Todo es de JKR. La trama es mía ~
…
Andante
Por RoseWeasley13
Cruda realidad
Se levanto contento y de buen humor. Era fin de semana y no tendría que trabajar, su trabajo lo deprimía por completo.
Algunas veces era entretenido leer las ideas de los escritores novatos, pero la mayoría de las veces nada tenia contexto y el prácticamente terminaba escribiendo la historia completa que a fin de cuentas no seria publicada porque el había hecho todo el trabajo y el escritor no se llevaba ningún merito.
Se vistió casualmente y bajo hasta la cocina, donde se escuchaba un montón de ruido.
Rosie estaba preparando algo.
Se detuvo en la entrada de la cocina, observando a la pelirroja ir y venir de un lado a otro de la pequeña habitación.
Su cabello estaba recogido en lo alto de su cabeza, y dejaba caer sus rizos por su espalda, su vestido amarillo era cubierto por un gran delantal rojo que en ese momento estaba completamente lleno de harina.
Habían pasado algunos días desde aquella vez en que se hubo quedado dormida en el parque, donde el había pasado por una etapa de depresión exprés.
La pelirroja se dio cuenta de su presencia segundos después.
Se detuvo a mitad del lugar y le sonrió, con sus hoyuelos marcándose en sus mejillas manchadas de harina y chocolate.
— ¿Qué estas haciendo tan temprano? – pregunto el rubio divertido
—Estoy preparando hot kakes, pero después decidí también hacer un pastel.
— ¿Quieres que te ayude? – inquirió internándose en la cocina
—No~ - se negó ella – se supone que era una sorpresa pero la arruinaste levantándote temprano – confeso mientras lo sacaba de la cocina
Scorpius se rio y decidió ir hacia la sala para ver un poco de TV hasta que Rose se decidiera presentarle su creación
Una hora después, Rose salió de la cocina manchada de harina completamente.
—Vamos siéntate – sonrió ella posando un plato con tres hot kakes en la mesa, justo frente a él.
El la miro feliz — ¿Tú no comes?
—Comí demasiados mientras los hacia
—Vale – acepto – pero me harás comer solo
Cuando termino el último bocado ella fue por el pastel. Cuando regreso se dio cuenta de que lo había decorado. El pastel era tan colorido que le hizo sonreír.
—Scorpius cierra los ojos – pidió ella feliz
El rubio así lo hizo, sintió a la joven detrás de el y oyó el sonido del pastel siendo puesto en la mesa —Ábrelos – susurraron a su oído.
Abrió los ojos, feliz. El pastel era hermoso y los colores adornaban toda la superficie, su sonrisa fue decayendo al leer lo que decían las letras.
El sonido chirriante de sus pensamientos le embargaron y el mundo dio mil vueltas.
"Scorpius, amor. Estoy muerta"
Volteo hacia atrás, Rose sonreía diferente. Jamás la había visto sonreír así.
Triste.
De repente una punzada en su cabeza hizo que gritara, los recuerdos de lo que había intentado negar asaltaron su cabeza como si fueran endorfinas.
Se levanto temprano aquella mañana para ir a visitar a Rose.
Subía las escaleras con una sonrisa, abrió contento la puerta de la habitación 502 y observo a las enfermeras en la habitación.
Las enfermeras quitaban las sabanas y las cambiaban por unas nuevas, pero ¿Dónde estaba Rosie? ¿Tal vez estaba recibiendo algún tratamiento experimental?
—Joven – lo llamo una de las enfermeras - ¿Venia a ver a la señorita?
Scorpius solo asintió, aquella mujer le miraba con lastima.
La mujer intento sonreír aun que no lo logro, y con una voz baja hablo: —La señorita murió esta madrugada. Han contactado a sus parientes y se han llevado el cuerpo, es una lastima, parece ser que ellos no sabían nada, ella se fue a estudiar y se comunicaba con su familia atreves de cartas. Ni siquiera sabían que ella tenía cáncer, al parecer no quería lastimarlos.
