Ceguera Temporal

Summary: Ella causo el accidente, ahora tiene que vivir con las consecuencias…

Disclaimer: Los personajes son de Stephenie Meyer y la historia es completamente mía, Y TODA ELLA ESTÁ PROTEGIDA POR DERECHOS DE AUTOR BAJO EL CÓDIGO LEGAL: 1211242729751, por favor no intenten plagiarlo porque serán demandados en caso de realizar dicho acto. Espero que lo disfruten. Esta historia contiene escenas sexuales y lenguaje fuerte. Se recomienda solo a mayores de 18 años. Si eres menor, léelo bajo tu propio riesgo.

¡GRACIAS POR LOS REVIEWS! ¡LLEGAMOS A LOS 170! ¡LOS AMO! ¡LOS ADORO! ¡LOS AMO! ¡GRACIAS!

Respondiendo anónimos…:

Guest: nop, no todo es de color rosa… soy algo ligeramente dramática jejeje
gracias por comentar, espero leerte de nuevo y saber tu nombre :D
besos y abrazos!

Anónimo: actualizo los viernes o sábados, si me atraso (como en esta ocasión) les subo adelantó gracias por comentar :D jajaja Edward estará bien y Bella si esta embarazada.
Espero leerte de nuevo! Y me gustaría saber tu nombre!
Besos y abrazos!

Chicas gracias por sus comentarios y su apoyo hacia mí y esta historia. Como sabrán estaré actualizando cada semana, en este caso los caps los subiré entre el viernes y el sábado a más tardar pero de que tendrán sus capítulos, los tendrán.

Bienvenidas a las personas que me agregaron como favoritos y alertas y espero que siempre me sigan y bueno, también les tengo noticias: como todo en la vida, esta historia ya esta llegando a su final. Le queda un cap y el epilogo, pero tranquilas que ya estoy pensando en otra historia, el resumen o algo así se los subiré con el epilogo y espero que también les guste y que tenga la misma aceptación que esta.

Oh y también que ya me encontraron jejeje. Gatitha vampiricay Cepi92son unos amigos que están en mi salón de clases… ellos dicen hola! :) bueno… Sin más que decir: ¡QUE COMIENCE EL ESPECTÁCULO! ¡Y QUE LO DISFRUTEN!...

Bella POV

— Quédate con ella Carmen — Carlisle no espero a que ella se acercara o que respondiera, salió corriendo tras el doctor Gerandy y yo quise hacer lo mismo.

— Nosotras tendremos que esperar — Carmen me tomo de las manos y me guio hasta una silla.

Edward...

— él estará bien. Carlisle y Gerandy cuidaran de él, Carlisle no dejara que algo malo le pase — sus palabras eran convincentes, menos para mi.

Me levante inquieta de mi asiento un millón de veces y un millón de veces Carmen trato de sentarme.

— no puedo quedarme quieta... Ahora vuelvo — me levante de la silla y camine sin rumbo.

No se como llegué pero lo único que pude hacer al ver el altar fue hincarme, cerrar los ojos y llorar mientras rezaba.

- sé que no he sido muy devota hacia ti Dios pero ahora te necesito. Necesito que lo mantengas con vida. Él no le ha hecho nada a nadie ¿porque tiene que pasar por esto?...

"¿Acaso es una forma de castigo hacia mi por todos los años que no he sabido como apreciarte?... Tienes que castigarme a mí en todo caso, no a él. No a él..."

"perdóname Dios, perdóname por todas las veces en la que dude de ti, en las que no creí. Ahora mismo me siento la mayor hipócrita de todas porque ya he olvidado como rezarte y aun así aquí estoy pero en algún lado escuché que no es como lo dices sino con la fe con que lo pides y aquí estoy, hincada ante ti, rogándote por la vida de Edward. No quiero que muera; quiero que lo salves; quiero que viva; quiero que regrese a mi, a su hijo, a su padre. - abrí los ojos y me quedé contemplando la imagen...

pa-padre nuestro que estas en el cielo, santificado sea tú nombre... Ve-venga a nosotros tú reino, hágase su voluntad aquí en la tierra como en el cielo... — el llanto no me dejó continuar pero lo intenté lo mejor que pude. En serio lo intenté.

