Gracias a Alex Okami que siempre me deja un review ;w; Tienes un sentido de la intuición increíble o tienes poderes mágicos xD Pero no voy a decir nada, Jejeje.

También agradecer a una amiga que lee este fic pero que no le da la gana de hacerse una cuenta porque le da pereza xD

Me emocioné un poquitín en este capítulo, es un poco triste. Y me quedó bastante largo, espero que eso sea bueno. Es porque tiene algunos Flash Back.


Ya en la estación siendo acompañado de cerca por Kyosuke, esperó a que llegara el tren. Tardaría dos horas más y pensó en que podría quedarse un tiempo más con Shiro… No. Sacudió la cabeza y se mantuvo en el lugar. Regresar solo haría que no quisiera marcharse. Además no estaba mal acompañado, Kyosuke iba a quedarse con él hasta la llegada del transporte.

Ser un shinigami tiene su ventaja ahora, ¿cierto? –Ichigo sonrió ante eso. La verdad es que tener que ahorrarse el billete era bastante bueno–. Yo odio a los shinigami como el resto, pero usted me cae bien.

El peli naranjo se sonrojó un poco y se frotó la nuca– ¿Por qué odian a los shinigami?

Es algo que pasó hace mucho tiempo.

–Esos tipos de la Sociedad de Almas se meten en guerras con todo el mundo –suspiró.

No fue exactamente una guerra, pero el jefe de nuestro clan quedó muy resentido por algo que hicieron –se sentó cerca de los pies de Ichigo y agachó la cabeza–. Será mejor que te cuente la historia. Que los shinigami estén persiguiendo al maestro está muy relacionado con lo que ocurrió hace unos… ciento cincuenta años –Ichigo se quedó estupefacto. ¿Tanto tiempo?–. Todo comenzó cuando dos desconocidos entraron en estas tierras…

FLASH BACK

–¿Seguro que no nos encontraran aquí? –preguntó una mujer encapuchada mirando el paisaje helado que había frente a ellos.

–No te preocupes, es un lugar que frecuento de hace tiempo –el hombre acercó a su amada a su cuerpo para tranquilizarla.

Ambos empezaron a caminar hasta llegar a un inmenso bosque. Unos animales blancos como la nieve los recibieron, curiosos de saber qué eran. El hombre se agachó a acariciar el lomo de uno de ellos y su compañera, aunque un poco retraída, hizo lo mismo.

Increíblemente fueron bien recibidos por aquella camada de pequeños lobos. Sus padres los observaban desde lejos, pero se notaba que tenían confianza en que sus cachorros estarían bien.

–Me alegro de que estemos aquí, juntos –murmuró el chico abrazando a la chica.

–Incluso si somos totalmente distintos… ¿De verdad amas a alguien como yo? ¿Una Arrancar?

–Claro que sí –la cogió suavemente de las mejillas y la besó– ¿Crees que si no te amara estaría esperando a nuestro hijo?

La Arrancar llamada Venus, se sonrojó ante la razón que tenía el shinigami–. Eres un caso Haku.

Haku acarició el blanco cabello de la arrancar y se perdió en sus profundos ojos dorados. Era simplemente hermosa.

El tiempo siguió pasando, establecieron un estrecho lazo con los lobos del bosque y estos le permitieron a ambos construirse un hogar. Vivieron felices junto a su hijo durante unos pocos años hasta que los shinigami los encontraron…


–¡Mamá! ¡Mamá! –gritaba un niño de mientras bajaba a toda prisa por las escaleras.

–Cariño no corras por las escaleras, vas a caerte –le pidió su madre al verlo correr de esa forma por los peldaños.

–¿Ya nos vamos? –empezó a dar saltos delante de su madre, emocionado porque iban a ir al bosque y podría jugar con su amigo Kyosuke un rato.

–Sí. ¿Estás bien abrigado? –revisó que llevara su abrigo y su bufanda. Los guantes era misión imposible que se los dejara puestos. Le encantaba estar en contacto con todo lo que le resultaba curioso.

–¡Sí! ¡Venga vámonos! –tiró de la mano de su madre para que salieran rápido de casa.

–Que chico más energético –rió Haku al ver a su hijo correr fuera de la casa.

