Oh que bien que les haya parecido la idea general por que pensé que tal vez les resultaría algo cliché.

Bueh, segundo capitulooo.

Capitulo 2: camarón que se duerme… lo aplasta el rebaño de ovejas.

-s-Sonic ¿eres tú?- este no espero nada en lanzar el primer grito.

-¡bruja! ¡¿Qué me has hecho?- se miró aterrorizado ahora que era un simple y pequeño gato azul.

Amy no sabía que hacer, quería explicarle que todo había sido un malentendido y quizá la botella traía la etiqueta errónea. Pero sin embargo aún sentía vergüenza de decirle lo que sentía.

Pero ¿qué podía hacer? Podrían acusarla de bruja y ponerla en la orca, pero se descartaba esa consecuencia al recordar el siglo en el que estaban. Aun así no debía decirle pero parecía ser la única opción.

-¡¿Sonic qué te pasó?- hasta ella sentía pena de sí misma.

-¡esa bebida! Seguro le pusiste algo ¡siempre supe que eras una bruja!- se rió de su broma pero aún estaba medio conmocionado.

El erizo (ahora en forma de gato) se arrimó, suspiró llevándose la pata al rostro.

-buff.. esto debe de tener algún remedio- Amy estaba a punto de hablar cuando Sonic le señaló con decisión.

-tú me hiciste esto ¡promete que me ayudarás!-

La chica rosa estaba a punto de replicar que quizá no había sido su culpa, pero prefirió desistir de ello.

-vale. Te ayudaré, Sonic- sonrió. Sonic asintió convencido.

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-ya veo…- dijo el erizo verde tras escuchar la explicación de Amy y su nueva mascota.

-¿pero qué le decimos a mamá?- preguntó Sonia preocupada.

-vamos Sonny, como si no conocieras a Sonic. Él es muy independiente ¿Cuántas veces no se ha fugado de casa para correr? Ya nuestros padres están acostumbrados- replicó Manic sonándose la nariz como si nada.

-seguro.. Oye ¡¿qué? ¡Sabes que odio que me digas Sonny!- se abalanzó sobre su hermano lista para otra pelea.

-¡calma hermanita! Ven, digámosle a mamá-

Esta que casualmente cruzaba la sala fue emboscada por Manic dispuesto a echar uno de sus chistes.

-mami Sonic se fue de putas jeje… no, espera… ¡no con el cable de la licuadora!-

#plaf!#

-ooow….- se quejó el erizo verde sobando su colita colorada.

Sonia le miró sin remedio y luego se dirigió a su madre.

-es un tonto mamá, no le hagas caso. Sonic se fue a recorrer mundo unos días, me dijo que no te preocuparas ¿está bien?- la madre asintió como si ya estuviese acostumbrada a ello.

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Días después de aquel penoso accidente Amy había decidido alojar a Sonic en su cuarto mientras que buscaba un antídoto contra la poción que le había llevado a convertirse en un gato. Como era de esperar, sin éxito alguno.

-okey ¿recuerdas que siempre te confundían con un gato?- le dijo apartando la mirada de la ventana y apoyando sus manos en el marco.

-sí ¿y?- contestó meneando su cola con tranquilidad, parece que ya estaba llevando mejor lo de ser un gato.

-que ya no tendrás problemas con eso-

-jaja muy gracioso- contestó con ironía sin embargo le hizo gracia el mal pero ingenioso chiste. Volviendo la vista a la ventana quedaron nuevamente en silencio.

Sonic cerró los ojos descansando un rato.

Amy vio delante: la ventana que daba a la habitación de Sonic, su madre se encontraba allí acariciando lentamente con la mano el escritorio de madera de Sonic, con lágrimas en sus ojos. Era notable que comenzaba a extrañar a su hijo.

Una parte de Amy quería ayudar a Sonic pero por otro lado le gustaba tenerlo de mascota, pasaban mas tiempo juntos y cada vez le gustaba más, aun siendo un gato. No podía imaginar lo que sucedería cuando todo volviese a la realidad.

Nadie salvo ella y los hermanos Manic y Sonia sabían de lo de Sonic, que además de ello se había quedado a vivir en el cuarto de Amy.

-¡!- Amy notó que la mujer había virado la cabeza para verla. Esta se precipitó a empujar a Sonic hacia atrás, cayendo en el suelo de su habitación, despertando de su pequeño letargo gatuno.

-¡oye! ¡¿Qué haces? Me estaba comenzando a dar sueño- se quejó Sonic.

Amy se alejó disimuladamente de la ventana para cerrarla.

-disculpa Sonic, es que tu madre estaba en frente- dicho esto se abalanzó sobre la cama. Sonic se subió también y se sentó junto a ella.

-al parecer te extraña mucho-

Sonic miró triste hacia un lado, murmurando un corto "mm"

Volteó mirándole fijamente, le dolía verlo así. Realmente lo amaba.

-tranquilo tontorrón ya verás que te ayudaré a salir de esto en menos de lo que canta un gallo- le abrazó de improviso rascando su cabecilla con los nudillos como si fuesen hermanos.

-kiki.. riki- Sonic rió sin mucho antojo, aún estaba triste aunque sabía que Amy hacía su mejor esfuerzo. Tanto para ayudarle como para animarlo en todo momento.

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-oye Amelia ¿realmente no sabes por qué Sonic no ha aparecido por aquí?- se estaba cansando de que tantas chicas le preguntasen sobre la desaparición de Sonic, y lo que mas le enojaba de ello: que le llamaras "Amelia" siempre odió que le dijeran así, prefería simplemente "Amy" pero al parecer era un lujo que solo sus mejores amigos se tomaban.

-¡NO! ¡JESUCRISTO NO SE! ¡ARGG!- se dio la vuelta de frente y se golpeó la cabeza numerosas veces contra el puesto, frustrada.

Relajó el cuello de pronto con la frente pegada a su mesa. Ladeó la cabeza mirando por la venta de su salón.

-¡!- se sorprendió a ver a Sonic subido en la rama del árbol que se hallaba a unos metros de allí, mirándole fijamente aterrado y con los ojos redondos como vajillas. Al ver que ahora tenía la atención de Amy comenzó a señalar lentamente hacia abajo: un grupo de perros hambrientos le esperaban al pie del árbol.

-¡Sonic!- exclamó inconscientemente, pero al ver lo que había desatado decidió huir del salón. Todas las chicas se levantaron de pronto.

-¡¿Sonic?- -¡¿Dónde?- -¡Amy dinos!-

Entre gritos salieron disparadas por la puerta a perseguir a Amy y atosigarla a preguntas. Las chicas de otros salones habían oído el jaleo y decidieron unirse a él al notar que se trataba del paradero de Sonic.

Ni siquiera los profesores podían detener aquella turbulenta revuelta de fanáticas.

Incluso el director pero… ¿que podemos decir de ese pobre tipo aplastado kilómetros atrás por las millones de pisadas que le habían estampado en la cara?

-WUAAAAHHH DEJADME EN PAAAAZ- chilló Amy preocupada por el posible peligro que corría.. ¿Posible? Bah, corría un VERDADERO peligro.

Ahora tendría que deshacerse de aquella seguidilla de locas.

¿Que destino le deparará a la pobre Amy? ¿Será aplastada o vivirá para contarlo? ¿Y Sonic? ¿Podrá volver a su forma original? ¿Se lo comerán los perros? ¡DESCÚBRALO EN EL PROXIMO CAPITULO DE DEAR BLUE DUMMY!