Carmen apareció a los dos minutos y me llevó de vuelta a la sala de espera.

Hacemos cuanto podemos con lo que tenemos a la mano — me susurro al oído.

Al parecer me había escuchado rezar.

— ¿crees que haya bastado?

— A él le basta con que haya salido de tú corazón — ella me abrazo maternalmente y yo sonreí de lado. Apenas una mueca, pero ahí estaba.

Al llegar a la sala nos volvimos a sentar, pero ahora estaba más tranquila y podía pensar con más coherencia. Cuando al fin se me prendió el foco llame a Carlisle, pero no me contesto hasta la cuarta llamada.

— ¡¿como va, Carlisle?! — pregunte atropelladamente.

Ahora mismo está en el quirófano — su voz se escuchaba lejana y sin vida.

Ya me daba una idea de que tanto estaría viendo y sólo de pensarlo me produjo escalofríos.

— Qui-quiero saber como está, Carlisle. Por favor — está vez no respondió. Escuché unos sonidos extraños y luego la voz distorsionada del doctor Gerandy.

¡el desfibrilador!... A un lado — inmediatamente me levante de mi asiento al escuchar como el quirófano se quedaba en silencio por unos segundos — a un lado… — luego se escucho un ligero pip proveniente de una máquina.

Por unos instantes podía verme al lado de Carlisle, en una especie de salita, observando como operaban a Edward.

— ¡a vuelto! — Dijo alguien — sus signos vitales ahora están estables.

La sangre se me helo al escuchar eso último. - sus signos vitales ahora están estables. - eso quería decir que por unos segundos su corazón se había detenido. Que por unos segundos se me había ido - no, Edward no. Él no se puede ir... Dios, no.

Me tambalee ligeramente y Carmen me volvió a sentar en la silla.

— ¿que dice niña? ¿Que pasó? — a duras penas pude señalarle que se callara y seguir escuchando.

... que actuar rápido, está perdiendo demasiada sangre — escuché otro leve sonido pero no supe como o con que identificarlo.

No tardes, no tardes — escuché que susurraba Carlisle. Tan nervioso estaba que se había olvidado de que tenía el teléfono en altavoz.

— ¡¿que está pasando, Carlisle?! ¡Carlisle! — Carmen me apretó ligeramente el antebrazo, voltee a verla y ella me hizo señas para que bajara la voz.

... succión — otra vez el mismo sonidito. - Están succionando la sangre que salía de algún lado; de la cabeza tal vez - pensé con horror.

vamos, Edward. Tú puedes. Sal de está, hijo... — de nuevo escuché sonidos extraños y a los dos segundos nada. La llamada se había cortado porque el saldo de mi teléfono se había agotado.

¡maldición! — Dije entre dientes — ¿Carmen tienes teléfono? — ella negó lentamente, apenada.

A los pocos segundos mi celular vibro y pensé que era Carlisle; que se había acordado de mí, pero no. no era él, era una llamada entrante de Alice.

¡¿donde diablos estas mujer?! ¡Te estas perdiendo de la diversión! — Apenas y podía escucharla, la música de fondo estaba demasiado ruidosa — ¡¿me estas oyendo, perra?! — la paz momentánea que había obtenido tras rezar, se había desvanecido poco a poco y ahora ya estaba de nuevo muy alterada como para tratarla pacientemente.

Me levante de nuevo y salí del hospital.

Una vez afuera pude desahogarme.

— ¡no todo es sobre ti, okey! ¡Ahora mismo estoy en el maldito hospital, esperando a que algún maldito doctor se digne a decirme sobre el estado de mi novio! ¡Estoy apuntó de llorar porque estoy embarazada, mi novio no lo sabe y ahora no se ni siquiera sí podrá salir de esto con vida!

¡¿estas embarazada?! — esa fue la gota que derramó el vaso.

— ¡¿eso fue lo único que escuchaste?! ¡Maldición, Alice! ¡Edward está en el quirófano, luchando por su vida!

Y es posible que tú pierdas al niño sí sigues gritando y alterándote — dijo seriamente; esa era a la Alice que quería escuchar.

Ya no se escuchaba la música.

— ¡¿Alice?!...

Estoy en camino al hospital perra — me reí quedamente al escuchar el tan famosísimo apelativo que usábamos entre nosotras.

