De más esta decir que los personajes, detalles y trama de Hellsing le pertenecen a Kota Hirano. Hago este fic solo con el propósito de esparcimiento, así que no me demanden por favor.

Advertencia de contenido explícito (lemon) Están advertidos.

Capítulo 3: Solo los dos

El silencio poseyó el portaaviones inglés luego de que Schrödinger dejara el barco. Tanto Alucard como Rip no dijeron palabra alguna por un largo tiempo, solo se limitaban a darse unas cuantas miradas para luego mirar a otra parte, como si se hubiesen herido. Resultaba divertido ver a dos criaturas sedientas de sangre, sonrojarse al verse mutuamente; tal vez era eso lo que le hacía gracia al Mayor, ver como un monstruo imponente se rebajaba a tener tales emociones humanas era muy gracioso. Pero para Alucard no lo era; no solo el hecho de que no sabía que hacer le disgustaba, sino que esos sentimientos comunes que creyó haber sepultado hace siglos habían reemergido y para más remate, por una enemiga.

El silencio continuó, incomodando más y más a los vampiros, cuyas armas aun en sus manos, tiritaban sin cesar. Al ver que no hacía falta el uso de éstas, cayeron al unísono, haciendo un ruido especialmente singular para sus dueños, ya que ese sonido revelaba la actual situación en la que se encontraban: habían sido derrotados el uno por el otro.

Rip, con su inseparable rifle ya en el piso, se atrevió a mirar lentamente a Alucard. Éste permanecía de pie mirando entre las llamas del barco hacia el lejano horizonte. Rip, al principio dubitativamente, se le aproximó para contemplarlo más de cerca.

-"Cuán bello es…"- Pensó la mujer al verlo tan imponente y genial. Su porte y su gracia eran el reflejo de la masculinidad misma; más sabía que no debía de fiarse de ello, ya que él era una criatura de la noche al igual que ella, y las apariencias engañan entre los de su clase.

Mientras tanto el vampiro supremo seguía con la vista perdida en el horizonte, imaginándose su futuro sin Integra Hellsing, creando imágenes en su mente relacionadas con la traición que había cometido para con la familia que lo había mantenido en el reino de los vivos por varias centurias. Traición que llevaba nombre de mujer, traición que maldecía su existencia y a la vez llenaba los huecos de su muerto corazón. Una traición llamada Rip Van Winkle, su amor desde hace ya cincuenta años y que nunca creyó ser respondido, hasta el día mismo en que debió enfrentarla a muerte. ¡Oh! Cuán cruel es el destino, y cuán alegre es el amor. Amor que adelantaba poco a poco sus pasos acercándose cada vez más a él.

Alucard se permitió mirar a la mujer y pudo ver a través de las llamas y de los cadáveres la larga y a la vista sedosa cabellera de Rip, sus ojos azules como el mar en el ocaso, su piel blanca y mejillas pecosas. "Hermosa" era la palabra que rondaba en su mente cuando la vio a los ojos.

Por un momento Rip dejó de caminar al verse atrapada en los ojos de Alucard, rojos como mismísimo infierno pero maravillosos como una llama en mitad de la noche. Ninguno notó como iban acercándose leve pero seguramente el uno hacia el otro, hasta que sus narices se rozaron, haciendo que esa pequeña fricción despertara sus conciencias. Pero ya era demasiado tarde y no podían retroceder, no querían retroceder y a los segundos después, sin haber emitido palabra alguna, sus labios se sellaron.

La sensación de miles de muertes y derramamientos de sangre por montón no podían replicarse en ese beso. Era una experiencia que yacía muerta y fría, pero que ahora calentaba a los dos lúgubres seres quienes la experimentaban.

Usando sus labios se masajeaban y usando sus dientes mordían amigablemente al otro haciendo que una corriente de electricidad recorriera sus espinas. El sabor… Alucard aún mantenía sangre de Rip en su boca, por lo que ambos pudieron saborear ese líquido vital que tanto adoraban degustar.

