Los personajes no son míos, son de JKR.

Andante

Por RoseWeasley13

Concluyendo situaciones

Las cosas iban de la mejor manera, y como todo era estupendo en su vida, le obligaba a ver aquello que no había salido bien, las cosas que no había querido que sucedieran. Las tristezas amargas que hacían que se le estrujara el corazón con solo pensarlas.

Debía recordad aquellas asperezas en su camino para poder ver con más luz el futuro.

De entre todas las cosas malas que le habían sucedido, una era especialmente la que le hacia querer dejar de sentir, dejar de vivir.

Solo una cosa.

No era muy importante, al menos para los demás, pero era lo que más peso negativo tenia en su corazón.

Aquel día en que Rose decidió dejarlo, por culpa del cáncer que escondía reticente de todos sus seres queridos.

Aquel día había empezado mal, las nubes tenían un color gris demasiado fuerte, casi negro. El día era deprimente desde su despertar.

El sueño que tenia no se iba, la pereza no dejaba que se levantara de la cama. En ese momento, contemplar el día fuera, parecía ser la mejor opción.

Algo le decía que no seria el mejor día de su vida, pero contra todo pronostico e intuición que poseyera, el debía ir a trabajar, tenia trabajo pendiente acumulado en la oficina y debía acabarlo antes de ese día.

Salió lentamente de la cama, haciendo su rutina habitual con parsimonia, desayunando lentamente, sin hambre alguna, saliendo de su departamento con el mundo encima. Su vida había cambiado desde que había conocido a aquella pelirroja de ojos azul impactante que había traído un poco de alegría a su vida, pero ese día, sin razón aparente, la depresión le había absorbido completamente la mente.

Tal vez era porque no había visto a Rose aquella semana.

La pelirroja estaba atareada de trabajos y proyectos en su universidad, y el en realidad no quería distraerla de lo que a ella tanto le gustaba, no seria justo, pues el ya tenia un trabajo fijo que no iba a dejar por nada.

Rose aun debía conseguir el titulo y buscar algo con que sobrevivir. El no quería impedir que ella continuara sus estudios, después de todo de aquello dependía el futuro de la campante pelirroja.

Llego a su trabajo con sentimientos encontrados, pero ocupo su lugar lentamente, empezando el trabajo de que le gustaba hacer pero que cada día le atareaba más. Le cansaba trabajar, los sentimientos lo agotaban al extremo.

Sus padres vivían peleados, y sus abuelos empezaban a conseguir las enfermedades típicas de todos los ancianos. Empezaba a tener demasiados problemas, pero había logrado sobrellevarlo con la presencia de Rose, pero ahora ella ya no estaba, y el tenia que enfrentar todas las controversias que formulaba su cerebro completamente solo.

Tenia que hallar una solución a las dificultades de la vida sin ninguna ayuda.

Todos necesitaban ayuda, de cualquier persona, siempre había alguien especial para cada persona.

El había escogido a Rose como esa persona.

Después de algunas horas trabajando en aquella corrección decidió tomar un descanso.

Afuera llovía a cantaros y la atmosfera pesaba demasiado.

Bajo hacia la planta baja, tratando de llegar a la librería para conseguir un café. Pero antes, siquiera de lograr divisarla, la pelirroja a la que amaba con locura se poso frente a él.

Sus ojos eran diferentes, Scorpius inmediatamente lo noto. Le veía de una forma que jamás había percibido.

La melancolía llenaba las pupilas de Rose. La tristeza la embargaba, y aquellos ojos azul zafiro estaban rojos.

Algo había pasado y el empezaba a preocuparse.

Rosie – murmuro el rubio, abrazando a la pelirroja — ¿Qué a pasado? – inquirió apretándola hacia su cuerpo, algo debía de haber sucedido, ella jamás había tenido aquella apariencia tan demacrada y deprimida en el tiempo que la conocía.

Lo siento Scor – murmuro lentamente la pelirroja. Su susurro se perdió en el pecho del rubio.

Y Scorpius sintió el peso del mundo encima, la pesadez de la tormenta, todos sus problemas llegaron en ese momento. Su corazón se partió en dos y supo que su mundo se acabaría ahí.

Algo malo pasaría.

Y sabia que eso lo alejaría de Rose.

¿Por qué? – pregunto el rubio, tratando de saber antes porque su pelirroja lo sentía antes de hacer tantas conjeturas.

Ella se separo lentamente de él. Las lagrimas caían por sus mejillas, y el las dejo caer casi al instante. Estaba llorando, junto con ella.

Me iré del país – murmuro Rose.

