Ayer vi un video de Grimmjow haciendo el Nyan Nyan Dance *3* tienen que buscarlo en Youtube. ¡Es súper kawaii!
En el capítulo anterior olvidé poner la advertencia, lo siento mucho. Si alguien no le gusta todo eso de la tortura que no siga leyendo aunque tampoco pongo demasiado, ni nada muy fuerte.
Dije que tardaría en actualizar pero la inspiración me regresó de repente xD
Una semana más tarde.
–Oye Shinji…
– ¿Qué pasa Rose?
–Me preguntaba… ¿por qué casi todos los tenientes están en los terrenos de entrenamiento? –pasó otra página de la novela que estaba leyendo mientras estaba sentado al lado de Shinji.
– ¿Acaso no es obvio? –suspiró y miró al cielo.
Rose imitó la acción de su compañero y miró arriba. Shinji tenía razón. Era obvio porque todos estaban entrenando de repente con tanto ahínco–. Sinceramente Shinji creo que la Sociedad de Almas se convertirá en un campo de batalla dentro de poco.
–Lo sé. Y creo que todos son conscientes de ello, pero lo ignoran. Sin embargo yo aún no me decido en qué lado debería estar.
Rose le dio una mirada confusa y Shinji le miró de vuelta– ¿Proteger el Seireitei o rebelarse para ayudar a un amigo?
Suspiraron al mismo tiempo. Apostaban cualquier cosa a que casi todos se debatían en lo mismo.
Alguien se dirigía a toda velocidad hacia Karakura por el aire. Cuando llegó allí, frenó y miró desde arriba la ciudad–. Aquí estoy. A partir de ahora todo serán problemas –suspiró y se frotó la nuca–. En fin, en algún momento esto pasaría.
Bajó hasta las calles y corrió en busca de un lugar en concreto, pero mientras iba corriendo iba tan concentrado en encontrar el camino adecuado que no se dio cuenta de que chocó con alguien.
– ¡Ay! –se quejó la chica cayendo hacia atrás. Empezó a disculparse como loca pensando que había sido culpa suya. Miró hacia arriba y se quedó un poco confundida y sorprendida como primera impresión– ¿Ku-Kurosaki-kun?
–No –le tendió la mano para que se levantara y ella la cogió agradeciendo la ayuda–. Tú debes de ser Orihime.
– ¡Waa! ¡Sabes mi nombre!
– ¿Qué pasa con esta chica? –pensó mirándola con una gota mientras lo miraba a él con un extraño brillo de emoción en los ojos.
– ¿Y tú eres-? Te pareces mucho a Kurosaki.
–Shiro. Llámame Shiro.
– ¡Oh! –exclamó recordando algo–. Eres ese chico de quién Abarai-kun hablaba.
–Abarai… –se repitió a sí mismo tratando de recordar quién era– ¿El pelirrojo de cejas raras?
– ¡Ese mismo! –Rió y luego cogió a Shirosaki de la mano–. Vamos a la Tienda de Urahara. Te estábamos esperando.
Guiado por la chica hiperactiva pelirroja, fueron hasta la tienda de Urahara. Allí estaban los demás amigos de Ichigo que sabía que tenían poderes especiales. Kisuke lo recibió, extrañamente, con un abrazo. A lo que Shiro le gritó pervertido de una manera muy seria y le envió lejos de él con una patada. Todos observaron sudando una gota como Kisuke regresaba con un morado en el ojo y aún así con una sonrisa estúpida en el rostro.
–Ahora que estamos todos… ¿Podemos ir ya a la Sociedad de Almas? –preguntó Uryu con cierta impaciencia.
– ¿A la Sociedad de Almas? ¿Para qué? –cuestionó Shiro que no sabía nada de lo que estaba pasando.
–Ichigo fue capturado –explicó Renji. Antes de que Shirosaki fuera a decir algo más el pelirrojo volvió a hablar–. E intentan que diga dónde te encuentras, pero Ichigo se ha negado a revelar dónde vives.
Shirosaki agachó la cabeza. Admitía que era su culpa que Ichigo estuviera metido en aquella situación y se sentía mal por no haberle acompañado. Es como si Ichigo supiera… Que aquel lugar era el único donde estaba a salvo de ser perseguido por los shinigami.
–Sin embargo… No aguantará mucho tiempo por lo que Rukia me ha contado. Tenemos que ayudarle cuanto antes. Algunos tenientes están a nuestro favor y algunos capitanes se rehusarán a luchar contra nosotros y nos dejarán pasar –todos asintieron a lo que dijo Renji.
