Hoooooooli! Bueno, capitulo final :D. Gracias a todos los que leyeron este loco fic, los que comentaron y a los que les gusto! Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo, ^^! En serio, espero leer sus lindos comentarios para este capitulo final. Sobre el lemon, bueno, hice lo que pude, jaja xD

Eeeeen fin, a leer por ultima vez! Nostalgia: MODE ON =(. Shaman King no es mio.

Capitulo siete: El final de una amarga conciencia

POV Horokeu

-No quiero admitirlo pero tengo miedo. La muerte es tan sencilla, tan fácil, que me aterra. Mas fácil es la locura ¿O no, Ren? Ren? Cierto, no podes responderme. Ahí estas, en el suelo, tirado, sangrando entre mis brazos. Por qué? Por qué lo hiciste? Por qué no me esperaste? Por qué te fuiste? Cierto, ahora me acuerdo. Preferí ser yo quien te mate, a que te arrebaten de mi lado- No pude evitar llorar un poco. Lo había matado, si, y no me arrepiento por que pronto volveré con él, lejos de este mundo, juntos al fin, en otro lugar.

Como fue que llegamos a esto? Te extraño tanto. Ya siento como tu cuerpo cálido se va a enfriando de a poco, y no me importa por que pronto estaremos juntos otra vez. Beso tus labios, cálidos por última vez, y corto mis venas, viendo como la sangre y el dolor se hacen presentes. Una vez me dijiste que nuestro amor es como Romeo y Julieta, recién ahora lo comprendo. Solo que yo nos salve a ambos.

POV Yoh

-No vas a matarla?-

-Vas a dejar que descubra todo?-

Mis dos amigos no dejaban de preguntar una y otra vez lo mismo, estaba cansado de esta situación, siempre era la misma, y siempre contestaba lo mismo, así que para que seguían preguntando? No me agradaban las situaciones que se presentaban, pero si esto era lo único que podía hacer por ella, lo haría

-Veo que, al final, no vas a hacerlo. Y así es como queres vengar a tu hermano-

Rodé los ojos. Todos dramatizaban, como si fuera que desde el comienzo estuvieran vivos. Tampoco se porque se asombraban cuando descubrían la verdad, supongo que para darle el gusto

-Sera mejor no estar presente. Van a querer un tiempo a solas-

Sonreí en agradecimiento

-Bien, nos vemos mas tarde, ya saben, esto nunca termina- Dije con nostalgia. Ellos me miraron afligidos y sin más se fueron

Bien, era hora de la última escena de este acto.

-Por última vez, quiero que seas mía. Antes de que todo esto termine- Veo en sus ojos la afirmación… y eso es todo lo que necesito.

Acerco mis labios a los de ella, y los beso. Mis labios y los suyos interactúan rítmicamente, encontrándose una y otra vez. Luego, las lenguas tímidas se atreven a participar en el juego, los besos se hacían más apasionantes a cada momento. Un fuego quemaba mis entrañas, tanto que creí que mi corazón quería explotar. Ella pone una de sus manos en mi nuca para profundizas mas el beso, y con la otra acaricia mi pelo. Yo comienzo a acariciar lentamente con mis manos su espalda, disfrutando del tacto sobre su cuerpo femenino.

Empiezo a caminar hacia el escritorio, llevándola conmigo, teniéndola firmemente agarrada de sus caderas, sin dejarla de besar. A mitad del recorrido, ya no me reconocía, era tan solo una figura vulnerable ante el deseo y la lujuria. Mis manos se movían por si solas, sin que yo estuviera consiente del hecho.

Me saque la remera con desesperación, mientras que ella, por su parte, se quitaba la chaqueta negra que la acobijaba, quedándose solo con su blusa blanca, la cual dejaba al descubierto el volumen de dos perfectos senos. Choque contra el escritorio, por fin, y di la vuelta para aprisionarla contra este, pero ella tenia otros planes. Sonrio entre medio del beso, al tiempo que enredaba sus piernas en mis caderas con suma agilidad, haciendo que la agarre de los muslos para poder soportar su peso, y se sento arriba del escritorio, apegándome mas a su cuerpo, aun con sus piernas enredadas en mi cuerpo. Con mis manos busque los botones de su molesta blusa y los voy desabrochando uno por uno, una vez logrado mi cometido la desplazo con delicadeza y la aviento lo mas lejos que puedo. Empiezo a empujarla con suavidad dejándola recostada en el escritorio. Logro subirme a este y quedo perfectamente acomodado entre sus largas piernas. Rompo el beso para mirarla por un segundo y, luego de ver su mirada de completo deseo, desciendo hacia su cuello, besándolo lentamente, mordiéndolo suave y lamiendo cada espacio de su dulzura.

