Ceguera Temporal

Summary: Ella causo el accidente, ahora tiene que vivir con las consecuencias…

Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía, Y TODA ELLA ESTÁ PROTEGIDA POR DERECHOS DE AUTOR BAJO EL CÓDIGO LEGAL: 1211242729751, por favor no intenten plagiarlo porque serán demandados en caso de realizar dicho acto. Espero que lo disfruten. Esta historia contiene escenas sexuales y lenguaje fuerte. Se recomienda solo a mayores de 18 años. Si eres menor, léelo bajo tu propio riesgo.

¡GRACIAS POR LOS REVIEWS! ¡LLEGAMOS A LOS 150! ¡LOS AMO! ¡LOS ADORO! ¡LOS AMO! ¡GRACIAS!

No hay anónimos… :(

Chicas gracias por sus comentarios y su apoyo hacia mí y esta historia. Como sabrán estaré actualizando cada semana, en este caso los caps los subiré entre el viernes y el sábado a más tardar pero de que tendrán sus capítulos, los tendrán.

Bienvenidas a las personas que me agregaron como favoritos y alertas y espero que siempre me sigan y bueno, también les tengo noticias: como todo en la vida, esta historia ya esta llegando a su final. Le quedan dos caps y el epilogo, pero tranquilas que ya estoy pensando en otra historia, el resumen o algo asi se los subiré con el epilogo y espero que tambien les guste y que tenga la misma aceptación que esta. Sin más que decir: ¡QUE COMIENCE EL ESPECTÁCULO! ¡Y QUE LO DISFRUTEN!...

Edward POV

Todo pasó tan lento. En un segundo vi, borrosamente, como Bella se desmayaba y como mi padre y Carmen corrían a ayudarla.

Mi padre levanto a Bella del suelo; como sí ella no pesara nada.

— A un lado Edward — grito mi padre tratando de pasar con Bella en sus brazos; inconsciente.

Carmen maternalmente me apartó de la puerta y me detuvo de un brazo. Yo estaba demasiado asustado y en shock como para reaccionar...

.

hum... — Bella se quejaba mientras mi papá le pasaba un trapo con alcohol por la nariz. Ella permanecía acostada en el sofá de la sala y después de cinco minutos reaccionó — Edw... — me llamó en susurros. Estaba desesperado porque no podía verla bien; me mataba no poder hacer contacto con sus ojos.

— Ya está despertando — anuncio mi padre. A los pocos segundos escuché la voz de ella.

— ¿E-Edward? ¿Que-que pasó?

— te desmayaste — dijimos los tres a la vez.

— Bella ¿te sientes bien? — le pregunto mi papá.

— S-sí — dijo vacilante — c-creo que sólo fue el susto.

— ¿y que te asusto? — pregunte pero antes de que ella me contestara Carmen intervino.

— será mejor que la dejemos descansar, ¿no cree doctor? La llevare a su cuarto.

— ¿Edward?... — ella me tomo débilmente de la mano. No necesitaba palabras para saber lo que quería.

— iré contigo.

La abrace y ella se acurruco entre mis brazos, con cuidado subimos las escaleras. Carmen y mi padre iban detrás.

No te vayas — susurro cuando la deje en la cama — quédate a mi lado.

Claro que sí — le susurre al oído y me acosté junto a ella, abrazándola y pegándola a mi pecho.

La sentía asustada y eso me preocupaba.

Ella estaba llorando en silencio.

— estaremos abajo por sí nos necesitan — dijo mi padre; se escuchaba preocupado.

Asentí sin mirarlo y él cerró la puerta antes de irse.

duerme, Bella, duerme amor mío.

Ella se durmió llorando.

.

¿Edward?... — Bella me llamó quedamente.

¿hum?

Edward, despierta. El bebé está llorando, despierta — -¿un bebé? ¿Ella dijo bebé? - me levante asustado. Mire al rededor y seguíamos en la habitación, pero no era mi cuarto, no como yo lo recordaba. Este era más... hogareño, más... estilo matrimonio. — Edward, el bebé sigue llorando — Bella apareció ante mi; menuda, desnuda y rodeándome con sus brazos. Voltee pero no pude ver su rostro; estaba oculto por una mata de pelo. Ella reía.

