Capitulo 8
Ahí estaba ella, su diosa, su luz, su razón de ser y por sobre todo… la mujer que amaba, ya no podía negarlo, no ahora que le veía en una forma tan distante a lo que alguna vez había sido ella, su corazón, todo su ser sufría al mirarle así… pero por ahora no había nada que pudiera hacer para traerla de regreso
- por fin despiertas bello durmiente
- ¿en donde estoy? – pregunto al notar que se encontraba atado a una columna en una especie de habitación con sólo una ventana por donde ahora se filtraba la luz.
- Este es un cuarto de meditación, solía ser del gran patriarca pero ahora esta completamente vacío
- Athena...
- Seiya…- dijo la chica mientras se arrodillaba para estar a su altura y poder hablarle en un corto susurro- cambios muy grandes están por llegar y necesito a alguien de confianza a mi lado – se acerco hasta su oído para seguir hablando- tu has demostrado siempre ser el más fiel de mis santos, estoy dispuesta a perdonarte todo pues solo puedo confiar en ti, te necesito a ti…- dijo la chica justo antes de tomar entre sus labios el oído del joven, Seiya tenía que resistir, encontrar alguna manera de protegerla de si misma, al menos hasta que pudiera liberarla de su maldición
- Lo haré, siempre que me prometas que estaré a tu lado en todo momento...
- Por supuesto… de ahora en adelante serás mi nuevo patriarca...
Era muy temprano por la mañana, Milo había bajado desde su templo con una sola idea en la mente, aprovechar el hecho de poder salir de su cautiverio y poder hablar con Shaina... y claro cumplir con la petición de Athena. Llego hasta la cabaña de la chica de Mu y toco a la puerta, fue Kiki quien le abrió pero luego dio paso a la peli vino.
- ¿Milo que haces aquí? ¿como es que has podido salir? ¿esta todo bien?
- He venido a entregarte esta carta y a decirte que debes de ir inmediatamente al templo de Aries a ver a Mu
- ¿Algo le ha pasado?
- Ignoro cual sea el motivo, pero athena lo requiere…- Leda estaba un poco indecisa al respecto, no sabía si confiar o no en Athena, pero el saber si algo malo pasaba con Mu le llenaba de mucha más ansiedad, así que finalmente acepto que iría. – Leda, ¿sabes en donde se encuentra Shaina?, no estaba en su cabaña
- Últimamente se encuentra más en la costa, algo pasa con ella, no ha sido la misma últimamente
- Gracias, iré a buscarle y … Leda ten cuidado
- Lo haré – Milo se retiro de la casa en busca de su amada dejando a una preocupada amazona, la nueva ley de la diosa había prohibido todo acercamiento entre los dorados y las amazonas, ¿entonces ahora por que pedía con tanta urgencia que fuera a ver al joven de Aries?, aquellos se le hacía muy extraño, peor aún… sospechoso y peligroso, sin perder más tiempo abrió la carta que el caballero de escorpión le había entregado, definitivamente estaba escrita bajo el puño y letra de la diosa, leyó cada párrafo hasta el final y de pronto sus ojos brillaron de manera diferente, su mirada se perdió en el vacío, la carta en sus manos se evaporo en un instante y sin que nada ni nadie, ni siquiera Kiki que de pronto le había visto actuar extraña pudiera evitarlo salió de su cabaña rumbo al templo indicado.
Abrió los ojos al contacto del ambiente de la mañana, poco a poco se adapto a la luz de su cuarto y se sentó en la cama, fue cuando pudo notar a la bella joven recargada en su cama durmiendo, era más que obvio que había pasado la noche cuidando de él, una ligera sonrisa se dibujo en sus labios mientras que una de sus manos se acercaba lentamente a su rostro para retirar de el, el cabello que le cubría pero se detuvo en el camino, ya no sabía que estaba pasando con él, no entendía su comportamiento para con ella, tal vez eran acciones pequeñas, pero el era conocido por no dejar que ninguna emoción por pequeña que fuera le controlara, necesitaba aire, necesitaba despejar su mente, se levanto con cuidado de la cama y salió de la cabaña, dejó que el viento moviera su cabello y de alguna forma le regalara un poco de paz, pero aquello no duro mucho pues pronto escucho el andar de unos pasos que se acercaban a él.
