DISCLAIMER:LOS PERSONAJES NO ME PERTENECEN

AVISO:en ocasiones al subir el archivo me cortan palabras, disculpas de antemano y si sucede intentaré arreglarlo.

(Esta viñeta esta dividida en 2 partes,espero que os guste)

Cuando Castiel preguntó a Dean,días antes, que quería de regalo de cumpleaños el había respondido

"Despertarme cada día a tu lado es un regalo y no necesito más"

Pero Castiel quería que fuera algo especial, por eso le había organizado una fiesta y preparado un regalo que nunca esperaría. Sam le ayudó con todos los preparativos, juntos compraron la comida que más le gustaba a Dean junto a una montaña de dulces y una gran tarta llena de velas. Fue Alexandra quien sugirió llenar el salón de globos de todos los colores y Mary, la hija mayor de Sam,propuso colgar en grande y de forma vistosa unas letras en las que se pudiera leer " Feliz Cumpleaños Dean" y por su parte Ben escogió las canciones preferidas del mayor de los Winchester.

Era viernes, por lo que cerraría pronto el taller de coches que había comprado y que dirigía por lo que Cas se apresuró a vestir a Rickon y a ayudar a Alexandra a ponerse el vestido de color malva que había elegido para la ocasión.

Unos quince minutos antes de la llegada del protagonista, Sam, junto a su mujer Leah y sus dos hijos, y Christian el joven de enfrente que era un apasionado de los coches y enseguida había entablado amistad con Dean se encontraban abajo, esperándolo.

Castiel sintió la presencia de Dean mucho antes que el resto, por lo que se adelantó y fue a abrirle la puerta.

-Hola Dean-le dio un rápido beso-vamos al salón

-Ehhh si claro-parecía serio y el ángel lo notó

-¿Qué te pasa?

-Nada

-Dean…

-Maldita sea Cas…es me ha llamado-dijo un poco avergonzado

-Es tu hermano Dean, seguro que no tarda en hacerlo…

Y justo en ese momento doblaron la esquina que conducía al salón y se escuchó

-¡SORPRESA!

-¿Pero qué…?-miró a Cas-¿Tu has…?

No le dio tiempo a preguntar, Sam fue el primero en acercarse para darle un abrazo mientras le seguían todos los demás.

-Pensé que te habías olvidado-le confesó un rato después.

-Tu siempre tan malpensado-le reprochó con una sonrisa.

-¡Papá!-gritó Alexandra tirandose a sus brazos-es hora de los regalos.

-¿Regalos? ¿ En serio?

Fue la primera en dárselo, lo había hecho ella misma, una bonita bufanda bordada donde ponía su nombre y apellido y le sucedieron muchos más…una colección de DVDs del oeste de parte de Ben, una cazadora de cuero de Sam, unas gafas de sol de Christian, una corbata con conejitos de Mary y hasta los dos más pequeños, Rickon y Sammy habían querido colaborar haciendo un paisaje a base de macarrones y pintura.

Después fue el turno de la tarta, una muy grande, de chocolate con velas que nunca se apagaban, aunque Dean no paró hasta que la última dejó de estar encendida.

Era ya tarde cuando dieron la fiesta por terminada. Dean estaba emocionado. Pero aún quedaba algo más.

-Tenemos que ir a un sitio Dean-le dijo Castiel

-¿ A estas horas?-preguntó sorprendido

-Si. Será mejor que venga Sam también.

-¿Sam? ¿Para qué?

-Hazme caso. Si no quiere que Leah y los niños vuelvan solos a casa que pasen hoy aquí la noche-terció el ángel.

Minutos después los 3 se encontraban en la cocina, ambos hermanos intrigados con tanto misterio.

-¿Oye, pasa algo?-preguntó Sam preocupado

-Solo vamos a un sitio

-De acuerdo pues vamos a por el co…

-Nada de coches-y sin más les teletransportó.

Aparecieron en una carretera, en frente de una bonita casa con las paredes pintadas de azúl y un gran jardín lleno de flores.

-¿Dónde estamos?-inquirió Dean

-En el Cielo

-¿El Cielo?-exclamaron los dos hermanos

hay algo que teneís que saber…

-Cas, me parece que tenemos mucho que saber-le interrumpió Dean

-Dejame terminar-le fulminó con la mirada-teneís que saber que aun ahora sea "el mandamás del cielo" como tu me llamas Dean-volvió a mirarle-he tenido que hacer muchas gestiones y hablar con mucha gente para conseguir esto. Solo tenemos un tiempo determinado y solo por esta vez. ¿Entendido?

-Pues si pero…-intentó decir Sam

No esperó a que el menos de los Winchester terminara, echó a andar en dirección a la puerta y no tuvieron más remedio que ó a la puerta y no tardaron ni un minuto en abrir.

Cuando vieron a la pareja que les sonreía al otro lado, los hermanos Winchester simplemente se quedaron paralizados, perplejos, sin saber cómo reaccionar.

-¿ Es qué no me vais a dar un abrazo?-preguntó el hombre con una sonrisa

-Llevamos mucho tiempo esperando esto…-agregó la mujer entre lágrimas

-Mamá…-murmuró Dean

-Papá…-dijo Sam

Los dos hermanos miraron al ángel, que no había dicho nada hasta ese mismo momento.

-Feliz cumpleaños, Dean.