Scorpius había quedado en shock desde las primeras palabras.
Ella había muerto.
Había roto su promesa.
Las lágrimas intentaron salir. Pero no podía llorar, un hombre solo llora una vez en su vida. Aquellas lágrimas que luchaban por salir y recorrer sus mejillas las dejaría para cuando ya no pudiera aguantar más el dolor. Cuando no pudiera luchar contra el sufrimiento.
Salió de aquella blanca habitación, donde los ojos azul zafiro habían brillado por última vez.
Justo frente a él.
Caminaba a trompicones, las palabras de aquella enfermera dándole la noticia no le dejaban pensar bien, consumían su coherencia como si de leña se tratase.
Había conocido con Rose lo que era la felicidad, había sentido con ella por primera vez lo que todos llamaban amor.
La pelirroja estaba segura de que aquel hilo rojo unía sus destinos y que jamás se rompería sin importar que.
Rosie estaba equivocada.
Pero no la culpaba, ella quería creer, así como el intentaba hacerlo justo en ese momento.
Parpadeo. Las cosas que su cerebro había bloqueado, los recuerdos que intentaba enterrar, las verdades que no querías ser oídas.
Todo había sido devuelto, haciendo mentira todas sus ilusiones que su mente creaba desde que Rose, aquella pelirroja que le enamoraba día a día, había dejado el mundo.
Camisa negra, traje negro, corbata negra, y gafas del mismo color.
Sin contar a su destrozado corazón que en ese lugar era lo más obscuro y triste.
Avanzo hacia la multitud de gente que estaba reunida ahí, para despedir a alguien que en realidad no querían despedir.
Se acerco a la tumba; Frente a esta, un montón de pelirrojos lloraban, era más que obvio quienes eran. Una mujer castaña era la más cercana a la lapida, a su lado, un hombre alto y pelirrojo derramaba lagrimas en silencio.
Scorpius supuso que eran los padres de su pelirroja, que seguían tan choqueados por la muerte de su primogénita como él. Todo era tan repentino.
Cuando la lapida fue bajada y la tierra se había echado para cubrir por la eternidad, el dirigió sus pasos lentamente hacia allí, casi con precaución, intentando negar hasta el final la muerte de su querida Rose.
El mármol contenía una frase "Quien sonreía por el mundo. Rose Weasley. 17 de Febrero de 1962 al 15 de Junio de 1982"
Una mano sobre su hombro lo sobresalto exageradamente. Respiro algunas veces para calmar las ansias de llorar y descargar su dolor ahí mismo. Cuando pudo calmarse al menos un poco volteo hacia la persona que mantenía su mano sobre su saco.
Detrás de el los que suponía eran los padres de Rose le miraban fijamente.
— ¿Eres Scorpius, cierto? – pregunto la mujer. Scorpius se dio cuenta con dolor que podría ser Rose si no tuviera aquel cabello castaño y piel clara acaramelada.
Scorpius asintió lentamente, el nudo en la garganta aun le impedía hablar.
—Rose nos hablo de ti en sus cartas – susurro la mujer con la voz dañada por el llanto.
—Decía que eras un buen chico y que la hacías feliz – continuo el hombre al notar que su esposa no podría continuar por la tristeza que la embargaba.
Scorpius se dio cuenta al posar la mirada atentamente en aquel alto hombre que Rose había heredado el cabello, ojos, piel y pecas de su padre.
—Rosie jamás nos dijo que tenia cáncer – murmuro la mujer después de unos segundos en silencio, intentando contener el llanto que evidentemente quería poseerla —Ella solo nos decía que quería vivir en la gran ciudad.
Los espasmos la controlaron por un momento, pera nadie dijo nada, ella era lo que Scorpius y el padre de Rose no podían dejar salir.
—Jamás lo menciono, ni siquiera mostraba signos. Los doctores dijeron que ella lo descubrió aquí…
La mujer tomo fuertemente la mano de su esposo. Él no hablaba, parecía aun más perdido que la mujer.
