Todo es de JKR. Yo solo divago ~

Andante

Por RoseWeasley13

Recuerdos que matan.

Subió a su auto con lágrimas en los ojos, dejando lentamente atrás aquellos recuerdos que no quería tener. Aquellos recuerdos de los que escapaba continuamente, día y noche. Se alejo de la felicidad que alguna vez logro tener, y de los momentos alegres que aquella persona había logrado que tuviera.

Se alejo de aquella tumba que solo le recordaba que no podía tenerla más, que le recordaba segundo a segundo que el amor que había conocido una vez permanecía bajo tierra, muy lejos de él. Que él no podía hacer nada más que lamentarse todos los días de su vida.

Scorpius – susurro traviesa, manteniendo el tono infantil que siempre usaba —Hay que comer helado – con aquellos ojos azules que le impedían decir no.

Sollozo una vez.

¿Por qué no viajamos a algún lado? – Pregunto ella, manteniendo los pies en el aire, jugueteando un poco con los rayos del sol —Tal vez un lago –

Cerro los ojos un segundo, y al abrirlos suspiro. El mundo solo quería atormentarlo.

¿Sabias que hay monstros bajo la cama y en el armario? – inquirió con una sonrisilla traviesa, el rubio sonrió, aquel pensamiento era tan raro en una joven de veinte años.

Se detuvo en el semáforo, y mientras esperaba a que cambiara dejo caer su cabeza en el volante, sollozando cada vez más, respirando agitadamente para tratar de calmarse

Te amo – murmuro, con aquel típico tonito, mientras jugueteaba con su cabello. El sonrió. Era tan linda.

Trato de detener el llanto que se hacia cada vez más fuerte. No había llorado ni cuando recibió la noticia, ni en el funeral, ni siquiera los días siguientes. Hasta ahora.

En ese momento era imposible contenerse, pero debía calmarse. Debía contar hasta diez.

Uno

¿Quién es este humilde caballero? – pregunto con una sonrisa, y carcajeándose la primera vez que se encontraron. Después de haber chocado uno contra el otro.

Dos

¿Te gustan las estrellas? – inquirió, mientras estiraba el brazo y cerraba el puño. Era su primera cita y habían mirado el cielo acostados en un pastizal.

Tres

¿Sabias que si una mujer y un hombre están destinado todas las cosas los unirán? – los ojos de ella brillaban, y mientras jugueteaba con los largos dedos del rubio continuo —Algo así como un hilo que nunca se rompe y en algún momento los acerca.

Eso no estaba funcionando.

Acelero porque las bocinas empezaban a aumentar dado que tapaba el paso.

Cuatro

Tu carácter no es lindo – pronuncio ella, mientras tocaba su nariz con uno de aquellos finos dedos —Tienes que ser más amable con la gente – seguía diciendo. Lo había mencionado después de una rabieta, donde había insultado a medio mundo.

Excepto a ella. A ella jamás la lastimaría.

Acelero un poco más, y tragando saliva limpio su cara, no servía de mucho, las lágrimas traviesas seguían apareciendo.

Cinco

He cortado flores – murmuro mientras le extendía unas margaritas – He oído que peleaste con tu mamá así que debes llevarle esto, porque tu eres una margarita y ella es el sol. Te mueves gracias al amor de ella.

Jamás había logrado decirle gracias. Su madre estaba tan agradecida.

Respiro. Inhalando y exhalando su desesperación.

Seis.

Pico su mejilla con su dedo índice —Buing – jugaba —Te quiero Buin~g – tarareaba

Suspiro. Ella era tan linda. Por eso la extrañaba tanto. Le daba el amor que nadie más podría proporcionarle. Llenaba aquellos días fríos con su calidez.

Siete

Creo que tu y yo estamos destinados – sonrió, formando sus hoyuelos. Mientras sus ojos brillaban.

Eso quería creer él. Es solo que… si estaban destinados, ella jamás se hubiera ido.

Ocho

Me iré del país – murmuro triste –No volveré a Inglaterra. Lo lamento

Estaba tan estupefacto aquella vez, que solo la vio correr, su espalda que se alejaba bajo la lluvia.

Ella solo intentaba alejarse para que él jamás supiera que estaba muriendo.

El cáncer la estaba matando. Y ella no podía aguantarlo más. Así que prefirió huir de él.

Nueve

Hay cinco dedos en mi mano –murmuraba ella, mientras se inventaba su propia canción con una sonrisa —El pulgar te cuida. El índice te regaña porque te quiere. El de en medio te hace la comida. El anular te ama. Y el meñique te promete que todo es cierto.

No rima – había respondido el con una sonrisa.

No importa – contesto con un puchero – Te dice lo que mi corazón siente.

¿Qué es lo que sientes? – el rubio sabia la respuesta, solo quería escucharla una vez más.

Te dicen que te amo – y movió los dedos como si estuviera haciendo magia.

Seco las lágrimas una vez más, y cerro los ojos por un segundo.

Tardo demasiado en abrirlos. Lo último que sintió fue el sonido de un fuerte golpe, y el chasquido que producían sus huesos al romperse.

Un segundo, solo segundos.

A pesar de que vivía muerto, ahora moriría vivo después de recordarla a ella.

Diez.

Prométeme que mañana me recibirás – pidió Scorpius. Él sabia que lo que había querido decir es "Prométeme que sobrevivirás"

Lo prometo

Entrelazaron sus meñiques y chocaron sus pulgares.

Algún día estarían juntos. Aquí, allá. En la tierra o en el cielo. En este mundo o en otro.

Y todo se volvió negro.

Esta cortito, pero es algo que no voy a cambiar, escribí esto primero y fue lo que inicio esta historia. Espero que les haya gustado (^ _ ^)/~~