¿que bebé? — pregunte confundido, entonces me llegaron los llantos de bebé que se hacían cada vez más fuertes.

¿el pequeño Ed? ¿Tú hijo? — Dijo de manera burlona — no me vas a convencer está vez Cullen. A ti te toca atenderlo.

¿a mi? — - debe ser un sueño. Debo estar soñado, sí eso debe ser - me decía una y otra vez - esto no está pasando.

¡papá, calla a ese niño! ¡Me está volviendo loca! — grito una niña desde afuera del cuarto. Luego escuché sus puños aporreando la puerta — ¡Ed, cállate! — eso hizo que el bebé llorara más fuerte.

debe ser el pañal. Creo que es hora de cambiarlo — dijo Bella con tono divertido. Algo le daba gracia, pero yo no podía saber lo que lo causaba, me dolía la cabeza de tanto llanto y tanto grito así que me salí de la cama y busque la puerta, ella se rio por algo y cuando me voltee para verla, me di cuenta de dos cosas: que ya veía perfectamente bien y que mi madre era Bella.

¡ya cállalo papá, ya cállalo! — seguía insistiendo la niña mientras golpeaba y golpeaba la puerta, haciendo que el bebé llorara más fuerte aún, sí es que era posible. Di vueltas en mi lugar hasta que localizar la cuna, pero antes de llegar a él, un olor demasiado fuerte y desagradable me golpeó en la nariz.

¡diablos como apesta! — me queje tapándome la nariz con las manos.

es un bebé, que esperabas. — Bella-Esme seguía acostada en la cama, ella tenía la vista fija en mí. Sus ojos eran los ojos verdes de mi madre, también tenía la boca y la nariz de mi madre. — Anda cámbialo de una vez — asentí lentamente y me acerque cuidadosamente al chechón.

Tuve que aguantarme las ganas de vomitar al ver al... bebé; estaba embarrado completamente de mierda, tenía mierda en la cabeza, en las piernas, en el pecho, en el estomago y en las manos, ¡Y se las estaba metiendo a la boca! ¡Se estaba comiendo su mierda!

Al verme, lloro todavía más fuerte.

¡cállalo, cállalo, cállalo! — ahora los golpes de la niña tenían ritmo - ¡grandioso!

El bebé alzó sus manitas al aire; quería que lo cargara.

Ven pequeño — Bella- Esme apareció de pronto a mi lado y cargo al bebé, jugo con el y le beso su mejilla.

Yo no podía aguantar más el vómito.

cárgalo, es tú hijo — antes de que pudiese protestar ella lo puso en mis brazos y lo primero que hizo el mocoso fue embarrarme su mierda por toda la cara...

— ¿Edward?...

— no, no. Mierda, no...

— ¡Edward!... — Bella volvió a llamarme, la Bella real. Gracias a dios estaba soñando, no habían bebes llorones ni niñas gritonas ni mierda en mi cara. Nada — es sólo un sueño, shhh, es sólo un sueño — ella trataba de calmarme pero no podía, sólo de recordar... me daban escalofríos — sólo es un sueño...

e-estoy bien — dije en susurros, abrazándola por la cintura y atrayéndola de nuevo hacia mí — estoy bien.

Ella beso mi pecho y se acurruco entre mis brazos.

Pasaron los minutos en silencio hasta que ella volvió a hablar.

... tengo miedo — dijo en voz baja, apenas y logré escucharla.

¿de que tienes miedo?

Del futuro — su respuesta me había desconcertado pero antes de preguntarle que a que se refería con eso, alguien entro en el cuarto.

— Joven Edward le habla la doctora Weber — extendí mi brazo para tomar el teléfono y Carmen me lo puso en la mano.

— ¿doctora Weber?

Edward, necesito adelantar tú cita de las tres para... ahora — ella se escuchaba rara pero no le tomé mucha importancia — te esperare en mi consultorio — apenas y pude captar la última palabra ya que había colgado de repente.

Le devolví el teléfono a Carmen, que misteriosamente se había quedado callada todo el tiempo.

— la doctora Weber quiere verme ahora, no puede atenderme en la tarde — lo había dicho en voz alta y ni así me sonaba creíble. -¿habrá salido algo en mis últimos exámenes? - esa era la única explicación que tenía para la actitud tan extraña de la doctora.

