Disclaimer: Los personajes no me pertenecen.


Trunks&Marron. Libros.

A Marron le apasionaba leer. Agarrar un libro y ver cómo, de a poco y con algún aperitivo de comida, las hojas iban siendo leídas por ella misma. Le encantaba. Siempre algo terminaba aprendiendo de ellos y, aunque no todos sus libros eran de cultura, adoraba darle pelea a su profesora de historia en muchos aspectos.

Pero, al parecer, a Trunks no le gustaban los libros. Le tenía envidia. Ver cómo Marron les prestaba tanta atención, como los sostenía todo el tiempo con sus delicadas manos, cómo hojeaba con esa feminidad tan suya y cómo no despegaba los ojos. Ella le tenía un inmenso a cariño a unos pares de hojas... ¿Y con él? ¿Qué?

Ciertamente su planteo sonaba bastante inmaduro. Pero él no era maduro, no aún para sus quince años. Le atraía Marron, ni siquiera lo admitía en su cabeza, en silencio, pero sabía muy bien que eso le pasaba, que le gustaba Marron, y que no era tan fácil molestarla como antes: ahora le daba vergüenza hablarle, aunque cuando lo hacía no parecía.

Sí, odiaba a los libros. Especialmente en esos momentos, en que Marron aceptaba con confianza y felicidad un libro de parte de Bulma, y se dirigía al patio. Trunks la sigue, para mirarla desde la puerta, sin siquiera darse cuenta él mismo de lo que estaba haciendo. Marron se recostó contra un árbol, de donde caían varias hojas pintadas de amarillo por el clima que se avecinaba. El viento, el calor, las hojas que caían sobre su libro y mucho más no parecían molestarla.

No se definía a sí mismo como impulsivo, pero acercarse a ella sin meditarlo y apoyarse contra el tronco del árbol fue pura impulsividad.

—Yo sé donde hay un mejor lugar para leer un libro —comentó, mientras cruzaba sus brazos sobre su pecho amplio que no lo hacía parecer un chico de la edad que era.

Ella por fin le prestaba atención. Levantaba su mirada para mirarlo. Valió la pena.

—¿Dónde? —preguntó, tan interesada como pocas veces había estado cuando se trataba de él.

—Arriba —contestó, con aires de astucia, mientras señalaba el techo.

Ella sonrió, la idea pareció encantarle. Ya estaba parada, con el libro cerrado y protegido por su brazo. Lo agarró del hombro.

—Llévame.

No fue una cita. Ni Trunks quería que lo fuera. Tal vez sí. Pero definitivamente fue bueno ver que ella era capaz de prestarle más atención a él a pesar de tener un libro frente a ella.


Cantidad de palabras; 430.

Esta idea me encanta, estaba inspirada, espero que les haya gustado y recuerden dejar un comentario :D

¡Besos y Muchas gracias! (: -