—... Gracias... perra — al colgar me di cuenta de mi error: le había dicho que estaba embarazada.

Nadie lo tenía que saber. No antes que Edward.

Ella llegó a los quince minutos acompañada de Jasper. Al verme me abrazo fuertemente y yo llore, no pude aguantarlo.

— tranquila, todo estará bien. Todos estarán bien — al decir eso sólo provocó que llorara más fuerte — tranquila.

Edward... — solloce.

— Ahora mismo me encargó — me soltó dulcemente y Jasper tomo su lugar. Llevaba poco tiempo conociéndolo pero ahora necesitaba apoyo, proviniera de quién proviniera.

Seguimos a Alice hasta la recepción.

— Necesito información sobre un paciente, señora Johnson — la mujer la miro frunciendo el ceño.

— hoy es tú cumpleaños, además no te toca trabajar ¿que haces aquí?

—... El doctor Gerandy me llamó pa-para…

— Tú eres de pediatría — dijo mirándola despectivamente - ¡miente mejor, Alice! - quise gritarle.

— ella esta embarazada y... el doctor la atiende porque... se golpeó la cabeza — al darse cuenta de que su mentira no estaba funcionando tomo las manos de la señora y dijo suplicante — Necesitamos verlo, señora Johnson — dijo casi poniéndose de rodillas.

— Ahora mismo viene caminando por aquel pasillo — la señora se veía que no tenía ganas de trabajar. Hablaba de forma irritante.

Al voltearnos vimos que Carlisle y Gerandy venían discutiendo.

— ¡Doctor Gerandy! ¡Doctor Cullen!— los llamó Alice. El único que reaccionó fue Gerandy que me miro como sí yo lo estuviese llamando. Carlisle bajo la mirada al suelo y ahí la dejó.

— ¿que pasó?... — el silencio de Carlisle me volvía a poner ansiosa — ¿Cómo esta Edward, Carlisle? —dije atropelladamente.

Espere por una respuesta pero él no levantaba la vista del suelo y tampoco hablaba. Quería sacudirlo para que volviera en si pero el doctor Gerandy no me dio tiempo.

— Edward esta en coma… Hicimos cuanto pudimos — le colocó una mano en el hombro a Carlisle y lo sacudió levemente. Él levanto la vista y me mostro lo que con tanto esfuerzo estaba tratando de ocultar; estaba llorando y sufriendo por dentro… él sabia algo y Gerandy fue quien me lo dijo — es probable que no despierte. — yo estaba asintiendo una y otra vez.

Estaba tratando ferozmente de que esa frase no penetrara hasta lo más hondo de mi ser. Él tenía que despertar, Dios no podía ser tan cruel.

—... Quiero verlo.

— está en cuidados intensivos, no creo...

Yo la llevó — susurro quedamente Carlisle — yo la llevó — repitió un poco más fuerte.

Sí ver a Emmett postrado en una cama me fue difícil, ver a Edward conectado a una máquina que media sus latidos y a otra que le proporcionaba oxigeno, era insoportable.

el coagulo era como una especie de tapón — empezó a narrar Carlisle en susurros — el cerebro había sufrido una fractura y el coagulo impedía que la sangre se saliera, era un tipo costra, pero interna — se acercó a Edward y le acaricio el cabello — Gerandy nos había dicho que necesitaba operación pero en las tomografías no se veía ninguna fractura... perdió mucha sangre al tratar de costurarle la herida y el corazón se le detuvo dos veces — por más que quise contestarle, por más que me esforcé en tratar de hablarle, no podía; las lágrimas salían una tras otra y tenía un nudo que me cerraba la garganta. Sí abría la boca sólo salían sollozos.

Jasper era el que me mantenía de pie. Sí por mí fuera, estaría ahora mismo en el suelo llorando libremente, pero tenía que ser fuerte. Por Edward, por Carlisle y por el niño.

— ¿ahora está bien de la cabeza? ¿Su vista regresara? — Carlisle se detuvo y miro a Alice por primera vez. Yo me limite a dejar de llorar, aunque sólo por momentos lo lograba.

— n-no sabría decirte sobre su vista pero s-su cabeza ya está bien — volvió a bajar la mirada y a pasearse por el cuarto.