Al poco tiempo el beso comenzó a buscar nuevas formas de explorar los sentidos de sus cuerpos y acariciando sus lenguas mutuamente se deleitaron, mas no era suficiente, no lo suficiente para satisfacer cinco décadas de deseo. Rip trenzó sus brazos alrededor del cuello de Alucard mientras éste la sostenía de la cintura tan fuerte que cualquier humano abría sido aplastado por el poder del vampiro. Pero a Rip no le importaba, es más, le encantaba. La presión sobre el pecho de su amado la hacía infinitamente feliz, además de excitarla. En un acto de extremo atrevimiento, dejó de besarlo para comenzar a mordisquear su oreja mientras que Alucard perdido en sus deseos, besaba frenéticamente el cuello de la mujer del cual ya no brotaba sangre, mas le era igualmente delicioso. Así siguieron por extensos minutos hasta que se dieron cuenta de que lo que hacían ya no les satisfacían. Los besos no saciaban la lujuria, y las caricias ya no daban el mismo placer que al comienzo. Alucard no soportando la presión que crecía en su interior, empezó a desvestir a Rip, la cual no se resistió, es más, fue ella quien se quito de encima esa molesta corbata a la cual le siguió el resto de su traje. Él le vio y por un momento su mente quedó en blanco; ella era bellísima: sus largas piernas, piel blanquísima como porcelana pintada con tímidas pecas por todo su esbelto cuerpo, esos pechos que subían y bajaban al ritmo de su acelerada respiración, sus caderas pronunciadas y ese sonrojo demostrando la ternura y vergüenza teñida en su rostro… la mujer era simplemente perfecta.

Por otro lado, Rip se sentía insegura al contemplar la intensa mirada de Alucard. Ella también quería desnudarlo, pero temía que alguno de sus movimientos detonara una reacción inesperada en él, así que se quedó inmóvil esperando que el vampiro hiciera su movimiento, el que no hizo.

-¿M-Me quedarás viendo por siempre? Es algo embarazoso.- Dijo Rip intentando cubrirse instintivamente.

Al decir esto, algo en Alucard se quebró. La última barrera que se anteponía ante él finalmente fue tumbada por las palabras de la alemana. Ya no tenía dudas; él la deseaba, como ella también lo deseaba. Entonces ¿por qué sintió esa opresión en el pecho cuando la vio desnuda? Ahí se dio cuenta de algo de lo que no se había percatado hasta ahora. Él no era virgen y ella tampoco, mas el tiempo que había pasado desde la última vez que él había tenido relaciones íntimas era demasiado largo. Estaba experimentando las mismas sensaciones que sintió la primera vez que hizo el amor. El tiempo había borrado sus experiencias anteriores, haciendo que este furtivo encuentro con la mujer que anhelaba hiciera aflorar las mismas emociones que la primera vez.

En cuanto a Rip, ésta se hallaba en una situación similar, ya que por más de cincuenta años ella solo había sabido de muerte y sangre, nunca tuvo tiempo para amar ni menos para recordar viejos romances en los albores de su vida. Así que percibía las mismas cosquillas en su estómago que había apreciado tanto en la época de su juventud humana. Estaba enamorada, realmente enamorada…

-Alucard ¿no me responderás?

-Eres bellísima.- Pudo decir Alucard, mientras su libido iba en aumento.

-Gracias, ha pasado mucho tiempo desde que alguien se atrevió a decirme tales palabras.- Contestó la alemana con un leve sonrojo.

-Es porque te temen.

-Igual que a ti.

-¿Me temes?

-No puedo negarlo. Pero en este momento siento una mezcla de temor y deseo.

-¿Y que puedo hacer para que ya no me temas, y que solo tus impulsos básicos tomen el control de tu cuerpo?- Habló el vampiro acercándose a su presa con una sonrisa.

-Pues… me gustaría no ser la única que esté desnuda en este barco. Si así fuese ya no tendría miedo.