–Eso es bueno, ¿no? –sonrió Venus de vuelta. Se despidió del shinigami y se marchó detrás de su hijo corriendo antes de que este se fuera de su vista.

Los ojos dorados del niño miraban a todas partes como si nunca hubiera visto el bosque. Se giró un momento para mirar a su madre y vio como esta movía los labios como si estuviera diciendo algo, pero no alcanzó sus oídos. Sacudió la cabeza y la sonrisa volvió a aparecer en su rostro. Pronto reconoció a los lobos a lo lejos y corrió aún más deprisa siendo recibido por otro lobo que corría hacia él.

–¡Kyo-kun! –el cachorro se frotó contra él y el niño acarició su cabeza con sus pálidas manos.

–Me alegra ver que tu hijo está tan energético como siempre, Venus –el jefe de la manada se acercó a la mujer y se sentó a su lado mientras los hijos de ambos jugaban revolcándose en la nieve.

–A veces puede agotarme.

–Entiendo lo que quieres decir –movió la cola y en su boca se formó una curva asemejada a una sonrisa.

Pasado un largo rato, Venus decidió que era hora que siguieran con su camino. Cogió de la mano a su hijo y juntos se marcharon más profundo en el bosque. Al final del todo había una explanada con un pequeño lago en el centro. Alrededor de ese lugar crecían unas flores preciosas de color blancas como la nieve. A Venus siempre le había agradado observarlas y a su hijo también. Sobre todo cuando empezaba a atardecer se tornaban de un color rosado y después en la noche parecían que brillaban.

De repente el menor escuchó un ruido. Miró hacia a su madre y esta le gritó algo que no llegó a escuchar otra vez. Seguido de eso que no escuchó, le pidió que corriera al bosque y se refugiara con los lobos. Él hizo caso y salió corriendo. Cuando encontró a los lobos, el jefe lo protegió y el niño se quedó preocupado abrazando a su pequeño amigo. Lo que estaba ocurriendo estaba fuera de su comprensión.

Escuchó un grito que pertenecía a su madre. A pesar de las advertencias de su amigo y el jefe, salió corriendo hacia su casa donde escuchó el grito. Se quedó horrorizado al ver su casa en llamas. Su madre estaba tirada sobre la nieve, inerte, el color carmín tintando la blanca capa que cubría todo. Las flores en su mano también se habían tornado rojas… Se acercó a ella, gritó su nombre una y otra vez, le rogaba que se despertara aún sabiendo que la vida se había escapado de ella.


–¡NO! –Shiro despertó bañado en sudor frío y todo su cuerpo temblando. ¿Cuándo se quedó dormido?

¿Está bien, maestro? –le preguntó Kyosuke preocupado. Estaba parado junto al sillón.

–Sí… Solo una pesadilla –más bien era un recuerdo horrible que creyó haber olvidado–. Kyosuke, ¿e Ichigo?

Ya se ha marchado en el tren. ¿Por qué?

Se limpió el sudor de la frente y se levantó aún con las rodillas temblorosas–. Tengo un mal presentimiento, no sé por qué.

Se fue hasta la cocina y se sirvió un vaso de agua. Se masajeó las sienes luego de dejar el vaso en la encimera. No era capaz de recordar su nombre, incluso en sus sueños no era capaz de oírlo cuando su madre lo llamaba. Por eso estaba tan agradecido de que Ichigo le hubiera dado uno. Sentía que era alguien otra vez.

Alguien entró en la casa. Solo podían ser Kagura… O Grimmjow. ¿Por qué demonios le dio la llave a ese idiota?– ¿Estás bien?

–¿Desde cuándo te preocupas por mí, eh Grimm? –lo miró de reojo sonriendo con sorna.

–Por una vez que pregunto me vienes con esas –gruñó enojado– ¿Y el shinigami?

–Se fue a casa –contestó secamente ante la mención de Ichigo.

Grimmjow rió en alto– ¿Lo dejaste ir? Patético.

–Sabes lo cabezota que es, se hubiera escapado o algo así si no lo dejaba marchar –en verdad eso era cierto. Pero Shirosaki no tuvo ninguna intención desde el principio de retenerle.