— ¿entonces como es que quedó en coma?...

— por la perdida de sangre. El cerebro empezó a fallar por la falta de sangre — escuché que Jasper se quejaba por algo, y no me di cuenta de que le estaba apretando fuertemente el brazo hasta que no apareció Alice a mi lado y me obligó a relajar la mano.

— ¿cu-cual es la probabilidad de que despierte? — pregunte vacilante pues temía la respuesta.

— un 45%... La perdida de sangre fue demasiada y por más que le hicieron una transfusión, la sangre no llegó muy rápido al cerebro.

Me solté de Jasper y me acerque a Edward, viéndolo detenidamente.

Él tenía una máscara que le cubría la nariz y le proporcionaba oxígeno, y en el brazo izquierdo tenía dos agujas: una conectada a la vena posterior al codo, donde la transfusión de sangre pasaba de la bolsa a su cuerpo, y la otra estaba en el dorso de la mano, conectada al suero y a las medicinas; su cabeza estaba vendada en la parte superior y del pecho le salían unos cables que estaban conectados al monitor cardiaco, el cual sonaba constantemente y a un ritmo normal.

Despacio, pegue mí frente a la de él y deje caer unas cuantas lágrimas. - despierta por favor... - le apreté la mano y me separe lentamente de su frente para bajar dándole delicados besos en los parpados, en las mejillas, en el puente de la nariz y en sus labios. - te necesito, no te puedes ir...

Carlisle se acercó lentamente hasta la cama y se quedó contemplándolo.

— Nosotros... estaremos afuera — dijo Alice antes de salir del cuarto.

... no lo puedo perder, Bella — susurro Carlisle y yo levante la vista para verlo, él hizo lo mismo — él es la razón por la cual sigo estando vivo. — Ver a Carlisle a punto de llorar; de romperse, era algo difícil de creer. Él era el pilar del clan Cullen, el patriarca, el líder.

Verlo destrozado me hacia pensar que de ese 45%, Edward formaba parte del 55% de los que morían o jamás despertaban.

— Cuando Esme murió... bueno, tú ya sabes que me pasó — yo asentí lentamente — pero no sabes lo que a él le paso— negué repetidas veces hasta que él volvió a hablar — él estaba muy pegado a ella. Siempre al pendiente de que nada le faltara — sus ojos vidriosos estaban perdidos en el pasado — él y yo peleábamos mucho cuando Esme vivía pues yo quería que estudiara algo serio, como derecho o medicina, y él quería estudiar música — se rio con algo de humor, recordando — él se salió con la suya al principio pero luego de lo que le pasó a su madre se metió a estudiar leyes para poder tener un tipo de venganza, supongo.

— ¿Edward es abogado? — pregunte incrédula.

— estaba en proceso de. Le faltaban sólo dos años para terminar; él quería ser un tipo de justiciero.

— Sólo he aparecido para arruinarle la vida — dije pensando en voz alta. Me ruborice cuando Carlisle me pregunto porque decía eso y no me quedó más remedio que contestarle — sólo aparecí para destruirle el auto, dejarlo ciego, quitarle la oportunidad de ser un excelente abogado, de casarse con... Tanya — aún con el tiempo, sigo aborreciéndola — Por mi culpa está debatiéndose entre la vida y la muerte.

— Tal vez — concedió — pero tú le trajiste más felicidad que Tanya o cualquiera de sus ex novias juntas.

— lo dudo.

Nos quedamos callados por largo tiempo: yo contemplando a Edward, y Carlisle viendo hacia la nada. Sus demonios lo estaban atormentando en estos momentos.

Jamás creí verlo así de nuevo.

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Diciembre, 23.

— ¿a que se debe tú llamada? — dije mientras ponía el altavoz y seguía ayudando en la cocina.

Los análisis ya están listos — Carmen y yo volteamos a vernos a la vez. Ella me sonrió, orgullosa — ¿quieres que los lea?

— Sí, léelos — medio grite para que Alice me oyera. Lo que contenía ya no era secreto, al menos no para Carmen.

ahm... ¡felicidades! ¡Estas embarazada de once semanas! ¡Santa te trajo un bebé!