Voy ascendiendo de a poco, besando todo a mi paso hasta llegar a su boca. La vuelvo a besar, esta vez, con una pasión inverosímil. Deslizo una mano hasta el broche de su corpiño, desabrochándolo con éxito, y se lo saco de manera sensual para seguir mi boca haga un recorrido hasta sus firmes pechos, los cuales beso y pequillesqueo un poco, logrando que se endurezcan enseguida. Ella larga pequeños gemidos de placer y recorre mi espalda con desesperación. Vuelvo a acercarme hacia ella para besarla, pero esta vez pongo mis manos en sus piernas, y empiezo a deslizarlas lentamente hacia arriba, subiendo su pollera en el camino.

Las manos de Anna se dirigen directamente hacia el cinturón de mi pantalón, logrando con gran agilidad desabrocharlo enseguida. Esta ansiosa, como siempre, asi que tomo sus muñecas con una sola mano y las llevo hacia arriba, dejándolas arriba de su cabeza. Se remueve buscando el roce continuo de nuestros cuerpos, provocando que me exite todavía mas. Ataco el lóbulo de su oreja, lamiéndolo y mordisqueándolo, no lo resisto mas y ella tampoco, asi que comienzo a desabrochar su pollera, para luego ir deslizándola hacia abajo acompañada de su ropa interior. Verla desnuda es una imagen completamente gloriosa, pero no me detengo mucho en los detalles, después de todo, me se cada uno de ellos.

Libero sus manos para desabrochar mi pantalón y lanzarlos lejos, junto con mi ropa interior, veo como ella sonríe de medio lado de forma seductora. Vuelvo a posicionarme arriba de ella, esta vez haciendo que nuestros sexos se rocen, dejando escapar mas de un gemido

-Aaah…Yoh- Gime ella entrecortadamente y con la respiración a mil

-Lo deseas tanto como yo. Verdad, Anna?- Susurre en su oído.

No le di tiempo a responder, ya que con una de mis manos comencé a descender hacia su vagina. Acaricie y toque su clítoris para excitarla aun más de lo que ya lo estaba, una vez que sentí que fue suficiente, introduje dos dedos en sus entrada, logrando que su espalda se arqueara y lanzara un gemido aun mas fuerte. Sin embargo, ella no se quedo atrás en todo este tiempo, dirigió sus manos hacia mi miembro, comenzando a masturbarlo rítmicamente, mientras yo metía y sacaba mis dedos con rapidez. Una vez que la sentí completamente lista, retire mis dedos y aparte con suavidad sus manos. La mire con deseo, pidiéndole permiso para entrar. Su mirada ansiosa, más el hecho de que se mordiera los labios, me lo confirmaron de inmediato.

Acerque mi erección hacia su sexo y entre de una sola vez. Inmediatamente, sentí esa conexión entre ambos, como nos volvíamos uno. No distinguía quien era quien, incluso nuestras respiraciones y nuestro sudor se mezclaban en uno solo. Comencé a embestirla sin prisa, sintiendo el calor de sus paredes, sintiendo como nos amoldábamos perfectamente. Pero no duro mucho mi "autocontrol" cuando ella empezó a rogar por mas, escuchando como se mezclaba entre sus gemidos mi nombre, soltando jadeos de puro placer. No me negué, obviamente, asi que di rienda suelta a toda la pasión acumulada que tenia desde hace tiempo, comenzando a embestirla con fuerza, y de forma casi salvaje. Sentía que muy pronto llegaría al clímax, al igual que Anna.

-Aah… Haaa… Te-e A-mo- Dije en su oído, ya no aguantaría mucho.