— Entonces ve — me apremio Bella — yo... estaré bien. Carmen me cuidara.

— no quiero dejarte. No ahora que tú necesitas cuidados.

— Ya la oíste, yo cuidaré de ella — me interrumpió Carmen — tú tienes que ir con la doctora.

— yo estaré bien, en serio Edward — algo en el tono de su voz no me convencía. Ella estaba mal, lo presentía, pero ella quería restarle importancia por alguna razón.

—... está bien — dije algo receloso.

Sentía que algo me estaba ocultando. Las dos.

.

Mi padre me llevó al hospital, tan sorprendido como yo por la inesperada llamada de la doctora Weber.

Llegamos al consultorio de la doctora y nos hizo esperar un tiempo. Mi padre se tuvo que irse porque lo llamaron por su localizador. -¡quién diablos deja a un ciego, sólo! - pensé irritado. Mi maldito bastón lo había dejado de usar cuando ya empezaba a ver algo - ¡inteligente idea! - pensé sarcásticamente. No lo necesitaba del todo pero había momentos en los que la habitación daba vueltas y la cabeza me dolía demasiado como para desconcentrarme del camino.

— Edward bienvenido ¿que te trae por aquí? — Apreté los dientes y fruncí el ceño - ¡¿es en serio?!

— Usted me llamó — dije sin separar los labios.

—... oh, es cierto. Pasa — alguien; creo que su asistenta, me ayudó a entrar en el consultorio y también me ayudó a sentarme.

— Gracias linda — dije, más por ser cortes que por ser coqueto. Un gruñido obtuve por respuesta antes de que la puerta se cierre.

— Es hombre — me dijo la doctora, apenas y conteniendo una risita — mi asistente es hombre.

- este día no podía ser peor - me dije a mi mismo y es que todo había sido tan raro, Bella, el sueño, la llamada y ahora las manos delicadas del amigo asistente.

— ¿para que me llamó? — dije algo irritado. No quise sonar grosero.

— quiero ver como vas progresando...

Bella POV

— Lo que vi en tus ojos...— Carmen se sentó a mi lado, en la cama — ¿es cierto?

— No quiero hablar de eso — masculle sobre la almohada. Ella me acaricio maternalmente la espalda.

— ¿estas asustada? — - ¿usted cree? - — no tienes por qué estarlo, la llegada de un bebé es para alegrarse no para llorar.

— No estoy embarazada — dije entre dientes, levantando la cabeza y enfrentándola con la mirada — es sólo... no me estoy alimentando bien, he estado preocupada.

— eso mismo me dije. Andréu nació tiempo después — un escalofrió recorrió toda mi espalda.

— Ese no es mi caso — pero para que mentir. Mi período estaba retrasado, las malditas nauseas y los malditos mareos no eran de a gratis. Estaba embarazada y ser una madre no era mi mayor temor, mi mayor temor era que Edward se deslindara de cualquier compromiso.

En su carta me había pedido que fuese su todo y en el prado me dijo que mi única vida alocada la viviría junto a él, y sí, estaba dispuesta pero... ¿él, que tanto estaría dispuesto? ¿El bebé estaría incluido en esa vida alocada? Y lo peor... ¿su desprecio por los niños le afectaría a su hijo? ¿Sería capaz?

—... la doctora Weber — Carmen me saco de mis cavilaciones.

Por un momento me sentí mareada.

— perdone no la escuché — dije algo avergonzada. Carmen amablemente me repitió todo.

— Que yo llame a la doctora Weber — dijo apenada. Ahora comprendía su sonrojo.

— ¿y porque hizo eso?

— porque necesitaba estar a solas contigo. Hacerte comprender que todo estará bien.

— ¿como? ¿Como sabe que todo irá bien?

— porque tendrás la ayuda de todos, de Edward, del doctor Carlisle y la mía.

—... supongo — dije algo vacilante.

— Ahora vuelvo — Ella salió por un momento del cuarto y yo decidí usar ese tiempo para poder ir al baño.

Me senté en el retrete y mientras hacia pis, cerré los ojos y me puse a pensar los posibles futuros.

