Capitulo 3: Amami 1ª Parte
— Que aburrimiento –exclamo con poco animo Hanako-. Yukio-nee-san esta con Itachi-nii-san y sus nacionales de Aikido por lo que casi no los veo, mientras que Sakura-nee-san y Sasuke-nii-san están muy metidos en su relación y sus nada-inesperadas peleas –dijo seguido de un largo suspiro.
— Oh mi querida Amami. ¿Por qué ese largo suspiro? ¿Se debe a que hace mucho tiempo que no nos veíamos? Ya no debes de seguir sufriendo, porque me quedare contigo todo el día para que no te sientas sola.
— Deja de decir estupideces, nunca suspiraría por alguien de pocos sesos –le replico enojada.
— ¿Entonces por qué razón has suspirado de ese modo, mi bella Amami? –dijo melosamente al tiempo que tomaba la mano de la muchacha para besársela de forma caballerosa.
— Ja –recuperando su mano y reflejándola contra su pantalón, como si tal gesto de parte del muchacho se tratase de gérmenes-. ¿Realmente crees que te voy a decir el por que estoy suspiraron? Sigue soñando. Ni loca te contaría sobre mis cosas aunque sean insignificantes como esta –le dijo muy enojada y levantándose de donde se hallaba sentada, dispuesta a marcharse.
— Amami –tomándola del brazo para detenerla-. Yo-
— ¡Deja de llamarme Amami! –furiosa-. Ni siquiera se lo que significa y no quiero saberlo, es más que seguro que significa algo pervertido.
— Dulce.
— ¿Qué?
— Significa dulce.
— ¿Du- Dulce? ¿Por qué Amami? –exclamo extrañada.
— Porque es como eres tú, el como te veo y ven todos. Siempre sonriendo y siendo amable con todos, siempre ayudando a otros y alegrándolos cuando lo necesitan… Eres dulce sin importar lo que suceda, por eso Amami –le sonrío-. Por eso me gusta llamarte de ese modo.
— ¿Yo de carácter dulce? Pero… Me la he pasado tratándote mal desde el mismo momento en que comenzaste a llamarme de ese modo, en ningún momento he sido dulce contigo –dijo algo enojada y apenada.
— Si, pero aun así eres dulce, Amami. Aunque no entiendo el porque no te caigo bien. ¿O acaso es tu forma de demostrarme tu amor? ¿Quizás estas tan apenada que solo puedes demostrar lo que sientes por mi de esta forma?
— ¿Qué clase de lógica es esa? Es obvio que no es por eso, no soporto a los casanovas.
— Entonces –tomándola de la mano y del mentón para que sus miradas se encontraran-. Si prometiera dejar de ser un casanova, ¿me tomarías enserio? –acercándose un poco mas a la cara de Hanako.
— Yo –sonrojándose levemente por el acercamiento del muchacho-. ¡No! –apartándolo-. Lo de ser casanova solo es el comenzó… No me gusta el como actúas… Como lo de hace un rato. A ningún chico, que no sea el ser amado, se le ocurriría acercar su cara a la de la chica que ama sin que ella se lo haya permitido con anterioridad… Tu falta de conciencia y lógica es otra de las cosas que hacen que no te tome enserio -marchándose.
— Amami, espera –yendo detrás de ella.
Hanako se apresuro en ingresar a uno de los edificios del instituto con la esperanza de perder ahí adentro al casanova. Al ingresar, Hanako se dirige rápidamente a una de las escaleras más cercanas para subir al primer piso y buscar refugio en su salón; mientras el muchacho de cabellos rubios y ojos grises aceleraba su paso al ingresar al edificio para no perder de vista a Hanako.
— ¡Amami, espera por favor! –le grito el muchacho de cabellos rubios y ojos grises esperando que sus palabras lograran detenerla.
Pero en la cabeza de Hanako se encontraba la idea de alejarse lo más posible de él y evitarlo hasta que se olvidara de ella, poco tiempo tardo en llegar a su salón de clases, en el cual se introdujo rápidamente y busco un buen lugar para no ser vista por el muchacho que la seguía.
— ¿Qué estas haciendo? –le pregunto una compañera de clases, extrañada por el actuar de Hanako.
— Me oculto-concentrada en tratar de que no se la pudiera encontrar.
— ¿De quién?
— Del casanova.
— ¿Casanova?
— Si, si. No se como se llama, es ese chico de ojos grises –exclamo al tiempo que se ocultaba rápidamente.
— ¿Mark?
Justo en el momento que pronunciaba el nombre del muchacho, este ingreso al salón buscando con la mirada a Hanako.
— ¿Qué-Qué necesitas? –le dijo la muchacha, algo nervioso.
— Busco a Amami… Hanako, quiero decir. ¿La has visto?
— Yo- No, no recuerdo haberla visto –dijo tratando de ocultar su nerviosismo.
— Creí que vendría para acá, bueno tendré que buscarla en otra parte –marchándose rápidamente.
Hanako le hizo un gesto a su compañera para que se asegurara de que ya podía salir del escondite, una vez segura de que se había marchado salio de este.
— Gracias por la ayuda.
— No hay de que. Pero ¿por qué te escondes de él? Parecía que necesitaba decirte algo importante.
— Solo quería decirme sus estupideces de siempre… Ya estoy harta de que siempre se me insinúe y toda la cosa –dijo algo enojada recordando las distintas cosas que le había hecho anteriormente.
— Si es así, ¿no deberías decírselo? No puedes pasarte todo el día escondidote de él.
— Ya se lo dije pero no quiere entenderlo.
