Capitulo 2: Siendo tú
Harry había soñado algo muy extraño y esta vez no tenía nada que ver con el señor tenebroso ni su ascenso. Se había visto así mismo dormido en su cama, luego volaba y volaba..
Abrió los ojos acostumbrándose a la luz que entraba por la ventana de enfrente.
Un momento. ¿Por qué las cortinas eran de color verde hoja? ¿Y por qué tenían éstas el escudo de Slytherin?. De algo estaba seguro, no se encontraba en su cuarto ni en su cama.
Joder, no puede ser..
Suspiró con alivio, no compartía la cama con nadie, removió las sabanas y se miró las manos. ¿Había adelgazado? ¿Por qué estaba pintadas de un verde fosforescente? Además parecían de una…chica.
Harry casi se cae de la cama del susto cuando entre las cortinas pareció Daphne Greengrass con el uniforme puesto y una cálida sonrisa.
– ¡Date prisa Pansy!¡Ya es tarde! Te espero en el comedor..– dicho esto salió dejando un agradable olor a uvas.
¿Pansy?. Mierda mierda mierda.
¡No!
Salió de la cama y se miró a sí mismo. Tenía puesto una bonita pijama de algodón que descubría sus lindas piernas de.. ¿mujer? ¿De Parkinson?
Se asomó entre el hueco del cuello.
Joder, sí soy una mujer. Mejor dicho soy Parkinson..
Se sonrojó violentamente.
Corrió a trompicones hasta llegar el baño y tardó en subir los ojos hacia el espejo.
No era su reflejo. Pansy lo veía desde el otro lado, con unas pequeñas ojeras que se le dibujaban debajo de esos preciosos ojos azabache. Parecía muy asustada, pero no vio rastro de él, solo un poco en los ojos asustados, como un fantasma.
Se tomó del lavabo para no caer. Se le volcó el estómago, tenía unas ganas inmensas de vomitar.
Demonios, se dijo. Acto seguido se pellizcó rogando que fuera solo un sueño –mejor dicho pesadilla- y se sintió estúpido haciéndolo, ahogó un jadeo de dolor.
Si no era un sueño tenía que verse con la verdadera Pansy y decirle a Dumbledore como se lo había prometido a Hermione. Tenía que salir del cuarto cuando antes.
Se dirigió al armario y sacó el uniforme del colegio y luego lo tendió en la cama. Estaba nervioso. ¡Nunca creyó que le fuese a pasar por algo así!
Cerró los ojos al cambiarse, sentía que estaba pisoteando la dignidad de la Slytherin por verla semi-desnuda además sentía su propia vergüenza al verla de esa forma, a pesar de que ya la había visto hace cinco minutos.
Y, si fuera chico cierta parte de su anatomía habría cobrado vida. Pansy tenía muy buen cuerpo, Harry maldijo por dentro.
Nunca se habría planteando a la chica con el término y todo el sentido de la palabras: mujer.
Pero eso no impidió que viera ese par de lindas piernas y su abdomen liso. Sintió el sonrojo aparecer en sus mejillas. Se sentía extraño tocarse, el cuerpo no era suyo y la piel estaba un poco más fría que la suya. ¿Así se sentiría tocarla? ¿Así de suave?
Sacudió la cabeza, después de vestirse se dirigió al baño, se lavó la cara y se alisó el cabello, muy delicado. Podría salir en pijama y hacer mierda la vida de serpiente, pero no lo hizo.
Espero que ella haya hecho lo mismo, trató de convencerse, aunque ni el mismo se lo creía.
Sintió un retortijón en la pansa. ¡No puede ser! . Sentía unas ganas incontrolables de orinar.
¿Acaso no puede ser peor?, se acercó con miedo al retrete, todo su cuerpo temblaba y su vejiga no parecía aguantar más.
¿Y ahora? ¿Qué debo hacer? Ah, si.. se sentó con movimientos torpes. ¡Qué incómodo!. ¿Y ahora? Ah, sí.. debo concentrarme. ¡Esperen! Olvidé algo..
Se bajó los calzoncillos y nuevamente se sonrojó y prefirió no mirar. Listo.
El papel estaba muy lejos y casi se cae de boca pero lo logró por fin. Nunca pensé que ser una mujer fuera tan difícil..
Se sentía muy extraño caminar en ese cuerpo, en aquella estatura y con ese frágil cuerpo de una mujer. Cuando salió de su cuarto, en la sala común varios chicos y chicas de la saludaron con vivacidad, unos más que otros algo que molestó a Harry.