–Un momento… Necesito que me cuenten con más detalles que es lo que ha pasado. Tanto Zangetsu como yo… No somos capaces de entrar en contacto con su alma… Por favor, Renji. Cuéntame.
–Te lo contaré. Debería odiarte porque esto es culpa tuya, pero… No me siento así. Pero eso no importa ahora. El caso es que… es duro decirlo, pero Ichigo ha estado sometido a torturas por parte del capitán Kurotsuchi.
Shirosaki sintió que el mundo se le venía encima. ¿Qué había hecho? ¡Era su culpa, sí! ¡Pero no quería que pasara aquello! Zangetsu en el fondo le dijo un leve 'lo siento'. Le prometió a Ichigo que no diría nada sobre aquello, pero se había arrepentido cuando perdió la conexión con el shinigami.
–No… No… ¡No!
– ¿Shiro-kun? –lo llamó Orihime, algo preocupada.
–Me entregaré a ellos. No lo aguanto más. No puedo dejar que siga sufriendo por mí. Ya… le he hecho bastante.
– ¿Te estás rindiendo? –preguntó Urahara hablando en un tono extrañamente serio.
–Pero si no lo hago… Ichigo…
–Kurosaki-san es fuerte. Lo sé porque yo le entrené y sé sus limitaciones. Aún resiste y queda una semana para la ejecución. Lo último que debes pensar es en rendirte.
–Urahara-san tiene razón. ¿Crees que Kurosaki se hubiera rendido si estuviera en tu lugar? –le planteó Uryu. Shiro se tomó unos segundos para pensar la pregunta, aunque en ese caso no había nada que pensar.
–Claro que no. ¿Saben? Tienen toda la razón, no puedo rendirme así como así –tomó una bocanada de aire con las fuerzas renovadas–. Gracias. De verdad me alegro de que Ichigo tenga unos amigos como ustedes.
Uryu se ajustó las gafas y sonrió. Orihime se también sonrió y Sado solo movió la cabeza en asentimiento.
–Entonces nos vamos a la Sociedad de Almas. Si no le importa Urahara-san, usaré mi puerta Senkai. Va al sexto escuadrón y mi capitán sabe de esto. Hará la vista gorda, pero tenemos que tener cuidado –todos asintieron. Shirosaki iría primero con Renji ya que los demás no podían porque necesitaban pasar de Keishi a Reishi y para ello debían de cruzar por el Senkaimon de Urahara.
Kisuke lo vio marchar a través del Senkaimon. Yoruichi apareció justo después de que se fueran. Rezarían para que todo saliera bien y regresaran de una pieza. Los tres humanos acompañaron a Urahara hasta el campo de entrenamiento y esperaron los más pacientes posibles a que la puerta se abriera.
–Esto empieza a cansarme, Kurosaki Ichigo –espetó Mayuri. No habían conseguido nada de información. El shinigami sustituto era una tumba sellada a cal y canto. Ya le habían advertido sobre la voluntad de hierro del peli naranjo, pero aquello le estaba colmando la paciencia al científico. Sentía que sus experimentos sobre el adolescente eran inútiles.
–Ya les dije… no hablaré… no importa que hagas… Sigue intentándolo… –le dijo incluso con la voz rasposa. Sonrió. Ese bastardo podía hacer lo que quisiera con su cuerpo. En su mente y alma no iba a cambiar de opinión.
–Lo que un alma puede soportar tiene un límite. No me gustaría tener que llegar a ese punto. Tal vez eso es lo que otro diría… –se llevó una mano a la perilla y sonrió malvadamente. Ichigo ni se inmutó, ya se había acostumbrado a esa sonrisa. La de Shiro la superaba si decía la verdad.
Shiro… Cada vez que pensaba en él solía olvidarse de todo. Estando lejos de él se había dado cuenta de lo mucho que lo quería a su lado. Sí, sonaba como un tonto enamorado y admitía que lo estaba. Si no sintiera eso, no estaría encerrado en esa estúpida torre, con un científico a quién le falta más de un tornillo y a una semana de su ejecución.
Mayuri abandonó la torre por ese día. Ichigo suspiró aliviado. Su cuerpo dolía más de lo que quería admitir. Ha hecho casi de todo con él. Quemaduras, cortes, golpes e inyección de cosas extrañas como Ichigo las definía. Sí, eso era lo que estaba pasando ahora, pero aún no sentía nada. Claro que sabía que no pasaría demasiado hasta que empezara a notarlo y ya como todo lo demás había dolido como si le estuvieran desgarrando el alma, aquello no iba a ser distinto.
Suspiró de nuevo, casi esperando a que llegara para que cuanto antes empezara, antes acabara. Pero pasó bastante tiempo y nada ocurría.
