Capitulo 13


Marin había llegado hasta las escalares de entrada a los doce templos, nada la detendría, el estado de su amiga empeoraba y aunque ella lo deseaba con toda el alma ya no había nada que pudiera hacer… tenía que hacerle saber a Milo lo que pasaba con Shaina así… si en determinado momento era necesario, podría despedirse de ella y de su hijo. Observo a Misty bajando dichas escaleras con la mirada fija en ella, estaba claro que aun continuaba bajo las ordenes de la princesa del santuario y en su caso sería difícil cambiarle de opinión por lo que se preparo para su seguro ataque.

- Marin sabes perfectamente que no puedes estar aquí, te pido amablemente que te marches

- Lo siento Misty pero… no puedo, debo hablar con Milo de Escorpio inmediatamente

- No hay permiso alguno para las amazonas de pasar y simplemente no puedo permitirlo

- Es un caso de vida o muerte, debes dejarme avisarle a Milo que su familia esta en peligro

- ¿Que dices?

- Si no me dejas decírselo estarás causándole una herida irremediable, tu no quieres eso, el… todos los caballeros dorados son tus amigos, tus compañeros de armas, debes dejarme pasar… Shaina esta muriendo…

Misty lo pensó, vio los ojos fijamente de la chica y comprendió, entendió el daño que estaba causando, bien era cierto que el siempre estaría al servicio de su señora, pero su señora se había perdido desde hacía mucho tiempo y los compañeros, casi hermanos que había conocido a causa de ella estaban ahí, frente a él suplicando por su ayuda, ayuda que no negaría más, pero no pudo decir nada, ambos sintieron entonces la terrible cantidad de cosmos intruso que se movía por entre las sombras del santuario, sus enemigos estaban ahí, sus enemigos ya estaban atacando

- tu ve con Milo y alerta a los caballeros a tu paso, yo ire por los demás plateados – dijo el santo indicando a la guerrera del Águila que se marchara en seguida.

La pareja miraba desde la puerta en el templo a lo alto de la montaña del santuario, sabían en donde estaba su enemigo, más ahora que la diosa finalmente había dejado de protegerlos, de ocultarlos.

- debemos ayudar a los otros

- debemos alertar a los otros… yo debo alertarlos – decía la peli lila al tiempo que encendía su nuevamente cálido cosmos llegando hasta cada santo, cada guerrero, se disculpo ante ellos, acepto su fracaso y su egoísmo al dejarse manipular pero también acepto que gracias a ello había entendido el significado de estar viva, de ser y sentir como una humana, mientras aquellos pensamientos eran transmitidos Seiya tomo su mano y le apretó con ternura, sería su apoyo siempre en todo lo que hiciera. Sus caballeros y sus amazonas, sus santos siempre estarían ahí para ella también y pese a que algunos habían sufrido de más por las atrocidades que la joven diosa había causado aceptaron perdonarla y seguir a su líder, le apoyarían a defender la tierra y el santuario a cualquier costo, la protegerían a ella, a su diosa Athena.

La batalla en la sala dentro de las cuevas se estaba tornando violenta, los poderes del Rey del inframundo chocaban contra los inmensos de Njord, pero no eran tan poderosos como para detenerle por completo. Eris lo observaba todo desde un punto más alto, había planeado escapar pero luego de sentir a Athena libre de su embrujo había regresado hasta el dios de los mares helados temerosa, tenía un plan ahora, observaría la batalla y aprovecharía la caída de alguno de ellos para tratar con el otro, además la pelea entre ellos alimentaba su propia fuerza negativa.

- no se cual sea tu objetivo esta vez, pero no planeo dejarte ir nuevamente – dijo Persefone en forma de amenaza mientras se colocaba en pose de pelea, derrotaría a la diosa de la discordia, le demostraría quien era la reina de las sombras

- eres una tonta por enfrentarme, tu amado esposo no te ayudara esta vez

- la tonta eres tu, por creer que necesito de su ayuda.

Otra pelea lejos de ahí también tomaba fuerza, Mu peleaba con todo su poder en contra de Xyo su antiguo protector, sabía que Leda estaba inconciente dentro del carruaje y más que todo sabía que ella ahora cargaba con la vida de su hijo, no permitiría que se los arrebataran, si la profecía era cierta o no a él no le importaba, no dejaría que aquel hombres les tomara e hiciera cuanto quisiera con ellos, cuidaría de ambos, siempre protegería a su familia.

Lanzo su ataque y dio de lleno contra su enemigo, pero este había usado su muro de cristal regresando el poder a Mu, el caballero a penas había logrado esquivarlo, su velocidad le permitió acercar hasta Xyo, lo tenía acorralado, pero no había tomado en cuenta la traposa acción que este tomaría después, en un descuido había lanzado un ataque por detrás del dorado y cuando este se acerco a él lo dejo libre dando un severo golpe a la espalda del dorado que ahora caía sangrante en el suelo.

