Capitulo 12
Haber despertado en los brazos del otro había sido lo más maravilloso para ambos, Kanon no sólo había sido liberado de su maldición, si no que finalmente había dicho a la mujer que amaba lo que sentía por ella, y esta le había hecho saber que le amaba también. Poco les había durado aquel momento de paz, lograron sentir por medio de sus cosmos que algo se acercaba, algo entraba en el santuario y les amenazaba, salieron a toda prisa del templo de Géminis y llegaron hasta el bosque notando que no eran los únicos que se había percatado de aquello.
- ¿Ikki?... ¿ que sucede? – pregunto Kanon al joven del Fénix que se encontraba en alerta, la guerrera de fogata venía detrás de él y grande fue su sorpresa al ver quien acompañaba al peli azul de bronce.
- ¡Elli!- grito con alegría Mirha al notar a su antigua compañera, casi hermana de regreso, corrió hasta ella y le abrazo con fuerza, le había extrañado tanto, naturalmente le chica de Iris correspondió el gesto al saber que se encontraba bien y más que nada, al saber que ahora demostraba sus sentimientos, tenía que agradecer al caballero de Géminis por ello.
- Vamos, debemos darnos prisa, los invasores ya están aquí - Dijo Ikki con seriedad lo que de cierto modo alarmo más a Kanon - Pudimos sentir su energía, están aquí pero… Athena les ha dejado pasar, se han escondido y gracias a nuestra diosa... no podemos detectarlos mediante su cosmos.
- Debemos encontrarlos antes de que lleguen hasta el templo de la diosa o será muy tarde, no se si Athena lo sepa y desee permitirlo... pero si nuestros enemigos llegan a ella... la mataran... - Finalizó Elli con tanta seguridad que de inmediato dio a entender a sus compañeros la gravedad de lo que estaba pasando.
En el templo de la diosa de la tierra se podían escuchar los pasos de un hombre que caminaba a toda prisa para llegar hasta la dueña, Seiya sabía muy bien que había invasores en santuario, y sabía también que Athena los había dejado entrar…
- ¡Athena!, ¿de verdad esto es lo que quieres?, sabes muy bien lo que nuestros enemigos harán si llegan hasta aquí, ¿estas dispuesta a perder la protección de la tierra?, ¿a perder tu vida? – grito con fuerza al entrar en la sala, la diosa peli lila se levanto de su trono y despacio se acerco a él mientras mantenía una sonrisa burlona en el rostro
- ¿por que tan preocupado mi querido patriarca?, no tienes nada que temer, tal vez crean que están aquí por mi, pero puede que solo están buscando una carnada, además mis santos dorados me protegerán de cualquier cosa, ellos están aquí para protegerme, para dar su vida por mi
- ¡No!, ellos están aquí para proteger y dar la vida por la cálida diosa de la tierra, pero esa ya no eres tu
- Tu… tu te atreves a levantarme la voz, creí que eras diferente… que podía hacer que en verdad te quedaras a mi lado … pero por lo visto… no eres más que un traidor más… tu estas en mi contra… tu intentarás hacer algo en contra mío.
- ¿Que?
- Tu liberaste a Mu, ¿o a caso crees que no lo sabía?, y ahora te atreves a oponerte a mi… no… yo actuare primero… seré yo quien ya no permita esto, seré yo quien lo termine de una vez por todas
El cosmos de Athena se elevo peligrosamente, su furia se podía sentir a través del mismo, Seiya le miro impresionado y al mismo tiempo temeroso, el una vez calido cosmos de su diosa ahora ponía todos sus nervios en alerta, además de que su en su mente no había lugar para lo que estaba pensando, jamás se imagino que la diosa por la que había dado su vida, por la que sufrió y sangro tantas veces ahora estuviera frente a él dispuesta a una batalla, dispuesta a matarle.
Finalmente había alcanzado el carruaje en el cual estaba prisionera Leda, pero Xyo ya le esperaba, estaba parado a la mitad de un claro en el bosque y al verle llegar sonrió cínicamente, se burlaba de él y le desafiaba.
