Segundo capítulo, que bien -w- Subiré hasta el tercero, si continuo luego, depende de lo que me digan.
Advertencia: Este fic puede ser yaoi (chicoXchico) si no te gusta, no leas.
Disclaimer: Bleach no me pertenece.
–Ichigo… ¿Seguro que es por aquí? –le preguntó Shirosaki luego de haber estado largo rato andando.
–A-ahora no estoy seguro –dijo con la voz temblorosa. Pensó haber llegado a su casa, pero pareció haberse equivocado de camino.
–Tranquilo. Llegaremos.
–No puedo andar más. Estoy muy cansado.
Shirosaki se paró a la par que el niño y se frotó contra él–. Ánimo. Tu familia debe estar preocupada por ti.
–¿Y la tuya?
La pregunta pareció cogerle por sorpresa, pero no tardó demasiado en contestarla–. No tengo familia –hubo un momento de incómodo silencio hasta que el lobo volvió a hablar–. Sube.
–Pero tu heri-
–Yo estaré bien, no te preocupes.
Aunque indeciso, al final aceptó la propuesta. Admitía que ya no podría dar un paso más. Poco después de que avanzaran un poco, más o menos a mitad del camino, Ichigo se quedó dormido sobre el lomo de Shirosaki.
Ichigo despertó en la mañana. Reconocía todo a su alrededor. Estaba en su habitación. ¿Cómo llegó allí? Se sentó en la cama aún somnoliento y bostezó. Sacudió la cabeza, abriendo bien los ojos cuando recordó lo que había pasado la noche anterior. Saltó al suelo y miró debajo de la cama, a su alrededor, en su armario… Pero no había rastro del lobo blanco.
–¡Shirosaki! ¿Dónde estás? –incluso se asomó a la ventana para ver si estaba en la calle.
–¿Ocurre algo, hermano? –le preguntó su hermana pequeña Yuzu que había subido a despertarlo, para encontrarse con la sorpresa de que ya lo estaba.
–¿Has visto a Shirosaki?
–¿Quién? –contestó confusa.
Suspira. Pone una mano a la altura de su pecho y dice –Un lobo blanco, ¡más o menos así de alto!
–Ya estás soñando cosas extrañas de nuevo, hermanito –rió la de ojos avellana.
–P-pero… ¡Fue real! –aunque ahora dudaba de ello. ¿Tal vez sí lo soñó? Se pasó la mano por el cabello y suspiró. Claro, cómo podía aquello haber sido real. Nadie lleva ropa de samurái en esta época y los lobos, y ningún animal, habla como los humanos.
–Baja a desayunar antes de que se te haga tarde.
–¡Sí! –asintió mientras corría a su cajón para sacar su uniforme. Después de todo había sido un sueño. Uno bastante extraño.
(Varios años más tarde...)
–Me aburroooooo, Rey.
–Oye, me desconcentras –lo atajó con brusquedad. Estaba haciendo un esfuerzo en concentrarse para hacer su tarea, pero no es como si su hollow quisiera dejarlo en paz.
–¡Pero me aburro! ¿Por qué no vienes acá y peleamos un rato?
–Nada de transformaciones en hollow, gracias –gruñó, frunciendo el ceño. Así no podía hacer sus deberes. Con esa voz en su cabeza, hablándole a cada rato. Estaba feliz –sí, feliz- que después de haber perdido sus poderes, tanto Zangetsu como él, hubieran regresado. Pero su hollow, ahora en vez de querer controlar su cuerpo, quería darle un buen dolor de cabeza. Tenía ganas de ir y golpear a ese bastardo, a ver si callaba un rato.
–Oh vamos, no seas así –dijo en un tono inocente, que Ichigo no supo decir si era falso o si realmente estaba mostrando una estúpida faceta infantil.
–Escúchame, hollow. ¡Hazme el favor de callarte antes de que patee tu trasero! –casi lanza sus cosas por los aires. La paciencia no es su fuerte.