Shuara y Brilha estaban ya a las afueras del Santuario, la joven peli blanca ya estaba más recuperada sin embargo aun no estaba completamente decidida a pelear una guerra por la diosa de la tierra

- no me pagan lo suficiente como para arriesgar mi vida en esta tonta pelea

- sin embargo ya estas aquí… se que siempre te has distinguido por actuar o por no actuar como los otros esperan que lo hagas, tus acciones en el pasado fueron malas sin embargo en la cueva pude ver… que en el fondo no eres así, lo que has hecho lo has hecho por sobrevivir y puedo ver en ti… que aun te arrepientes de muchas de esas acciones

- eres un idiota, por supuesto que no yo…

- esta es tu salida, esta es tu oportunidad para cambiar y limpiar tu alma en el nombre de todos aquellos a los que dañaste – la chica lo miro a los ojos y se perdió en ellos, eran tan claros y tan pacíficos que dejaba de ver el mundo a su alrededor con tan solo verlos… él tenía razón en algo… si deseaba cambiar, empezar de nuevo… pero nadie le daría esa oportunidad, tenía que ganársela…

- espero no sea esto lo ultimo que haga – dijo la chica comenzando con el camino hacía la batalla, Shura sonrió de medio lado y antes de dejarla dar un paso más la tomo por el brazo y le jalo hacía el, la chica en shock por la acción no opuso resistencia cuando el dorado acerco su rostro al de ella robando un apasionado beso de sus labios.

- Si morimos al menos no me arrepentiré de no haber hecho eso- comento sonriente el joven mientras corría al campo de batalla, la amazona solo sonrió de medio lado para luego correr detrás de él.

Milo había sentido la batalla y había salido de su templo a toda prisa, y ahora sorprendido se había encontrado con la amazona de plata del águila en la casa de géminis

- ¿Marin que haces aquí?

- Milo debes venir conmigo … es Shaina… Milo… no se si ella sobreviva

- ¿Que?, ¿en donde esta?, ¿que paso?... ¿mi hijo el esta…?

- Ambos… Milo esta en su cabaña, debes llegar a ella ahora…- Ambos santos se dispusieron a bajar a toda prisa por el resto de los templos pero pronto vieron su camino interrumpido por un santo de Njor y un grupo de hombres de hielo.

- más vale que se muevan de mi camino - grito el dorado de Escopio listo para atacar

- nadie de este santuario saldrá con vida caballerito, así que mejor ríndete

- ¡Milo! déjame a estos invasores tu corre con Shaina

- Pero Marin…

- ¡Solo has lo que te digo! – grito la chica poco antes de lanzar un ataque que abrió un espacio entre los enemigos permitiendo que el dorado continuara con su camino mientras los hombres de hielo se acercaban peligrosamente a Marin. Los enemigos se lanzaron al ataque, la amazona plateada se defendió y derroto a cuantos pudo, pero cada que uno de los guerreros de hielo que se rompía, sus pedazos creaban a otro guerrero más, pronto el número supero a Marin y antes de que pudiera darse cuenta estaba herida en el suelo, vio al santo de los hielos acercarse con una sonrisa malévola mientras los helados la rodeaban, la iban a matar, entonces miles de rayos dorados comenzaron a destruirles por completo haciendo que el líder de los enemigos diera un brinco para salvarse, Marin se coloco sobre sus rodillas y observo como el santo de Leo se acercaba a ella preocupado

- ¿Marin estas bien?

- ... Aioria

- Te he dicho alguna vez cuanto detesto que trates de ser una heroína sola, pudieron haberte matado

- ¡Aioria no es tiempo para eso! – gritaba Aorios que venía detrás de él para ayudarle lanzando sus flechas doradas a los hombres de hielo que restaban

- esto se acabo, terminare con ustedes ahora, morirán juntos- gritaba el santo de los hielos listo para atacarles

Njor pese a todo no era enemigo para el dios del inframundo, sus poderes inmortales se alimentaban del miedo y las sombras del lugar, derrotar al guerrero nórdico no había sido tan difícil y ahora lo tenía rodeado. Persefone por su parte tenía a Eris en el suelo, bien era cierto que sus poderes tenían poco de haber despertado, pero Hades le habían enseñado bien a usarlos. Njord vio todas sus posibilidades extinguirse excepto una, la diosa de la primavera estaba distraída observando a la rubia derrotada en el suelo, aprovecho esta única oportunidad y formando una lanza de hielo en sus manos se levanto a toda prisa lanzándola a ella, Demian lo observo a tiempo y sin pensarlo se lanzó frente a la chica sintiendo como aquella lanza helada entraba en su cuerpo, este inmovilizado cayo al suelo y en los brazos de la joven diosa que asustada y en lagrimas grito su nombre. El hielo usado para herirle era especial por lo que el dios del inframundo simplemente no podía hacer nada para moverse o aliviarse del dolor y la herida, nervioso noto como aquel hombre se acercaba a ellos y temeroso por el bien de su reina trato de levantarse, pero le era imposible, entonces persefone se interpuso entre ellos dispuesta a pelar con aquel sujeto para salvarlos.

