guiñándome el ojo y Carmen rodó los ojos. Antes de salir le di un pequeño beso en los labios, que él me devolvió. Al pasar junto a Carmen, ella me pellizcó una nalga.
— ¡hey!
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— buenas tardes, Carmen — dije dándole un beso en la mejilla.
— buenas tardes ¿de donde vienes?
— De ver a mi familia — dije, dándole una sonrisa sincera — ¿que hay para comer?
— albóndigas... ¿chica porque ese cambio drástico? — pregunto sonriendo y deteniéndome por los hombros mientras daba vueltas por la cocina.
— ¿no sabías? ¡Tanya no ha vuelto desde el sábado pasado!
— ¿ya pasó una semana? — pregunto con falsa preocupación y las dos nos reímos, cómplices. Me toque la punta de la nariz; afirmando.
— Me iré al cuarto — tomé una manzana de la mesa y la mordí con ganas —sif me nefechitas, ya shafes griftas — ella negó sonriendo y me dijo que me largara con la mano.
...
—... Y la quiero — quería ver sí Edward adivinaba está vez quién era sin escuchar mis torpes pasos. Me pegue más a la puerta — pasa más tiempo conmigo que la otra. ¿Que diablos tiene mi padre que a todas atrae? — -¿sigues dudando de mi? — no le he preguntado a mi padre porque no quiero más problemas pero ella me lo ha insinuado cada que puede ¿que no puede ver que estoy jugando con ella? ¿Que no me interesa, realmente?
— Entonces... — Jacob carraspeo — ¿me la puedo quedar? — - hablan de mi, como si no estuviera – pensé, ofendida. - ¿Qué se cree Edward? ¿Qué puede jugar conmigo? Ah no, eso no. A mi no me ve la cara, no señor. A este juego se puede jugar de a dos… — la tuya no me hace caso por mas que lo intento. Al parecer solo tiene ojos para ti — - ¿acaso no es obvio que la Barbie solo respira para Edward? – pensé furiosa.
— por mi, quédatela pero no te resulta algo… ¿boba? — - ¿boba…?
— que va, ella me sirve para lo que necesito, si me entiendes ¿verdad, men? — me los imagine dándose codazos por sus insinuaciones mas que obvias… hombres.
— solo no la lastimes, o yo te hare pagar — - oh que considerado… pedazo de idiota.
Escuche unos pasos acercarse y no me quedo remedio que hacer como que apenas estaba llegando.
— ¡Bella que sorpresa, cariño!
— ¡Jake! — me tire a sus brazos pero él no se lo esperaba así que casi nos caemos los dos. Lo bese en la mejilla — vine a decirles que el almuerzo esta casi listo — mire a Edward, que fruncía el ceño — Jake… ¿te gustaría salir esta noche? Tengo ganas de bailar y mis amigas están ocupadas ¿puedes?
— cla-claro pero…
— Gracias — dije efusivamente y le volví a dar un beso — necesito cambiarme. Nos vemos en unos momentos — él salió desconcertado del cuarto.
—… ¿Bella? — Edward trato de acercarse a mí pero no quería que lo hiciera, no quería que me sintiera llorar.
— ahora no puedo, Edward. Después
— no, ahora ¿Qué tienes? — por mas que lo esquivaba él me seguía a su paso — ¿Qué tienes?
— ¡nada! ¡Ok, nada! ¡Me puedes dejar en paz!
— yo… escuchaste algo…
— si, ok y ganaste, ok, ganaste — las lagrimas salían de poco en poco — ¿querías hacerme pagar por dejarte ciego accidentalmente? ¡Lo lograste!
— ¿Bella?
— Te pediría que te largues pero no puedo — Carmen entro en ese momento — quédate con él, yo… — salí corriendo de ahí, sin mirar atrás aunque escuche a Carmen, a Jacob y a Edward gritar…
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Salimos, Jacob y yo como había dicho, pero no salimos solos. Le pedí a una amiga, Leah, que nos acompañara con su novio, Sam; quería que Edward pagara, no que terminara borracha y violada… aunque lo primero si sucedió.
Entre Sam y Jacob tuvieron que subirme al auto y a mi cama… bueno, eso dice Leah…
Flash back estilo borracho…
— ¡otra, camaremo, deme otr-tra! — aporreé el vaso de cerveza.
— ¡Bella, basta! ¿Te tienes? ¿Qué le pasa? — Leah… Leah tenía una voz muy chillona.
— no lo se — Jacob se escuchaba lejano…
— ¿Qué estas diciendo, perrrrrro?
— ¡Bella! — Dijeron todos a coro, asustados — Sam, vámonos. Bella ya esta mas que tomada — Jacob me tomo del brazo y yo me zafe como pude.
— shueltameeee. Sho no esh, hip, toy tomada… tfu mama es la que estfa tomada, hip, sho estoy perrrrfec-tramente…
— llévenla al coche. Peda o no, la voy a matar…
Fin del flash back estilo borracho…
Eso es todo lo que recuerdo. Ni siquiera se si Carlisle me vio, o si Edward dijo algo o no. solo recuerdo haberme tirado en mi cama, con ayuda de Jacob. Después de eso todo se volvió negro…
Al día siguiente Leah me llamo, muy enojada por cierto, recriminándome todo lo que le había dicho y preguntándome porque rayos estaba de ese modo. Claro que le dije que lo sentía y me hice a la pendeja diciéndole que había quedado así por no haber comido nada, que en parte era cierto. Ella no se lo creyó pero dijo que lo aceptaba por ahora.
Gracias a Dios, Carlisle no estaba esa noche y Edward estaba profundamente dormido cuando mi escandalosa perver había regresado a casa, anoche.
Jacob se porto muy bien hoy y eso me hizo sentir mas miserable. Le pedí perdón pero él se notaba chiviado. A Edward no lo vi el resto de la semana; bueno solo jueves y viernes porque el sábado nos tocaba cita con la doctora Ángela…
Para comenzar mi semana apareció Tanya, más bronceada que nunca, y lo primero que hizo fue ir con Edward y encerrarse por horas. Yo no sentía celos, para nada…
Chiveado: es cuando una persona esta apenada y/o molesta. Creo que es una palabra mexicana, creo, jejeje.
Perdón por la tardanza, pero la tarea me tiene muy ocupada. Aunque no sea puntual les prometo subir cap… bueno, Decimo segundo cap… ¿Qué les pareció? Bien, ya saben que tienen que hacer ¿Me dejan reviews?
Los quiere y los ama... Wills-Cullen-Swan.
Nos leemos la próxima semana, se cuidan mucho!
Esperen… ¿y si hacemos un trato? Si me atraso un día, como este cap y el anterior, les subiré un adelanto, ¿vale? Bueno… Aquí les dejo un adelanto…
— Bella, un hombre ha venido a verte — Carmen estaba mas que extasiada por la llegada del hombre misterioso.
— ¿Quién es? — preguntaron Edward y Jacob a la vez. Tanya y yo rodamos los ojos.
— Dile que en un momento estoy con él — no se lo repetí dos veces; Carmen salió volando del cuarto — ahora vuelvo — a Tanya como siempre, le dio igual; Jacob asintió, molesto, y Edward hizo lo mismo.
Conforme bajaba las escaleras se podía escuchar mas clara la voz del hombre ahora no tan misterioso. Sonaba coqueto, típico de él, nunca iba a cambiar…
¿Quién será?... nos vemos en el próximo capitulo.
Besos y abrazos estilo Emmett para todas…