–Tsk, aburrido.
Ichigo perdió la poca paciencia que le quedaba–. Está bien. Sal acá.
El hollow no contestó de inmediato, si bien eso lo aturdió un poco. ¿Le estaría jugando una broma por haberlo estado molestando todo el rato? –Eso no tiene gracia, Ichigo.
–Vale, si no quieres salir, quédate ahí en silencio.
No era broma. No tenía la pinta de serlo. ¿Realmente le dejaba hacerlo? Sin pensárselo más, se materializó al lado de Ichigo.
–Al final te decidiste.
–Oye, Ichi- ¡Ey! –exclamó cuando de repente lo tomó de la mano. Luego Ichigo le tapó la boca.
–Vamos afuera –cogió su placa de shinigami y salió de su cuerpo. Saltó por la ventana sin soltar al albino y se lo llevó varios metros lejos de su casa. Tomar medidas de seguridad no estaba de más. Lo liberó y este lo miró con furia.
–Por qué has-
–¿Qué quieres hacer? –le preguntó cortando lo que quiera que fuera a decir el hollow.
–¿Qué? ¿Me estás preguntando a mí qué podemos hacer? –frunció el ceño y se cruzó de brazos. Tenía la sensación de que Ichigo planeaba algo. Curiosamente, debería ser al revés.
Ichigo se encogió de hombros. ¿No pasaría nada malo, verdad? Mientras no destruyera nada o hhiciera daño a alguien, no veía por qué no. A lo mejor podía hacer que su hollow descargara toda esa energía hiperactiva que tenía encima y luego podría hacer su tarea tranquilamente.
Entonces él se sintió contento por una vez en mucho tiempo–. Ya sé a dónde quiero ir.
Ichigo parecía sorprendido por la sonrisa normal de su hollow. Extraña, pero encantadora. Y se golpeó mentalmente por pensar eso. ¿Qué demonios decía?
Se sorprendió –aún más- cuando se detuvieron frente el parque de atracciones. ¿Era en serio? ¿Y cómo conocía ese lugar?
–¡Te vas a quedar atrás, Ichigo! –este miró al frente y se percató de que el albino le llevaba una larga distancia. ¿Desde cuándo se emocionaba tanto?
–Qué demonios…–se pasó la mano por el cabello y frunció el ceño– ¡Ya voy!
Desgraciadamente, Ichigo no se llevaba bien con los parques de atracciones, y mucho menos con las atracciones que daban vueltas. Tuvo que rogarle a su hollow para no subirse a ellas. Este aceptó sin rechistar.
–Está portándose… Normal –pensó Ichigo, sentado en un banco y mirando al cielo–. Extraño…
–¿No es genial poder subirnos sin tener que pagar? –comentó.
–Alguna ventaja tenía que tener esto de ser shinigami –bromeó el peli naranjo.
El de ojos dorados rió por el comentario del shinigami. Ichigo rió también. No era tan malo pasar el día con él después de todo.
–Ichigo.
–¿Hm?
–Crees… ¿crees que podríamos llevarnos bien?
–Claro que sí. Ya ves, estamos sentados aquí, tranquilamente –era agradable. Era como estar haciendo actividades con un amigo. ¿Amigo? Eso sonaba endemoniadamente extraño.
–Oh… –que el shinigami lo aceptara, era un gran paso– ¿Y amigos?
Eso se lo pensó un poco más, ¿pero por qué no? ¿Acaso no se lo había pasado bien? Y lo bueno es que nadie había salido herido en su salida–. Claro. En el fondo eres bueno, ¿eh? –le golpeó el hombro suavemente.
–Siempre lo he sido. Si tú supieras, Ichigo… –pensó. Quería llegar a creer, que algún día aquel adolescente se acordaría de él. Sí, algún día...
No es que la historia haya cambiado de tema de repente. No. Sólo... es así xD ¿Reviews?
