Ruichi-chan les trae el siguiente capi de esta historia!

El capi está dedicado especialmente a CHIDORISAGARA, hoy es su cumple, muchas felicidades! =) Ruki-0408, HBD atrasado! =)

Gracias por apoyar a +La Fundación 'Reviews para ésta loquita ^.^' +! Como de costumbre, me complace agradecer a todos los que me dejaron review el capi pasado:

*metitus *Yare Kurosaki *kusajishi-chiru *Darkrukia4 *Sakura-Jeka *Yeckie *Koral Kurosaki *shyta *chidorisagara *yoxxa (jiji, q bueno q te guste la historia! Ese dia andaba de emo, lo siento XD jaja, la historia comenzara un rumbo algo distinto a partir de ahora, jiji, ns leeremos pronto, te kuidas y grax x tu review! =D) *dddd (grax x tu review! =D) *Cecii (jiji, grax x tu comentario! Q bueno q te hayas leído la historia completa, me hace muy feliz leer eso =D El noviazgo formal…vendrá después, jiji, es sorpresa! Ns leemos pronto, te kuidas!) *Gzn (hola, grax x tu review! Kia se enfermo, jiji, e Ichi tmbn tiene calentura XD dios, q pervert me escuche…como decía, Kaien es bueno, asi q no te preocupes, y Renji pues tiene la culpa x besar a su "casi hermana", jiji. Ns leemos pronto, te kuidas..! =D) *Akemi227-chan *Lightning Cullen *Hekka *kiaru87 (hola! Grax x tu review, q bueno q mi fic sirva para alegrarte tu dia =D Tu fecha de kumple la kiero para dedicarte los capis q escriba x esa fecha, jeje, toma de ejemplo el capi de hoy =) Ns leemos prontoooo) *alecita122 *vickyallyz *BeTtY saku-ruki chan *vetagiXD *alessandra08 *Ruki-0408 *maaR-418 *karekanoO18 *Abarai Ebril *SakuraxJenyxRukia (doblemente gracias!) *Iza-Rukia13 *IchirukiLullaby *Hachimitsu (jaja, sq me gusta como se ve con sus ropas de shinigami! Jiji, q bueno q el capi te haya gustado, y tomare en cuenta tu opinión sobre el lemon, va? Yo moriría x un beso de Ichi! Lo amoooo! Jeje, ya me emocione XD Grax x tu review, mis vakas terminaron pero procurare subir el 17 ants de q me atasqn de tarea, va? Te kuidas! ^^) *kaolinet (primero, grax x tu review! jaja, tienes razón sobre los besos, jiji, indicio del cambio, no crees? Jaja, tu opinión sobre el lemon está anotada =) te kuidas, ns seguimos leyendo!) *Akisa (spero q te hayan gustado las canciones! Muchas gracias x tu comentario, ns leemos pronto ^^) *FlorItachiUchiha *Roly-neko-kawaii-chan3 (hola! Me alegra q la historia te esté gustando! He estado hablando con varias chiks y el fic promete, jiji. Entro a la uni este lunes, pero procuraré subir el 17 ants de q los maestros me atasqn de tarea, va? Ichi cambiará pero sufrirá, mucho, muahahahaha, spero ns leamos pronto! T kuidas ^^) *esaichiruki (hola de nuevo chica! Jajaja, tu opinión del lemon ha qdado registrada XD lamentablement el lunes regreso a la Uni, pero procuraré subir el 17 ants de estar atascadísima de tarea, ok? T kuidas, ns stamos leyendo! ^^) *Mayori (jaja, claro q me acuerdo d ti! Lo bueno es q leiste los capis, jiji, yo entiendo q así son los estudios =3 jajaja, Ichi comenzará a conocerse mejor, jiji, y claro q comenzará a buscar cosas mejores, y eso incluye a Chitose XD tu opinión sobre el lemon ha sido anotada, ns staremos leyendo pronto; lamentablement el lunes regreso a la uni, y mi tiempo se reducirá…de todos modos spero subir el capi 17 antes de q no me ajuste el tiempo, va? Te kuidas, ns leemos! ) *Whitesoul (muchas gracias x tu comentario! Q bueno q te guste la historia, seguimos leyéndonos! ^^) *IcHiRuKi AnD sASuSAKu GiRl

Si alguien faltó de Replay, díganmelo xfis! Disculpas anticipadas u.u

También si alguien quiere agregarme a sus CONTACTOS DEL MESSENGER o FACEBOOK pídanme mi correo en el review y yo se los mando, va? El correo debe enviarse de la siguiente forma: ejemplo _ 012 - yo hotmail . com para que me llegue, va?

Bueno, la simbología es la de siempre.

Recuerden que Bleach no es mío, todo es de Kubo Tite-sama…yo solo me invento la trama de esta historia sin otro fin más que el contribuir al hábito de la lectura, jeje ^_^

Let's Read!

Capítulo 16

Amistad

-¿Qué es lo que te da…?- lo pensó un momento. Ya había pasado antes, ella se lo había dicho: "no pude dormir porque a mitad de la noche empezó a llover…"- ¿Acaso tú…le tienes miedo a los truenos?

Rukia tenía la mirada perdida. Ichigo sabía que su fiebre estaba muy alta y que probablemente no estaba del todo consciente. Prefirió dejar sus dudas de lado, le preguntaría cuando estuviera mejor; lo importante ahora era bajar la fiebre. Primero que nada, debía dejar de sostenerla contra él o podía ahogar aún más su lenta y acompasada respiración. La tendió en la cama y puso una mano en su frente. "Demonios, creo que tiene la fiebre más alta de lo que pensé. Lo primero que tengo que hacer es bajársela, pero para eso primero debería quitarle la ropa húmeda…".

Tragó pesado antes de sacudir la cabeza. ¿¡Qué demonios pensaba hacer con Rukia semi-inconsciente! Lo mejor sería pedir refuerzos. Sacó su celular y marcó rápidamente el número.

-¿Qué pasó, Kurosaki?

-Ishida, necesito que envíes a Tatsuki al departamento de Rukia.- dijo apresurado.

-¿Sucedió algo malo? ¿Cómo está Kuchiki-san?

-Está enferma, tiene mucha fiebre.

-¿¡Qué! ¡Debiste haberle marcado primero a tu padre!