—Pero a pesar de estar enferma ella siempre nos escribía, parecía tan feliz…
—Era feliz – interrumpió Scorpius, queriendo que ellos supieran eso.
—Hubo un tiempo en que parecía deprimida…
El tono de la mujer fue apagándose, y sus ojos viajaron a otro plano temporal, Scorpius espero pacientemente, después de todo el también se estaba perdiendo en sus recuerdos.
—Pero después empezó a hablar de un muchacho rubio – continuo repentinamente la mujer —Después de eso pensamos que solo estaba un poco cansada por lo estudios.
El silencio los rodeo, y la mujer, lentamente murmuro: —Ella nos dejo una carta, creo que te explicara varias cosas, te vez tan confundido como nosotros.
El hombre le extendió una hoja que claramente había sido arrugada varias veces.
Scorpius extendió la mano y la acepto, leería los últimos pensamientos de su tierna pelirroja.
Extendió la hoja completamente, la letra redonda y un poco ladeada cubría todo el papel.
"Queridos papá & mamá:
Se que jamás les dije que estaba enferma. Aquel día que les comente que quería viajar a la gran ciudad no lo sabia, lo descubrí semanas después, cuando en una de mis clases sufrí un desmayo.
Los hombres en el hospital sabían que era, pero empezaron con la desalentadora frase de "No hay cura…", semanas después escribí aquella carta en la que les decía que no podría ir a pasar el cumpleaños de la abuela en Ottery, empezaba a sentirme mal y no quería que ustedes supieran de mi enfermedad.
Mis pensamientos en aquel momento eran que debía morir sin preocupar a nadie en mi camino.
Realmente lo intente, con todas mis fuerzas, el no relacionarme con nadie aquí.
Pero un día apareció él, con cabellos rubios que llamaron inmediatamente mi atención, aquellos ojos color mercurio que bien podrían ser un metal precioso y aquel porte serio que escondía la amabilidad.
Chocamos en la biblioteca en la que trabajaba para ganar dinero extra para los tratamientos que el doctor administraba en mi con el fin de conseguir al menos unos días más.
Como siempre, no deje de hablar después del choque. Seguí hablándole algunas semanas más hasta que me pidió una cita, acepte sin saber porque, se suponía que debía intentar no hacer vínculos con nadie.
Al principio lo olvide, por primera vez en la vida era realmente feliz con una persona a la que amaba, no como mi familia, si no como algo más intimo. Pero cuando el doctor confirmo que me quedaba poco le mentí, mi mentira era que me iría de viaje a América, y que jamás regresaría.
Hoy por alguna razón me encontró, no se como lo hizo, ni como se entero de que estaba en este hospital. Pero estoy feliz.
Mis ojos no dejan de sonreír, y a pensar de que mis labios duelen no dejan de formar una sonrisa.
Mamá. Papá. Les digo esto para que entiendan que muero feliz.
Que la culpa no es de ustedes ni de Scorpius.
Que al final el destino no es tan cruel y me ha permitido vivir con alegría infinita mis últimos segundos.
Espero que sepan que siempre los quise, y que siempre los querré.
Tal vez no pueda cumplir la promesa que acabo de hacer con Scorpius, pero a pesar de ese pequeño remordimiento, estoy contenta, y moriré feliz.
Los quiere.
Rose.
Su eterna niña"
Y ahí estaba el, después de mucho divagar y de vagar por el mundo, intentando evitar la realidad. Intentando negar que ella estaba muerta.
No podía negarlo más, no frente a la tumba que tenia gravada a cincel su nombre, el nombre de aquella joven a la que amo, ama, y amaría.
Mientras escribía el capitulo me fui deprimiendo (LOL), pensé en el hecho de cambiar el final, a pesar de que el sexto y séptimo capitulo fue lo primero que escribí, pero decidí dejar los otros dos capis como están. Pero no se preocupen, a pesar de que esto parece deprimente, el final es bueno. Jamás he escrito finales tristes ^^.