-Yo-o Ta-m-bie-n… Aaah- Dijo como pudo.

Di tres movimientos mas, logrando llegar al máximo. Ambos gritamos el nombre del otro cuando el orgasmo nos envolvió. Sentía como uno a uno mis músculos se relajaban de nuevo. Le bese el cuello con ternura mientras salía de su interior para recostarme a su lado, en un intento de controlar mi respiración, al igual que ella, y luego la mire. No fueron necesarias las palabras, su mirada me decía todo: Este es el final.

Fin del POV Yoh

Me entregue a él, y no me arrepiento. Aunque guarde un oscuro secreto, aunque luego quiera destrozarme como lo hizo con todos, no me importa por que lo amo, y es como si lo hiciera desde siempre, desde antes de conocerlo

-Anna…Estas consciente de lo que sigue ahora, verdad?- Dijo, poniéndose la remera

-Si…Vas a matarme?- Pregunte, abrochando mi blusa. Era extraño que me mantuviera tan tranquila hablando de mi muerte como si estuviera contando lo que desayune hoy

El me miro confundido, como si mi pregunta estuviera fuera de lugar

-Que pasa?- Pregunte, acercándome a él para acariciarle la mejilla, pero el retrocedía a cada paso que daba

Iba a preguntarle el porqué de su actitud, pero alguien abrió la puerta de repente. Pude reconocer enseguida que se trataba del Detective Diethel

-Ustedes están bien?- Pregunto alterado. Por detrás de él, observe que las luces habían vuelto. Ese hecho hizo que repentinamente me lamentara, pero no supe por que

-Si- Respondí neutral- Por qué? Paso algo?-

-No sé si se dio cuenta señorita, pero están matando gente- Dijo con sarcasmo- Acabo de encontrar a dos chicos totalmente ensangrentados en el baño-

Me lleve las manos a la boca para ahogar un grito de horror. Acaso todos habían muerto ya? Vi como Yoh, al cual se lo veía serio y preocupado, dos emociones que no concuerdan con el, se acercó hacia el detective para murmurarle algo que no alcance a escuchar. El detective abrió los ojos con sorpresa y horror en cuanto Yoh termino de murmurarle

-Entiendo- Dijo, mirándome fijamente. No agrego nada mas y salió, cerrando la puerta tras su paso

-Que paso, Yoh? Que le dijiste?- Me estaba molestando su forma de actuar.

-Dime, Anna… Alguna vez… te enamoraste?- Su pregunta me descoloco.

-Solo una vez- Respondí, intentando acercar a él, pero se alejó de mi, de nuevo.

-Que no sea de mi, quiero decir- Dijo, mirándome como si esperara algo

-Oh! Entonces… no- Medio sonreí para disipar la tensión. No funciono, de hecho, ahora percibía otra sensación: Peligro

-No me reconoces, Annita?- Dijo, mostrando esa sonrisa que tanto amo. Ese apodo hizo que un escalofrió recorriera mi columna. Ese diminutivo ya lo había escuchado antes, solo que no se en donde. Supongo que es solo un apelativo, nada importante.

-Claro. Sos Yoh Asakura, mi paciente- Dije confundida.

El negó con la cabeza, comenzando a caminar hacia la ventana. Una vez allí, dándome la espalda, volvió a hablarme

-Soy algo más que eso. Y vos sos algo mas que lo que aparentas, Anna- Dijo sin emoción, frio.

-De que estas hablando? Acaso… Ya no me amas?- Pregunte. Algo en mi interior se sacudió violentamente con ira, como si una bestia habitara en mí. Me acerque a él, con pasos lentos, medidos.

-Como podría no amarte? Es una obligación. Aparte, eso seria ir contra las reglas ¿O no?- Dijo medio divertido, medio sarcástico.

-No entiendo- Fruncí el ceño molesta frente a sus incoherencias solo.

Seguí caminando hacia él, tratando de no chocarme con nada, ya que, a pesar de haber vuelto la luz, no las prendimos. Me quede a escasos centímetros suyo, sé que sabia que estaba cerca suyo, sin embargo, él no se volteo.