En ese momento la ropa de Alucard, la cual era como una segunda piel para él, fueron desechas al instante mostrando al ser bajo del sobretodo. Rip, al ver que su deseo se había vuelto realidad, descubrió tímidamente sus senos dejándolos expuestos a la vista de su amor platónico. Al ya no haber ningún obstáculo que se interpusiera entre ambos Alucard tomó a Rip por la cintura y le plantó un profundo beso el cual fue correspondido con la misma intensidad por parte de la alemana, dando tanto como recibían, entregándose por completo. Prontamente las manos de ambos se volvieron traviesas, e iniciaron a palpar zonas especialmente sensitivas. Rip acariciaba los pectorales de Alucard, mientras éste hacía lo mismo con los pechos y vientre de la mujer. Para Rip era una experiencia exquisita estar besando y tocando al hombre que había deseado por medio siglo y, cual niña juguetona, empezó a trepar el cuerpo del hombre como si se tratara de un árbol, rodeando sus brazos en el cuello de su amado y levantando su pierna derecha. El vampiro no resistió tan excitante postura y comenzó a tocar esa suave pierna con placer mientras con su mano sobrante acariciaba el rostro de Rip, besándola en los labios, jugando con su lengua.

Pero el vampiro quería más, quería tocarla más, quería sentirla más. Esa mujer lo había hecho sentir humano otra vez, mas recordó su naturaleza y entendió que no todo era malo en ser vampiro. Usando sus habilidades, extendió dos brazos más al igual que cuando luchó con los hombres de Rip, pero esta vez no serían cuchillas asesinas sino dos manos más que le darían el placer de tocar todo el cuerpo de la vampira. Uno de los brazos comenzó a juguetear con el erecto pezón derecho de Rip mientras que el otro levantó la pierna izquierda de la alemana sosteniéndola así, en el aire.

-N-No es justo. Tú puedes tocarme todo lo que quieras, pero yo solo tengo dos manos…- Dijo Rip jadeando a más no poder.

-Nada de lo que estamos haciendo es justo. Yo solo aprovecho mis capacidades.

-Pero… yo también quiero tocarte.

-Tienes todo el cuerpo para hacerlo.- Le dijo Alucard mientras la abrazaba cual araña con sus cuatro brazos, pegando sus pieles, uniendo sus cuerpos desnudos… rozándose, disfrutándose.

-Alucard, estás frío…

-Estamos muertos ¿recuerdas?

-Lo sé pero… aun así, me haces sentir una sensación cálida dentro de mí. No la había sentido en décadas.

-Y yo en siglos.

-Debes estar ansioso ¿no? Deseas estar dentro mío, así como yo deseo que solo tú lo estés. Anda, hazlo. Lo he ansiado desde el momento en que revelaste tu forma ante mí. He esperado este momento cincuenta años aunque para serte sincera jamás creí que pasara en verdad. Hazme el amor Alucard; quiero ver tu rostro embriagarse en mi cuerpo. Deléitame, hazme sentir esa sensación que he perdido.

Para Alucard esas palabras fueron música para sus oídos. Ella realmente lo deseaba y nadie, ni siquiera Integra o el Mayor podrían interponerse entre él y Rip. Entonces fue cuando sucedió. El Vampiro y la Nazi se volvieron uno. En la cabeza de ambos ya nada más importaba: Inglaterra, Hellsing, Millenium, El Vaticano nada de eso importaba. Lo único que merecía la atención de ambos era este momento.

Para Rip, la sensación de ser completada era fascinante, era como si una parte faltante de su cuerpo se le fuese devuelta sintiéndose así, llena.

Para Alucard ese instante fue increíble. Su mayor anhelo fue cumplido: que su amor imposible lo aceptara y lo amara tanto como él la amaba. Estar dentro de ella era maravilloso, tanto que su cabeza se quedó en blanco. Los instintos tomaron el control de sus actos por lo que la lujuria se apoderó de ambos. Rip por un lado, trenzó sus piernas alrededor de la cintura del vampiro mientras que éste por su parte bombeaba una y otra vez su miembro dentro de la mujer, yendo cada vez más profundo, sacando gritos de pasión de la Teniente la cual yacía en el aire sujetada por los extensos brazos de Alucard, quien no contento con acariciar cada parte del cuerpo de la alemana, comenzó a chupar sus perfectos senos, lamer sus areolas, dándole todo el placer que podía a su mujer.