Y Scorpius murió en ese momento.

No volveré a Inglaterra – murmuro Rose, con lagrimas en los ojos y destrozando el corazón del rubio — Lo lamento

La pelirroja camino hacia atrás, manteniendo el contacto con los ojos de Scorpius en todo momento, hasta que ella salió corriendo bajo la lluvia.

Todo se acabo en ese instante. En un segundo, sin piedad. Todo pasó tan rápido que el corazón y las lagrimas apenas eran procesadas.

Scorpius había visto la mentira en los ojos de Rose, pero aun así dolía. Dolía mucho, y el no podía soportarlo en ese momento, justo cuando todos sus problemas se acumulaban y le sofocaban.

No en ese momento.

Ella no debía mentirle ahora.

No lo soportaría.

Y no lo soporto.

Scorpius dejo caer más lágrimas y avanzo hacia la salida, la lluvia fría le empapo de inmediato, pero no importo, ya nada importaba. El trabajo, aquella corrección de libros que tanto adoraba quedo atrás, sus pensamientos eran un torbellino, y el empezaba a perderse en el.

Al estar rodeado de las paredes de su departamento volvió un poco a la realidad, no sabia como había llegado ahí, el dolor lo había cegado y solo avanzo con instinto a aquel lugar que le traería un poco de calidez, superficial, pero calidez al fin y al cabo.

Se metió en su cama, empapado, con el frio calándole hasta los huesos, temblores que amenazaban con jamás dejarlo, los dientes le castañeaban y los ojos como una laguna. Las lágrimas no se acababan.

Horas después y tal vez algunos días, el sueño empezaba a embargarlo, las mejillas empapadas se congelaban por el frío y aquella etapa que se presentaba en la depresión, aquel estado de recordar los buenos momentos empezaba a presentarse en él.

Los recuerdos empiezan a acumularse, y el túnel obscuro por el que transita pierde las salidas, su mente empezara a quebrarse y el dolor le matara, aquel dolor que empezó cuando dijiste la última palabra.

El sentimiento de ser estúpido, la sensación de que aquello lo había visto venir.

Rose había estado evasiva aquellas semanas, había empezado con negarse a las salidas, después a rechazar sus llamadas, disculpándose después por mensaje por no haber contestado. Y aquella ultima semana apenas y la había visto.

Se negaba a sus abrazos, como si estuviera asustada de que la tocara. A aquellos besos, como si ya no pudiera más. A evitarle la mirada con miedo, como sí él pudiera descubrir algo, aquello que ella guardaba con tanto recelo.

Tal vez debió prepararse para la separación, en cada momento, con cada acción y cada sueño esta se hacia más evidente.

Pero anteriormente se lo habían dicho, era estúpido. Tal vez sí, y mucho, pero la vana ilusión de que eso no sucediera lo convertía en un estúpido enamorado, uno muy enamorado.

¿Cómo ser capaz de olvidarle?

Ella no se iría del país, lo sabia desde el mismo momento en que le miro a aquellos ojos color lapislázuli. El podía leerla, era completamente un libro abierto para él.

Lo que dolía más era la mentira.

Pero Rose era ingenua, así que pensando en mitigar el dolor, había decidido mentir en lugar de pronunciar aquella cruel verdad.

Después de aquel día el tiempo transcurría a trompicones, al momento de abrir los ojos resultaba que era jueves y otra vez martes. Se había olvidado de vivir la vida, de intentar sobrevivir.

Los pensamientos positivos llegaron después de algunas semanas, la esperanza, pequeña, intentaba sobrevivir en aquellos ojos grises.

Tratare de avanzar, de olvidar aquellos sentimientos.

Lentamente se borraran los sentimientos guardados.

Lentamente desaparecerían aquellos sentimientos de amor.

Lentamente se olvidaran.

Avanzaría poco a poco.

Para al final, convertirse en un Andante.

Sacudió la cabeza para olvidar todo aquello, la separación había sido dolorosa, pero había quedado atrás.

Poso a Rose en la cama, la cubrió con las sabanas y acariciando su cabello se dirigió a su armario, sacando algunas mantas y almohadas.

Camino con una sonrisa, pues dejar aquellos sentimientos dolorosos era agradable, parecía volar.

Se acostó en el sillón y soñó con ella. Con su Rosie.

Este cap. es lo primero que imagine, a pesar de que no fue lo primero que escribí, esta totalmente inspirado en la canción "Andante" quien le da nombre al fic. Yeah~ Amo a los que comentan, y estoy empezando a preguntarme seriamente si dedicarle el Fic a samfj (gracias por comentar ^^)