- tal vez derrotaste a Eris, pero aun siendo la reina del inframundo, no tienes el poder suficiente para matarme

- pero yo si – decía una voz en el fondo, entonces de entre las sombras salió la apuesta figura de un caballero dorado de cabello azulado y ojos fríos como el hielo

- ...Camus de acuario – dijo en voz suave persefone al verle entrar

- Así que finalmente nos conocemos en persona, tu el bastardo de mi esposa, envíe a varios de mis guerreros a matarte, pero por lo visto no tuvieron resultado

- Tenemos asuntos que terminar

Todos y cada uno de los guerreros en el santuario luchaban por defenderle, sin embargo algunos enemigos habían logrado llegar hasta la sala del trono en donde Seiya ya esperaba por ellos en su armadura de Pegaso ahora dorada al ser cubierta por el cosmos de la diosa, la batalla comenzó sin perder más tiempo, Saori al ver que la pelea estaba del lado de los enemigos intento intervenir, pero una mano en su hombro la detuvo

- nosotros nos haremos cargo princesa – dijo Shion pasando a un lado de ella seguido de Mina, ahora los tres santos se encargarían de salvar a la diosa Athena.

Mu abrió los ojos mientras sentía el cuerpo rodeado de dolor, sin embargo su deseo por salvar a Leda era más fuerte, por lo que con dificultad se puso de pie dispuesto a continuar con la batalla

- ¿que es lo que pretendes Mu?, estas al borde la muerte y aun así pretendes seguir peleando

- no… no permitiré que te salgas con la tuya

- ...yo tampoco…- decía Leda saliendo del carruaje aun algo débil debido a que salía del hechizo en el que Athena le había puesto para dormirla – Mu y yo… defenderemos a nuestra familia

- será mejor que regreses al carruaje, en tu estado no podrás pelear y de verdad no quiero hacerte daño

- ¡no!- grito la chica mientras miraba directamente a Mu, este entendió el mensaje, creo su muro de cristal al tiempo que la chica expulsaba su poder, este arrastro a Xyo haciéndolo chocar contra el muro de cristal recibiendo el golpe dos veces, finalmente le habían ganado, finalmente estaban libres de la amenaza del pasado que ahora estaba inconsciente en el suelo.

La fuerza enemiga era cada vez menor, Ikki, Elli, Kanon y Mirha habían librado ya la parte este del santuario y ahora acudían a ayudar a Yahim, Shaka y Doko que se encontraban en el centro. Saori se inclino sobre el suelo de su templo y encendió su cosmos lo más que pudo, con el alimento la fuerza de sus santos, de sus caballeros haciendo que tuvieran un poder superior, todas y cada una de las armaduras comenzaron a tener un brillo dorado, a ser cubiertas con el poder de la diosa llenando de energía y fuerza a sus dueños, sus enemigos ya no tenían posibilidad alguna en contra de ellos.

Njord ahora caía nuevamente al suelo, el poder de los hielos en el guerrero de Acuario era grande, más de lo que nunca se hubiera podido imaginar, este se acerco hasta él con la mirada fría, decidida a terminar todo de una vez por todas.

- ¿que tuviste que sacrificar para obtener ese poder?

- ¿Que quieres decir?- pregunto completamente confundido el santo dorado

- Los grandes poderes nunca son gratis… una fuerza así debió de haberte consumido por completo sin embargo aquí estas… completamente libre y listo para detenerme

- Yo… no se que quieres decir... yo

- Eres un tonto- decía el peli plateado al tiempo que se ponía de pie con algo de dificultad- dejarte manipular así… por tu madre… sacrificando lo que más amas para cumplir con su capricho, para ayudar a una mujer que te abandono y que ahora te ha hecho perderlo todo… te hizo daño y continuará haciéndolo tal y como lo hizo conmigo

- Tu eres el tonto, por buscar una venganza contra algo que ya habías perdido… involucrar a otros… dañar a otros por tu deseo de hacer sufrir a alguien más te ha costado todo…

