Nada que decir para empezar así que vayamos directo al capitulo.
Capitulo 5: showtime.
-vale, ¿ya terminaste?- preguntó una vez más Amy, una eriza rosa muy fatigada.
-espera un poco ¿sí? Ya casi acabo…- contestó Sonic relamiéndose el labio mientras afincaba el lápiz en el cuaderno.
Amy no aguantó más y se decidió finalmente por ver lo que escribía Sonic, se levantó del asiento de al lado y se asomó detrás de él.
-¡SONIC! ¡Ni siquiera estas copiando los apuntes! ¡Estas haciendo garabatos!- le gritó arrebatando el cuaderno y levantándolo en el aire frente a él.
-lo sé, quedaron horribles pero es tan difícil dibujar con estas patas-
-¡no me refería a eso tonto! ¿Por qué no estabas copiando los apuntes de la pizarra? Ya tenemos que regresar a casa y para colmo yo tengo que llevar tus libros.
-¿de qué te quejas? Ya los había copiado hace rato, estaba concentrado haciendo un dibujo de ti- Sonic saltó de la silla al suelo y salió del aula.
-¡por que nada más quedamos tu y yo en el salón! ¡y yo pensando que estarías copiando los apun… espera, ¿un dibujo de mí?- se sonrojó de inmediato.
-naaah mentira, ni siquiera se parece a ti, intentaba dibujar un hot dog. Es evidente que tengo hambre- se rió Sonic mientras caminaba.
-oh- se desilusionó Amy. Volvió la mirada al frente del corredor y vio a ciertos hermanos peleándose nuevamente por la última patata. Sonia intentaba encaramarse en Manic para arrebatarle el Pringles.
-agg...- la eriza cansada fue hasta la cantina, compró un bote de Pringles de queso y se lo estampó en el pecho a Sonia.
-ten, atragántate- los hermanos miraron la lata y luego a Amy.
-¿qué le pasa?- dijo Manic.
-ni idea-
-…. ¿me das una?-
-dale, cógela- le retó la eriza fucsia levantando en lo alto de su mano una de las patatas.
-¡ahí ta! #crunch# #crunch#- Sonia le miró incrédula mientras él se comía la patata, al parecer había ignorado el hecho de que Manic era mas alto que ella.
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Sonic caminaba delante de Amy por la calle entre las casas directo a su hogar. Se había echo de tarde pues se habían detenido a comprar chuches en un kiosco, evidentemente Amy era la que cargaba la bolsa.
-¿no puedes llevar algo tú?- se quejó cambiando la bolsa de mano.
-¿ajá y que llevo? ¿La chupeta? Soy un gato, no puedo cargar con muchas cosas-
-hum… ¿y si te montamos la bolsa en el lomo? Como los burros- Sonic gruñó tipo Marge y siguió su caminata ignorando el mal chiste.
Unas casas más adelante Amy chocó con otra persona que venía en sentido contrario, tirando la bolsa y todo su contenido por el suelo. Sonic sin percatarse siguió caminando dejando sola a Amy con el extraño.
Ella se agachó a recoger lo que se había caído, volteando furiosa con intención de culpar a aquella persona de su fatídica nueva labor le lanzó un grito.
-¡oye puedes mirar por donde vas! ¡Si me hiciste tirar esto al menos ven a ayudarme!- aquella persona giró la cabeza en dirección hacia Amy mostrándole su aspecto que de hecho no había tomado en cuenta.
-¿?- el erizo negro la miró con una expresión formada por la incertidumbre y la indiferencia. Sin mirarla directamente soltó un gruñido y se agachó frente a ella con pereza de ayudarla por la simple necesidad sacársela de en medio y seguir con su camino.
En aquel instante que levantó la mirada fue cuando verdaderamente se fijó en las facciones de la chica, sus ojos verdes como la esmeralda y su piel rosada y de suave textura a la vista.
Al mirarlo de cerca Amy notó las líneas carmesí que conformaban la estética de sus púas y acentuaban el brillo rubí de su mirada. En su expresión se dibujaba una sonrisa vacía, de frialdad e interés pero se sentía mucho más cálida de lo que se veía y no parecía que tuviera intenciones de dejarla de mirar.
Las mejillas de Amy se coloraron y al notar esto recogió sus cosas a la velocidad de la luz y echó a correr lejos del guapo chico desconocido.
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-¡buffff! ¡WEON! ¡GUAU GUAU!-
-¡¿eh?! ¿Qué?...- Amy se encontraba tendiendo la ropa en el patio cuando escuchó un escándalo proveniente de su cuarto, se apresuró a ir antes de que entrara alguno de sus padres.