- Shaka es tu nombre, ¿cierto? – pregunto Moyost de Escila que caminaba despacio sin dejar de mirar a los ojos cerrados del rubio frente a él
-¿Quien desea saberlo?
- Digamos que soy … una especie de mensajero y he venido hasta aquí para darte las palabras de tu diosa, regresa ahora y evita que tenga que llevarte en pedazos
- ¿Mi diosa dices?
- Entonces es cierto, no recuerdas absolutamente – el joven de virgo no dijo nada, pero el leve gesto en su rostro demostraba que así era, aquello causo gracias en el caído que comenzó a reír a carcajadas – bien si no lo recuerdas por ti mismo, tendré que hacerlo por ti… caballero dorado…- sin más el hombre se lanzo al ataque, sin el completo conocimiento de su fuerza, Shaka no era rival para él, se vio atrapado, derribado al piso en un segundo con leve sangre brotando de su labio – podría llevarte así hasta tu reina, pero donde quedaría lo divertido, oh si... creo que jugare contigo un rato…- iba a golpearle de nuevo, pero pronto una fuerte ráfaga de viento le empujo soltando a su victima, asombrado miro a la fuente de aquel ataque notando a una hermosa chica de cabello azul vestida con una brillante armadura – vaya no esperaba encontrarme con esto, así que... una amazona de Hermes… ¿sabe tu dios que estas aquí perdiendo el tiempo con este caballero de Athena?
- Eso no te importa, ¡déjanos en paz ahora!
- Si lo que quieres es una pelea linda, la tendrás – contesto el caballero comenzando con el ataque a la chica – ¡demonio de las seis cabezas! – grito el guerrero al lanzar su ataque pero Yahim ya estaba preparada por lo que contraataco
- ¡Viento del norte! – al decir aquello una gran ráfaga de viento sacudió a su oponente haciendo que diera unos cuantos pasos atrás.
Shaka miraba todo aquello no muy lejos de ellos, aquellas escenas parecían familiares, podía verlas una y otra vez en su mente pero con diferentes personajes… incluso con el mismo, no podía entender aquello, su cabeza daba vueltas sin embargo muy en su interior quería finalmente entender aquel rompecabezas, fue entonces que comenzó a sentir una calida energía en su interior, coloco sus manos a su frente y miro como en ellas comenzaba a surgir una dorada luz, pero no tuvo más tiempo de pensar aquello pues sus ojos se abrieron para notar como la chica de cabello azul era estrellada contra el suelo sin piedad, aquel santo le estaba ganando y la mataría sin duda, el no podía permitir aquello, el no dejaría que la lastimaran, que la apartaran de su lado, entonces se levanto, se puso de pie y dio un grito al cielo dejando que todo su cosmos se expandiera …
La diosa de cabello lila observo desde su ventana como una gran luz dorada salía del templo de virgo, sabía muy bien lo que eso significaba y ya no había como poder evitarlo, el santo de la séptima casa había vuelto, fue entonces que la armadura en el lugar salio despedida y rodeada del dorado cosmos en busca de su legitimo dueño.