- Como tu lo has dicho… es tiempo de terminar con todo- comento el dios mientras se ponía en pose para hacer su ultimo truco, para lanzar su ultimo poder utilizando el cero absoluto, Camus lo entendió y no rechazando el reto se coloco también en pose, sabía que era una apuesta, aquel que tuviera el cero absoluto, aquel que lograra dominarlo por completo sería el ganador mientras que el otro desaparecía por completo, se miraron a los ojos una ultima vez hablando una ultima vez- Debo admitir que espero que tu madre este orgullosa de ti… has demostrado ser un verdadero guerrero de los hielos, aun y sin el poder que ella desperto en ti… si esto hubiera sido de otro modo… si ella… si tu fueras mi hijo, estaría orgulloso de ti…- ya no hubo más palabras, en menos de un segundo ambos lanzaron su ataque, este choco al centro de la gran sala congelando todo a su paso, Hyoga que había entrado a la sala luego de la derrota de los soldados a su paso corrió hasta la pareja del inframundo encendiendo su cosmos para protegerles del frío poder

Camus expulsaba su fuerza en su ataque, la luz le dejaba ciego y sin embargo en ella pudo ver una silueta, todo a su alrededor desapareció, se vio de pronto en un limbo blanco rodeado de absolutamente nada más que una luz blanca, estaba desnudo y su cuerpo desprendía un ligero brillo dorado, aquella figura se acerco más a él hasta que finalmente tomo la forma de una hermosa mujer de cabello negro, ojos azules y la piel tan desnuda como la de él, finalmente ella le sonrío de forma cálida, Camus no sabía porque pero conocía a esa mujer, su corazón latía mucho más rápido con sólo ver a esa mujer y su deseo de abrazarla, de tenerla entre sus brazos y junto a su piel era tan grande que no pudo detenerse, la rodeo por la cintura y sin previo aviso tomo sus labios, la chica correspondió el beso con la misma pasión que él y cuando este termino poso su mano en la mejilla del apuesto hombre pronunciando unas palabras antes de que todo aquello se esfumara.

- te amo Camus...

Mientras más grande era el ataque más helado se volvía el ambiente, poco a poco el cuarto comenzó a llenarse de una segadora luz blanca que pronto lo cubrió todo, cuando esta se disipó se vio caer el congelado cuerpo de Njord al suelo, este con la poca energía que aun le quedaba se giró mirando el techo congelado sobre de él, sonrió de medio lado y cerro los ojos liberándose a si mismo de su maligno deseo de venganza, era hora de que diera paso a su propia paz, la vida dejo su cuerpo y al poco tiempo este se congelo y se quebró dejando que el viento arrastrará lo que quedaba como polvo blanco esparciendolo en las tierras blancas de su amada Asgard, Camus se dejo caer al suelo también, se giro y de algún modo contento miro hacía la nada también, Hyoga corrió a su lado y le llamo.

- Maestro Camus…

-Es una tonta… ha sacrificado tanto… por mi…

- Maestro…

- Esto… ha sido mi ultima acción en este mundo, ya he hecho grandes cosas y ahora… estoy cansado

- Pero maestro no puede…

- Ya es tiempo de que hagas grandes cosas también… y las harás ahora que finalmente llegue a ti tu nueva familia

- ¿Como?... ¿como lo supo?

- Pude sentir en Dinna esa pequeña vida… lo harás bien Hyoga… serán buenos padres y maestros… recuerda todas las enseñanzas que he compartido… no permitas que mueran…

- Lo prometo maestro

- Hay… algo más… que debo pedir… pedirte… el viñedo… el viñedo es tuyo… no dejes que siga … que siga muriendo… regrésalo a la vida- termino el hombre dejando que su cuerpo de congelara también la vida se marchara de su cuerpo que ahora se quebraba también dejando que el viento esparciera el polvo de diamante, había cumplido con su deber, había salvado a sus seres queridos y ahora se marcharía en paz… y de algun modo, en un mundo más allá buscaría a Itza, se volvería a reunir con ella… lo sabía pues sus almas era una misma, el complemento del otro y como tal se volverían a reunir…

Pandora y Radamanthys llegaron hasta el frío cuarto también y al notar a su señor herido se acercaron a él, luego de la muerte de Njord la lanza de hielo que había herido a Demian había desaparecido permitiendo al fin que el poder sanador del dios actuara salvándolo, cuando este abrió los ojos se encontró con la cristalina mirada de su amada, sin pensarlo dos veces se sentó y tomo sus labios feliz de tenerla a su lado, Hyoga miraba hacía arriba resistiendo el dolor por la partida de su maestro, pero al mismo tiempo alegre de saber que había vuelto y que había salvado a todos, sintió una mano en su hombro y al girarse noto al señor del inframundo a su lado

- era un gran caballero, uno que se volverá una leyenda te lo aseguro

- yo me encargare de que así sea...