— Contigo no será tan considerado — dije acercándome al teléfono. Carmen, como siempre, disfrutaba de las bromas de Alice — ahm ¿tengo que ir al hospital?...

todavía no. Siguen haciéndole estudios — su tono de voz se había apagado, ya no era el burlón que tanto amaba.

Las bromas se acabaron en ese momento.

— ¿alguna mejora? — sabía que preguntarlo estaba de más.

Ya era mediados de Diciembre, a punto de llegar a 24 y no había nada nuevo. Edward llevaba un mes en coma.

Apenas llevas seis horas fuera del hospital, Bella y hemos estado comunicándonos desde entonces — Alice me regaño sutilmente. Sabía que tanto ella como Carmen se preocupaban de la salud y del desarrollo del niño, y por supuesto, también del de la madre. — no hay ninguna mejora.

doctor Cullen a cuidados intensivos. Doctor Cullen a cuidados intensivos — se escucho en ese momento.

Dé la impresión y el miedo deje caer el cuenco de cristal, haciéndolo cachitos apenas tocar el suelo.

¡¿Bella?! — Apenas y escuché que Alice me llamaba... — al escuchar: - Doctor Cullen a cuidados intensivos... - Instintivamente pensé en Edward. Algo le había pasado.

Carmen trato de hacerme volver y a duras penas salí de mi estupor.

¿Bella? ¿Sra. Hoffman? — Alice seguía en la línea y se oía preocupada — maldición, Bella ¿que fue ese sonido?

— Se- se me cayó un cuenco, señorita — intervino Carmen.

— ¿Alice... Edward?

él está bien, carajo. Llamaron a Carlisle para atender a otro paciente, sí fuese Edward sonaría mi localizador — sabía cuando ella me metía y cuando me decía la verdad pero a duras penas le creí — señora Hoffman practiqué sus mentiras y Bella ¿quieres dejar de reaccionar como Beans* cada vez que escuchas la llamada de algún doctor? Edward está bien y al niño no le hace bien que te estés muriendo de los nervios. Contrólate, se está haciendo todo lo posible para traerlo de vuelta.

— Gracias Alice — Carmen colgó por mí y también recogió los cristales rotos.

La cena estuvo lista antes de que Carlisle llegara pero ahora ya no era lo mismo. Ahora todo transcurría en silencio y se andaba en puntitas inconscientemente.

La casa Cullen parecía más un Museo que una casa.

Navidad lo pasamos en casa de mi madre; Carlisle y yo tratamos de parecer lo más normales posibles aunque era del dominio público saber que Edward estaba en el hospital y en coma.

Mi padre llegó a media noche y no pude evitar llorar al abrazarlo, él me pregunto por Edward (era el único que no sabía nada) y tuve que tragarme las enormes ganas de llorar antes de contarle todo.

Carlisle se quito de mi casa a eso de las cinco de la mañana y yo apenas dormí unas cuantas horas antes de irme de nuevo al hospital.

— Feliz navidad, cariño — dije entrando en la habitación de Edward. Le bese delicadamente los labios y me retiré cuando estaban a punto de salirse las lágrimas — perdón por llegar tarde, a tú hijo le entraron ganas de moverme el mundo. Sí sigo así, cuando despiertes solamente encontraras huesos de Bella.

Hablar con él nos ayudaba a los dos. Según Weber había una mínima probabilidad de que él nos escuchara ya que su cerebro seguía funcionando, sólo que a niveles inferiores.

— está navidad fue distinta. Está vez papá sí pudo llegar antes de abrir los regalos y Rose sí invitó a su novio; Emmett se la pasó como niño chiquito, además Carlisle la pasó con nosotros todo el tiempo y conoció a la abuela Swan y a la abuela Dwyer. Dice que son un amor de viejitas; se ve que no convivio lo suficiente con ellas — me quedé callada esperando la risa grave y musical de Edward, pero era obvio que no pasaría. — Vuelve... — susurre, apretando su mano y colocando mi cabeza sobre su pecho — tienes que despertar. No puedes dormir por mucho tiempo cariño...

Nada, ninguna respuesta positiva.

Carlisle y Alice pasaron unas cuantas veces para ver sí había algún cambio o para ver que comiera y tomara mis vitaminas y el ácido fólico.