- finalmente llegaste a nosotros guerrero de Aries, aunque debo decir que pensé que tardarías menos – comento Xyo aun burlándose de su protegido- siempre fuiste bueno en todo Mu, no voy a negarte eso…
- deja ir a Leda
- por supuesto que no, ahora ella traeré al mundo el heredero que tanto hemos esperado y no permitiré que se la lleven hasta ese momento… al final terminaste cumpliendo la profecía- Mu no dijo nada, pero su rostro demostraba que todo para él estaba pasando muy rápido por lo que Xyo continuo hablando- Muy probablemente ahora sea ella portadora de tu primogénito y bajo mi tutela se volverá el lemuriano más poderoso de toda la historia.
- No permitiré que eso suceda, no dejare el futuro de mi hijo en tus manos- con esas ultimas palabras comenzó el combate, los poderes telequineticos de ambos eran más que asombrosos, pero Xyo tenía mucha más experiencia usándolo, atacaba al caballero de Aries sin piedad, lo tomaba con sus poderes y le estrellaba contra los árboles o el suelo, pero Mu no se daría por vencido, no dejaría que su nueva familia fuera robada de él, junto todo su cosmos, sus ojos brillaron y sin pensarlo libero su ataque.
Brilha aun estaba débil, era llevada en la espalda del caballero dorado con el que había salido de la cueva y ahora buscaban su camino de regreso al santuario, o por lo menos esa era la idea de Shura, este de pronto detuvo su camino al escuchar el quejido de la chica sobre él.
- ¿estas bien?- pregunto un tanto preocupado… no era que realmente le interesara el bienestar de la joven… o tal vez un poco, pero estaba claro que era debido a que se lo debía luego de que esta arriesgara su vida para sacarles de la prisión en la que se encontraban, eso era todo y nada más... al menos eso quería creer.
- estoy bien, creo que puedo caminar sola gracias- contesto la peli blanca finalmente posando sus pies sobre el suelo
- aun estamos lejos del…
- si crees que voy a ir contigo al santuario estas muy equivocado- interrumpió la chica - no voy a arriesgar mi cuello por tu diosa, menos ahora que será atacada por un dios más fuerte mientras que ella posee esa estupida actitud, no voy a luchar por ella de ningún modo, no lo hice por mi dios… ¿qué te hace pensar que lo haré por la tuya?
- entonces hazlo por salvarte a ti misma, si te quedas aquí te encontraran y te mataran, esos caballeros de hielo nos buscaran y no se detendrán hasta entregarnos o matarnos.
- Mis hombres se fueron siguiendo las instrucciones de tu diosa, como se que no han sido eliminados por tus compañeros… tu sigues siendo mi enemigo …
- tal vez… aun así y en tu estado… soy tu único aliado… no espero que me ayudes en la batalla, pero te pido al menos nos ayudemos a salir de aquí… a llegar al santuario- la chica ya no dijo nada, pero el gesto de su rostro demostraba a Shura que había aceptado su propuesta por lo que continuaron el camino.
El choque de cosmos en la sala del templo de la diosa se podía escuchar a la distancia, Saori lanzaba esferas de energía a Seiya que se ocultaba tras las columnas tratando de llegar a ella, finalmente opto por destruir una de estas distrayendo a la chica para cubrirse así de sus ataques, en un rápido movimiento se le acerco lo suficiente como para detener sus brazos por detrás de su espalda.
- suéltame ahora mismo, ¡te ordeno que me sueltes!- grito Saori con furia, pero no recibiendo respuesta por parte del caballero
- tu y yo sabemos que si realmente quisieras que te soltara ya lo hubieras hecho con tu cosmos, se que dentro de ti aun esta mi verdadera diosa, la mujer que era calida, cariñosa, la que se preocupa por los demás antes que por ella, la mujer que derramaba sangre y lagrimas por las personas… la mujer que robo mi corazón
- Seiya…
- Athena, tienes que volver, regresa a nosotros, te necesitamos… yo te necesito… - decía el joven al tiempo que la giraba para hacerle mirarla- te lo suplico regresa a nosotros- entonces sin previo aviso juntos sus labios a los de ella, Athena en un principio trato de resistirse, pero una calida sensación comenzó a crecer en ella, era como si viera la luz por primera vez luego de tanta oscuridad, como salir de un laberinto y respirar aire puro nuevamente, comenzó a corresponder el beso, a intensificarlo, rodeo con sus brazos el cuello del joven y finalmente se dejo llevar. Seiya por su parte comenzó a sentir que todo temor y preocupación por ella se extinguían, que ahora podía volver a tenerla, a protegerla, la alegría de tenerla a su lado tiraba el muro que le detenía de decirle y hacerle saber lo que sentía por ella…
La tomo por la cintura y le acerco más a él, mucho más, le tomo con fuerza como queriendo evitar que se fuera, que se alejara de él nuevamente. Saori, la mujer… no la diosa comenzó a sentir lo mismo, se aferraba a él como tratando de escapar, como luchando contra la corriente, como tratando de salir de un mar tan profundo y tan fuerte que quería arrastrarle de regreso a la oscuridad.
