Capitulo 10


Estaba encerrada y encadenada, aun así no perdía la esperanza de que él le encontrara, por eso y aunque ya comenzaba a sentirse un poco débil había mantenido encendido su cosmos, había creado una conexión con su amado Hades pues sabía que no se detendría hasta encontrarla.

Demian la sentía, se acercaba a ella, muy pronto la tendría de regreso en sus brazos donde la mantendría segura y mataría a aquel que se hubiera atrevido a capturarla y alejarla de su lado, las rocosas montañas podían ser confusas, pero mientras siguiera el rastro que Persefone le había dejado la hallaría sin duda.

Su llamada hermana le miraba mientras este perdía su vista en su objetivo, se sentía culpable pese a que este le había dicho que no tenía porque hacerlo, que la desaparición de la joven reina era parte del plan que ella tenía, aun así el verlo sufrir por su separación le dolía a ella también pues ella había estado bajo su cuidado y habían dejado que la capturaran.

- ¿Pandora estas bien? - preguntaba un joven rubio y de ojos dorados detrás de ella

- Preocupada… y arrepentida

- l señor Hades te dijo que …

- Lo sé… aun así… mi deber es ayudarlo a traerla de regreso sin importar lo que pase…

- Acepto que quieras ayudarle, pero no permitiré que algo te pase a ti tampoco, yo voy a protegerte, eres mi esposa… y así te lo he prometido

- Radamanthys…

- Ahora debemos alistarnos… creo que no estamos solos en el lugar – dijo el caballero al tiempo que jalaba de ella para inspeccionar, ninguno había notado que su dios se había marchado ansioso por encontrar a su amada.

Camus había desaparecido sin embargo lo que más impresionaba a la joven amazona era lo que había visto, su poder, su exterminio del enemigo y por sobre todo aquella mirada en sus ojos que mostraban que de alguna forma no era el mismo caballero dorado del que se había enamorado, por ello había corrido hasta el palacio, sin dar explicaciones a los presentes, sin decir nada más pidió al santo del cisne que le acompañara, una vez afuera del palacio le explico lo que había pasado pidiéndole además que le ayudara a encontrar al Acuariano, tenían que hacerlo y pronto pues temía volviera atacar… para eliminar a alguien... o peor, ponerse en un grave peligro.

Shura y Brilha guardaban silencio mientras ponían atención en el movimiento de los guardias a fuera de su celda, tendrían que buscar el momento correcto para realizar su escape

- espero que tu plan funcione y sea de fiar estupido dorado - dijo la chica de cabello blanco manteniendo su vista finja en el muro frente a ella

- escucha mi nombre es Shura, trata de llamarme así quieres y si cumples con tu parte saldremos de aquí sin problema

- siempre y cuando no me traiciones, si uso mi poder en ellos quedare débil y a merced de esos idiotas

- no se que clase de vida llevas, pero puedo asegurarte que aun hay gente honesta y buena en este mundo, yo de ninguna forma pienso dejarte aquí sola, te prometo que saldremos juntos – la chica giro su rostro para tratar aunque fuera un poco de mirarlo, jamás había escuchado tanta sinceridad en unas palabras, al menos no hacía ella y eso le había dejado completamente sorprendida, tal vez el apuesto hombre con ella no era tan estupido como ella decía… un momento ¿apuesto?, maldita sea, ahora se fijaba ella en eso.

Athana había llegado hasta la mazmorra improvisada en el sotano de su palacio, ahí encadenado a la pared se encontraba el santo dorado de Aries, estaba levemente herido, más por su insistencia de salvar a la chica que por el intento de los plateados por detenerlo, Saori había tomado control de su cuerpo por medio de su cosmos imposibilitando cualquier movimiento, así finalmente le habían encarcelado y encadenado. La peli lila no entro a su celda, ni siquiera hizo el esfuerzo por llamar su atención, simplemente le miro con desprecio lista para en cualquier momento dar la orden de su ejecución bajo el cargo de traidor, pero por ahora lo mantendría vivo para que sus recuerdos y sus pensamientos de preocupación por la chica que le habían quitado acabaran con su espíritu. La peli lila dio media vuelta y salió del lugar, no se percato de la figura que le observaba detrás de uno de los muros, esta se acerco hasta la celda cuando la diosa se perdió de vista, con cuidado de no hacer ruido le abrió y despacio se acerco hasta el dorado encadenado que al sentirlo alzo su mirada para verle

-¿Seiya?, ¿como es que…?

- Tranquilo amigo, te dejare salir

- Leda… se la han llevado ella...

- Lo se, Athena lo ordeno y se la entrego a otro hombre, otro lemuriano

- Xyu

- ¿Lo conoces?