En el primero, Edward aparecía como una especie de ogro que sólo sabía gritar y maldecir mientras yo lloraba y un bebé lloraba...

¡eso es lo que pasa cuando tú no puedes cuídate por ti misma! — Edward tomo al niño de un tobillo y lo sacudió en el aire… Sacudí mi cabeza rápidamente, esfumando esa idea. Él no era tan malo como para hacerle eso a nuestro hijo.

La siguiente idea la descarte enseguida. La idea era demasiado ñoña y demasiado rosa para ser cierta.

La tercera... fue mucho peor que la primera:

¡¿Embarazada?! ¿Estas segura? ¡Bella, somos muy jóvenes para ser padres!

lo se pero sí, estoy embarazada.

... el aborto no es una opción — dijo después de unos minutos en silencio — ¿estarías dispuesta a darlo en adopción?...

Antes de que yo contestara, la puerta del baño se abrió de golpe. Asustándome más todavía.

— Nada más eficiente que el test de embarazo — Carmen me tendió el test pero ni siquiera podía tenerlo quieto. Estaba temblando como gelatina. Malditos pensamientos autodestructivos.

— n-no quiero. No quiero saber ahora — trate de salir del baño pero ella bloqueaba mi única vía de escape — ¡oh, señora Hoffman déjeme en paz! Fue un simple susto. Ya le dije que fue pura preocupación. No estoy embarazada — - no puedo estarlo - me repetía una y otra vez. Como un mantra. — además... ¿Como rayos consiguió eso sin que Carlisle lo vea?

— Tengo mis métodos — así de simple, se encogió de hombros y le resto importancia — ahora toma. Nada más eficiente que está prueba — volvió a repetir.

— No — dije escuetamente— no lo haré. Ahora por favor quítese de mi camino — camine hacia ella y creo que del susto se quito. Salí de ahí y me acosté en la cama de Edward.

— Lo vas a necesitar — dijo tirando la prueba sobre la cama — ahora vuelvo.

Ni siquiera le preste atención pues: - ¿estarías dispuesta a darlo en adopción?... - sonaba en mi cabeza como disco rayado. -... no, no podría y no lo haría.

Con miedo tomé la caja como sí de una bomba se tratase. - precisamente - dijo mi perver, asustada.

Después de darle vueltas y vueltas, decidí no saber nada de nada así que tire el paquetito al suelo y lo escondí debajo de la cama.

— ¡iu...! — otra nausea me atacó y apenas pude contenerme está vez.

Me bajé de la cama como un bólido y corrí hasta llegar al retrete y soltar todo lo que llevaba dentro; lo poco que llevaba dentro.

— Señorita Swan, no sea tan terca — Carmen volvió a aparecer, está vez con el galón de jugo en una mano y el maldito test de embarazo en la otra.

— como demo...

— Toma esto y orina — demandó, con ese tonito de voz que nadie contradecía.

Farfullando tomé el galón y lo abrí de golpe. Me lo lleve a la boca viendo feamente a Carmen.

Orinar nunca había sido tan difícil.

Media hora después volví a desmayarme dé la impresión. Ahora era oficial, ahora los miedos eran reales, las posibles respuestas estaban a la vuelta de la esquina, los posibles futuros me miraban todos a la cara; unos buenos otros indeseables, pero todos estaban ahí y no pensaban irse pronto.

La oscuridad, por el momento, era más preferible que la inminente realidad.

¿Bella?... — la voz de Edward fue sacándome poco a poco de la inconsciencia — ¿amor?...

Abrí los ojos y su rostro fue lo primero que vi. De nuevo estaba preocupado.

Sin pensar lo abrace y llore.

— tranquila, no es nada, ya estoy aquí. No tengas miedo.

Carmen nos veía desde la puerta; en sus manos estaba la prueba de embarazo y al instante me tense, ella siguió mi mirada y negó rápidamente.

Edward todavía no sabía nada. Él había regresado y me había encontrado en la cama, no en el suelo. Carmen le había dicho que me había quedado dormida de nuevo, y en parte era cierto.

Nos pasamos el resto de la tarde acostados, hablando de como le había ido con la doctora y como seguía avanzando con lo de la ceguera; al parecer el coagulo en su cabeza ya empezaba a desaparecer. Hablamos poco de como había estado mi tarde.