–Maldito Kurotsuchi… ¿Qué me inyectaste esta vez? –se puso en pie aunque sus piernas temblaban como un flan y subió las escaleras para mirar por la ventana. Ahora solo le esposaban las manos a la espalda, así que se sentía bien que pudiera moverse un poco, sin embargo tenía la sensación de que si seguía así llegaría un momento en que no iba a poder hacerlo, lo disfrutaría ahora que podía. Resopló exhausto y se miró el torso y el pecho. Ahora estaban cubiertos de heridas aunque la mayoría ya habían cicatrizado. Y todo su cuerpo estaba en la misma condición.
Ya no podía comunicarse con Zangetsu por algún motivo, lo que hacía que su estancia fuera más agonizante. Sí, de alguna manera la voz de su zanpakuto lo calmaba, pero ahora estaba solo.
–Hace calor para ser de noche… –murmuró mirando al cielo oscuro. De pronto sentía como si las cosas en su cabeza estuvieran pasando sobre un campo de nieve espesa–. Mierda… lo que quiera que sea… está haciendo efecto…
–Aquí estamos –susurró Renji en cuanto llegaron a la Sociedad de Almas–. Ichigo está en el Seizakyu, pero no va a ser fácil llegar allí y mucho menos sacarle de ese sitio –Shirosaki asintió. Era consciente de eso.
–Renji –llamó una voz desde detrás de él.
– ¡Ca-capitán! –exclamó nervioso.
Shirosaki llevó su mano hasta agarrar la empuñadura de Zangetsu y se puso en guardia, pero no hizo ningún otro movimiento.
–No hagáis ruido. Seguidme y deprisa –pasaron dentro del escuadrón y agradecían que fuera de noche y no hubiera casi ningún shinigami a esas horas. Llegaron hasta una habitación vacía y Byakuya la cerró con llave cuando los tres estuvieron dentro. Estuvieron en silencio sabiendo que el noble estaba analizando a Shirosaki con la mirada–. Así que tu eres él que tanto la Sociedad de Almas ha estado persiguiendo… Alégrate de que este haciendo esto por Kurosaki.
– ¿Capitán? Aún no comprendo por qué hace esto. No es como usted.
–Renji, es algo que no comprenderías. Las alas de la libertad hay que dejarlas volar libres. Eso es todo.
Renji y Shirosaki se miraron y se encogieron de hombros. No entendían nada, pero no iban a cuestionarse más. Si el capitán quería ayudarlos, por ellos mejor.
–Ahora quiero preguntarte algo –habló seriamente mirando al albino. Este asintió–. Tu persecución comenzó mucho antes de que yo fuera capitán. ¿Por qué te persiguen?
Shirosaki suspiró. En fin tendría que rememorar algo que quería olvidar–. Pues… Fue porque… Hace muchos asesiné a algunos shinigami –ambos se quedaron callados. Sabían que había una razón tras ello–. Pero tuve mis motivos. Ellos mataron a mis padres. Yo solo era un niño, mis instintos como parte de Hollow se sobrepusieron y cuando desperté… Había pasado. Me persiguen por eso y porque soy hijo de un shinigami al que creyeron traidor por huir con una Arrancar. Ahora la historia se repite.
–Entiendo. Ichigo y tú, casi está pasando lo mismo –murmuró Renji. Shirosaki asintió–. Pero es casi imposible que convenzáis a la Sociedad de Almas para que os deje en paz. Aunque logremos salvar a Ichigo y huyas con él…
–Sí, me seguirán persiguiendo. No puedo mantener a Ichigo lejos de su familia y también eso lo sé bien. Pero ya no hay lugar seguro para nosotros…
–Si hay algo que he aprendido… Es que el amor que sienten los humanos es insuperable. Ichigo siente eso por ti. Estoy seguro de que sea como sea se le ocurrirá algo. Y con lo cabezota que es…
–Sí, tienes razón –Shirosaki rió bajito–. Saldremos de esta.
–Rukia y Hanataro están visitando casi todos los días que pueden a Kurosaki. Encontradlos. Ellos tienen la llave de la puerta del Seizakyu. Tienen suerte que los guardias en la torre nos estén ayudando.
–Gracias capitán.
–Hmph. Váyanse antes de que alguien nos descubra –los dos asintieron y en cuanto Byakuya abrió la puerta ambos salieron corriendo a toda velocidad de allí directos a buscar al integrante del cuarto escuadrón o a la teniente del treceavo.
