Ceguera Temporal
Summary: Ella causo el accidente, ahora tiene que vivir con las consecuencias…
Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía, Y TODA ELLA ESTÁ PROTEGIDA POR DERECHOS DE AUTOR BAJO EL CÓDIGO LEGAL: 1211242729751, por favor no intenten plagiarlo porque serán demandados en caso de realizar dicho acto. Espero que lo disfruten. Esta historia contiene escenas sexuales y lenguaje fuerte. Se recomienda solo a mayores de 18 años. Si eres menor, léelo bajo tu propio riesgo.
¡GRACIAS POR LOS REVIEWS! ¡LLEGAMOS A LOS 140! ¡LOS AMO! ¡LOS ADORO! ¡LOS AMO! ¡GRACIAS!
PD: cambie mi nombre, ya no voy a ser Wills-Cullen-Swan. Ahora sere Will Stewart de Pattinson. Quería cambiar un poquito, pero sigo siendo yo :D
Respondiendo anónimos…:
… no hay anónimos…
Chicas gracias por sus comentarios y su apoyo hacia mí y esta historia. Como sabrán ya tengo clases pero estaré actualizando cada semana, en este caso los caps los subiré entre el viernes y el sábado a más tardar pero de que tendrán sus capítulos, los tendrán.
Bienvenidas a las personas que me agregaron como favoritos y alertas y espero que siempre me sigan… sin más que decir: ¡QUE COMIENCE EL ESPECTÁCULO! ¡Y QUE LO DISFRUTEN!...
Bella POV
— ¿Rosalie?
— ¡es Emmett; ya despertó!
— ¿en serio?
— Sí, ven — mi hermana se escuchaba muy esperanzada. No la escuchaba así desde hace mucho tiempo, y eso me ponía muy contenta.
— Ahora mismo estoy ahí — dije sonriéndole al teléfono y colgué. Edward me veía con el ceño fruncido — lo lamento, pero en otra ocasión tendremos sexo en tú prado — dije apresuradamente, causando que se riera — ahora tenemos que ir al hospital.
Salir del bosque no fue tan difícil como creía, Edward se sabía el camino muy bien y pronto llegamos al auto.
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— ¿como estás? — Dije abrazando a Rosalie apenas verla — ¿ya fuiste a casa? — ella negó apresuradamente.
— Aquí me baño y duermo; Carlisle es muy considerado — Edward y yo sonreímos a la vez. Uno de los privilegios de los cuales gozaba era tener un lindo suegro, jefe del hospital, que nos permitiera quedarnos a cualquier hora.
— ¿Bellita? — la voz de Emmett se escuchaba ronca y muy baja.
— Sí, Emm aquí estoy — me acerque a la cama y le tomé su otra mano; Edward seguía parado en la puerta, con la mirada sobre mi — ¿como te sientes?
— como sí me hubiesen acuchillado, golpeado y pateado, todo al mismo tiempo — me sonrió de lado y la verdad, no supe sí llorar o reír; él se lo tomaba todo a broma — me siento cansado.
— ¿recuerdas algo?...
— re-recuerdo que había peleado con Rose y que me fui del restaurant — mientras nos relataba lo sucedido, miraba a la nada; concentrándose en recordar — uhm... después de caminar unas cuantas calles escuché gritos, los gritos de una mujer. Ella estaba en problemas, gritaba pidiendo ayuda — daba un poco de miedo ver la expresión ida de Emmett. Sus ojos transmitían dolor, pena e ira — unos... tipos, porque a esos no se les puede llamar hombres; eran cuatro y estaban tratando de hacerle daño a la chica. Tomé a dos por sorpresa pero los otros dos supieron como defenderse... ¿Bebé porque lloras? — al levantar la vista, vi que Rosalie era un mar de lágrimas.
— Fuiste muy valiente y tonto. Te amo pero pude perderte ¿sabes? Ay Emm eres mi héroe — se abrazaron y besaron largo tiempo; el suficiente para que quisiera ver hacia otro lado. Me acerque a Edward.
— Hola, extraño — dije dándole un beso en su mejilla.