-Escucha, se durmió con la ropa mojada y, como comprenderás, no puedo cambiarla yo, es por eso que necesito que Tatsuki venga aquí AHORA.

-De acuerdo, le daré la dirección y le diré que vaya para allá ahora mismo. De todos modos márcale a tu padre para que vaya a verla.

-De acuerdo. Te dejo a cargo de todo, ¿está bien?

-Claro, cuenta conmigo.

-Gracias, Ishida.- colgó y se apresuró a la cocina. Llenó un plato hondo con agua fría y tomó una toalla pequeña del baño. Corrió de regreso a la habitación de la morena, la cual seguía tendida en la cama.

Se sentó en una orilla del colchón y le secó el sudor con la toalla fría.- Se siente bien…-masculló Rukia de forma casi inentendible.

-¿Cómo te sientes, Rukia?- le preguntó, aunque la verdad era algo estúpido, viéndola en ese estado.

-Me duele…la cabeza…- respondió, tocándose la frente con el dorso de la mano.- También tengo calor…

-Escúchame bien, Rukia. No tengo idea de por qué te dormiste toda mojada, pero gracias a eso te enfermaste, así que mejor te cambias en el baño mientras cambio las sábanas de tu cama.

-Nopdolntam…

-¿Qué?

-No puedo levantarme…-dijo más alto y moviendo los labios para que el peli naranja pudiera enterderle.

Ichigo se quedó paralizado al ver como ella levantaba un poco sus brazos hacia él, como esperando que la cargara hasta el baño. "Está loca, ¡definitivamente está loca! No, más bien está enferma, ¡realmente enferma!".- Rukia, aún cuando te llevara al baño, si no eres capaz de cambiarte por ti misma no sirve de nada…lo mejor será esperar a que llegue Tatsuki, mientras tanto le hablaré al viejo para que venga a revisarte.

Rukia volvió a descansar su cuerpo sobre el colchón y cerró los ojos, intentando dormir. Sentía su cuerpo tan pesado y su cabeza le dolía demasiado como para moverse. ¿Cómo había llegado a la cama? Lo último que recordaba era haberse quedado dormida en el armario. ¿Cuándo llegó Ichigo? ¿Cómo entró a su casa? Y lo más importante, ¿qué hacía allí?

Ichigo marcó el celular de su papá y este le contestó enseguida.- ¡Ichigo! ¡Qué milagro que me marcas, pensé que ya hasta habías borrado mi número de tus contactos!- le dijo, gimoteando. Ichigo se contuvo de rodar los ojos y procedió a explicarle la situación.

-Necesito que vengas al departamento de Rukia. Tiene fiebre y parece tener intervalos de consciencia e inconsciencia.

-¡¿QUÉ? ¡NOOOO, MI TERCERA HIJA AMADA!

-¡Deja de hacer un escándalo y apresúrate!

-¡No sé dónde queda su departamento!

-Te envío la dirección por SMS, te apresuras por favor.

-Bueno, mientras llego intenta bajarle la fiebre con una toalla y agua fría.

-Es lo que intento, pero su ropa está húmeda.

-Pues cámbiala.

Ichigo hizo una larga pausa, intentando encontrar el tinte cómico en lo que su padre acababa de decir con tanta obviedad.- No estás bromeando.- dijo finalmente.

-No, no lo hago. Escucha, piensa en esto como algo meramente profesional, no lo haces con motivos impuros.

Por más que Ichigo intentaba hacerse a la idea, no encontraba como alguien como ÉL pudiera quitarle la ropa a Rukia sin motivos "impuros".- Ya le pedía Tatsuki que viniera, ella se encargará de eso.

-Cobarde.

-Repite eso, viejo…-le susurró en tono amenazante y bajo.

-No dije nada. Como sea, recojo todo y voy para allá.- ni siquiera le dio tiempo al ojimiel de despedirse cuando ya había colgado. Ichigo maldijo su celular y luego se giró de vuelta a la cama. La chica permanecía acostada boca arriba, con el cabello sujeto y los brazos extendidos. Ichigo se acercó y la sentó, apoyándola en su torso. Con cuidado le desató el cabello y se dispuso a secarlo con una toalla. Rukia suspiró con los ojos cerrados, respirando por la boca cuyos labios estaban ligeramente entreabiertos.

Ichigo tuvo un pensamiento fugaz. Quería verlo, tener una idea de cómo sería, pero sería injusto aprovecharse de ella en esa situación. Bueno, sería la única oportunidad que tuviera, y ella probablemente no lo recordaría así que no perdía nada con intentarlo. La tomó por los hombros con suavidad y la removió con cuidado:- Rukia…

La ojivioleta gruñó, pero no abrió los ojos. Tomó eso como un "Te estoy escuchando", así que se dispuso a ejecutar su plan. Sin soltar sus hombros volvió a recostarla en su cama, y acomodó ambos brazos de la ojivioleta flexionados sobre su cabeza morena. Sus cabellos habían quedado desperdigados en la almohada, su rostro inclinado y su cuerpo laxo.- Rukia…-volvió a susurrar, pero la morena no reaccionaba.- Abre los ojos…

La morena escuchó su petición, y reunió todas sus energías para levantar sus pesados párpados. Únicamente logró entreabrir los ojos y la imagen que llegó hasta su retina era casi irreal, incluso pensó que era una alucinación por culpa de la fiebre.

Ichigo vio como la morena entreabría los párpados, y sin mover la cabeza, fijó su mirada en él. Ichigo casi se muere de la emoción: con Rukia en esa posición, respirando pesadamente y con las mejillas ruborizadas cualquiera podría pensar que todo aquello era producto de otra cosa en lugar de una enfermedad. Ichigo se inclinó sobre ella, apoyando su peso con ambos brazos en el colchón a ambos lados de la cintura de Rukia. Acortó lentamente la distancia hasta sentir el aliento de la morena en su rostro.- Te ves mejor de lo que piensas…-le dijo. El cálido aliento del peli naranja golpeó su rostro, mandando un millar de sensaciones a través de su columna. Agradecía en parte sentir la fiebre, ya que gracias a eso su rostro no podía ruborizarse más de lo que seguro ya estaba.

