Estaré eternamente agradecida a los reviews. Grimmjow, alias ''bola peluda'', hará aparición en este capítulo.

Hago todo mi mejor esfuerzo para que los personajes no me queden muy OOC.


La nieve seguía cayendo lentamente sobre el pequeño pueblo que, recién descubría el adolescente, allí no vivían humanos precisamente. Sentado en una vieja silla de madera junto a una ventana en la planta alta, observaba los copos de nieve caer. No había nada más qué hacer y posiblemente no habría otra cosa en mucho tiempo. En el tren ya había dormido bastante así que acostarse no era una opción. Por eso se había quedado allí sentado, observando el blanco y frío paisaje mientras su mente se perdía en esa blancura. Realmente no estaba pensando nada, sólo observaba.

–Ichigo… ¿No bajas a cenar? –le preguntó Shirosaki por segunda vez, pero Ichigo seguía con la vista en la ventana y no movía la cabeza en ningún momento. Suspiró. Posiblemente le estaría costando asimilar la situación. Decidió dejarlo solo y bajó con Kyosuke al amplio salón.

¿No quiere bajar, maestro?

–No –contestó negando con la cabeza.

El lobo se sentó y se rascó detrás de la oreja con una de sus patas traseras. No tendrá hambre.

–Mi sentido del tiempo es un asco –gruñó el albino– ¿Cuando es la época de apareamiento?

Kyosuke lo miró con ojos analizantes mientras dejaba de rascarse y movía la cola. Ya estamos en ella.

–Mierda –se quejó. Odiaba esa época. Pero no pasaba nada, podría controlarse como siempre. O eso esperaba.

Alguien tocó en la puerta. Ambos se pusieron alerta mientras acudían con precaución a ver de quién se trataba.

Ichigo se había levantando del asiento y se asomó a las escaleras solo por la curiosidad de saber quién llamaba a la puerta de una casa vieja a esas horas.

Shirosaki miró a través de la mirilla y no pudo creerse por unos momentos que estuviera viendo a aquella persona. ¿Qué hacía él allí? Se debatió durante casi un minuto si abrir la puerta o no. Al final optó por no hacerlo y preguntarle qué quería. Después de que hablaran un momento, Shirosaki lo dejó pasar.

–No sé cómo te dejé entrar –replicó el albino entrando en la casa seguido de Kyosuke y el invitado.

–Soy bueno persuadiendo –rió en voz alta.

Ichigo no podía, desde su posición, ver por completo la figura del recién llegado, sin embargo reconocería esa voz en cualquier parte. No podía creérselo. ¿Lo habría Shirosaki traicionado también? No. No debía sacar conclusiones tan rápido… Decidió armarse de valor y bajar a recibir al ''invitado''.

–Ha pasado mucho tiempo, Kurosaki –dijo sonriendo cuando lo vio bajar las escaleras. Ichigo frunció el ceño y lo fulminó con la mirada. No se fiaba ni un pelo de ese hombre.

–No estés tan tenso, Ichigo –Shirosaki puso una mano en su hombro–. No va a hacernos nada.

Eso no lo convencía para nada. Ni un pelo. Tenía un mal presentimiento y no se lo quitaba de encima. Iba a tener mucho cuidado con él.

– ¿Qué hace él aquí? –preguntó sin poder evitar sonar enfadado y molesto.

– ¿No le has contado nada, copo de nieve?

–Cállate, bola de pelo azul –replicó Shirosaki. No tenía por qué contarle nada a Ichigo. Él no tiene porque saberlo.

Ichigo volvía a estar perdido. Ahora resultaba que Shirosaki y su enemigo jurado, Grimmjow, se conocían. ¿Qué demonios estaba pasando? No entiende cómo quiere Shirosaki que confíe en él si no le cuenta absolutamente nada.

–Visto que tenemos otro invitado –miró mal a Grimmjow–, me iré a buscar más comida.

Salió de la casa de un portazo, parecía molesto de la llegada de Grimmjow. No porque él fuera a hacerles algo, sino por otra razón más profunda. Se apuró en su paso. No quería dejar a Ichigo sólo con él demasiado tiempo.


–Pensé que la habías palmado en la Guerra de Invierno de hace dos años –dijo sarcásticamente Grimmjow. Ichigo sólo gruñó en respuesta– ¿Por qué tan molesto? Si quieres pelear aquí me tienes.