- mi señora athena... – dijo Seiya vestido como el nuevo gran patriarca que entraba al cuarto con disimulada calma
- están por regresar… y van a traicionarme - dijo la diosa de cabello lila sin mirar a su nuevo confidente
Un extraño y dorado objeto se poso frente al rubio, de un segundo a otro se dividió en varias piezas que se posaron en el lugar correcto de su cuerpo cubriéndolo, protegiéndolo, el santo de Virgo, Shaka de Virgo estaba listo
- así que volviste santo dorado - dijo el caído al notar a su cambiado enemigo
- esto se termina ahora – comento el rubio mientras abría despacio sus ojos mostrando aquellas bellas orbes ahora cargadas de decisión – despojare de tu ser cada uno de tus sentidos y te mandare directamente al infierno – sin decir nada más se lanzo al ataque, igual que su enemigo, tal vez el joven mas cercano a dios no había obtenido del todo sus poderes de regreso, pero tenía el suficiente como para enfrentar a aquel caído. Sin pensarlo, sin saber como era que conocía aquella fuerza le derroto, su cosmos y su poder dejaron a su enemigo fuera en pocos minutos, sin embargo con el ultimo aliento de fuerza que le quedaba este intento matarle, pero yahim fue más rápida destruyéndole de un solo golpe y luego cayendo sobre sus rodillas debido al agotamiento y a las heridas que había recibido, el joven de ojos azules se acerco a ella para ayudarle pero esta dijo que no era necesario
- estoy bien descuida, mis heridas no son tan graves
- son heridas sangrantes así que si requieren auxilio, puedo ayudarte con mi cosmos… lo se
- ¿lo has… lo has recordado todo?
- No, no del todo, pero ahora se en parte quien soy yo… el Santo dorado Shaka de Virgo – la chica no dijo nada, pero le miro con orgullo y alegría, por fin estaba de regreso, tal vez no tenía nada en el aun, de lo que habían compartido en el pasado, pero al menos ya estaba en el camino correcto, el rubio le miro directamente a los ojos y los de ella le llenaron de un calor indescriptible – no tienes idea del poder que tiene esa mirada - comento el santo sin darse cuenta de sus palabras
- ¿Que? – pregunto la joven un tanto confundida
- No es nada, vamos regresemos a la cabaña, curare tus heridas y entonces podrás hablarme de todo lo que ha pasado
La pelea seguía con mucha fuerza, la guerrera de Esteno no sería fácil de vencer, el temor que se decía tenían por ella resultaba ser verdad, su fuerza era increíble, lo mismo que su velocidad y cualquier descuido le daba ventaja absoluta, pero por la mirada que lanzaba al caballero dorado enfrentándola, eso no era todo lo que podía hacer
- este juego finalmente me ha aburrido santo… es hora de terminar con el
- pensé que nunca lo dirías
- entonces prueba el poder verdadero de Esteno … - dijo la mujer poco antes de que sus ojos brillaran de un color púrpura intenso, esa misma luz comenzó a rodear a Shura que de pronto no pudo moverse, todo a su alrededor comenzaba a desaparecer para él mientras que lo único en su mente era la voz de la chica frente a él – el mito cuenta que Esteno era la mayor de las gorgonas, aquella que tenía el poder de controlar la energía a su alrededor, aquella que tenía el poder de hipnotizar a sus agresores… – esas ultimas palabras sonaron en eco dentro de su mente, la voz de la amazona era su único comando, su único motivador- … y ahora vas a rendirte mi dorado amigo, arrodíllate ante tu nueva dueña – Shura dio unos cuantos pasos adelante para alcanzar a su ama, estaba por inclinarse a ella cuando su tembloroso cuerpo se detuvo, en los ojos del joven se podía notar el esfuerzo que hacía con tal de no seguir la voluntad de su enemiga - ¿qué esperas?, ¡inclínate ya!
- N..no… no lo haré…- dijo con dificultad el hombre mientras trataba de ganar el control de si mismo – no tienes el suficiente poder como para controlarme!… - grito el caballero de capricornio mientra encendía sus cosmos para romper el hechizo de aquella amazona, lo que no sabía era que para que ella pudiera usar aquel poder era necesario que sacrificara la energía de su propio cosmos, por lo que ahora al tratar de detener la liberación del joven, gastaba su propia energía debilitándose, de seguir así… moriría.