¿Todos esos chicos la deseaban?, Malfoy tenía competencia, por lo visto.
Pero él no les respondía el saludo y ellos se miraron extrañados y Harry se maldijo ¡Tenía que actuar como ella!.
Ya iba entrar al comedor cuando algo, o alguien lo jaló hacia atrás.
Si fue extraño verse como Pansy Parkinson nada lo preparó para verse así mismo con una cara molesta y boca apretada tomándole del hombro.
- ¿Potter? - chilló ella, con voz masculina y Harry rió al escucharla. -¡Esto no es gracioso idiota! Creo que la poción sí funcionó-
- ¡No me digas! - dijo Harry con sarcasmo.
Pansy lo miró a través de las gafas y sus ojos verdes parecieron echar fuego, sin duda era la misma Parkinson de siempre. –¡Deja de decir tonterías!. No quiero quedarme así para el resto de mi vida. Con esta estúpida cicatriz de rayo, con amigos pobretones y lo peor. ¡Estoy miope!- casi se echaba a llorar.
- ¡Oye! - gritó Harry molesto por sus insultos. -¡Ser tú tampoco es bonito! No sabía como orinar….-
En los ojos de "Harry" se asomaron lagrimas de la pobre Pansy que sufría dentro. No le había ido muy bien a ella tampoco y sin saber por qué el Harry verdadero quiso consolarla.
– Tranquila, después del desayuno avisaremos a Dumbledore ¿Te parece? –
– De acuerdo – bufó asiendo un puchero que a él le divirtió.
Es extraño verte a ti mismo, pero sin duda divertido, de no ser que estamos en un problema gordo, muy gordo..
– Esto es una mierda – dijo Pansy con una pequeña sonrisa.
– Tienes razón – era la primera vez que concordaban con algo. El chico sonrió sin pensarlo. – Ahora, vamos a desayunar –
Harry pensó que sus problemas habían cesado, aunque fuese un poco menos de lo ya eran, pero no fue así.
Cuando llegó al comedor no vio ni rastro de Dumbledore. Carajo.
Malfoy le invitó un sitio a su lado y aunque no lo deseaba –enserio que no- no le quedó de otra. Tenía que actuar como una serpiente.. no, mejor dicho como la serpiente..
– Malfoy – dijo Harry en su habitual tono de repulsión. Mierda. Al ver el filoso rostro de Malfoy, duro y calculador le dio ganas de darle, por lo menos, un puñetazo. Pero rápido lo compuso, esperando que el chico no notara nada raro. – Hola Draquito –
Casi quería vomitar. ¡Pansy tenía que pagar luego!, Malfoy se acercó con una sonrisa de puedo-conquistar-a-cualquiera e intentó besarle pero Harry lo esquivó su boca, se inclinó y tomó un pan de la mesa. Si se imaginara quién era en realidad..
Malfoy no dijo nada pero frunció el entrecejo, extrañado.
– ¿Por qué llegas tan tarde? – preguntó el Slytherin, poniendo atención en sus palabras.
Harry dio un bocado a su comida y apartó sus ojos de la mirada atractiva y grisácea del chico –¿Cuál es el problema? No estaba con nadie ¿Estás celoso? – quería burlarse de su expresión, Pansy jamás le diría algo así.
– No, desde luego que no. ¿De quién debería estarlo? ¿De Zabinni, de Nott? ¡No me digas que de San Potti! – dijo él burlesco, esperando que "ella" sonriera, algo que Harry hizo forzosamente.
– Puede ser – dijo Harry con convicción.
– ¿Enserio? – dijo Malfoy con sarcasmo y su dedo apuntó a la mesa de Gryffindor donde en falso Harry comía sin mucha convicción.
– ¡Ve lo estúpido que se ve! Con la sangre sucia y la comadreja como moscas rondando en su cabeza. Dime, ¿te atraen las gafas chuecas? ¡Por Merlín Pansy, no puedes compararme con eso!–
Harry apretaba los puños fuertemente.
– ¿No será que le tienes mucha envidia, Draco? – dicho esto Harry salió del comedor, y se sentó en una silla del pasillo, dejando a Malfoy con una "o" perfecta en su boca incipiente.
Esperó que Pansy acabara, algo que no duró mucho, pues ésta parecía no tener hambre, y como un fantasma salió a su encuentro.
Los demás alumnos los miraban, completamente extrañados.