Amy azotó la puerta de repente entrando en la habitación. Sonic y Crispy peleaban.
-¡Crispy! ¡Deja a Sonic en paz, ya lo habías visto antes! ¿Qué sucede contigo?- la insistencia mas el arrastre por el collar consiguió sacar al perro de su cuarto para mirar a Sonic y verlo jadeando del susto.
-agg Sonic… quedaste tan… sucio- le dijo Amy con una mueca de asco mirando que su cuerpo se había tornado de azul eléctrico a gris oscuro.
-y estoy todo babeado ¡puaj!- contestó tocando su cuerpo pegajoso.
-¿qué opinas? ¿te damos un baño?- propuso la eriza con un leve tono de picardía.
-¿ah? ¡no no no no! Los gatos se bañan solos, gracias-
-como digas, vamos empieza. Quiero ver como te pasas la lengua por toda esa baba- se rió decidida de brazos cruzados.
-…- Sonic le miró como procurando retrasar lo inevitable. Rendido soltó un suspiro y alzó las patas delanteras en espera de que Amy le cargara.
-¡ni te creas que te tocaré! Sígueme- le llevó hasta el cuarto de lavado, llenó de agua la tina para restregar a mano y la colocó en el suelo. Sonic remojó una pata y la sacó rápidamente.
-¡y una mierda! ¡Eso está frío como agua de hospital, yo me largo!- no pudo dar mas de dos pasos fuera de la tina antes de que Amy lo cogiera del pescuezo y lo devolviera al agua fría.
-¡tomaras un baño si o si! Ni pienses que entraras a mi cuarto apestando de esa manera- le regañó cogiendo la barra de jabón y restregándosela por el pelaje seco.
-grrrr vale vale pero yo me baño solo ¡trae acá!- gritó arrebatando el jabón de las manos de Amy, ambos observaron como lentamente el jabón se escurría de las manos del felino e iba a parar directo al agua.
-no puedes ni sostener el jabón ¿ves? Tengo que ayudarte- Sonic suspiró otra vez ante la derrota y cedió sentándose como una buena mascota esperando a que su ama le diera su baño.
Entre las pasadas de jabón Amy sin querer había rozado las partes sensibles de Sonic haciendo que este saltara hacia atrás.
-¡¿q-qué haces?!- Amy no tenía ni por qué sonrojarse, después de todo había sido sin querer (tampoco es que hubiese mucho que tocar….)
-eh disculpa yo…-
-agg esto esta pasando muchas veces ¡vamos Amy admítelo! ¡Deseas este cuerpo para ti sola!- exclamó pasando las patas por su cintura de forma coqueta simultáneamente.
-Dios Sonic ¿podrías dejarte esa idea? ¡Eres un simple gato! Además eso sería zoofilia y de hecho no me inclino a eso- negó con la cabeza cruzando los brazos firme en su decisión.
-Amy... ¡todos- somos- UNOS PUTOS ANIMALES!- le gritó salpicando el agua sobre ella.
-aaaahhh con que esas tenemos ¿eh?- a lo que le devolvió la mini-artificial ola de agua.
Para resumir al final Amy también se tuvo que dar un baño tambien debido al agua llena de pelos y baba que había caído sobre ella (¡y sola ¿eh?! Ya se lo que estabais pensando bola de mente sucias)
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-moooo odio los lunes….- comentó Blaze la cual caminaba encorvada y sin ánimos junto a Sonic y Amy.
-pero es martes- le cuestionó Sonic.
-mooooo odio los martes, son como un segundo lunes-
-KYAAAAAH #chillidos súper agudos destruye orejas de chicas emocionadas#-
Aquel grito llamó la atención de los tres amigos los cuales decidieron acercarse hacia una multitud de gente (el 90% chicas, el otro 10% eran de chicos gays) Amy que iba delante se acercó y arrimó unas cuantas personas solo para notar que el centro de toda la atención se trataba de un chico nuevo, justamente el mismo que ella se había encontrado el día anterior al chocar.
Su mirada fugaz que recorría a todos y cada uno de los alumnos se detuvo por un momento en ella. Le había parecido detallar un resplandor intencionado en su pupila rubí.
Del shock el maletín en el que llevaba sus cuadernos y los de Sonic resbalaron de su hombro y fueron a parar al piso donde fueron ensuciados y pisoteados por los alumnos pendientes del nuevo estudiante.
Amy esperaba por alguna razón que este chico le ayudase pero solo se limitaba a mirarla por sobre el hombro con expresión desinteresada. Esto la hizo rabiar. Cogió sus cosas y las metió en su maletín lo más rápido que pudo aunque claro, no pudo evitar que entre las pisadas les arrancaran algunas páginas.