Renji estaba contento de que Shirosaki no fuera como Ichigo y fuera capaz de enmascarar su energía espiritual. Lo primero que se le ocurrió al pelirrojo es ir hasta el treceavo escuadrón. Ninguno de ese escuadrón los iba a atacar. Ukitake era un buen hombre y era de los capitanes opuestos a la ejecución de Ichigo. Con mucha suerte encontraron a Rukia.
– ¡Renji! ¡Regresaste! –Exclamó en un susurro y luego miró a Shirosaki–. Tú debes de Shiro. Un placer.
–Igualmente… -aunque ya la conociera de antes gracias a que Ichigo estaba casi la mayoría del tiempo con ella.
–Si están aquí es para ayudar, ¿verdad? –ambos asintieron–. Debí avisarles antes lo siento –dijo con pena, llevándose una mano a la nuca.
– ¿Qué ocurrió?
–La Sociedad de Almas anticipó que trataríamos de salvar a Ichigo así que… Si le sacamos de la torre, sonará la alarma y se nos lanzaran encima. No tendremos oportunidad. Tendremos que esperar hasta el día de la ejecución –suspiró cuando terminó de hablar.
Shirosaki maldijo por lo bajo, pero los otros dos shinigami pudieron escucharlo. ¿Esperar otra semana? ¿Pretendían que esperara otra semana mientras torturaban a Ichigo?
–Rukia, necesito que me hagas un favor.
– ¿De qué se trata?
–Verás… –se acercó hasta su oído y le susurró un par de cosas. Los ojos de Rukia se ensancharon en sorpresa. ¿Por qué arriesgarse en eso?
–Pero Shirosaki… Ichigo…
–Hazlo. Por favor. Como sea.
–Como quieras…
Al día siguiente Rukia corría junto con Hanataro hacía el Seizakyu aprovechando de que Mayuri estaba muy ocupado con un experimento y no iría a la hora de todos los días. Cuando llegaron allí los guardas hicieron como que estaban inconscientes por si alguien venía y los dos shinigami entraron adentro a ver a su amigo peli naranjo.
– ¡Ichigo! ¡Ichigo despierta! ¡No es hora de dormir!
–Qué demonios Rukia… -se puso en una posición sentada y parpadeó un par de veces–. Pasé una noche terrible, ¿no puedes dejarme dormir?
– ¡Ya dormirás luego! –Le soltó de las esposas y le sonrió– ¡Shirosaki ha venido hasta aquí!
Ichigo sintió que todo el cansancio y el sueño se le iban de golpe– ¡¿Cómo?!
–Sabes que no podemos sacarte de aquí y solo tendremos oportunidad el día de la ejecución, así que Shirosaki quiere… que cuando llegue Mayuri… le digas donde está.
– ¡N-no puedo hacer eso! –exclamó. Aquel lugar… Era el hogar de Shirosaki. La casa de sus padres. Si él decidía regresar allí no podría porque los shinigami tendrían un ojo puesto en el lugar–. Esa casa… En ese sitio… Es lo único sitio donde puede estar a salvo. Yo de ninguna manera podría…
–Me ha suplicado por ello Ichigo. Tienes que decirles. No quiere que te sigan haciendo daño…
Ichigo agachó la cabeza y suspiró–. Definitivamente no puedo Rukia. Sé que ese lugar es importante para él y además… Eso de rendirme es una mancha en mi orgullo, ¿sabes?
–Eres un cabezota, ¿pero tú te has visto? –Ichigo se echó a reír. Sabía que estaba hecho un asco, pero sinceramente no le importaba demasiado–. No tiene gracia –suspiró y se golpeó la frente con la mano. ¿Su amigo era masoquista o qué?–. Oye Ichigo me estás asustando deja de reírte.
–Lo siento…no sé qué me pasa… -se llevó una mano a la boca para contener su risa. Aunque no quisiera reírse, lo estaba haciendo. Bueno… Se sentía raro consigo mismo desde ayer.
–Veo que no tienes heridas nuevas –comentó Hanataro que Ichigo ni se había dado cuenta que lo estaba revisado–. Así que… ¿Ayer que fue?
–No tengo ni idea… –dijo de repente dejando de reír–. Anoche fue terrible, era un calor insoportable.
–Hmm… Oh. Creo que sé que pudo ser –murmuró Hanataro–. Es extraño por qué el capitán Kurotsuchi haría algo así…
– ¿Qué cosa?
–Visto que de repente cambias de un humor a otro y lo que me has contado… ¿Puede que te inyectara hormonas?
–Es posible. Oh… creo que ya entendí –se sonrojó y miró a otro lado. El calor en su cuerpo anoche fue… Oh dios mío. Esperaba no haber hecho cosas extrañas inconscientemente.