- ¡Maldito! No te dejare escapar así sea lo último que haga…! – grito la chica esforzándose al máximo, pero Shura hacía lo mismo y su poder y su fe o necesidad en ganar le hicieron más fuertes hasta que finalmente le gano a la amazona, la chica cayo débil sobre sus rodillas y maldijo al hombre una ultima vez antes de entregarse a la oscuridad de la inconciencia. El santo de capricornio también había sacrificado poder con tal de liberarse y sin previo aviso se dejo también caer al suelo desmayado a pocos centímetros de su enemiga.
Los mejores guerreros del inframundo entraron a la sala de aquel lujoso departamento con la mirada agachada, pues no sabían como mirar de frente a su dios ahora que tendrían que explicar que había pasado con la joven reina, la chica había salido del auditorio escondiendo bien su cosmos, no hubo forma en la que se dieran cuenta de su ausencia hasta que ya era muy tarde, su rey esperaba por ellos mientras miraba por la ventana y se giro al verlos inclinarse ante él, Radamanthys y Pandora no sabían por donde comenzar y antes de que cualquier cosa fuera dicha, su amo hablo primero.
- Ceres…
- Mi señor lo lamento, ha sido culpa nuestra su desaparición - confeso Radamanthys esperando por un castigo que nunca llego
- No del todo
- ¿Mi señor? - pregunto pandora desconcertada
- Ella sabía que algo extraño estaba pasando a su alrededor… conecto su cosmos con el mio de manera que siempre puedo sentirla… niña lista… me guiara directo a donde este… - sonrió de medio lado el señor del inframundo al notar que de verdad nada la apartaría de ella, ahora como todo príncipe encantado debía de llegar hasta su doncella y rescatarla.
Las puertas del salón se abrieron dejando entrar al caballero dorado hasta el frente de los tronos, por ahora el lugar estaba solo pues la noche ya había caído y muchos se disponían a descansar, la hermosa reina de cabello platinado era la única presente en el lugar.
- ¿has encontrado cómodo tu aposento santo de Athena? - pregunto Hilda con tranquilidad en la voz
- si muchas gracias su alteza
- por favor solo llámame Hilda, ustedes nos han ayudado tantas veces que realmente es… como si fuéramos todos una familia – en ese momento miro más de cerca al rostro de Camus que parecía además de serio muy distante – la preocupación se ha albergado muy fuerte en ti
- necesito respuestas, mis sueños me atormentan y no puedo más con la duda
- Entonces he de llevarte con la única que puede darte esas respuestas y lo haré pero no ahora, poco antes de que la luna se vuelva nueva te llevaré al templo de Odín en donde tus dudas serán resueltas – comento la mujer lista para marcharse del lugar- por ahora descansa Camus de acuario.
La noche había cubierto el santuario, Mu se sentía en extremo cansado, la diosa Athena había mandado una carta a él por la mañana, Milo al pasar rumbo a la salida de los templos se la había dejado, solo había leído las primeras palabras de la misma y un mal sentimiento le previno de continuar, por lo que había tirado aquel escrito de inmediato, pero desde ese momento un malestar se había apoderado de él, se sentía soñoliento, necesitaba descanso, seguramente era eso, dormir le haría regresar a la normalidad. Decidió que lo mejor era recostarse en su cama y perderse en el sueño, algunas horas de descanso habían llegado a él pero luego de un rato sitió algo extraño y pesado subir a su cama y moverlo un poco, el santo dorado abrió los ojos despacio no entendiendo del todo lo que pasaba y fue entonces que la sorpresa lo invadió, no creía lo que veía, ¿a caso lo estaba soñando?