— Hola, extraña — me devolvió el saludo con una sonrisa de lado — estem... ¿ya nos podemos ir? — me susurro al oído cuando me abrazo por la cintura. Antes de que le contestara entro una enfermera.
— ¿Emmett McCarty? — pregunto la enfermera.
— El de la cama — le respondió Emmett, regalándole una sonrisa de lado, la enfermera se rio coquetamente y Rosalie le pegó "disimuladamente" en el brazo a Emmett y a la enfermera la vio con ojos asesinos. - tengo una hermana bipolar y celosa - pensé divertida por la situación.
— ¿que quiere? — pregunto mi hermana de manera brusca. A la enfermera enseguida se le bajaron los humos; en silencio fue checando la presión, la sonda y el ritmo cardíaco de Emmett.
— ¡igualada! — bufo Rose cuando la enfermera se fue de la habitación.
Como Emmett estaba más que bien, nos despedimos de ellos y fuimos rumbo a casa. Edward no dejaba de mirar hacia mi dirección todo el trayecto.
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Eran cuarto para las nueve de la noche cuando llegamos a casa.
— ¡que bueno que llegaron! ¡Me estaba poniendo histérica! — Carmen nos recibió en la puerta y nos abrazó a cada uno; después de dos meses de vivir en una casa de locos, uno se acostumbra al trato.
— Fuimos con la doctora Weber y luego pasamos a ver al cuñado de Bella que acaba de despertar — me erice involuntariamente al escuchar la palabra cuñado; apenas y me hacia a la idea de que él, un hombre de veintiocho años, mayor que yo, sea el novio de mi hermanita, de dieciocho.
— ¿y está bien? — pregunto Carmen alarmada, creo que estaba en su naturaleza el ser así de sobreprotectora con cualquiera.
— sí, está bien. Ya hasta empieza a hacer bromas.
Carmen nos preparó la cena mientras esperaba a que su esposo la viniera a buscar; hoy era su aniversario de bodas número veintidós, y lo iban a celebran con una cena romántica.
Y, bueno, como teníamos la casa para nosotros solos... ya sabrán lo que pasó.
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Edward y yo estábamos durmiendo, uno al lado del otro, cuando escuché ruidos provenientes de la cocina.
Me levante con cuidado, apartando sutilmente el brazo de Edward, y me vestí, tomé el bate que estaba en la esquina del cuarto y salí de ahí con bastante sigilo; los ruidos se hacían cada vez más fuertes.
Prendí la luz cuando escuché una maldición a la madre de la mesa. La luz ilumino en segundos la cocina y Carlisle me veía con ojos saltones dé la impresión y el miedo escrito es sus facciones.
— ¡dios, Carlisle me asustaste! — dije bajando el bate que tenía levantado.
— ¡¿te asusté?! ¡Tú casi me provocas un infarto, niña! — Dijo llevándose la mano a su pecho acelerado — ¿ya no puede ir uno deambulando en su propia casa?... ¡ya suelta eso que me pones nervioso, mujer! — lo coloque en la esquina de la cocina y me quedé viendo fijamente a Carlisle.
— ¿ya cenaste? ¿Quieres que te prepare algo? — le ofrecí pero él negó rápidamente.
— ya cene, sólo venía por algo de leche — dijo algo más calmado. Tomo la leche del refrigerador y se fue a la alacena — ¿quieres? — yo negué rápidamente y él sólo se encogió de hombros, saco un vaso y se sentó a beber.
— ¿como estuvo tú día? ¿Donde está Jacob?
— lo lleve de vuelta a Chicago — dijo cansado, se llevó el vaso a la boca y tomo un buen trago — el muy... tonto estaba hasta las chanclas de borracho y se metió a una casa, los dueños hablaron a la policía y se lo llevaron preso — jugo con su vaso unos segundos y lo lleno de nuevo — estaban a punto de liberarlo cuando apareció por fax una foto de un secuestrador, que para desgracia de Jacob se parecía a él — volvió a tomar la leche de golpe y se levanto de la silla — en fin, me pase todo el día en la delegación tratando de hacerle comprender al policía que Jacob no era Marcial Williams. Cuando al fin lo soltaron me pidió que lo llevara a Chicago, que sus pocas cosas que trajo se las pasará cuando pudiera, porque ya no quería estar cerca de la policía — - ¡que mariquita! - dije mentalmente — iré a dormir — dijo cuando llegamos al final de las escaleras — buenas noches.