–Hmph. ¿Crees que no me he dado cuenta? –el albino evadió la mirada del peli azul sabiendo a que se refería. Pero luego sonrió victorioso aunque Grimmjow no vio eso.

–¿De qué cosa? –se hizo el interesante y esta vez se giró para verle directamente a la cara.

–Estás enamorado del cabeza de zanahoria, ¿me equivoco?

–Oh Grimmjow. Eres muy bueno en esto –a él no le daba nada de miedo ni vergüenza admitirlo. Tenía que enfrentarse al arrancar de una vez por todas. Si hubiera podido lo hubiera matado cuando Ichigo luchó contra él por primera vez. Lástima que el shinigami lo creyera una terrible amenaza en aquellos días.

–Deja de actuar de esa manera. Sabes a donde quiero llegar.

Shirosaki se rió para asombro y enojo del peli azul quien empezaba a hartarse de la actitud que estaba tomando el otro chico–. No habrá nada, Grimmjow –dijo en un tono serio–. Deja de perseguirme e intentarlo. Ya he sometido a otra persona.

–Ganaste el juego, ¿al menos no vas a admitir que te gustó aquella vez?

–No. Ni un poquito.

FLASH BACK

Después de la muerte de sus padres, fue adoptado por la camada de lobos y transformado con el tiempo en uno de ellos. Muchos años después empezó a sufrir el fenómeno de 'estar en celo'. Incluso estando en su forma humana lo tenía que soportar. Como parte de hollow también tendría que pasarlo tarde o temprano. Sin muchas ganas, debía de encontrar a alguien con quien aparearse.

Y sí, no fue otro que Grimmjow con quien se encontró. Al peli azul le daba un poco igual que ambos fueran hombres. Y eso lo sufrió bastante. No escuchó sus replicas ni sus peros. Lo siguió durante bastante tiempo hasta que un día consiguió lo que quería. Simplemente lo dejó inconsciente y lo amarró a su cama. En Hueco Mundo para colmo.

Desde luego los hollow en celo son un peligro. De hecho los hollow no se aparean con el primero que ven, normalmente buscan a uno de gran reiatsu que pueda propiciarles poder mientras cometen el acto, debido a que durante este los reiatsu se intercambian entre sí, mezclándose.

Por eso Grimmjow había estado persiguiendo al albino desde el principio. Escuchar sus plegarias para que lo dejara ir desde luego fueron la mejor parte. Esas suplicas no pegaban nada con su actitud ruda y orgullosa.

–¡Maldito déjame ir! –se revolvió entre las sábanas intentando soltarse de las esposas con las que estaba atado a la cama.

–Oh no. Llevas huyendo de mí mucho tiempo –agarró su perilla para que girara la cabeza hacia atrás y aclamó sus labios con fiereza, pero parecía que su presa no iba a rendirse tan fácil y aún trataba de evitar que siguiera con lo que hacía–. Esto está mal. Si no te comportas lo haré de la manera dura.

–Lo harás igualmente… ¡Que te den! –le gritó intentando darle una patada ya que sus piernas eran las únicas en las que tenía algo de movilidad.

–Eso es cierto, me pillaste –se acercó a él y lamió su mejilla. El de ojos dorados puso cara de asco e intentó alejar su cabeza de la fiera peli azul.

Grimmjow sonrió y deslizó su lengua desde su mejilla, por su cuello hasta llegar a su hombro.

–No irás a… ¡Ah! –entrecerró los ojos cuando el peli azul mordió su piel. ¡Qué bruto era!– ¡Suéltame! –volvió a moverse con fuerza ante la mirada disgustada de Grimmjow.

–No, esto no ayuda –se encogió de hombros y se levantó apartándose de él. Escuchó al chico suspirar de alivio y sonrió malignamente ante eso. Era muy pronto para que su presa se relajara.

El peli blanco lo observó con el ceño fruncido, la sangre hervía de furia en sus venas. ¡¿Cómo le podía estar pasando aquello?! ¡Iba a ser violado! Odiaba sentirse tan indefenso.

Grimmjow se deshizo de sus pantalones y sus bóxers. El otro miró sonrojado la figura desnuda de su captor. Aquello iba a doler como atravesar el infierno.

–Tú lo quisiste, pequeña presa –susurró sonriendo cerca de su oído–. Lo haremos de la manera dura.