Ambos jóvenes perdían poco a poco la noción del tiempo y del espacio, Seiya se dejo caer sobre la suave alfombra roja del santuario jalando despacio de la mujer de su corazón que descendía sobre de él. La joven peli lila comenzó a besar el cuello de su amante, a llenarlo de caricias tiernas mientras que este se resistía a dejar que sus manos recorrieran el cuerpo de aquella hermosa mujer, quería que ella saciara su curiosidad por él, quería que ella fuera quien diera el primer paso pues… después de todo y a pesar de todo el siempre sería quien le siguiera.
Las blancas y suaves manos de la joven comenzaron a abrir las ropas de su caballero, a dejar su piel expuesta, tomo entonces de sus manos y las subió hasta su pecho, Seiya pudo entonces sentir lo agitado de su corazón, lo rápido de sus latidos pero al mismo tiempo a sentir la confianza que esta le depositaba, al permiso que ella le daba para que continuara con su camino, para que la hiciera suya y que finalmente pudieran ser uno.
Sin perder más tiempo el castaño comenzó a deslizar los tirantes del blanco vestido de la joven por sus hombros dejando así su pecho expuesto, hipnotizado, fascinado por la belleza de la mujer se acerco hasta este comenzando a besarlo, a tomarlo entre sus labios ganando así suaves suspiros de la peli lila, esta no quedándose atrás y no pudiendo resistirse levanto el rostro de su amante y le volvió a besar con desesperada pasión al tiempo que este desprendía de su piel el resto de la ropa.
El sentimiento del toque de la piel de ambos por primera vez era ya en si intenso y fuerte, pero al sentir las manos de Seiya recorrer su cuerpo y aproximarse despacio a su calido centro hacía que la chica perdiera la razón, se le había prohibido todo eso, ella desde tiempos antiguos se había abstenido de todo aquello, tal vez por su labor, tal vez porque nunca le había llamado la atención de aquella forma, pero ahora que estaba con su caballero, no, con aquel hombre, podían sentir que hacía lo correcto, que además de que se liberaba de toda aquella rabia que le aprisionaba, que ahora se liberaba de toda la furia que le había atrapado, que finalmente se sentía … feliz… completa… humana…
Seiya le acaricio despacio, con suavidad e incluso con ternura, la intimidad de la chica estaba húmeda, pero quería estar seguro de que ella estuviera lista para él, no quería hacerle daño o asustarla por lo que siguió preparándola con besos y caricias, cuando finalmente sintió que era el momento le acomodo debajo suyo, la cubrió con su cuerpo como protegiéndola y luego se puso en posición para tomarle, estaba loco y muy en el fondo lo sabía, esta no era una mujer cualquiera, era su reina, su luz, la guardiana de la tierra, su amiga, Saori… y sin embargo no podía ni quería detenerse… estaba enamorado de la humana, no de la divinidad y era por ello que no se arrepentía de hacerla suya.
Le penetro con toda la suavidad que su ansioso cuerpo le permitía, la chica hacía gestos suaves de dolor al tratar de amoldarse a la invasión y más cuando la pureza en ella fue tomada por el joven, sin embargo poco a poco el sufrimiento se iba quedando atrás dando paso al placer más grande y más intenso que pudo haber sentido en toda su vida, el vaivén del joven le llenaba de una emoción y de un cosquilleo interno tan agradable que simplemente era difícil de describir, no supo en que momento todo aquello se incremento pero no le importaba, no podía dejar de sentir, de llegar hasta el infinito con lo que Seiya producía en ella y cada vez, con cada embestida era más fuerte hasta que finalmente dejo salir en forma de grito el nombre de su amante, al poco tiempo el muchacho le siguió haciendo que ambos regresaran a la tierra.