— Buenas noches — me despedí de él y entre sigilosamente al cuarto.
Como ya no tenía mucho sueño tomé mi manoseado ejemplar de cumbres borrascosas y me acomodé en el sofá a leerlo.
Al abrirlo encontré una nota, con la letra algo chueca:
Tú me has enseñado cosas que yo jamás había soñado. Me haz enseñado a amar con el corazón y no con la vista, me haz enseñado a ser una mejor persona y a ver la belleza interior.
Sé que no tengo perdón al decirte tantas cosas feas estos últimos dos meses pero con el tiempo y con tu constante compañía he aprendido a valorar lo que tengo.
Tú voz, tú olor, tú esencia me enamoraron, tú forma extraña de ser me cautivo.
Ahora que estoy aprendiendo a recuperar la vista no quiero perderte, quiero que estés a mi lado no como mi niñera o mi cuidadora, sino como mi novia, mi amante y mi amiga y sí el futuro nos lo permite, como mi esposa.
No se muy bien como actuar a tú alrededor, pero tú podrás enseñarme.
PD: ¿quieres ser mi novia?
Llorando me acosté de nuevo en la cama de Edward y él abrió los brazos para que volviera a acurrucarme dentro.
— Sí — susurre quedamente. Edward abrió sus ojos lentamente — sí quiero — dije acariciándole el rostro cariñosamente.
— ¿sí quieres que? — dijo adormilado.
— sí quiero ser parte de tú futuro, ser tú amiga, tú amante y tú novia, y todo lo demás — dije en susurros, fue un milagro que se me entendiera todo porque no dejaban de salirme las lágrimas de tanta felicidad.
Por fin podía ser plenamente feliz; sin miedo a enamorarme o a perder. Edward ya tenía mi corazón y al parecer yo tenía el suyo desde hace tiempo.
— Te amo — dije lentamente y sin vacilar, sin miedo pero con el corazón palpitándome como loco, una parte de mi ya sabía que lo amaba, desde hace tiempo.
— ¿segura? ¿No es muy pronto?
— Totalmente segura — dije sonriendo.
— ¿entonces porque lloras? — dijo limpiando mis lágrimas.
— Por que soy feliz, ahora soy feliz — Edward me beso en la frente, en las mejillas y en los labios — y ahm... te necesito — él sonrió de lado y se colocó encima de mi.
— yo también te amo.
Con delicadeza fue despojándome de la bata, de su camisa y de los pequeños shorts que usaba para dormir. Yo le quité los boxers para poder apreciar su exquisita erección.
Me beso mientras entraba en mí y empezó a moverse lentamente mientras me besaba.
— ¡oh Dios, Edward! — le dije al oído — ¡así, más rápido! — Él se salió casi por completo y volvió a entrar de una estocada — ¡oh, Dio... — me beso apasionadamente mientras seguía moviéndose más rápido. Mis gemidos morían en su dulce y sensual boca.
El orgasmo estaba a punto de llegar, sentía el pene de Edward entrar y salir rápidamente mientras mis paredes trataban de agarrarse a él.
— ¡oh, Sí Bella! — siguió moviéndose mientras besaba y mordisqueaba mis pechos y mis labios — ¡ya casi! — se movió más rápido y yo deje que mi orgasmo se liberará; llevándome al cielo. Edward no tardó en acompañarme.
Cuando los dos regresamos al mundo, él se dejó caer sobre mi y yo lo abrace gustosa, y mi sexo hacia lo mismo con el miembro de Edward; succionándole cada gota.
Cuando nuestras respiraciones regresaron a la normalidad él se quito de sobre mi y se acostó de lado, llevándome con él.
Con delicadeza retiro unos cuántos cabellos pegados a mi oreja y susurro:
— eres todo para mi, Bella — me beso el cuello y volvió a hablar — todo.