¡A la mierda con todo su orgullo! ¡Quería salir de allí!– ¡No! ¡Déjame marchar!

–Lo siento~. Me temo que eso no es posible –apresó de nuevo sus labios con los suyos y luchó por tener paso al interior de su boca. Al final el albino se rindió en ello. Grimmjow era más dominante que él. ¿No podía hacer nada?

El fiero beso solo era una pequeña distracción que no sirvió de mucho. Grimmjow lo penetró y Shiro sintió todo el dolor de la fricción dentro de él. Quería acallarse los gritos, pero no fue posible. Dolía demasiado como para reprimirlos. Sabía que el bastardo debía de estar sonriendo en ese momento. No podía verle la cara porque estaba de espaldas a él. Se mordió el labio inferior con fuerza y supo que hasta se hizo daño igual que sus manos cerradas con fuerza en las que se hirió con las uñas.

Soltó un alto gemido cuando Grimmjow alcanzó su próstata. ¡Se sentía totalmente humillado! La manera en que su cuerpo le traicionaba y disfrutaba placenteramente lo que le estaban haciendo. ¡Aquello estaba mal de muchas formas! ¿Cómo podía gustarle?

–¡Ah! ¡N-no! ¡P-para… Ngh! –sus suplicas fueron acalladas por otro fogoso beso que pretendía calmarlo, pero por más que intentaba distraerse, el dolor intenso seguía ahí mezclado con el inigualable placer que aún no superaba el daño que le hacía.

Llevó el sufrimiento durante horas, hasta que el peli azul quedó satisfecho. Para entonces ya se había sometido a él, rindiéndose. No opuso resistencia en los últimos minutos, se dejó hacer, como una bestia que había sido amansada con el tiempo.

Su orgullo estaba destrozado. Durante un tiempo no volvió a ser el mismo. No podría mirar a sus 'familia' a la cara. Les dejó un mensaje de que se marcharía por no sabía cuánto. Necesitaba recuperarse física y mentalmente. Estuvo mucho tiempo fuera de casa, buscando algo o alguien que le hiciera sentirse con vida otra vez, alguien que pudiera llenar el hueco que dejaron sus padres, perdió la cuenta de los meses o tal vez los años que pasaron. Pero cometió un error al irse de allí… Los shinigami lo persiguieron hasta que acabó en Karakura. Y ahí… empezó otra historia.


Cuando Ichigo llegó a Karakura ya era de noche. ¿A dónde debía ir? Era bastante tarde como para ir llamando la atención de los shinigami. Lo mejor sería ir a su casa para que al menos su padre viera que estaba bien.

Caminó hasta su casa, normal, como si no estuviera en su forma de shinigami. Utilizar el shunpo o ir por el aire requería reiatsu y ya bastante tenía con el que no podía ocultar. Se paró en frente de su casa y exhaló el frío aire que había en la noche y tocó en la puerta. Para su mala suerte fue Yuzu quien acudió a abrirla. Su pobre hermanita no podía verlo. Ichigo sonrió divertido al ver la cara confusa de su hermana.

–¡Karin-chan! ¡No hay nadie aquí afuera! –exclamó la rubia mirando hacia el interior de la casa. La pelinegra se acercó a la entrada y se quedó un poco patidifusa al ver a su hermano. En su forma de shinigami además.

–¡Ichi-nii! –gritó Karin lanzándose a los brazos de su hermano. Yuzu seguía confusa.

–¿Onii-chan está ahí? –Karin rió al ver a su hermana mirando a todos lados. La cogió de la mano y la guió hasta donde su hermano estaba. Enseguida cuando lo notó, lo abrazó con mucha fuerza– ¡Ichigo!

–¡Ah Yuzu! ¡No tan fuerte! –exclamó el peli naranjo a la vez que sonreía al ver a su hermanas contentas de verle.

–¡HIJAAAAS MÍAAAAAAS! ¿QUIÉN ES? –la cara de Ichigo cambió de una sonrisa a una cara de: ''ya está otra vez''. El padre de la familia fue también hasta la entrada y las hermanas de Ichigo se alejaron de su hermano sabiendo lo que iba a pasar ahora– ¡ICHIGO! ¡REGRESASTE! –una patada voladora fue hacia él y se agachó con rapidez. Sus reflejos eran mejores cuando estaba en su forma espiritual.