Recordó los sucesos de la noche anterior y se removió incomoda, ocultando su rostro en la almohada.- Hace calor…

¡Y vaya que lo hacía! Hacía una eternidad que el chico no recordaba haber sentido tanta incomodidad, y todo por culpa de la enana y su dichosa fiebre.

-¡PERO QUE RAYOS ESTÁS HACIENDO!- lo último que sintió fue un golpe en la cabeza antes de caer inconsciente sobre el cuerpo de la morena.

~~O~~o~~O~~o~~O~~

-Al parecer es un resfriado, no hay nada más. Le daré un antipirético para la fiebre, y paracetamol para el dolor.- Ichigo se encontraba sentado en la sala, escuchando las recomendaciones que su padre la hacía a Tatsuki.

Para cuando despertó, su cabeza parecía a punto de estallar. Esa maldita karateka violenta a la que llamaba amiga había malinterpretado toda la situación y se había atrevido a atacarlo por la espalda. La morena al parecer había tomado un baño, se encontraba cambiada y recostada en su cama. También su padre había arribado y, por cómo veía y escuchaba la situación, le había dado a Rukia algún medicamento de emergencia para permitir que descansara a gusto.

Ichigo sostenía una bolsa con hielos en la parte posterior de su cabeza, maldiciendo por lo bajo. Su padre salió de la habitación de Rukia y lo miró con orgullo.

-¡Sabía que te aprovecharías de la situación!

-¡No lo hice! Además, ¿cómo puedes estar orgulloso de eso?- le dijo con molestia.

-Tomate una aspirina, al menos ayudará a que se te pase el dolor.

Ichigo lo miró furioso de que se burlara de él, pero agradeció las pastillas.- ¿Cómo está?

-Su fiebre es de casi 40°, pero ya está bajando. Todo pasó porque se durmió sin cambiarse después de haberse mojado en la lluvia.

-¿Aunque solo fueran una gotas de lluvia?- le preguntó con incredulidad.

-Bueno, hay personas más delicadas que otras. O puede ser que ya traía la enfermedad incubándose y era el momento de que aparecieran los síntomas; no estoy seguro aunque me inclino más por la primera. Quizá Rukia-chan tenga las defensas bajas, sería bueno hacerle unos estudios y avisar a su hermano.

Ichigo se puso blanco ante la mención del líder de los Kuchiki.- Si no es algo alarmante, deberíamos dejar que Rukia le avisara.

-Bueno, tienes razón.- acordó, frotándose la barbilla.- Le dejé a Tatsuki las instrucciones, pónganse de acuerdo para no dejar a Rukia-chan sola.

-Claro, ¿te regresas a la casa?

-Sí, no quiero que la clínica se quede sola tanto tiempo. Si planeas quedarte, le pediré a Yuzu que les traiga algo de comer.

-No te molestes, puedo preparar algo aquí. Le pediré a Tatsuki que cuide a Rukia mientras voy a comprar los ingredientes.

-Bueno, entonces te espero, así te doy un aventón hasta el supermercado.

-De acuerdo, no me tardo.-Con el dolor de cabeza aminorado por el medicamento se dirigió a la habitación de la ojivioleta. Rukia dormía tranquilamente. Su respiración ya no era trabajosa y sus mejillas habían disminuido su sonrojo. Tatsuki lo miró como si fuera un pervertido en cuanto lo vio entrar.- No me veas así, ni siquiera sabes qué pasó realmente.

-Lo que ví me dice más que cualquier cosa que puedas explicarme.- le dijo con sarcasmo.- ¡Ni siquiera porque está enferma puedes tener algo de consideración!

-¡No es lo que te imaginas!- le reclamó sin subir el volumen de voz: no quería despertar a Rukia.- ¡Deja de tratarme como si fuera un pervertido reprimido!

Tatsuki puso mala cara pero prefirió olvidar el tema. ¿Qué podía pensar? Cualquiera que hubiera entrado y hubiera visto a su amigo y a su amiga en esa situación hubiera pensado lo mismo; no hubiera interferido de no ser porque la ojivioleta estaba enferma y posiblemente ni siquiera estaba al tanto de lo que estaba sucediendo.- De acuerdo, borrón y cuenta nueva.

-Bueno, algo es algo. Voy a salir a comprar algunas cosas para prepararle algo de comer, ¿necesitas algo?

-No, tengo todo bajo control.

-De acuerdo, no tardaré.-

~~O~~o~~O~~o~~O~~

Ichigo revisó la lista que su padre le había ayudado a hacer en el trayecto, y tras revisar que tuviera todo empujó el carrito hasta la salida. Era consciente de todas las miradas fijas en él desde que entró al lugar. Varias chicas, trabajaran o no ahí, se ofrecieron a ayudarle. Únicamente pidió instrucciones sobre dónde hallar cada cosa y se alejó de todas y cada una de las "amables" jóvenes.

Pagó todo y cargó las bolsas. Pensaba en cómo regresar a casa de Rukia cuando alguien lo llamó.

-¡Kurosaki!- el aludido volteó y se encontró con Ishida, Orihime, Chad, Ikaku y Yumichika.

-¿Cómo está Rukia?- preguntó Chad, adelantándose al resto.

-Tiene fiebre, pero ya está mejor. Si quieren ir a verla…-se detuvo un instante en el par que no formaba parte de su grupo habitual.

-No podemos, pero denle nuestros saludos.- respondió Yumichika.- En realidad, venimos a darte un recado de Zaraki-taicho.

Ichigo arqueó una ceja. Kenpachi era llamado taicho entre los del club de kendo.- ¿Pasa algo malo?

-No, le dijimos que tuviste que ver a Kuchiki y dijo que no te presentaras en el dojō hasta que esté completamente recuperada.- le explico Ikaku. Ichigo frunció el ceño.

-¿Y eso por qué?

-No lo sé, eso pregúntaselo al Taicho.- respondió Ikaku. Ichigo se sorprendió de la familiaridad con la que llevaban la conversación dado que, aunque iban al mismo club y tenían prácticamente el mismo nivel, no hablaban gran cosa.

-De acuerdo, iré a hablar con él mañana. Por cierto, ¿cómo van con el arreglo de los salones?

-Pues bien, nosotros ya terminamos. Mañana nada más iremos los chicos para devolver los muebles que nos prestaron.- dijo Ishida.- Por cierto, Sayaka estaba muy molesta porque me dejaste a cargo de todo y te la saltaste.