Esa noche también dormimos poco.
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Un mes después...
— En esta época es aún más hermoso — dije en susurros para no romper la magia que había a nuestro alrededor — todo es hermoso.
Estábamos a principios de noviembre y el prado ya se había cubierto totalmente de nieve y los árboles eran lindas combinaciones de verde, café y blanco.
Edward me tenía entre sus piernas y no dejaba de pasar su helada y sensual nariz sobre mi cuello; excitándome.
— lo malo es que no se puede tener sexo ahora o moriríamos de hipotermia.
— exacto, así que deja de hacer eso — pero el seguía y seguía.
— mierda, odio esto, me marea — dijo enojado, poniéndose los lentes de mala gana.
— no deberías de forzar la vista, apenas y la estas recuperando — lo regañe.
Edward y yo seguíamos haciendo los ejercicios que nos había mandado la doctora Weber para estimular los reflejos de su vista, además de tomar las pastillas para el dolor que le causaba su mejoría.
Él ya no sólo veía sombras sino que ya veía más claro pero borroso y se mareaba sí se mantenía concentrado en una sola cosa.
— quiero verte, quiero ver como eres en ralidad.
— Tranquilo Edward, será pronto — trate de calmarlo.
Mi celular sonó en ese momento.
— ¡hey, B! Los estamos esperando, ¿donde están? — era Emmett. Se me había olvidado que hoy harían la fiesta de Halloween para los niños de la escuela.
— iremos en una hora.
— Rápido, todavía falta decorar antes de que venga... — se hizo un silencio y yo pensé que se había cortado la señal, revise mi celular y Emmett seguía llamando — ¡oh Dios, no!
— ¿que pasa, Emm?
— Alice — fue todo lo que dijo antes de cortar la llamada.
— ¿que quería Emmett? — pregunto Edward mientras se levantaba del suelo.
— Saber donde estábamos, se me había olvidado lo de la fiesta de Halloween — Edward torció su boca — ah, no, ahora no te puedes echar para atrás, Cullen. Se lo prometiste a Emm.
— sí pero... Dios, Bella. Habrán muchos niños corriendo, tirando comida, dulces, gritando y molestando — se veía asustado e irritado a la vez. Lo abrace por la cintura y le bese su pecho. Él me abrazo de vuelta y apoyo su mentón en mi cabeza; suspirando teatralmente.
— sí te portas bien en la noche tendrás tú recompensa — dije seductoramente, pasándole mi mano por todo su pecho, debajo de la camisa. Él se estremeció.
— ok, pero está vez serás tu la desnudada — me dio al oído y yo también me estremecí de anticipación.
— seré lo que quieras, pero ahora vamos.
Salimos del prado y fuimos a casa para cambiarnos. Como le había prometido a Edward, me vestí de una sensual pirata y él de un seductor vampiro.
— no sabes como me estas excitando en estos momentos — le dije al oído y él sonrió ladinamente.
— Quiero beber tú sangre — me tomo de la cintura y me pegó a él — me resultas apetitosa — hizo mi cabello a un lado y yo le di acceso a mi cuello que mordió delicadamente — te comeré viva — me susurro antes de volverme a morder. Dios ya estaba más que mojada — olvídate de la fiesta, se la arreglaran sin nosotros… — ya estaba a punto de ceder cuando tocaron a la puerta; era Carmen.
— perdón, acaba de hablar el joven Emmett, dice que se apuren — ella no se escuchaba para nada arrepentida. Los dos gruñimos pero salimos del cuarto.
Estábamos por salir cuando Carmen nos grito:
— ¡esperen, esperen! — Apareció desde la cocina con una cámara en las manos — para el recuerdo — y ni nos dio tiempo de prepararnos cuando nos deslumbro con un flash — oh, se ven tan lindos. Ya vayan, vayan. Diviértanse.
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— ¿porque tardaron tanto? — nos regaño Emmett apenas entrar al gimnasio.