.

— ¡La cena está lista! — grito Carmen desde la cocina.

Edward y yo habíamos bajado hace media hora y estábamos disfrutando de los programas televisivos. Carlisle todavía no llegaba, y a Carmen ya se estaba alistando para irse.

— ¡Ahora vamos! — grito Edward como respuesta.

Levante mi cabeza de su regazo y todo me dio vueltas. Edward se paro del sofá y me tomo de la mano para que yo también me levantara.

— ¿tú cabello es marrón? ¿O café? — dijo besándome la coronilla mientras caminábamos para llegar al comedor.

— ca-castaño rojizo — dije vacilante — ¿como?...

— Cada vez veo mejor — dijo sonriendo de lado — estas medio borrosa ahora.

— Impresionante — dije antes de besarlo delicadamente en los labios. El muy tramposo me tomo de la cintura y fue subiendo sus manos hasta posarlos a cada lado de mi rostro y poder besarme a fondo.

¿Quién se puede negar a un beso como ese?...

Saltémonos la cena — susurro antes de volverme a besar convincentemente.

De acuerdo — dije sonriendo de oreja a oreja. Ahora fue mi turno de besarlo.

— Nada de saltarse comidas — Carmen había aparecido atrás de nosotros y nos había asustado — tú necesitas comer.

— lo se, lo se — dijo Edward suspirando teatralmente.

Lo del "tú necesitas comer" iba dirigido a mi.

Mientras ella esperaba a que la vinieran a buscar se sentó con nosotros y nos vio comer, más a mí que a él.

El timbre sonó como a los diez minutos y Carmen se despidió de nosotros antes de irse.

Antes de acabar la semana, fui con mi madre y mi hermana; ellas estaban bien, vivían cada quién en su mundo; ajenas a mis problemas y miedos pero tampoco yo las quería hacer partícipes. Ya bastantes problemas tenía como para meter a una madre religiosa y una plática para nada agradable.

Edward me dio la bienvenida al llegar a casa.

— la próxima vez me llevas contigo — me dijo al oído.

— Sólo fueron unos cuántos días — dije abrazándolo e inhalando su aroma peculiar — pero igual te extrañe — le di un pequeño beso en los labios y él sonrió de lado, medio alegre medio arrepentido.

— perdona...

— no importa, ya pasó pero prométeme que no volverá a pasar.

— Lo prometo — sus ojos tenían tatuado el arrepentimiento — Dios, eres tan hermosa... — dijo abrazándome mas fuerte — enserio, lo eres — él no lo decía por mi personalidad, sino porque realmente me podía ver. Su vista ahora estaba mucho mejor y había breves momentos en los que veía claramente y eso lo motivaba a seguir esforzándose en sus ejercicios.

Flash back…

Era miércoles en la tarde cuando había gritado de alegría "te veo, te veo" y me había abrazado fuertemente. Estábamos en el mismo parque de hace dos meses, sentados bajo el mismo árbol. Él jugueteaba con mis manos mientras yo estaba apoyada en su pecho, sentada entre sus piernas. De pronto tomo mi rostro y me hizo voltear hacia él y, después de unos segundos, había gritado haciendo que todos los que estaban cerca voltearan a vernos.

Le contamos inmediatamente a Carlisle y a la doctora Weber y ese mismo día nos habíamos reunido todos, menos el doctor Gerandy que se encontraba de nuevo fuera del país.

La doctora mando a hacerle unos estudios y como no había salido nada malo o nada raro, pues el coagulo poco a poco se estaba extinguiendo, la doctora le había cambiado los ejercicios; ahora se centraban más en aclarar la visión. Lo único que me preocupaba era que después le daban dolores de cabeza y aunque él no quería decírmelo, podía notar que después de cierto tiempo ejercitando la vista, su ceño se fruncía y una vena le latía, y era cuando dejaba de hacer los ejercicios y se ponía algo frustrado.

El jueves estalló todo…

Será poco a poco — le había dicho para tranquilizarlo porque él había reaccionado de una manera brusca al no poder terminar los ejercicios. Él me tomo de los hombros y me sacudió.