Leda estaba ahí, sentada sobre su cama con su sencillo traje de entrenamiento, sus ojos con un extraño brillo se posaban suavemente sobre los de él, mientras que su cabello color vino descendía por su espalda y parte de su pecho, el caballero no entendía lo que pasaba, ahora de nueva cuenta estaba prohibida la visita de la chica en el lugar y sin embargo ahí estaba, Mu trato de levantase, quería sentarse también pero la joven se acerco más a él, posó sus manos sobre sus hombros y logro sin esfuerzo alguno que este se acostara de nuevo, el santo de Aries no podía evitarlo, se sentía hipnotizado, perdido en la belleza de la mujer a la que amaba y la ausencia de la misma en sus brazos finalmente le estaba afectando, la había extrañado tanto que ahora no podía creer que finalmente la tenía de regreso, de pronto las manos de la chica se deslizaron de sus hombros a su desnudo pecho haciendo que el joven de cabello lila no pudiera evitar el dejar salir un ligero gemido de sus labios, no sería el único, pues pronto los labios de su amada llegaron a su cuello y descendieron con tortuosa lentitud por el mismo dejando besos húmedos a su paso, ¿qué estaba pasando? Se preguntaba Mu con dificultad pues las caricias de aquella hermosa mujer le estaban haciendo difícil el pensar, aunque no tuvo tiempo de continuar con el dilema pues los labios de Leda tomaron los suyos con pasión, sin poder evitarlo correspondió aquel gesto y poco a poco la intensidad aumento haciendo que el chico se sentara en la cama con la amazona en su regazo, esto permitió que la chica le rodeara con sus brazos su cuello profundizando aun más el beso, pidió acceso a través de sus labios y este se lo permitió mientras sin notarlo sus manos se aferraba a los muslos de ella.
El dorado poco a poco sucumbía, la rodeo con sus brazos por la cintura y la acerco más a él, fue entonces cuando el gemido de ella le trajo algo de conciencia, separo sus labios de los de la chica y con sus manos tomo su rostro para mirarla a los ojos, pero aquel brillo era diferente en ellos parecía normal.
- ¿leda?... ¿que esta pasando?- preguntaba con dificultad el hombre mientras trataba de recuperar la respiración – ¿es que acaso no te das cuenta de lo que estamos por…?
- Shss – dijo ella posando un dedo sobre sus labios para callarle, fue entonces que Mu noto como los ojos de la joven regresaban a la normalidad, aquel brillo extraño había desaparecido de ellos para dar paso a la hermosura de los mismos – todo esta bien Mu… por fin te tengo de regreso… - susurro la amazona poco antes de tomar nuevamente sus labios, por alguna razón aquello le había dado confianza al caballero haciendo que respondiera el beso, permitiéndose finalmente el ceder a ella, a la pasión y deseo que tenía por ella, al amor que le profesaba solo a ella.
Las manos del caballero parecían moverse por si solas, se acercaron hasta las orillas del plano estomago de su amada y subieron desde este por debajo de la tela de la vestimenta de la chica, pero con aquel movimiento despojaba a la misma poco a poco de sus prendas superiores, cuando finalmente su pecho estuvo desnudo sus manos se posaron en el, no era la primera vez que la hacía suya, pero la necesidad por ella le hacían temblar de ansiedad, la había extrañado tanto, no era el simple gusto físico, era la sensación de estar completo que sólo ella le proporcionaba, la sensación de apartarse del frío tan solo con su calor.
Las caricias que el chico proporcionaba sobre aquellos montes pronto hicieron que la joven rompiera el beso para dejar salir los suspiros que se escapaban de sus labios ante la placentera sensación, escondió su rostro entre el cabello lila de aquel hombre al sentirlo bajar aquellos calidos labios hasta las puntas rosadas de su pecho humedeciéndolas, succionándolas y besándolas, hecho su cabeza hacía atrás conforme la caricia se hacía más fuerte y luego le escucho dejar escapar un leve gruñido cuando ella instintivamente había movido sus caderas sobre el duro deseo de aquel joven.