— eso te lo explican luego, ahora los necesito — dijo la enana tomándonos del brazo y jalándonos hasta donde estaba Jasper — Edward necesito que tú infles los globos, no muy grandes ni muy chicos — Edward asintió divertido — tú vienes conmigo sexy pirata — me jaló por todo el gimnasio hasta llegar al otro extremo, donde estaba Rose — quiero que la ayudes a conectar las bocinas y los micrófonos, el señor de las luces ya está por llegar.
Salió corriendo y gritando órdenes a los ayudantes preparatorianos de Emmett.
— recuérdame pedirle a Carlisle que la mantenga trabajando los días festivos — le susurre a Rosalie mientras tratábamos de conectar todas las bocinas y viendo que funcionarán.
— será un placer.
Cuando terminamos de colocar y ver que las bocinas servían nos fuimos con Emmett y sus chicos. Ellos no dejaban de vernos, así que Emm les pegó en las cabezas para que dejaran de vernos, en especial a cierta señorita vestida de enfermera que era su novia.
— ¿necesitas algo? — dijo Rosalie colgándose del brazote de Emmett.
— las bebidas y la comida ya está preparada, la loca enana gremlin de su amiga está viendo lo de las luces... no, creo que ya todo está listo — la tomo de la cintura y la pegó a él — ¿ya te dije que estas hermosa de enfermera? — dijo sugestivamente, moviendo las cejas graciosamente. Antes de besar a mi hermana levanto la vista de golpe — ¡hey enana dijimos que no tocarías la comida! ¡Aléjate de la comida, campanita! — grito furioso, yendo hasta la mesa de la "comida".
— esto no es saludable, Superman — grito Alice, llevándose los tazones llenos de chucherías.
— ¡ven aquí! — todos reímos por las actitudes aniñadas de campanita y Superman.
Media hora después los ayudantes de Emmett se estaban yendo a sus casas para vestirse.
— Jasper sigo preguntando de que estas vestido — Rosalie tenía el ceño fruncido de tanto pensar.
— ¡soy... Batman! — dijo Jasper parándose en su silla y levantando su capa.
— Yo pensé que eras el zorro — dijo Emmett riéndose — de echo estaba buscando tú espada.
— debí de haber venido de acertijo — se quejo Jasper.
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— ¡oh ahí está! ¡coach Emmett! — una rubia bajita se le acerco a Emmett y enseguida Rose se puso a su lado — ¡cumple la fantasía de las maestras al vestirse de Superman! — dijo coquetamente, colocándole su zorra mano en el brazo de Emmett, él se puso rojo de vergüenza y Rose se puso roja de irá — oh, pero que vergüenza, que mal educada soy — dijo sin sentir vergüenza en absoluto — soy la profesora Jane Vulturi — dijo tendiéndole la mano a mi hermana — ¿usted es de está escuela, señorita...?
— Rosalie Swan y no, soy de la escuela privada de Chicago — Rosalie apretó la mano de la profesora un poco más fuerte del necesario — y soy la novia del entrenador.
— ¿y cuántos años tienes...? — pregunto arrogantemente.
— Soy legal — gruño Rosalie en defensa.
— oh, bueno... ¿y ustedes son...? — dijo ignorando a mi hermana y viendo a Edward y a Jasper apreciativamente. - oh, no perrita. Estos dos también están ocupadísimos - dije mentalmente.
— Edward Cullen, mucho gusto — al escuchar el apellido Cullen se le abrieron demasiado los ojos — y ella es mi novia, Isabella Swan — yo sonreí triunfal mientras extendía mi mano, sin alejarme del abrazo de Edward. Ella me saludo de mala gana.
— Jasper Whitlock, señora y mi novia, Alice Brandon — ella torció la boca al escuchar que todos estaban reservados.
— un gusto conocerlos chicos — obviamente estaba hablando solamente de ellos — espero volver a verlos pronto — y salió corriendo de ahí, y se refugio con sus demás amigas maestras.
— Zorra — dijimos las tres al mismo tiempo y los chicos se rieron.
La fiesta estuvo divertida; algo infantil ya que la mayoría era puro niño pero si, estuvo divertida.
Y como Edward predijo, los niños no dejaban de correr y gritar por todas partes.
Al terminar la fiesta nos fuimos al departamento de Emmett.