-No me interesa.- todos prefirieron ahorrarse las frases escépticas tipo "Hace tiempo bien que te importaba…meterte bajo su falda".

-Bueno, nosotros nos regresamos.- dijo Yumichika, rompiendo el silencio.- Dale nuestros saludos a Kuchiki, ojalá se mejore pronto.

-Claro, nos vemos.- se despidió Ichigo. Yumichika e Ikaku se fueron por un camino distinto al de ellos.

Chad le ayudó a Ichigo a cargar las bolsas con todo lo que había comprado. Después de un instante Ichigo pensó que no había suficiente para preparar comida para todos, pero Ishida y Orihime le explicaron que nada más iban de rápido.

~~O~~o~~O~~o~~O~~

Rukia abrió lentamente los ojos. Su habitación estaba iluminada por el resplandeciente sol.- ¿Qué hora es?

-No es tarde, Rukia. Descansa otro rato, Ichigo no debe tardar en regresar.- Rukia se sentó en la cama y miró a Tatsuki.

-Lamento las molestias.

-No, yo lamento las molestias que te causamos…"Especialmente Ichigo, ese playboy aprovechado…".

-¿No tenías club hoy, Tatsuki?

-Sí, pero puedo faltar una vez, no te preocupes por eso.- le dijo con confianza.- Voy por agua, ¿quieres?

-Sí, por favor…

La karateka salió de la habitación mientras Rukia volvía a acostarse. Su fiebre había bajado considerablemente, el dolor corporal había disminuido y el martilleo incesante de su cabeza se había detenido. No recordaba gran parte de lo que pasó, únicamente tenía recuerdos borrosos. Lo que recordaba perfectamente era el rostro de Ichigo sobre el suyo, susurrándole…claro que eso bien pudo no pasar en realidad. Escuchó la puerta abrirse y luego las voces de varias personas.

Orihime entró corriendo a su habitación.- ¡RUKIA-CHAN!- le dijo, arrodillándose junto a la cama llorando como magdalena.

-T-Tranquila, Orihime…

-Estaba muy preocupada por ti, Kuchiki-san.- Ishida había entrado persiguiendo a su novia. Se acercó a la cama y le sonrió:- ¿cómo te sientes?

-Mejor. Kurosaki-san vino a verme y me recetó algunas cosas.- le explicó al chico de cabello azul.

-Es bueno escuchar eso.- Rukia le sonrió y desvió su mirada hacia la puerta.

-¡Sado-kun!- exclamó la morena al ver entrar al grandote moreno. Chad se acercó hasta ella.

-¿Te sientes mejor, Rukia?

-Sí, ya casi no me duele nada.

-¿Cómo se te ocurrió dormirte con el kimono mojado?- le preguntó el chico.

-Yo…olvidé cambiarme cuando llegué, estaba muy cansada y como en realidad no me mojé mucho…

-De todos modos no vuelvas a hacerlo. La próxima vez que suceda date un baño con agua caliente antes de dormir.

Todos miraban la escena sorprendidos. Algo curioso de Rukia era que hacía hablar a Chad más de lo normal, incluso parecía despertar en el moreno un instinto fraternal.

-Dejen descansar a Rukia, aunque se vea mejor todavía no está del todo recuperada.- los regañó Tatsuki. Rukia se percató en ese momento que Ichigo no había entrado a la habitación.

-¿Dónde está Ichigo?

-Está en la cocina preparando la comida.- respondió Tatsuki.

-Bueno, nosotros nada más veníamos de pasada. Si necesitas cualquier cosa, Kuchiki-san, no dudes en hablarnos.- le dijo Ishida.

Los tres visitantes se despidieron de la paciente, de la karateka y de Ichigo. El último estaba en la cocina preparando una sopa caliente para Rukia, arroz para los tres y un guisado de res para él y Tatsuki.

Justo cuando terminó de poner todo en la bandeja escuchó el timbre inconfundible del celular de Tatsuki. Escuchó como ella contestaba algo agitada y luego sus pasos acercándose.- ¡Ichigo, tengo que irme!

-¿Sucedió algo?- le preguntó el peli naranja.

-Mi hermana tuvo un problema en el instituto, quiere que vaya a ver antes de hablarle a mis padres. Procuraré regresar, pero no aseguro nada. ¿Crees poder cuidara Rukia mientras no estoy?- preguntó esto con un deje inconfundible de desconfianza.

-Soy hijo de un médico, me las arreglaré.

-De acuerdo. Las indicaciones de tu papá están en un papel en el buró del cuarto de Rukia junto con las medicinas. Cualquier cosa me avisas.

-Tatsuki, deja de sonar tan desconfiada.

-Bueno, no puedo evitarlo. Ella está enferma pero el que tiene fiebre eres tú.

Ichigo rodó los ojos y prácticamente corrió a la karateka de la casa. Tomó la bandeja y transportó los alimentos hasta el cuarto de la morena. Rukia estaba despierta, mirando el techo sumida en sus pensamientos. O eso pensó, hasta que vio que hablaba por el celular.

-No te preocupes, Renji. No es necesario que vengas a verme, ya estoy bien.- Ichigo sintió su cuerpo hervir. Estaba hablando, y no con cualquiera, sino con el estúpido pelirrojo. Dejó la bandeja en la mesa que estaba junto a la puerta, caminó hasta la orilla de la cama y miró fijamente a la morena. Rukia le regresó la mirada, confundida, pero siguió hablando:- Otra cosa, Renji: no le digas a Nii-sama, por favor. No es nada de gravedad, y él está muy ocupado estos días.

Ichigo escuchó la voz del pelirrojo: "De todos modos me daré una vuelta más tarde, dame la dirección o tendré que marcarle a Kuchiki-san para que me la dé." Sintió un nudo en el estómago y tuvo el infantil arrebato de arrancarle a Rukia el celular. La morena se incorporó velozmente y se abalanzó sobre él. Como Ichigo no estaba preparado para la tacleada perdió el equilibrio y ambos fueron a parar al suelo; en la caída Ichigo soltó el celular, que se deslizó hasta la puerta.

-¡Idiota!- exclamó Rukia en voz baja, y gateó velozmente hasta el celular.- No, no fue nada, Renji, se me cayó el celular. Sí, sí, te envío la dirección por correo, ¿va?