–¿Siempre tienes que armar este escándalo? La gente pensará que estás loco –Ichigo lo decía más por las acciones de su viejo que por el hecho de que la gente no puede verle y parecía que el hombre hablaba solo.

–Lo siento… -se levantó del suelo y se puso en una posición normal para saludar a su hijo como una persona… normal–. Bienvenido de vuelta. ¿Dónde has estado?

–Es una larga historia –se sonrojó y se llevó la mano a sus cabellos naranjas. ¿Debería contarles todo lo que había pasado realmente?

–Tengo tiempo y creo que tú también. Los shinigami han estado merodeando por aquí. Supongo que te buscan, pero hoy se han retirado –Ichigo asintió.

Karin comprendió que debían dejarles hablar a solas y se llevó a su hermana con ella a la habitación. Ichigo e Isshin se sentaron en el salón– ¿Ha pasado algo interesante? Te veo algo cambiado.

–¿C-cambiado? ¿Cómo que cambiado? –preguntó un poco nervioso.

–Sí… Te ves… como feliz, ¿no? –sonrió Isshin.

–P-puede que yo lo esté.

–¿Entonces? –esperó por la respuesta de Ichigo unos cuantos segundos. El joven suspiró y puso la cara más seria que pudo. Algo que pudiera ocultar sus nervios y vergüenza.

–Y-yo… E-estoy enamorado de alguien que no debería. P-por eso me buscan… Creen que soy un traidor –eso es casi la verdad.

Hubo un incómodo silencio que hizo que a Ichigo se le acelerara el pulso con cada momento que pasaba. ¿Qué diría su padre? ¿Le daría un sermón? ¿Estaría enfadado? ¿Lo aceptaría? ¿Le preguntaría de quién se trataba? Esa era definitivamente la pregunta que más temía y que sabía que tendría que contestar. Así que empezó a concienciarse.

–¡¿Oíste eso Masaki?! ¡Nuestro hijo ya encontró su primer amor! ¿No es genial? ¡Además un amor prohibido! ¡Eso si es vivir a tope! –Ichigo miró a su padre perdiendo todos los nervios que sentía enseguida. Debió de haber esperado esa reacción ante todo.

–Viejo, deja de hablarle al póster de mamá. Vas a molestar a los vecinos.

El hombre se recompuso y carraspeó volviendo a sentarse frente a su hijo– ¿Quién es ese amor prohibido?

–Esto… -era más difícil de decir de lo que pensaba –E-era… m-mi hollow interno… hasta que me contó toda la verdad… En realidad no lo es y yo… yo…

–Tranquilízate, hombre. Yo no voy a juzgarte por quién te enamores. A no ser que sea una calamidad como Aizen –se sentó a su lado y le revolvió el cabello. Ichigo sonrió por eso. Le alegraba que su padre lo apoyara–. Así que huiste con él, ¿no? Eso me contó Kisuke –Ichigo asintió en respuesta.

–La Sociedad de Almas aún creía que si me eliminaban a mí, él también moriría. Bueno, ahora se ha vuelto cierto.

-¡Oh! Así que ustedes ya… -Ichigo le lanzó uno de los cojines, rojo como un tomate, antes de que su padre terminara la frase.

–Yo regresé aquí para decirles que no es malo. La verdad me gustaría vivir en paz con él. No con esos locos siguiéndonos a todas partes –levantó los brazos arriba exasperado mientras hablaba.

–Te entiendo. Tienes mi apoyo. Lamento no poder ayudarte demasiado, pero espero que regreses a casa de una pieza, ¿vale? Rukia-chan vendrá mañana, seguro que ella entiende tu historia –Ichigo asintió y sonrió. Eso era bueno, Rukia era la primera shinigami con la que deseaba empezar.


Kami-sama que capítulo más largo. ¿Qué les habrá pasado a los papás de Shiro? ¿Y cuál es su verdadero nombre? (no es muy difícil de adivinar -.-) Se me hizo más largo de lo que pensé, hoy posiblemente publique tres capítulos (los tengo los tres escritos, pero no los he subido antes porque internet me va muy mal -.-)