— ¡que cansado es cuidar a niños! — dijeron Edward y Jasper a la vez, sentándose en el sofá.
— ¡y las niñas! — dijeron Rosalie y Alice enojadas.
— ¡esas morras de no más de quince años, queriéndose "tomar" una foto con Supersexyman, el sexy Vampiro y mi sexy zorro.
— ¡y los mocosos esos! — dijo Edward exasperado.
— ¡soy Batman! — dijo Jasper irritado — ¡el sexy Batman!
— ya se, ya se — dijo Alice sentándose en las piernas de Jasper — tu eres mi sensual Batman.
— ¿que tiene de malo que unos niños quieran tomarse la foto con una pirata? — dije divertida. Edward me jaló del brazo para sentarme en sus piernas.
— te diré que todo, tú eres mía — y para demostrarlo me beso de una manera para nada legal. Todos los demás gritaron y rieron por el espectáculo.
Emmett se fue a la cocina y trajo cinco cervezas y una lata de refresco.
— Esto es para ti — dijo tendiéndole la lata a una Rose irritada — sin protestas, tú hermana está presente — le susurro al oído pero todos pudimos escucharlo.
Yo deje de tomar a la segunda cerveza porque ya me estaba cayendo pesado.
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— ha sido algo fuera de serie. Es la mejor fiesta de disfraces a la que he ido, gracias — Edward me beso lentamente como agradecimiento.
Ya estábamos de vuelta en casa y eran como las tres de la mañana, lo bueno es que era sábado.
— Sí, hace tiempo que no me divertía de ese modo — subimos las escaleras hasta llegar al cuarto — y como has sido buen niño te toca tú recompensa — él rio sensualmente como respuesta.
— sabes nunca había desvestido a una pirata — dijo divertido quitándome el sombrero y la pañoleta que tenía en la cabeza.
Entramos al cuarto y lo lleve hasta la cama, lo empuje ligeramente para que cayera en ella y me posicione sobre él.
— y yo nunca he tenido sexo con un vampiro, ha de ser interesan... — el me beso antes de que terminara de hablar. Las ropas salieron volando en segundos.
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— tienen unas ojeras horribles ¿no están durmiendo bien? — pregunto Carlisle en el desayuno y mi perver sonrió orgullosa.
— Es que fuimos a una fiesta y entramos tarde — dije sonrojada, tratando de ocultar mi cara para que no viera que le mentía. - ¡madres, estuvimos teniendo sexo T.O.D.A L.A N.O.C.H.E! - grito mi perver.
— ahm... quería decirte algo, padre — dijo Edward para cambiar de tema — Bella y yo... — tomo mi mano y la entrelazo con la suya — somos novios.
La cara que puso Carlisle no tenía precio.
— ¿e-en serio? — Los dos asentimos — ¿desde hace cuanto?
— Ya van para los dos meses — dijo orgulloso.
— ¡pu-pues felicidades! — Nos abrazó torpemente a los dos y se volvió a sentar en su silla — es maravilloso — Carmen entro en ese momento para servir el desayuno: huevos revueltos con pan tostado y tocino al lado.
Esa mañana me había levantado sintiéndome mal, tenía ganas de vomitar pero se me había pasado. Ahora, con el olor a huevo, lo único que pude hacer fue correr a la cocina para poder vaciar el estomago.
- esto no está pasando - pensé asustada y es que desde hace días iba haciendo la cuenta. Llevaba retrasada un par de semanas - oh, Dios. No puedo... no puedo estar... embarazada - el pánico me estaba jugando una mala pasada - me cuido, nos cuidamos. No... - Edward entro en ese momento, con Carmen y Carlisle a sus espaldas.
Antes de desvanecerme del susto vi los ojos de Carmen, que reflejaban asombro y felicidad a la vez; ella era mujer y sus ojos confirmaban mi miedo.
Estaba embarazada...
Bueno nenas es el cap # 17… ¿les gusto?
si es así… ¿Me dejan reviews?
Los quiere y los ama... Will Stewart de Pattinson.
Nos leemos la próxima semana, se cuidan mucho!
Besos y abrazos estilo Emmett para todas…