Ichigo se quedó tumbado boca arriba en el suelo. Maldijo su suerte, el golpe, y sobre todo al pelirrojo cabeza de piña. Rukia se puso de pie y caminó hasta el chico, mirándolo con reprobación:- Claro, gracias por todo, Renji, te debo una. Luego hablamos, voy a dormir otro rato.

Colgó sin más, y lo miró fríamente:-Si vas a preguntar qué rayos estoy haciendo, la respuesta es "nada que te importe".

-Sabes qué, me siento mejor, no necesito que te quedes aquí a cuidarme.- se metió de nuevo en la cama y se tapó con las cobijas. Ichigo se puso de pie rápidamente y cerró de un portazo después de abandonar la habitación.

Caminó a la cocina y, tras comer su ración y lavar los trastes, se dispuso a tomar sus cosas y marcharse. Él tenía TODA la buena voluntad de quedarse a cuidarla, pero si ella era tan terca como para decirle que se fuera de forma tan indirecta entonces no tenía por qué quedarse: ella tenía su orgullo, él también. Cuando abrió la puerta vio con sorpresa que el cielo se había nublado. Miró su reloj: las cuatro de la tarde. Seguramente llovería durante toda la tarde…llovería.

Ichigo volvió a entrar al departamento y en silencio se sentó en la sala a esperar: no había tenido tiempo de comprobarlo, pero si llovía entonces podría saber si Rukia le temía o no a los truenos.

~~O~~o~~O~~o~~O~~

Rukia se descobijó en cuanto escuchó la puerta cerrarse. Ichigo había salido de la habitación, pero había dejado la bandeja con comida en la mesita. Rukia se levantó y tomó la bandeja, examinando su contenido: una pequeña olla de avena con arroz, un tazón con sopa de verduras y una taza de té. Tenía hambre, y de todos modos la comida ya estaba hecha así que decidió aprovechar.

La verdad había estado deliciosa; supuso que como Yuzu se encargaba de la mayor parte de los quehaceres, Ichigo no sabría cocinar ni siquiera un huevo. En eso recordó que ya anteriormente Ichigo había cocinado para ella, pero como Tatsuki también había estado allí dudó que el peli naranja hubiera hecho la gran cosa.

Cuando terminó se fijó que la iluminación ya no era tan buena, así que volteó a ver la ventana y vio con asombro que afuera estaba nublado. Las nubes parecían cargadas de agua, por lo que seguramente llovería toda la tarde y parte de la noche. Trató de mantenerse tranquila, después de todo el hecho de que lloviera no significaba que hubiera truenos y rayos, así que no había de qué preocuparse.

Regresó a su cama, tomando de pasada su laptop, y le mandó el correo a Renji donde le decía que iba a ver al doctor y no estaría todo el día en casa junto con la dirección. Luego, aburrida, prefirió ponerse a leer un libro. Buscó en las repisas de su habitación y encontró lo que buscaba: "Cumbres Borrascosas" no era su libro favorito únicamente porque su hermana se lo había regalado. Todo el libro en sí era magnífico; una historia que aunque parecía de amor, tenía todo menos eso. La verdad le parecía realista lo que se describía, y la forma en que se narraban los hechos te hacía meterte tanto en la historia que ahora era su libro favorito.

Veinte minutos después su celular vibró, interrumpiendo la lectura. Rukia abrió los ojos sorprendida: ¡un mensaje de Shiba-san! "Kuchiki, ¿cómo estás? Quedaste de venir hoy al café en cuanto terminaras la escuela, pero ya son casi las seis y no has llegado, ¿sucedió algo?"

Rukia miró el reloj. Cinco para las seis, aún cuando quisiera el turno de Shiba-san seguro estaría por concluir. Le respondió velozmente: "Lo siento, no fui hoy a clases porque estuve enferma, pero ya me encuentro mejor. De todos modos parece que está a punto de llover y no quiero mojarme, ¿te parece si lo dejamos para otro día? Tú escoge, después de todo fui yo la que quedó mal".

Dejó el celular a un lado, mirándolo fijamente hasta que llegó la respuesta: "¿Estás enferma? Espero que te mejores pronto. Propongo la siguiente semana el jueves, es el día que trabajo hasta tarde."

Rukia sonrió y tecleó la respuesta: "Me parece bien, ahí nos veremos. Gracias por tus buenos deseos =)".

La respuesta llegó casi de inmediato: "Por supuesto que deseo que te mejores. Me gustaría visitarte pero no sé en dónde vives, así que dejaremos eso para después". Rukia se ruborizó un poco, y sintió como la fiebre regresaba. Le contestó lo más rápido que pudo. "Jajaja, entonces nos vemos el jueves."

Aún cuando esperó no volvió a recibir respuesta de Kaien. Miró algo desilusionada su celular antes de darse por vencida, y retomó la lectura.

~~O~~o~~O~~o~~O~~

Eran ya pasadas las siete e Ichigo seguía esperando pacientemente. La lluvia había comenzado hacia aproximadamente una hora, pero ningún trueno, relámpago, rayo o lo que fuera hacían aparición en el oscuro cielo. Estaba mortalmente aburrido. Había sacado su celular y se la había pasado jugando un juego de habilidad mental, pasó todos los niveles en todas las dificultades, y ahora no tenía nada qué hacer. Tampoco podía prender la TV porque Rukia descubriría que seguía ahí, así que no había nada con qué entretenerse.

Decidió descargar otro juego para pasar el rato cuando el primero resonó estruendosamente. Agudizó el oído, pero no escuchó nada proveniente de la habitación de la morena. El segundo, tercero y cuarto truenos llegaron acompañados de los haces de luz. Fue ahí cuando escuchó un golpe seco de la habitación del fondo.

Se puso de pie, sintiendo los efectos de permanecer tanto tiempo en sus piernas, y caminó hasta donde provenía el sonido. Más truenos llegaron, así que apresuró el paso.

Cuando abrió la puerta no había nadie en la habitación. Ichigo buscó rápidamente por todo el lugar pero no vio ni rastro de la morena. La cama destendida tenía todas las cobijas encima hechas bola, y la bandeja de comida con los recipientes vacíos era la única señal de que Rukia había estado ahí. Cuando prestó más atención, escuchó por sobre el sonido de la lluvia contra el cristal una tenue melodía. Buscó insistente por toda la habitación hasta que notó que el sonido provenía del armario.