¡¿no entiendes que ya quiero volver a ser normal?! ¡¿Volver a ser el mismo de antes?! — Me apretó más fuerte y yo me queje — ¡ya son cuatro meses los que pase encerrado en está casa sin poder moverme a mi antojo!, ¡cuatro meses siendo un inútil! — me soltó bruscamente, y sí no es por Carlisle que entro a tiempo y me agarró; ya estaría en el piso

Carlisle lo había regañado aquel día pero él volvía a ser el del principio: enojón, gritón y grosero, así que tuve que irme con mi madre.

Fin flash back…

Carlisle seguía un poco receloso con respecto a su hijo y con respecto a mi regreso a esta casa pero yo no podía abandonar a Edward solo por una pelea que tuvimos.

La semana paso un poco tensa (Edward estaba muy irritable, Carlisle casi no nos dejaba solos y Carmen seguía vigilándome en las comidas)

A finales de noviembre, todo se volvió una maldita pesadilla…

Nos estábamos arreglando para asistir al cumpleaños de Alice cuando:

¡Bella, Bella! — me llamó Edward a gritos — puedo ver. Puedo ver, preciosa — cuando me asome del baño él estaba de espaldas a mí... y en boxers.

... Edward — lo llame débilmente ya que tenía un nudo en la garganta. Se veía tan… violable.

amor ya puedo ver, claramente — dijo corriendo hacia mi, levantándome en vilo y dándome vueltas. En ese momento tuve un fuerte sentimiento de Déjà vu. — eres tan bella — me bajo despacio y dejó mi rostro a centímetros del suyo — y tienes unos labios tan apetecibles — corto la distancia y pegó sensualmente sus labios a los míos, los movía suave y dulcemente. Cuando ya no pude aguantar más dulzura le tomé el labio inferior y se lo mordí, él dejó escapar un gemido y abrió la boca para que pudiéramos jugar de verdad.

Este era mi sueño, uno que había tenido hace mucho tiempo, pero todo cambio en cuestión de segundos. Sus labios abandonaron los míos y cuando abrí los ojos vi como Edward se iba desplomando lentamente hacia el suelo.

¿Edward?... — lo llame asustada. Me tire al piso para checarlo pero no sabía muy bien que hacer — ¡Carlisle! ¡Carmen! — ellos vinieron corriendo al escuchar mis gritos.

¿que pasó? — pregunto Carmen asustada. Carlisle estaba del otro lado de Edward, marcando al 911.

no lo se... yo... él...

¡¿Bella que pasó?! — me grito Carlisle.

me-me, me dijo que ya veía, nos abrazamos, nos besamos y luego se-se desmayo…

Gerandy, habla Carlisle. Edward acaba de perder la conciencia, ya llame a la ambulancia... Gracias, te veo ahí.

La ambulancia no tardó en llegar, dos paramédicos subieron a Edward y yo me fui con ellos.

Cuando llegamos al hospital, Gerandy ya nos esperaba en la puerta, bajaron a Edward y se lo llevaron, ni siquiera me dejaron estar con él. Carlisle me mantenía agarrada para que yo no hiciera alguna estupidez y sólo podía ver como se lo llevaban.

Bueno nenas es el cap # 18
ya se, ya se, quieren matarme por dejarlas ahí pero es necesario
¿les gusto? si es así… ¿Me dejan reviews?

Los quiere y los ama... Will Stewart de Pattinson.
Nos leemos la próxima semana, se cuidan mucho!

Besos y abrazos estilo Emmett para todas…

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oh, si su adelanto… ¬¬U maldita tarea de derecho…

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LES ADVIERTO, NO QUIEREN LEERLO. NO A MENOS QUE QUIERAN MATARME:

¿Cómo esta Edward, Carlisle? —dije apresuradamente, espere por una respuesta pero él no levantaba la vista del suelo y tampoco hablaba. Quería sacudirlo para que volviera en si pero el doctor Gerandy no me dio tiempo.

Edward esta en coma… Hicimos cuanto pudimos — le coloco una mano en el hombro a Carlisle y lo sacudió levemente. Él levanto la vista y me mostro lo que con tanto esfuerzo estaba tratando de ocultar; estaba llorando y sufriendo por dentro… él sabia algo y Gerandy fue quien me lo dijo — es probable que no despierte.