Año nuevo fue lo mismo y poco a poco las esperanzas se estaban yendo.

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Enero, 15.

— Te conseguí un puesto como maestra de literatura en la universidad de Chicago — Carlisle me tomo por sorpresa con esa revelación. Carmen y Alice no dijeron nada.

— No puedo dejarlo — dije apretando la mano de Edward más fuerte — él me necesita y no pienso dejarlo.

— él necesita paz, necesita descansar.

— ¿y que paz va a obtener cuando yo me vaya?... No pensaras en...

— ya pasaron dos meses. Él no va a despertar... — no podía creer que esas palabras salieran de Carlisle.

Lo mire enojada pero al segundo se relajo mi ceño; los ojos de Carlisle y su labios inferior tembloroso me demostraban lo duro que había sido pronunciar esas palabras y lo poco convencido que estaba.

— me quedó.

— Te vas — eso no lo había dicho el doctor, lo había dicho mi padre que había aparecido en ese momento y que ya estaba al tanto del plan.

Tuve que jugarme la última carta que me quedaba y que esperaba que resultara como yo pensaba.

— estoy embarazada y no sería bueno para mi ni para el niño estar alejados de él — decirlo ahora o decirlo más tarde no supondría diferencia; la barriga ya empezaba a notarse y era de esperarse con cuatro meses de embarazo pero era necesario decirlo sí quería quedarme aquí.

— ¡¿De cuanto tiempo?! — bramo Charlie.

— De cuatro meses — dije sin titubear.

—… ¿ya sabes de que será? — dijo Carlisle, esperanzado. Al menos tendríamos algo en común; un pedacito de Edward.

— todavía no lo se, pero siempre sueño con una niña — aquí entra mi perver y manipula la mente de Carlisle — ella tiene los ojos y el cabello de él. Siempre sueño que lo esperamos en el porche y él llega al poco tiempo, la carga y le da besos mientras ella ríe a carcajadas — sólo de imaginármelo me puse a llorar. Nunca había sido tan buena mentirosa — él va a volver Carlisle. Lo se, lo siento. Aquí — dije señalando mi corazón. Eso no era mentira — no iré a ningún lado.

Carlisle y Charlie se miraron a los ojos antes de salir del cuarto; uno confundido y el otro molesto.

Alice se acercó a mí, sonriendo.

— Y yo que creí que esas ojeras que tenías eran por las pesadillas que me contabas — movió la cabeza de lado a lado, con una enorme sonrisa en los labios — te felicito, esas lágrimas hicieron creíble tú mentira — yo sonreí de vuelta y el bebé se movió también.

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Febrero, 14.

— ¡feliz día de los enamorados Cariño! — Alice se había encargado de decorar la habitación y había quedado hermoso sin rayar en lo excesivo. — Hoy tuve mi segunda ecografía para ver como estaba el bebé — lo bese como habitualmente hacia y le tomé la mano mientras me sentaba a su lado — su desarrollo va por buen camino y en pocas semanas mas, sabremos si es un little Edward o una Bellita. Carlisle y Charlie dicen que sí es niño debería de llamarlo Charlisle y que sí es niña la llamemos Carlie. Espero que cuando nazca sea una niña… — Me puse a contemplar la habitación detenidamente al no tener más de que hablar. —... Alice hizo un buen trabajo — una ligera e inesperada presión me apretó la mano; la que sostenía la mano de Edward — ¿que rayos?... — espere a que lo volviera hacer pero no lo hizo — ya estas alucinando Bella.

Carlisle vino por mí a la hora de su salida y me despedí de Edward antes de irnos, prometiéndole regresar mañana y contarle como me había ido en la cena obligatoria a la que me habían "invitado" mi hermana y Emmett.

— Carlisle, ya me voy — dije asomándome a su estudio; él asintió sin verme.

— Cierras al salir — fue todo lo que dijo.

No me gustaba dejarlo solo porque él tendía a encerrarse en su estudio y trabajar hasta altas horas de la madrugada; no lo culpaba, ni siquiera yo podía dormir en las noches, siempre levantándome sudada y asustada por las pesadillas recurrentes. Pero al menos yo intentaba llevar el día a día por el bebé y por él, pero Carlisle simplemente se estaba dejando absorber por el trabajo y eso no estaba bien.