Salió furiosa del círculo volviendo junto a sus amigos pudiendo acomodar el aza del bolso con tranquilidad.
-¿qué sucede allí, Amy?- preguntó Blaze.
-es solo un simple chico nuevo con complejo de superioridad. ¡Mira nada más como me arrebata las fans! Incluyendo a los que juegan para otras ligas yo adoro a todos mis fans. ¡Y en un segundo se olvidaron de mí por ese idiota de cabello bonito¡- bufó Sonic indignado.
-venga vámonos, ese tipo de personas suelen ser unos completos imbéciles narcisistas- finalizó Amy. Sonic soltó una risilla nerviosa al ver la mirada que Blaze le dedicaba.
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-psst Amelie, ¿Dónde está Sonic? Se suponía que sería mi compañero de química y aún no ha llegado- le preguntó una de las chicas susurrando mirando fijamente la espalda del profesor mientras este escribía en la pizarra cálculos y demás.
-ni idea, no le he visto desde el receso-
Por el pasillo solitario trotaba un gato furioso, además de azul. Se detuvo frente a la puerta de uno de los salones y con sus garras escaló hasta el pequeño recuadro de vidrio que había en la parte superior de la puerta.
Su mirada cayó como una granada en el rostro del nuevo alumno que garabateaba aburrido en su cuaderno "fingiendo" no notar las chicas que se embelesaban por su figura.
Sonic arañó la puerta suavemente, las chicas ocupadas mirándolo y el resto de los seres masculinos celosos y molestos que intentaban mirar la pizarra afincando su lápiz con tanta fuerza como si estos tuviesen la culpa de que sus portadores fuesen feos dejó a aquel chico como el único candidato para atender al ruido extraño de un gato arañando la puerta.
Cuando Sonic notó que tenía la atención del muchacho entornó una mirada afilada y con una garra como en una pequeña señal de amenaza le llamaba para que saliera un momento.
-disculpe profesor, tengo que ir un segundo al baño. Regreso enseguida-
-adelante…- habló el profesor de forma casi robótica debido a lo ocupado que estaba imprimiendo apuntes con su quiste en el gran pizarrón verde.
Tras salir este chico pudo notar en la mirada del gato que se trataba de un asunto de celos, como muchos de los otros chicos que le habían hablado hasta ahora. En forma burlesca le miró desde arriba y se arrodilló a acariciar su cabeza y decirle en un intencionado tono insultante y dulzón.
-¿algún problema gatito? ¿Es que tienes hambre?- Sonic gruñó y saltó aferrando sus garras al uniforme verde grisáceo de aquel chico.
-mi nombre es Sonic ¿quién rayos eres tú?-
-Shadow the hedgehog mucho gusto. No es que me importe ni mucho menos ya que viniendo de una familia increíblemente rica sería menos que un problema comprar un nuevo uniforme pero no desearía pasar mi primer día aquí en fachas gracias a un gatito irascible y creído-
Con cada contestación le echaba una leña mas al fuego que ardía de celos.
-¡mira Shadow The Hedgehog...!- tarareó su nombre con una melodía chillona con la el fin de causarle tanta rabia como le causaba a él que le dijera gatito o que presumiera de su mucha cantidad de dinero –no me importa quién seas o más bien lo que le quieres hacer creer a todos que eres para mí no eres más en un dolor en el culo robándote a las chicas que me admiran solo a mí ¿entiendes? Ya verás que en cuanto pasen uno o dos meses todos se habrán olvidado de ti-
-jerjer… sabía que toda esta rudeza se debía a una cuestión de celos-
-¡bah!- retrajo las garras y volvió al suelo –no es ni celos, es una cuestión de orgullo amigo, no sé qué mierdas te ven. Hasta yo soy mejor parecido que tú-
-chico, no me hables de bien parecidos que de entre tu y yo sabes muy bien de quién se trata en realidad. Además si ellas decidieron quererme a mí pues no me opongo, ni les culpo. Pero te puedo asegurar de que para ellas tú ya no existes ni exististe jamás- le echó en cara esbozando una sonrisa maliciosa y victoriosa.
-oh mierda… ¿quieres ver lo que en realidad puedo causar en todas esas chicas? ¡Sería un logro mayor del que tú alcanzarías en toda tu vida!-
-¿es un reto?-
-si así lo quieres interpretar, espinitas-
-pues que así sea, Fake…-
Y así comenzó el reto, quién causara más impacto en la multitud escolar sería considerado el más deseado de toda la institución. Y ninguno de los dos tenía planeado fallar.