- te amo Saori y solo quiero tenerte a mi lado
- gracias por hacerme volver… Seiya…
Persefone miraba las cadenas en sus muñecas, su energía se consumía mientras mantenía la conexión con su esposo, pero era necesario para que este pudiera encontrarle, podía ver a otro de los santos de Njord vigilándola y dando ordenes a los hombres de hielo que trabajan para él, asustada fijo más la vista en aquel hombre hasta que repentinamente una gran sombra apareció detrás de ellos, de un momento a otro los hombres helados se quebrantaron en miles de pedazos, y aquel santo se giro solo para mirar a su eliminador y reflejar en su propio rostro el terror y el horror que al ver esos enfurecidos ojos azules había sentido. Hades dejo caer sin vida al caballero y se acerco hasta la congelada celda en la que tenían a su amada.
- ¡Hades!- grito la chica con alegría al verle ahí
- ¿Te encuentras bien persefone?- pregunto aun reflejando algo de preocupación en su rostro, la chica asintió con la cabeza y le dedico una tierna mirada y sonrisa que le decían al dios del inframundo que ella sabía que vendría por ella, irremediablemente el pelinegro respondió con una delicada sonrisa en sus labios al tiempo que le liberaba, estaba por tomarla en sus brazos cuando una voz en el fondo les interrumpió.
- Así que el rey del inframundo finalmente nos honra con su presencia- dijo burlón Njord entrando a la sala, en su rostro había una confiada mueca que no inmuto de ninguna forma al oji azul- la verdad es que no te esperaba tan pronto, pero ahora que estas aquí es momento de hacerte mi oferta
- ¿Oferta?- pregunto Hades sospechoso
- Negocios, como sabes el reino de la tierra esta por caer, Athena lo ha perdido todo y muy pronto seré yo el completo rey, sin embargo estoy enterado de tus peleas con ella en el pasado, se que alguna vez deseaste para ti esas tierras bajo el sol en lugar de las que siempre están en la sombra, únete a mi, y te entregare parte de mi nuevo reino, ayúdame, haz que tu ejercito de espectros se una a mis congelados hombres y juntos derrotemos al santuario
- ¿Es esa toda tu oferta?- pregunto con una seriedad total el dios oscuro
- ¿Disculpa?
- Tu plan esta por terminar en un gran fracaso y tu estas por ser eliminado… aun sigues pensando que puedes hacerme una oferta…
- por favor, ella no podrá derrotarme, yo no dudo de mi victoria
- pues deberías, la historia nos ha mostrado que ella y sus caballeros pueden logar grandes cosas aun partiendo de las cenizas
- No le tengo miedo a Athena y a su caído imperio – comento soberbio el dios de los hielos pero Hades no se impresiono, por el contrario dio una ligera sonrisa de medio lado y luego le hablo con mucha seriedad
- Pero a mi si…a mi si me temes y pienso hacerte pagar por lo que hiciste a mi esposa, por tratar de tomarla de mi…
El tiempo corría y el santuario comenzaba a quedar bajo el ataque de los santos de hielo y sus extraños guerreros hechos del mismo material, Shaka y Yahim por fin habían regresado al santuario y notaron de inmediato el ataque por lo que sin pensarlo se lanzaron a defenderle.
- es hora de que todo esto termine, acabemos con los intrusos que quieren destruir nuestro mundo y nuestro santuario- comento Doko que había llegado al santuario también acercándose a ellos, noto algo de extrañeza en el rostro del rubio que aun tenía perdidos algunos recuerdos, poso una mano en su hombro y luego le hablo- descuida, ya recordaras quien soy, por ahora lo importante es eliminar a nuestros enemigos
- entendido – dijo Shaka de cierto modo feliz por verle
Aun y con la tormenta de nieve había podido encontrarlo, su rastro estaba fresco y su cosmos podía sentirse con fuerza, aunque claro se sentía completamente diferente al que él había conocido. Su maestro Camus de acuario era completamente otro
- maestro Camus – dijo Hyoga cuando finalmente le dio alcance, ahora estaba frente a él con su armadura dorada cubierta en sangre enemiga, su mirada estaba perdida en el horizonte sin embargo podía sentir que en ella había claramente odio… ¿pero odio contra quien?