– Parece que Dumbledore no está – dijo el verdadero Harry. – En el receso vamos a su despacho –
– Bueno, te espero en el baño de perfectos a las 6, tendremos que pasar el uno por el otro hasta entonces – respondió, susurrando.
No se volvieron a hablar para no levantar sospechas.
– Harry, te noto bastante raro. ¿Es por lo de ayer? ¿Qué te pasa?, le dije que le dijeras a Dumbledore, yo.. –
Pansy maldijo para sus adentros, la sangre sucia era bastante molesta, enserio. Suspiró.
– Escúchame Gran.. Hermione, no tengo nada ¿sí?, solo estoy nervioso, ya faltan dos semanas para los exámenes –
– Tienes razón, me estoy imaginando cosas, Malfoy me puso los pelos de punta desde ayer –
Ya los tienes de punta Granger, pensó.
– Hermione. ¿Después de esta clase qué sigue? – le preguntó, nerviosa.
– Pociones, pero tú tienes entrenamiento de quidditch, ¿no recuerdas tu horario Harr.. –
– De la que te salvas – se adelantó Weasel, llegando de la nada.
– Ah, sí, por supuesto.
Mieda, era malísima para montar escoba. Esto iba de mal en peor.
Granger la miró, ceñuda, el timbre de la clase tocó.
– Nos vemos Harry – dijo Granger, llevándose a Weasel de un brazo. – Vamos Ron, no pienso llegar tarde –
Si algo no toleraba Harry eran a los de Slytherin, y toda el maldito día se la pasó junto a ellos.
La alababan como a una reina, las chicas la miraban con envidia, Harry los ignoraba.
Caminó hasta su siguiente clase, pociones. Hermione pasó a u lado volando, sin mirarlo.
– ¡Herm..
Se quedó callado, pero ella ni pareció darse cuenta.
– ¿A quién le hablas Pansy? ¿A la sangre sucia? ¿Qué demonios te pasa hoy? –
Se dio la vuelta y le plantó cara a Malfoy que lo miraba muy extrañado.
Harry intentó sonreír, se acercó y vacilando le tomó de la mano, – Nada, ven, sentémonos juntos – y lo jaló, quizás demasiado fuerte.
Hacía mucho frío, las nubes se enroscaban alrededor de las torres del campo de quidditch.
Pansy caminó torpemente hasta el centro del campo, donde sus compañeros les esperaban, ansiosos.
– Llegas tarde Potter, monta la escoba y empecemos – ¿Cómo era su nombre? Angelina.
Pansy no soportaba que nadie le diera órdenes, se mordió el labio incipiente.
Y sin decir nada montó su escoba, muriendo de miedo por dentro, pero con mucha convicción por fuera.
Nadie la miraba especialmente atento, pero les urgía empezar el entrenamiento con él arriba de la escoba, en especial a los gemelos Weasel.
Ahogó un grito cuando la escoba se elevó en el campo, respondiendo a sus movimientos.
– ¡Contra Potter! ¡No dejen que atrape la snitch! ¡Fred y George protéjanlo de todos nosotros! – gritó la capitana.
Mierda.
– ¡Cuidado con la bludger Harry! ¡vuela más alto! – le decía uno de los gemelos.
Pansy obedeció sin chistar, se elevó muchos metros más arriba mientras la bludger silbaba una metros más abajo.
– ¡Harry! ¡La quaffle! ¡a tu derecha! – gritó uno de los Weasel, mientras a toda velocidad lo protegía para el impacto, Pansy le agradeció internamiento.
Si hubiera sido la verdadera Pansy ¿la hubieran protegido igual?, no supo qué responder, ya que un brillo a unos vente metros llamaba su atención.
La snitch.
Su cuerpo respondió solo, antes que su mente, lanzándose en picada, mientras una bludger rozaba su ojera.
Giró una, dos, tres veces. Escuchaba cómo la animaban allá abajo, era una sensación espectacular. Nunca había sentido algo así.
Era consiente de su cuerpo girando en el aire, con aquel suave retortijón en el estómago, no de nervios, sino, de emoción.
Volaba, volaba.
Arriba, en las nubes había pequeños atajos de luz, una luz tan brillante cono la snitch, a escasos metros de su alance.
Cayendo en espiral tocó la snitch, fría en su mano, la atrapó con fuerza, y la levantó en el aire para que todos la vieran.
– Demonios Harry, ¡eres genial! – le decían, y por primera vez Pansy se sintió feliz dentro del cuerpo de Harry Potter.