Cuando lo abrió, la escena de la noche anterior se repetía frente a sus ojos. Rukia estaba en el rincón más profundo, echa un ovillo, con varias cobijas encima y una caja musical abierta. De ahí emanaba el sonido suave de una triste melodía que se repetía una y otra vez.

Rukia saltó asustada cuando otro trueno resonó por todo el lugar. Fue entonces cuando levantó la vista, sorprendida de que ese sonido hubiera llegado tan cercano si había cerrado el armario.

Ichigo la vislumbró: sus ojos llorosos y su cuerpo tembloroso le confirmaban su sospecha.-Rukia, tú…

Rukia parecía asombrada y herida. El chico se había ido hacía rato, ¿no? ¿Qué rayos estaba haciendo ahí, mirándola como si no creyera lo que veía?- Vete.- le dijo con rencor.

-No puedo.

-¿Por qué?- le preguntó la morena. Ichigo la miró fijamente: sus sueños le avisaban que ella realmente le temía a los truenos, pero más importante aún, sus sueños le decían que se quedara a su lado.

-No preguntes. Lo primero es sacarte de aquí.- Ichigo la tomó del brazo, y cuando otro trueno llegó la sintió tensarse.

Rukia cerró los ojos, tratando de evadir la situación.- Búrlate si quieres…-dijo en voz baja, aunque Ichigo supo que se dirigía a él. La miró serio: jamás podría burlarse de algo así.

-No lo haré, deja de tratarme como si fuera un insensible.

-No estoy diciendo que lo seas.- le rebatió inmediatamente. Ichigo observó sus orbes cristalinas: estaba realmente asustada.

- Le tienes miedo a los truenos, cierto, pero todos le tenemos miedo a algo.

Rukia se sorprendió por el cambio de actitud del ojimiel. Lo miró fijamente intentando descifrar alguna nota de sarcasmo en su voz o su expresión, pero no encontró nada. La tenue melodía resonaba en aquel espacio cerrado dándole un aire tétrico al lugar.-¿A qué le temes, Ichigo?

Ichigo se quedó callado, pensando en su respuesta. Nunca lo había pensado detenidamente, de hecho jamás lo había pensado. Había muchas cosas que le desagradaban, entre ellas la lluvia, pero jamás había enfrentado el temor hacia algo o alguien. Nunca hubo nadie más fuerte que él en la escuela, tenía amigos que con todas sus malas caras lo apoyaban, y tenía una familia…o al menos una parte de ella. Ichigo escuchaba la lluvia contra el cristal de la ventana de la habitación, un sonido distante que le traía malos recuerdos.- No estoy seguro, pero seguro que hay algo a lo que le temo tanto como tú le temes a los rayos y a los truenos.

Rukia pareció conforme con esa respuesta, ya que se descubrió los oídos y lo miró con interés, como si su rostro repentinamente fuera algo fascinante. Ichigo se sintió algo incómodo frente a tal escrutinio, pero tampoco quería irse y dejarla sola.- Bueno, si ya está aclarado ese tema, puedo acompañarte hasta que la lluvia cese.

Rukia se quedó impasible ante su sugerencia. De nuevo la música de la cajita era el único sonido proveniente del armario. Por un momento Ichigo pensó que ella rechazaría su oferta, y se disponía a dar media vuelta antes de ser rechazado cuando un trueno más feroz que los otros se filtró por la puerta abierta. Rukia lo tomó de la mano, cerrando los ojos de nuevo para ahuyentar sus miedos.

Ichigo la examinó antes de sentarse justo al lado de ella, con las rodillas flexionadas para caber en el espacio que sobraba. Tomó la cajita entre sus manos y la estudió curioso:- ¿Y esta cajita musical?

-Me la mandó Nii-sama.

-¿Es una especie de cura para el miedo?- hizo la pregunta sin pensar, pero la seriedad de la morena le dijo que no estaba muy lejos.

-Es…la canción que Hisana-nee-san tarareaba desde que yo era una niña. Cuando ella tarareaba me ayudaba a manejar la ansiedad y el miedo, pero no tiene el mismo efecto si es una caja musical la que la toca…

-¿Nee-san? Ahora que lo pienso, Byakuya es tu hermano político, ¿se casó entonces con tu hermana?

-Sí, pero esa historia es demasiado larga…tampoco pienses que es un cuento de hadas donde la chica pobre se casa con el príncipe rico. Mi familia también tenía un nombre importante, pero cuando murieron mis padres todo se vino abajo.

-¿A qué te refieres?- Ichigo sintió a Rukia recostarse en él. Su cuerpo estaba caliente de nuevo, así que verificó su temperatura:- Tienes fiebre de nuevo, eso te pasa por salirte de la cama.

-Está bien, no me siento mal. Nada más es la fiebre.

-Bueno.- Ichigo quería que Rukia continuara con la historia, pero no podía pedírselo directamente. Hablar de eso debía ser difícil, eso él lo sabía mejor que nadie.

-Cuando mis padres murieron, todos nuestros familiares pelearon por la fortuna que habían dejado. Como mi hermana y yo éramos menores de edad, ambas teníamos que quedarnos con algún familiar. Fue difícil: la gente a la que alguna vez consideramos familia se peleaban por nuestra custodia NO porque quisieran que viviéramos con ellos, sino porque el dinero de nuestra manutención era una cifra muy alta.- hizo una pausa antes de proseguir con la historia. ¿Por qué le contaba eso a Ichigo? Era arriesgado darle tantas cartas en su contra, pero necesitaba desahogarse.

-Si no eran felices, ¿por qué no se fueron?- Ichigo realmente sentía curiosidad por eso.

-No podíamos. Ambas éramos menores de edad, yo apenas era una niña; nos hubieran separado.

-¿Y cuando aparece Byakuya en la historia? ¿Cómo fue que terminaste siendo una Kuchiki?

- Ella lo conoció en el Instituto Karakura.

-¿Del instituto?