- ¿que es lo que quieres hyoga?- dijo el acuariano aun dándole la espalda a su pupilo- lo mejor es que te marches, tengo trabajo que hacer y no aceptaré interrupciones de ningún tipo.
- no se que este pasando con usted pero por favor pare, esto esta mal… suficiente pasa en el santu…
- soy el ser de los hielos más poderoso, ¿por que habría de cambiar? finalmente tengo todo el poder que siempre he deseado y con el vengare a mi madre, acabare con ese que pretende quedarse con todo
- pero maestro, este no es el camino
- estoy dispuesto a matarte Hyoga con tal de lograr mi objetivo, así que hazte a un lado
- ¡no!
- no dirás que no te lo advertí
Camus se puso en pose de ataque al igual que Hyoga, no quería pelear con su maestro, pero al verlo como una amenaza no tenía otra alternativa que pelear en contra suya, al menos así lo detendría y salvaría su buen nombre.
Itza podía sentir la batalla entre ambos con su cosmos, se dio prisa y llego hasta el templo de Odin, Hilda le había dicho que si lo que buscaba era una respuesta, la obtendría ahí, el templo estaba frío y solo, se podía escuchar el aire entrando y el eco de sus pasos mientras despacio ingresaba, la soledad adentro era tanta que parecía que entraba en el limbo, una figura blanca apareció de pronto frente a ella iluminada levemente por la luz que filtraba en el edificio, era una figura divina…
- tu eres la compañera de Camus, ¿verdad?- pregunto la hermosa mujer de cabello rubio y piel blanca
- ¿Quien eres tu? – dijo de manera desconfiada la amazona plateada, si algo había cambiado a Camus, seguramente había sido aquella mujer.
- Mi nombre es Skady, Diosa de la tormenta invernal
- ¿Que le hiciste a Camus?, se que el vino a verte y cambio desde entonces ¿que paso con él?
- Yo… - trato de decir la mujer, de verdad estaba dolida por lo que pasaba con su hijo mortal- … lo que hice era necesario, solo su verdadero poder podrá detener Njord, su venganza en contra mía… ha llegado hasta la guardiana de la tierra
- ¿despertar sus poderes?... ¿A costa de que?, lo único que quiere es controlar el poder que le has dado… solo lo hiciste un peón para una venganza… que es solo tuya
- Así es como tenía que ser… era la única forma… mi esposo tarde o temprano se daría cuenta de su existencia, ahora que tiene el poder y la oportunidad de destruirlo… debe hacerlo…
- ¿como puedes decir eso? – preguntaba la peli negra sorprendida por la forma en la que aquella mujer hablaba, ¿de verdad le importaba Camus?, sus palabras las decía convencida de que protegía a su hijo…- ¿qué es lo que pasa con Camus? – dijo fastidiada, ya no quería oir las palabras de esa mujer, tan solo quería saber que hacer para ayudar a Camus
- Era necesario… para que sus verdaderos poderes pudieran ser liberados era necesario un sacrificio, el hielo congelo todo rastro de calidez en él, la fuente de todo sentimiento, congelo así… su corazón y todo rastro de humanidad con el
- No… tenemos que hacerlo volver, debe de haber una forma de hacerlo volver…
- Y la hay, pero… todo tiene su precio, Camus ha perdido su corazón puro, pero otro corazón cálido y puro podría al menos controlarlo…- dijo la Diosa mirando directamente a los ojos de la chica, Itza no tuvo que preguntar a que se estaba refiriendo, lo entendía, ella era quien había llevado calor al corazón del guerrero la primera vez, y era su corazón el único que podía sustituir el del guerrero pues compartía con el de este, ese mismo calor.