-Que hay de Hanna?- Pregunto de repente

-Quien es Hanna?- Dije aturdida. Ese nombre se me hacia familiar, a pesar de estar segura de no haberlo escuchado en mi vida

-Tú bebe- Dijo, por fin, volteándose a mirarme. Su mirada era calmada, pero sus ojos me decían que algo terrible iba a pasar

-De que estas hablando? Quien sos?- Pregunte, notando como la histeria se infiltraba en mi voz. No retrocedí cuando él se acercó, aun cuando algo en mi decía que él estaba en peligro. No debería ser al revés? Cuestione.

-Soy la persona que amaste: Tu esposo-

Una punzada en mi cabeza hizo presencia mientras un sinfín de flashback cruzaron por mi mente. En todos estaba yo, con un cuchillo, con sangre, escapando, sonriendo, apuñalando a gente. No, no a gente a ellos, sabia quienes eran, esos rostros pertenecían a Jun, Pillika, Lizerg, Hao, Jeanne, Tamao, Ren, Horokeu, Chocolove, Manta e incluso… Yoh. Todos siendo asesinados por mí, en escenarios diferentes, de formas diferentes. Pero en todos estaba yo y un único testigo, un bebe. No, mi bebe ¿Que le están haciendo? Lo matan, ellos, todos, lo matan.

Retrocedí con desesperación, tomando mi cabeza con mis manos, mirando con ojos desorbitados para todos lados por que en todos lados estaban ellos, mirándome, sonriendo. Que eran todas estas imágenes? Que estaba pasando? Quien era yo?

Sentí algo cálido en mis manos, solté mi cabeza y las baje para verlas. En ellas había sangre, fresca, reciente, caliente. Ambas estaban pintadas con sangre. Me gire para mirar a Yoh, esperando una explicación, pero, ahí, en su pecho, en su corazón, se encontraba un cuchillo incrustado, haciendo que su sangre brotara. Entonces, recordé todo. Yo los había matado a cada uno de ellos. Recuerdo que los fui cazando uno por uno, y también recordé la razón por la cual lo hacia: Todos ellos, los 8 habían matado a alguien, habían matado a una misma persona, a mi hijo, a Hanna. Me lo arrebataron por que están locos, por que ya nos conocíamos desde antes, por que Yoh me los presento, y por qué Yoh era uno de ellos.

Mi mirada se volvió dura y sonreí de felicidad. Al fin habían pagado, TODOS habían pagado. Que pena que esto solo sea una historia de mi retorcida mente

-Verdad, Yoh?- El solo me sonrió con calma y tranquilidad.

Meses antes.

-Estas seguro, Fausto?- Me pregunto mi enfermera, por enésima vez

-Por supuesto, querida Eliza- Dije con dulzura. Ella me devolvió una sonrisa radiante

Unos golpecitos en la puerta me hicieron salir de mi encantamiento.

-Pase- Dije, esperando que sea la persona que estamos esperando desde hace rato

-Buenos días, Doctor Fausto, Señora Eliza- Saludo educadamente mi otro enfermero mas fiel: Ryu- Ella ya esta acá- Sonreí complacido, levantándome de mi asiento, y encaminándome hacia la puerta de la mano de mi amada Eliza

-Bien. Veamos que tal- Dije, tomando el archivo que me tendía Ryu- Vaya! Mato a 8 personas por venganza, increíble. Emmm, si, acá esta- Me aclare la garganta para leer el ultimo párrafo. El que mas me interesaba- Que interesante. Creo un hijo imaginario, y creyó que todos sus amigos y su marido habían asesinado a su "hijo", siendo que solo fue producto de su mente. Al matar a su última victima, la cual fue su esposo, su mente se bloqueo de manera automática, por lo que vive en un eterno autismo- Su historial clínico era una pieza de oro

Camine por el largo pasillo y me encare con la puerta de la sala donde me esperaba mi nuevo "juguete".

-Estas seguro de esto, Fausto?- Pregunto mi adorable esposa

-Por supuesto- Abrí las puertas de la gran sala, y la vi. Su mirada perdida, su boca entreabierta y sus ojos sin brillo- Bienvenida al manicomio, Señorita Kyoyama- Sonreí y cerré la puerta, listo para comenzar con mi nuevo experimento

FIN.