-Sí. Mis tíos la mandaron a estudiar aquí. Sin embargo, cuando mi hermana cumplió los dieciocho años decidió que ella me cuidaría y viviríamos solas, y entonces todos comenzaron de nuevo a discutir por dinero. Pudimos quedarnos por derecho con la mayor parte, pero nos quitaron varias propiedades y una fuerte suma; pero no importaba, porque mi hermana y yo estábamos juntas.

-Tu vida mejoró bastante. ¿Qué haces en Karakura?- realmente quería saber esa respuesta.

-Bueno, en realidad me eduqué con una familia que no era la propia, aprendí lo que es ser un Kuchiki aún cuando no llevo su sangre, pero lo que más quería era terminar el instituto en el lugar donde mi hermana estudió.

-Ya veo, pero creo que no debería ser la única razón para venir.-Rukia pensó en lo que dijo, y ciertamente no era la única razón. Ella, en el fondo, había deseado una historia como la de su hermana, pero en cambio se había topado con Ichigo.- ¿Qué pasó después?

-Aún cuando teníamos suficiente dinero para vivir sin ninguna carencia, mi hermana siempre quiso ser útil y trabajar. Consiguió un puesto de recepcionista en una de las empresas de los Kuchiki. No fue difícil: después de la muerte de nuestros padres, aún cuando nuestro apellido no tenía más importancia, la contrataron sin ningún problema por ser hija de gente que en un pasado había inspirado tanto respeto. Lo siguiente que supe fue que mi apellido ahora era Kuchiki, que viviríamos en una casa enorme con otra familia y que mi hermana era muy feliz al lado de aquel hombre al que jamás había visto.

-¿Y tú?

-Yo también era feliz. Tuve una infancia más o menos normal, hasta que mi hermana enfermó. Duró varios años así, viéndose consumida por la enfermedad, hasta que falleció poco antes de que yo viniera a Karakura.

Ichigo se quedó sorprendido. No había venido solo porque sí, tenía una razón de peso.- Tu hermana…¿quería que vinieras?

-Me lo había pedido varias veces, pero no soportaba la idea de estar lejos si algo…si algo pasaba.

Ambos se quedaron en silencio, asimilando lo que la morena acababa de relatar. Rukia jamás había tenido alguien a quién contarle esa historia. Renji ya sabía todo cuando se conocieron, así que no tuvo que darle detalles de nada, y se hicieron amigos de inmediato.

-Mi madre también está muerta.

Rukia volteó a verlo. Ichigo mantenía una expresión tranquila pero su mirada estaba llena de tristeza.- Murió cuando yo tenía nueve años, en un accidente.

-¿Lo viste?- Ichigo la miro confundido.- ¿Viste el accidente?

-Sí, yo estaba con ella cuando pasó todo.- Rukia suspiró con comprensión.

-Yo…iba en el auto con mis padres cuando ocurrió. No recuerdo mucho, pero un tiempo tuve pesadillas sobre eso todas las noches.

-¿Qué es lo que recuerdas?

-Llovía, y había truenos y rayos.

-Así que por eso les temes tanto.

-Sí, supongo…

-Mi madre también murió en un día así.

-Parece ser…que tenemos muchas cosas en común. Excepto que tú no les temes a los truenos.

-Aprendí a superarlo. Mi padre estaba destrozado y mis hermanas eran muy pequeñas, así que tuve que aprender a cuidarme solo y a no causarle problemas a nadie.

-¿Y en qué parte de la historia te convertiste en un playboy?

Ichigo adoptó una expresión seria. Rukia se arrepintió de hacer una broma tan mala justo cuando se habían comenzado a sincerar: era como retroceder al momento justo antes de que toda esa locura comenzara. El peli naranja reflexionaba sobre la pregunta: él sabía cuándo y por qué había comenzado a ser como era…pero eso era algo que no había hablado ni con él mismo, mucho menos lo haría con Rukia.- Esa es otra historia. Mira, ya no llueve.

Rukia se sorprendió al darse cuenta de que no se escuchaba nada, ni siquiera la caja musical. Ichigo la había detenido cuando ella comenzó a contar la historia. El peli naranja se puso de pie y tomó a la morena de ambos brazos para levantarla. La ojivioleta sintió las piernas entumecidas, así que se apoyó en el ojimiel antes de recuperar su equilibrio. Salieron del armario y se encontraron con la habitación a oscuras. Fuera seguía nublado, así que no había ni un rayo de luz de luna que se filtrara por la ventana.-Parece que ya es tarde…

-Iré a preparar algo de té.

-De acuerdo.- Ichigo caminó a la puerta y prendió la luz. Rukia sintió que cuando la luz volvió y el chico salió a la cocina, el hechizo se había roto.

Quería darse de golpes por ser tan vulnerable, y a la vez sentía un inmenso alivio. Era como si, refugiados en la oscuridad, pudieran hablar de sus más oscuros secretos sin miedo a críticas. Ahora que sabía que compartía algo de desdicha con el chico se sentía extrañamente cerca, y un sentimiento reconfortante la llenaba: ahora sí podía decir que era amiga del ojimiel, podía decir que conocía algo acerca de él. Tal vez no las típicas cosas, como comida, color y película favoritos, pero pudo entrever algo de todo lo que se escondía debajo de la careta de malnacido que mostraba todos los días.

Salió de su habitación hacia la cocina, pero antes necesitaba pasar por el baño.

Ichigo llevaba en otra bandeja la tetera y dos tazas, y entró a la habitación. No vio a Rukia, pero al ver una línea de luz filtrarse por la puerta del baño supo que estaba ahí. Sin querer interrumpirla se sentó en su cama a esperarla. Sintió un movimiento en el colchón que se repitió varias veces, hasta que distinguió entre las sábanas el celular de Rukia vibrando.

Lo tomó y leyó el identificador: "Mensaje de Shiba-san".

~~O~~o~~O~~o~~O~~

-Me pregunto si Ichi-nii estará bien…

-No te preocupes, Yuzu, si tuviera algún problema ya nos hubiera marcado.- la tranquilizó su padre.

-¿Y no va a regresar hoy a la casa?- preguntó Karin, viendo la hora en el reloj de pared: quince a las diez.

-No lo sé, no me comentó nada al respecto.

-¿Y tú no le preguntaste a tu hijo por qué…?

-¡Porque no lo pensé, Karin-chan! Hasta dí que me marcó al celular, pensé que ya me había eliminado de sus contactos.