— ¿no quieres acompañarme? Mi hermana por lo general se come mas a su novio que a su comida y hoy va a ser peor — trate de bromear pero él siguió sin hacerme caso — ¿Carlisle?

— ¡hum?!

— ¿vienes? — me acerque al escritorio y vi los montones de papeles que tenia regados por toda la mesa. Todos tenían el mismo nombre: Edward Anthony Cullen Masen — ¿Qué es esto? — él no me respondió simplemente levanto la vista y me vio por primera vez luego la volvió a bajar y se dispuso a acomodar todos los papeles.

— ¿Qué me decías? — pregunto como si nada tras guardar los papeles en un cajón y cerrarlo con llave.

— ¿qu-que si quieres acompañarme? — dije vacilante.

— si, si. Solo dame unos minutos — se levanto de su asiento y se dirigió a su cuarto a cambiarse.

La cena fue incomoda e innecesaria. Todo a nuestro alrededor era romántico, pasionesco y extraño. Carlisle prácticamente se atragantaba con la comida con tal de no hablar conmigo y mi hermana trataba de hacernos sentir en ambiente pero no es lo mismo disfrutar una cena romántica al lado del amor de tu vida que estar pendiente de tu suegro para ver en que momento se pasaría a ahogar con tanta comida.

Al terminar la cena puse la mejor cara de felicidad que pude y le di las gracias a mi hermana y a Emmett por ser tan considerados.

Cuando regresamos a casa, Carlisle rápidamente subió las escaleras y se encerró en su cuarto. – Tarde o temprano me dirás para que son los papeles… – pensé malvadamente.

Otra vez volví a tener pesadillas…

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Marzo, 20.

— deja de huir de mi, Carlisle ¿para que son estos papeles? — había entrado abruptamente; tomándolo desprevenido, y había agarrado los papeles de Edward. Él me veía con cara de pocos amigos.

— Bella dame eso — demando.

— no hasta que me digas para que o que son — intentó quitármelos pero yo fui mas rápida.

— tenemos que enfrentarnos a la realidad, muchacha. Ya pasaron cuatro meses y Edward no despierta, como su tutor estoy obligado a responder por él — otra vez con lo mismo. - ¿acaso este hombre no tenia un poquito de fe?

No de esta forma — dije entre dientes — dale mas tiempo, Edward va a despertar, lo se.

— Lo sientes en el corazón — no lo dijo en tono burlón sino en tono cansado — ya no puedo mas — dijo derrotado — él sufre, tu sufres, yo sufro. No puedo seguir viendo a mi hijo postrado en una cama, prácticamente sin vida; no puedo seguir viéndote llorar día tras día sobre el pecho de mi hijo, rogándole que regrese. Dios así lo quiso; si él quiere llevárselo, yo que soy un simple mortal ¿como puedo luchar para que no lo haga? ¿Dime como?

Los ojos de Carlisle estaban rojos por contener las lágrimas, yo en cambio las dejaba recorrer mi rostro con libertad. – Dios no es así, Dios no se lo va a llevar.

Tres cosas sucedieron a la vez; primero: Carmen entro llorando a moco tendido al estudio, sosteniendo en alto el teléfono inalámbrico; segundo: el celular y el bíper de Carlisle sonaron como locos, y tercero: sentí una sensación de tranquilidad y felicidad mucho antes de que Carlisle y Carmen dijeran a coro:

— Edward acaba de despertar.

*Beans: personaje de rango.Ella se congela durante unos segundos y luego continúa hablando como si nada hubiera pasado. Esto le sucede mucho cuando está bajo estrés emocional.

Bueno nenas es el cap # 19
ya se, ya se, quieren matarme por dejarlas ahí, de nuevo. Lo siento :D
¿les gusto? si es así… ¿Me dejan reviews?

Los quiere y los ama... Will Stewart de Pattinson.
Nos leemos la próxima semana, se cuidan mucho!

Besos y abrazos estilo Emmett para todas…

PD: sé que debería dejarles su adelanto, como prometí, pero ya esta a punto de terminar y… bueno, no se los quiero arruinar así que perdónenme pero esta vez no habrá adelanto.

Nos vemos hasta la próxima semana.

Las quiero mucho.