- Fue hace mucho tiempo, debo encontrarla antes de que el maldito le haga daño… athena…

- Yo me haré cargo de ella, una vez te libere debes irte sin mirar atrás, estoy seguro de que cosas pasaran pronto

- Seiya… gracias amigo

- Todo saldrá bien – con esas palabras se despidieron, el caballero de Pegaso regreso al templo de Athena mientras que Mu se encaminaba a la salida del santuario para alcanzar la carabana de Xyu.

El dolor era cada vez más fuerte y penetrante, ya no habría más nada que el santo de Géminis pudiera hacer para evitar su muerte, pero al menos quería calmar un poco aquella tortura, como pudo llego hasta el gran baño dentro de su templo, el agua calida de aquel estanque aliviaría un poco su dolor, quito de su cuerpo su camisa y entro en las calidas aguas remojando el tatuaje en su pecho para limpiarle, no funcionaba del todo pero al menos sentía menor el ardor. Unos pasos acercándose le hicieron girar su rostro a la entrada del baño y con sorpresa noto a la castaña que tanto extrañaba llegando hasta él.

- Mirha, ¿qué haces aquí?, ¿cómo es que has podido llegar hasta aquí sin que te vieran?

- Afrodita me ayudo… y el… me ha contado que estabas en peligro…

- no necesito tu ayuda

- ¿ue?

- vete y déjame tranquilo

- ¿como es posible que prefieras la muerte a quitar tu orgullo para pedir ayuda?

- escucha no necesito y no quiero que me ayuden, nunca lo he necesitado, ¡tan solo vete! – grito el peli azul desesperado por correrla para evitar que le viera en el estado agonizante en el que se encontraba, pero ni así había logrado que se marchara, por el contrario la castaña se acerco hasta la bañera y para sorpresa del chico entro en ella caminando hasta estar al frente suyo, su blanca y suave mano se poso en su pecho levemente tocando la herida, el tatuaje que había marcado la diosa en él, Kanon estaba pasmado, no sabía que decir o que hacer, simplemente le miro mientras ella ponía atención en su estado

- se lo que esta pasando Kanon… me han contado de tu maldición … - dijo la chica en un suave susurro mientras levantaba su rostro y lo acercaba lentamente al del sorprendido joven para tratar de besarlo, pero este inmediatamente le detuvo

- no… - dijo el muchacho susurrando también- esto no esta bien… no es correcto… no es como debiera ser…

- Kanon…

- debo confesarte ... que he soñado con esto, con el momento en el que te confiece… lo que siento… y finalmente te haga mia … pero ahora – le observo fijamente para decirle toda la verdad en su corazón- no voy a hacerte mia porque deba hacerlo… si no porque así, ambos lo hubiéramos deseamos… Mirha yo… quise... quiero decirte antes de partir que... te... - trato de decir pero la joven le calló colocando dos dedos en su labios, la chica lo entendía, entendía así mismo el miedo que el demostraba… pero además el sentimiento que le profesaba… que ahora le confesaba… era momento de que ella hiciera lo mismo, de que le dijera que lo amaba, que finalmente le dijera que se había adentrado en su corazón sin que ella lo notara y que estos días sin él le habían demostrado que no podía, ni quería tenerlo lejos. Mirha ya no dijo nada, cerro sus ojos y de nueva cuenta acerco su rostro al de él, le beso con tanto amor que el muchacho entendió a la perfección lo que ella quería decirle, así era como tenía que ser, demostrando sin arruinarlo con las palabras que ellos ya sabían lo diría el otro, lo que el otro sentía, comenzaron a besarse más intensamente, a saciar la sed que tenían por el otro, para la chica esta era la primera vez que deseaba tanto por un hombre, nunca había estado tan cerca de uno y mucho menos había pasado una noche con alguno, pero poco a poco descubría que las sensaciones que el caballero provocaba en ella eran extremadamente placenteras, haciendo que olvidara el miedo y el nerviosismo; el joven encaminado por la pasión paso su lengua por su labio inferior haciendo que la chica los abriera para darle paso, exploro la calida cavidad de la joven y permitió que esta hiciera lo mismo, las manos de ella curiosas e inquietas comenzaron a bajar por su pecho, a deslizarse por el marcado abdomen que se contraía a su paso, entonces su manos bajaron hasta más allá del fin de la línea "v" que se formaba en el cuerpo de aquel hombre, el agua había holgado sus ropas haciendo que fuera el más fácil acercarse a él, rozo con su mano el miembro del joven que comenzaba a responder a la pasión presente, el escucharlo gemir le impulso a acercarse de nuevo para tocarle con mucha más confianza, poso su mano sobre este y le apretó levemente curiosa por la sensación de él en sus manos.