Mu ya no lo resistía, deseaba tanto estar dentro de ella, sentirla rodearlo con su calor, sacar de aquellos labios gemidos llenos de pasión, escucharla gritar su nombre al hacerla suya con tanta pasión que perdiera la voz, la beso de nuevo y sin dejar de hacerlo le empujo suavemente haciendo que esta cayera sobre su espalda en la cama con el sobre de ella, sus labios pronto dejaron los de ella para bajar por su cuello, por su pecho y por su abdomen, mientras sus manos llegaban a la orilla de lo que restaba de ropa en su parte inferior, con cuidado les deslizó para así tener la piel de la joven desnuda y a su completa merced. Leda estaba perdiendo por completo la razón ante la forma con la que el dorado le tomaba, podría ser un ser tranquilo en el exterior, pero al tenerlo solo para ella se volvía un ser completamente pasional, jalo de su rostro y le volvió a besar con fuerza, fue entonces que el peli lia le tomo, la penetró y se unió a ella de manera tan profunda y tan intensa que debieron de romper el beso para liberar el ronco suspiro que confirmaban que eran perfectos el uno para el otro, al poco tiempo el lemuriano comenzó a embestirla, a llenarla de pasión y dejarse al mismo tiempo descarriar por ella, la joven se sostenía de su cuello con sus brazos, de su cintura con sus piernas que ya le habían rodeado, tanto tiempo lejos y el sentimiento de extrañar al otro eran demasiado fuertes para ser contenidos, se necesitaban de sobre manera y ahora por alguna extraña razón con más fuerza que nunca, su ritmo se iba incrementando rápidamente, una última y fuerte embestida les llevo a ambos a tocar el cielo y regresar, Mu sentía como si todo aquello fuera un sueño por lo que luego de recuperar algo de su aliento se giro sobre su espalda junto con la chica en un fuerte abrazo, no estaba dispuesto a dejarla ir, a que se apartara de él nuevamente.
Las estrellas de aquella noche brillaban con intensidad, Shaina las veía perdida en su pensamiento, parecía que cada una de ellas quería decirle algo con los destellos que le mostraban, pero su mensaje no era claro para ella, el sonido de unos pasos detrás de ella le alertaron, se giro pensado que sería un agresor, pero era todo lo contrario, sin embargo el mirarlo ahí le hacía de algún modo daño, pues sabía que este le dejaría de nuevo.
- ¿Milo que haces aquí?
- Necesito hablar contigo, necesitaba verte
- Tu no deberías estar aquí y lo sabes, Athena ahora podría...
- No me importa lo que haga, quiero estar contigo… y con mi hijo
- ¡Milo!, ¿tu… tu lo sabías? – pregunto la peli verde sorprendida, pues estaba completamente seguro de que él no lo había notado, una sonrisa picara en el rostro del joven sin embargo le dio un mensaje diferente, lo observo acercándose a ella para abrazarle y luego este le hablo al oído
- La verdad es que … apenas me di cuenta al verte en la roca mirando al cielo, pues pude sentir un pequeño cosmos combinado con el tuyo… me has dado una gran sorpresa… una razón más para seguir adelante ... - sonrió el chico más para él que para ella – y es por eso que necesitamos hablar … no voy a arriesgarme a perder a mi familia, debemos pensar en algo
Desde aquella ventana se podía observar el santuario completo, Xyo sonrió de medio lado al notar a la diosa de la tierra entrando en la sala
- estarás contento ahora me supongo, he cumplido ya también con mi parte del trato
- lo se su alteza, pude ver a mi joven pupila entrando en el templo de Aries
- sin embargo tus hombres no han traído aun a mis caballeros restantes
- descuide mi señora, muy pronto estarán aquí, puede contar con ello
- eso espero o este trato tomará otro rumbo
La diosa y aquel lemuriano continuaron hablando sin notar que detrás de una de las columnas les escuchaba el caballero de Pegaso que no dejaba de impresionarse con la nueva actitud de su diosa.
Hola!
pues ando de regreso, muchos días de vacaciones y videojuegos nuevos son malos para los fanfic, pero ando buscando terminarlos pronto, muchas gracias por todo su apoyo y seguimos en contacto.
saludos!