- Lo haré… - dijo la amazona sin titubeo, lo amaba y haría cualquier cosa con tal de tenerlo de regreso…
- Si lo haces no habrá marcha atrás… nadie podrá hacerte regresar pues tu esencia, tu alma misma se irá con ese corazón puro…
- No me importa… no puedo vivir una vida entera sabiendo que Camus no es el mismo… pero debo pedir algo… un último favor
- un ultimo deseo que con gusto concederé
- debes prometerme que en cuanto Camus este libre, borraras de él toda memoria mía… el… a el le era difícil el demostrar y aceptar sus sentimientos… no quiero que él ultimo sentimiento que se quede grabado en el… sea la tristeza por mi sacrificio… prométeme que el será libre del dolor
- Que así sea entonces … tienes mi palabra… - hablo la rubia, con eso la diosa levanto la mano e indico a la chica que cerrara los ojos, Itza miro una ultima vez el lugar en donde estaba y al cerrar sus parpados vio la vida que tanto había disfrutado, su entrenamiento, su peleas… su vida como una amazona, vida que le llevo a cruzarse con el camino de Camus, recordó cuando se besaron por primera vez, cuando aquel guerrero le había quitado la mascara en su rostro y había tomado sus labios, recordó el momento de su regreso luego de su muerte, cuando este le busco y le pidió regresaran al santuario juntos, cuando este le rescato de convertirse en una Furia, pero por sobre todo recordó la primera noche que se hicieron uno, la noche en la que ambos se entregaron y se juraron amor, la noche en la que sintieron el calor del amor ambos por primera vez… ahora él la olvidaría y ella partiría de aquel mundo pero sabía que tal vez… en algún momento o quizás en otra vida… se volverían a ver… su cuerpo comenzó a brillar con luz blanca y fría, poco a poco comenzó a cristalizarse, dejo de sentirlo pues era sustituido por una materia helada que subía poco a poco y se volvía de un cristal transparente, poco antes de que este la cubriera por completo acerco su mano a su pecho y de este saco su cristalizado corazón mientras que por el lado derecho de su cristalizado rostro se dejaba caer un pequeña y solitaria lagrima, al momento su cuerpo entero se quebró y finalmente se rompió volviéndose polvo, el viento repentinamente entrante en la sala le empujo y se lo llevo cual polvo de diamante.
Una pequeña y solitaria lagrima descendía por el lado izquierdo del rostro de Camus luego de que una delicada y brillante corriente de aire le rodeara, el caballero se detuvo justo antes de dar el golpe final a Hyoga que yacía en el piso sin poder moverse, los ojos del acuariano se abrieron sorprendidos ante la calida sensación que repentinamente había invadido su cuerpo y sin más dejo que su mano limpiara de su mejilla aquella gota de tristeza, por alguna razón podía sentir tristeza dentro de su alma, como si hubiera perdido algo, aunque en ese momento ignoraba que
- ¿Maestro Camus?- pregunto el rubio al darse cuenta de la reacción en el dorado
- Soy… libre …- pronuncio el de cabello azul con suavidad – la furia… se fue
- ha regresado, finalmente a regresado- exclamo con alegría el guerrero del cisne mientras se levantaba con algo de dificultad
- volví… sin embargo aun tengo una misión que cumplir… debo enfrentar a Njord para salvar a Athena
- yo le ayudare a terminarla… maestro… juntos protegeremos a nuestra diosa – juntos emprendieron el camino para encontrar al antiguo dios nórdico, el santo de oro aun podía sentir en el fondo de su ser que algo faltaba, pero no quiso investigar más en ello, al menos no hasta haber terminado con todo aquello
Saori abrió los ojos despacio, se sentía cansada, pero al mismo tiempo liberada, como si un gran peso en ella se hubiera marchado, se movió un poco y entonces noto a un descansando el de Seiya que dormía a su lado, todo volvió a su mente, su discusión y luego el apasionado beso que les llevo más lejos, pero por sobre todo recordó que le había liberado, ahora entendía todo lo que había hecho, había herido a tanta gente… y había hecho tanto mal… tenía que arreglarlo todo, era lo menos que le debía a su gente, lo menos que le debía a él, a su querido Seiya…
- lo haremos juntos Saori… - dijo en un susurro el moreno mientras abría despacio sus ojos, sabía por el rostro de la chica lo que esta estaba pensando en su mente y como su caballero, como su fiel guerrero y como el hombre que le amaba no le dejaría sola
- si… lo haremos juntos – dijo ella dando un pequeño beso en sus labios dándose cuenta y entendiendo al fin, que ahora era una simple humana, una mujer mortal enamorada de un hombre dispuesta a corregir todos sus errores a toda costa y ante de que sea más tarde.