Kanon no era más santo que Milo en cuanto a mujeres, sin embargo se sentía nuevo ante aquella mujer que ahora le tocaba, le acariciaba con suavidad pero con decisión arrancando de él los más profundos gruñidos que se hubiera escuchado, sentía que iba en un carruaje a toda velocidad y no había como detenerle, comenzó a besar su cuello mientras sus manos subían las mojadas ropas de la chica para pasarlas por sobre su cabeza y liberar su cuerpo de ellas, su pecho húmedo y desnudo llamo su atención y siendo imposible el contenerse tomo uno de sus senos en su boca mientras su mano se encargaba del otro, la chica dejo salir un fuerte gemido al sentirle morderle levemente, eso le había fascinado y quería más por lo que escabullo sus dedos entre los azules cabellos de su cabeza para hacerlo acercarse más a ella y continuar con la caricias. El muchacho tomo entonces el otro seno mientras que sus manos bajaban al resto de la ropa de la chica para despojarla de ella y al momento despojarse de las propias, una vez con la piel desnuda posó sus manos en las caderas de la joven para acercarla más a él, fue entonces que la chica noto la completa rigidez que se acercaba con cada movimiento peligrosamente más a su entrada.

Desesperados por sentirse más se acercaron a la parte menos profunda de la bañera, Kanon sin dejar de besarla tomo asiento dejando que la chica se posara sobre su regazo, su miembro ahora chocando contra su vientre, el agua calida les cubría hasta la cintura y hacia que sus movimiento fueran más fáciles. El peli azul no quería lastimarla, pero cada vez era más fuerte el deseo por hacerla suya, por introducirse y sentir su calidez alrededor suyo, mientras le seguía besando dejo que su mano bajara cada vez más, no queriendo asustarla primero la poso sobre su muslo interno y poco a poco le dejo subir hasta que sus dedos llegaron hasta la intimidad de la chica, quería sentirla, probarla, el agua y la propia humedad de la joven hicieron fácil el acceso de uno de sus dedos a ella, Mirha dejo que un grito placentero saliera de su boca al sentirlo, escondió su rostro entre el cuello y hombro de este mientras le sentía acariciarle, pronto sus manos dejaron la zona para darle paso a su miembro, lo poso en la entrada de la chica y antes de hacerla suya le hablo

- tengo que decirlo… te amo Mirha…

- ... te amo Kanon- con aquello el hombre se introdujo en ella llevándose consigo su inocencia, espero a que ella se adaptara a la intrusión y luego comenzó con un suave vaivén, los suspiros de la chica comenzaron a volverse continuos mientras cerraba sus ojos disfrutando de las corrientes eléctricas que aquello creaba en su cuerpo, Kanon por su parte estaba completamente ido, no podía pensar en otra cosa que no fuera el sentimiento placentero que emergía de su unión, ese que le confirmaba que eran perfectos el uno para el otro, almas y cuerpos hechos para el otro, sus embestidas comenzaron a volverse más rápidas y fuertes, ella podía sentir un fuego creciendo en su vientre a punto de estallar hasta que finalmente se dejo llevar dejando salir de sus labios el nombre de su amante, el sentirle a ella llegar le hizo a el tocar el limite, sin más al igual que ella termino con un fuerte gemido, pero se obligo a dar un par de embestidas más con tal de hacer más duradera para ambos aquella sensación, se detuvieron tratando de recuperar el aliento, posaron sus frente juntas y sonrieron, la chica bajo despacio la vista hasta el pecho de su amante notando que en el ya no había marca alguna

- Kanon... - susurro

- Me has salvado … en más de una forma Mirha – dijo él antes de volverle a besar.

La oscuridad parecía les protegería, pero estaban muy equivocados, Shaina les había visto y les había seguido hasta un poco más adentro del bosque, no sabía quienes eran pero sus armaduras grises les delataban como caballeros, iba a detenerlos o por lo menos a investigar quienes eran o que querían ahí, sin embargo no tuvo tiempo de siquiera pensarlo, de pronto se vio rodeada de sus enemigos y sin que supiera la procedencia recibió un fuerte golpe en el abdomen que le mando a volar varios metros lejos hasta que un árbol detuvo su paso, sus atacantes huyeron sin que ella pudiera hacer nada, pero al bajar su vista noto con horror que había comenzado a sangrar por entre sus piernas, comenzó a temer por la vida de su familia y con dificultad se puso de pie, necesitaba ayuda, se recargo en los árboles acercándose lo más que pudo a las orillas del santuario, para su suerte Marin le había visto y corrió ella para ayudarle, aliviada se dejo rendir en los brazos de su amiga.