Rip solo se limitaba a mirar el cielo estrellado con lágrimas en los ojos por la alegría y pasión que sentía en ese instante, gimiendo en cada embestida de su amante, estrechando más su agarre, no queriendo soltarlo jamás, que ese momento de gloria durara por siempre… pero sabía que no sería así, que tendría que separarse de él, que en algún momento debería dejarlo ir por lo que decidió disfrutar al máximo su fugaz encuentro íntimo con Alucard y al mismo tiempo darle todo el placer posible. Fue así que contrayendo su intimidad y moviendo sus caderas al son de las estocadas del vampiro, Rip le sacó algunos gemidos ahogados a su amante. Éste, sorprendido por tal acción miró el rostro de la Nazi y solo pudo ver ternura en sus ojos, gozo en sus facciones, deleite en su mirada. En su boca, un hilillo de saliva escurría salvaje hacia su mentón. Alucard se estremeció bruscamente al ver esto; era tremendamente erótico por lo que no pudo controlar sus actos y lamió rápidamente la saliva de la alemana. Luego ambos se miraron a los ojos y se sonrieron traviesos y, sabiendo que el clímax se avecinaba, se abrazaron fuertemente sintiendo la última embestida de sus cuerpos. La electrizante sensación los paralizó por un momento, quedándose quietos, oyéndose solo sus jadeos; pero no había necesidad de palabras, sus cuerpos ya lo habían dicho todo y, con un último beso, sus destinos fueron sellados junto con sus labios.

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-¿Desea otro té Miss Hellsing?

-No Walter, ya no quiero té, tampoco quiero estar más aquí.

-Los de la junta se enfadarán si se enteran que dejó su puesto.

-No me interesa lo que piensen ellos, además ya no quiero ver este espectáculo que me han preparado.

-¿Y que piensa hacer al respecto Señorita?

-Nada por ahora. Ese Mayor demente no ejecutó a su subordinada por alguna razón. Quiero saberla.

-Tal vez solo está jugando.

-Y tal vez yo solo estoy siguiéndole el juego. Por ahora esperaré, creo que es la acción más prudente que puedo tomar.

-Entiendo ¿Le puedo ofrecer algo más?

-No… "por el momento". Puedes retirarte Walter.

Al retirarse el mayordomo de la casa Hellsing, Integra pudo contemplar otra vez lo que los viejos de la junta le habían hecho ver. Unas fotos en donde se apreciaba a su fiel sirviente teniendo sexo con la mujer del mosquete.

-Ay Alucard, olvidaste el satélite; no creí que fueras tan descuidado… ¿o es que querías que yo lo viera? Bueno, eso ya no importa.- Dijo Integra levantándose de su asiento para luego dirigirse a su automóvil donde la esperaba Walter.

-"Así que me has traicionado. Nunca creí que lo hicieras, pero si estás feliz solo puedo sentirme bien por ti, aunque no puedo dejar que te salgas con la tuya, ya que ahora… eres mi enemigo".

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Uff, si que me tardé en publicar un nuevo cap, aunque la historia no avanzó mucho.

¿Qué pasará ahora que Integra descubrió la traición de Alucard? ¿Podrán seguir su amor el par de vampiros entre un guerra que se avecina? Eso mismo me pregunto yo, y eso que soy el autor de este fic…

Antes de despedirme los dejo invitados a leer mis otras historias, ya que las actualicé todas (sí, y me tomé mi tiempo) así que si les gusta Evangelion preferentemente pueden pasar a mi perfil y ver todos mis fanfics ¡Es la maratón Le Cuack!

Sin nada más que decir me despido, ¡nos leemos!