¿Pelear? ¿Para qué? No tenía ningún motivo para hacerlo, a pesar de las palabras que le dijo en Hueco Mundo antes de que el Arrancar fuera atacado por la Quinta Espada, Nnoitra.

– ¿Acaso tengo que volver a hacer algo como raptar a un amigo para que tengas un motivo por el cual luchar? –miró al shinigami de reojo con una sonrisa perversa.

Ichigo le dio la espalda y se marchó de nuevo escaleras arriba. No iba a dejar que Grimmjow lo provocara. No caería en sus juegos.

–Qué pasa… ¿Te volviste blando esos dos últimos años? ¿Perdiste las ganas de luchar? –siguió hablando desde el salón, sabiendo que Ichigo lo seguiría escuchando desde arriba.

El peli naranjo trataba de auto controlarse y no bajar a decirle cuatro cosas al Arrancar.

Kyosuke se quedó sentado con las orejas caídas. No sabía por qué tenía la sensación de que esos dos no se llevaban demasiado bien.

–Ahora en serio –rió con sorna–. Sólo quiero hablar de una cosa. Baja aquí, no seas cobarde.

–No tengo nada que hablar contigo Grimmjow– contestó secamente.

–Pero yo contigo sí, no me hagas subir a buscarte.

Ichigo suspiró exasperado. Grimmjow lo sacaba de quicio en algunas ocasiones cuando se han encontrado. Bajó de nuevo y se paró de brazos cruzados frente a él, esperando a que se apresurara en lo que quiera que Grimmjow quisiera decirle. El peli azul se dedicó a deleitarse con su mirada por unos instantes. Al Kurosaki no parecía hacerle demasiada gracia que él estuviera por allí y seguramente se seguía cuestionando que hacía en ese lugar. Como iba a disfrutar de su estancia, oh sí.

–Sólo quería decirte que… Es época de apareamiento.

Ichigo frunció el ceño más de lo normal y miró a Grimmjow bastante enfadado. ¿Y a él eso qué diablos le importaba?– ¿Y?

–Tómatelo como una advertencia –caminó por el salón hasta llegar al sillón y desparramarse en él.

Ichigo estaba perdiendo su paciencia con Grimmjow. De nuevo, ¿de qué estaba hablando? ¿Una advertencia sobre qué? ¿Y para que avisarle sobre algo? ¿Es idiota o qué?–. Grimmjow, si lo que vas a hacer es reírte de mí todo el puto día, mejor no digas nada. Y si lo que intentas es colmar mi paciencia, lo estás haciendo de puta madre.

Grimmjow rió de nuevo. Se estaba divirtiendo y acababa de llegar. Jugar con el shinigami iba a ser muchísimo mejor de lo que imaginó.


Aún se preguntaba por qué Grimmjow había regresado. ¿Por qué él? ¿Por qué cuando estaba con Ichigo? Estaba realmente cabreado. Lo peor es que no había sido capaz de denegarle el paso al Arrancar. Ahora tendría que cargar con su error. Huye de los shinigami y se encuentra con su antigua pesadilla. ¿Lograría algún día vivir tranquilamente? Empezaba a cuestionarse eso muy en serio. Aunque para alguien como él, vivir tranquilamente era pedir un milagro. No siendo humano, ni shinigami, ni hollow, ni siquiera una bestia. Hace tiempo que cree que no había lugar para su persona.

Meneó la cabeza a ambos lados. Estaba pensando demasiado en todo. Creyó haber dejado atrás su problema con su identidad. Pero parecía que siempre volvía atormentándolo una y otra vez. Y Grimmjow sólo empeoraba todo.

Él había conocido al Arrancar incluso antes de conocer a Ichigo y que este le diera un nombre. No sabía por qué en ese momento deseaba seguir sin tener uno. Tener un nombre significa ser alguien, ¿pero quién es él?

–Deja de divagar en todo eso –se dijo a sí mismo ya harto de sus pensamientos. Despejó su mente de todo pensamiento negativo. Ahora sabía con claridad qué hacía Grimmjow allí. Miró al cielo–. Va a ser un mes muy largo.


¡Esto ya está! Me pregunto de qué se conocían Shirosaki y Grimmjow. Oh, esperen. Yo sí lo sé. Pero seguro que pueden hacerse una pequeña idea.

Grimmjow: Nos espías, acosadora.

Shirosaki: La curiosidad me carcome las entrañas.

Ichigo: No me hagas imaginarme tus entrañas.