– ¿Pero para qué haría algo así?
– ¡No lo sé! ¡Y sinceramente no quiero saberlo! –exclamó aún más sonrojado. Sacudió la cabeza frenéticamente. Cosas nada buenas viniéndole a la mente–. Ah…
–Espero que Kurotsuchi no esté pensando en… Ya saben. ¿Ves lo que te decimos Ichigo? ¡Tienes que decírselo! O sino el capitán te…
–No lo digas Rukia –agachó la cabeza y Rukia se agachó a su lado. De repente levantó la cabeza con una sonrisa sorprendiendo a Rukia– ¡No te preocupes! ¡Eso no me asusta ni un poquito!
Rukia suspiró y sonrió nerviosamente–. Sí, claro… ''Pero si estás temblando idiota'' –pensó mirando sus manos. Su lenguaje corporal lo decía todo. Rukia podía saber que Ichigo empezaba a tenerle terror al capitán, ¿pero quién no? A ella le asusta incluso si no le hace nada de eso.
–Además, ¡puedo saltar por la ventana! –Levantó el pulgar arriba y Rukia le pegó en la cabeza por estar bromeando con eso– ¡Ouch! –se llevó las manos a la cabeza quejándose de que eso había dolido.
Rukia se levantó y caminó hacia la puerta ante la atenta mirada de Hanataro e Ichigo–. No hagas nada de lo que te puedas arrepentir, ¿vale?
Ichigo supo a qué se refería–. Sí. Tranquila.
Hanataro se levantó también y se marchó de allí junto con Rukia. Ichigo suspiró– ¿Por qué has venido… Shiro?
¿Acaso no es obvio?
Ichigo se rascó los oídos pensando que se estaba volviendo loco y oía cosas. Miró a su alrededor, juraría haber escuchado su voz.
¿Dónde estás buscando, idiota? No puedes verme así que deja de hacer eso.
– ¿Shiro? ¿Dónde estás?
Estoy oculto con tu amigo de cejas raras, esperando hasta que pueda salvar tu lindo trasero.
–Lo último sobraba –contestó sonrojado.
Me alegro de poder hablar contigo aunque solo sea por un momento. Por algún motivo la conexión entre nosotros tres parece algo rota. Tengo ganas de verte. Espero que estés bien.
–Ahora lo estoy no te preocupes –sin quererlo unas rebeldes lágrimas salieron de sus ojos. Ese bastardo de Mayuri… ¡Iba a matarlo con sus propias manos si tenía oportunidad!
Si no fuera por la promesa que le hice a Rukia mataría a ese cabrón que te está haciendo esto.
– ¿Promesa?
Sí. Por ti le prometí que no heriría a los shinigamis a no ser que ellos me atacaran a mí.
–Gracias Shiro.
Tsché, no hay problema. Intentaré estar en contacto contigo todo lo que pueda, ¿vale?
Ichigo no pudo evitarlo, pero sollozó. ¿Primero se reía sin motivo y ahora lloraba?
¿Estás llorando? ¿Pasa algo? Si te han hecho algo malo voy a-
– ¡E-estoy bien! Es solo que… me alegro de oírte.
Sabes que puedes verme, ¿verdad?
– ¿Huh? ¿Por qué no me lo dijiste antes? ¡Idiota! –le gritó furioso.
Lo siento. Quería que fuera una sorpresa. Entra en tu mundo interno. Aquí te espero.
¡Gyaaaah! ¡Van a verse de nuevo! E Ichigo con hormonas de más (me pregunto qué pasará con eso. Aunque las intenciones de Mayuri ya las habrán adivinado (digo yo xD)
Adoro cuando Ichigo se comporta infantilmente xD Ahora ya no tanto, pero al principio lo hacía. ToT
Una amiga me sugirió que apareciera Nell y que Ichigo y Shiro la adoptaran. Primero me reí durante diez minutos y luego le dije que me lo pensaría. Es una broma, ¿pero qué piensan ustedes? Sería muy crack ya que cuando Ichigo y Nell se juntan cosas extrañas pasan xD Añadan a Shiro y ya tenemos la fiesta entera. ¡Yay! ¿Debería hacer un fic así? O.o
AVISO: Quedan pocos capítulos. Que mal, ¿verdad? Calculo unos… más o menos cinco. Puede que más y puede que menos. Agradezco a todos los que han estado siguiendo el fic hasta ahora, y agradezco mucho más a los que dejan review. Sobre todo a Alex Okami y a mi mejor amida que han estado aquí en todos los capítulos. Si pudiera abrazaros lo haría y les daría una galleta *3*