-Y dale duro con lo mismo. Ichi-nii será un insensible, pero nunca borraría a su padre del celular.

-Estoy preocupada, tal vez debería marcarle…-murmuró Yuzu con expresión preocupada.

-Márcale a casa de Rukia-chan, si está ahí le preguntas si va a venir. Si no está pues significa que ya viene en camino.- sugirió Karin.

-¡Buena idea!- tomó el teléfono inalámbrico y marcó el número de Rukia. El timbre sonó varias veces antes de que contestaran.

-¿Diga?

-¡Ichi-nii! ¿Todavía estás en casa de Rukia-chan?

-Sí, pienso pasar la noche aquí en caso de que se ponga enferma de nuevo.

-Pregúntale si viene mañana.- le pidió Karin.

-¿Cuándo regresas? ¿Mañana?

-Sí, llegaré en la tarde porque mañana tengo que ir al comité a ver que todo esté en orden.

-De acuerdo, le das a Rukia-chan un abrazo de mi parte.

-¡Y DE LA MÍA!- gritó Isshin.

-Claro, claro, me voy. Buenas noches.

-Buenas noches a los dos.- Yuzu colgó con una expresión más tranquila.

-¿Ves? Te dije que no tenías que preocuparte por nada.- le dijo Karin.

~~O~~o~~O~~o~~O~~

Ichigo colgó el teléfono mientras sostenía en su otra mano el celular de Rukia, que seguía vibrando. Miró de nuevo el identificador: Shiba-san. Harto del sonido abrió el celular para leer el mensaje. "Kuchiki, espero que estés mejor. Quería saber si podemos adelantar los planes para el fin de semana, acabo de recordar que nos iremos de viaje escolar la siguiente semana. ¿Puedes? Te mando un beso para que te mejores pronto. Kaien."

Escuchó la puerta del baño abrirse, pero no volteó. Rukia lo vio parado en mitad del pasillo y se le hizo extraño. La única luz que alumbraba, además de la de su habitación, era la de un objeto que el ojimiel sostenía en su mano.

-Ichigo, ¿estás bien?- el chico volteó a verla con su celular en la mano.- ¡Eso es mío!

-¿Se puede saber desde cuando te mandas esta clase de mensajes con Shiba Kaien?- Rukia, quien se había adelantado furiosa hasta el chico, se detuvo a medio camino. El tono impersonal con que le hablaba era peor que si le hubiera gritado.

-¿A qué te refieres con "esta clase de mensajes"?- preguntó molesta. Ichigo leyó en voz alta:

-"Quería saber si podemos adelantar los planes para el fin de semana, ¿puedes? Te mando un beso para que te mejores. Kaien." ¿Así que esa es la clase de mensajes que intercambias con alguien que acabas de conocer?

Rukia sintió su sangre subir a sus mejillas:- No, es la primera vez que me manda algo así.

-Tú debiste darle entrada.

-¿De qué rayos hablas? ¡Yo no soy esa clase de chica!

-Cierto, aunque ahora que recuerdo, ¿no me diste un beso el día que nos conocimos?

Rukia se quedó callada, sin saber cómo contestar ese ataque.- Ese fue un caso especial, tú me salvaste de esos tipos y yo…quería darte algo especial.

-¿Especial?

-Ese era mi primer beso.- ambos se quedaron viendo, en silencio, esperando a que el otro rompiera la tensión que se había formado entre ellos, tan densa.-Era especial para mí, aunque supongo que para ti fue solo otro trofeo qué exhibir. Tú te aprovechaste de la maravillosa idea que me había formado de ti para enredarme.

-No actúes como la víctima; te di la oportunidad de zafarte y no quisiste. Nunca te he obligado a nada…

-¿Y el beso que me diste en el cuello?

-La excepción.

-Este mensaje también fue la excepción.

-De acuerdo, entonces parece ser que lo nuestro está basado en excepciones.

-Creí que se había formado otra cosa. Yo te conté todo eso sin pensarlo, pero no me arrepiento. Sé que tú comprenderás lo que siento, y ahora que sabes mis miedos espero poder contar contigo como un verdadero amigo.

-Un verdadero amigo.- repitió con voz gélida.

-Pensé que habíamos comenzado a avanzar, pero si no es una cosa es otra la que nos hace retroceder. No sé qué busques, a qué le temas, pero déjame saberlo, Ichigo. No necesitas decírmelo ahora, puedo esperar a que estés listo.

-¿Y si no lo estoy nunca?

-Entonces nunca me lo dirás y punto.

-¿Por qué quieres ser mi amiga? Tienes a Renji.

-Renji es un gran amigo, pero hay cosas que no sabe…por ejemplo, no tiene idea de que le tengo miedo a los truenos.

-¿Nunca lo sospechó?

-No, procuro ser discreta en ese sentido. De hecho, me intriga saber cómo lo descubriste. Si no te marchaste, fue porque sospechabas algo…

Ichigo no le contaría nada de sus sueños tampoco. La única persona con la que había compartido aquel secreto estaba muerta, no se arriesgaría con Rukia.- Eres especial.- Rukia lo miró con sorpresa ante esa declaración.

-¿Porque aguanto todos tus caprichos?

-No, y de hecho si tú no sabes por qué eres especial, yo menos.

-¡Tú fuiste el que lo dijo!

-Y no me retracto. Pero no puedo decirte nada más. No ahora.

-Supongo que puedo esperar.- Ichigo le devolvió su celular. La morena dudó antes de apagar el aparato: tiempo para contestar aquel mensaje sobraba, pero el tiempo que podía convivir con aquel nuevo Ichigo estaba a punto de termiarse.

Continuará…

Y ahí está, algo del pasado de esos dos para comenzar a quitar fragilidad a la situación :)

Bueno, el lunes vuelvo al hoyo negro, digo, a la Uni XD ya no podré actualizar tan seguido, de hecho dudo poder hacerlo, pero como el capi 17 ya está empezado procuraré terminarlo ants de tener todo encima, va?

Como prometí, aki les dejo la actua, espero que les haya gustado, y espero sus REVIEWS!

TIENEN ALGUNA DUDA? Pueden preguntar, si puedo lo contestaré con gusto, jiji

Ruichi-chan, cambio y fuera..! ^.^

Arriba y adelante el IchiRuki...! =)