Aviso: Como las veces anteriores…en ocasiones al subir el archivo se me cortan las palabras. Si sucede intentaré arreglarlo lo más rápido posible. Disfrutad!

-Cas ¿Estoy soñando?-preguntó Dean mirando al ángel

-No Dean, es real-contestó con voz tranquila

Y fue entonces cuando el mayor de los Winchester reaccionó y se abalanzó a los brazos de su madre, por su parte Sam abrazó a Jonh y luego a Mary, que le agarró la cara con delicadeza y le miró a los ojos.

-Mi pequeño Sammy, cuanto has crecido-a Mary volvieron a escapársele las lágrimas-tu hermano ha cuidado muy bien de ti-y entonces agarró la mano de Dean que había ido a abrazar a su padre y dirigió la mirada a Castiel-Tu eres el marido de mi hijo y el ángel que ha hecho posible esto.

-Nos alegramos mucho de conocerte al fin Castiel-intervino Jonh-Sabemos que no ha sido nada fácil traer a los chicos aquí.

-No hay de que señor-contestó con formalidad

-Nada de señor ¡faltaría más! El jefe del cielo llamandome a mi señor, llamame Jonh.

-De acuerdo,John.

-Entemos dentro-indicó Mary.

Los 5 entraron en la casa, era muy acogedora y se notaba que había sido Mary Winchester quien había elegido la decoración dando un toque especial al ámbiente, todo estaba ordenado y limpio y en la mesa, preparado con todo el cariño del mundo se encontraba la sopa de tomate que Dean tanto recordaba y los sándwiches sin corteza que tanto le gustaban, además de fruta y ensalada para Sam.

Tanto Dean como Sam habían cenado ya, pero no les importó, volvieron a comer de nuevo, saboreando cada trocito hasta que no quedó nada.

-Estaba todo riquísimo mamá-dijo Dean

-Esperaba que aún te gustara mi comida-replicó con una sonrisa-ahora, contadnos todo sobre saberlo todo.

-La verdad hijo-intervino John-jamás pensé que acabarías casado con un hombre, todas las semanas tenias una novia nueva-Dean se removió algo inquieto en el asiento y miró de reojo a Castiel que mantenía una expresión de impasibilidad ante el comentario.

-Bueno papá…mi relación con Cas fue desde el principio especial. Él me sacó del infierno-miró de nuevo al ángel que ahora sonreía levemente- se rebeló por mi y luego, juntos, con Sam y Bobby paramos el Apocalipsis…por no hablar del año que pasamos en el purgatorio.

-Incluso hubo una temporada en la que Dean pensó que Cas estaba muerto-intervino Sam-y se volvió colérico, indiferente y estuvo a punto de convertirse en un borracho. Y todo eso a pesar de que ellos no se habían despedido en las mejores condiciones.

-¡Sam!-le regaño Dean

-¿Y cuándo decidisteis estar juntos?

-La verdad mamá…les costó mucho verlo y aceptarlo , fue un alivio cuando al fin anunciaron que estaban a sentirme como un sujeta-velas en su presencia.

-Sam-esta vez fue Castiel quien habló-no me parecen apropiados tus comentarios-le reprochó

-No te preocupes Castiel, estamos en familia-dijo Mary para tranquilizarle-Estoy muy orgullosa de vosotros, sabíamos que erais unos grandes cazadores y que habíais parado el Apocalipsis.

-Pensé que no querías esa vida para nosotros-comentó Dean

-Y así es. Pero habéis hecho grandes cosas y salvado a mucha gente. ¿Cómo no iba a estar orgullosa?

-Aunque Dean-intervino John-fue una estupidez por tu parte vender tu alma a ese demonio

-La misma que cometiste tu vendiendo la tuya-replicó

-¿Ahora me contestas jovencito? Pensé que era Sam al que le gustaba llevarme la contraria

-Oh vamos papá ¿ Es qué hoy también vas a regañarnos?-protestó el menor de los hermanos

-No. En realidad quiero saber de mis nietos porque tengo nietos ¿verdad?

-Estáis muy bien informados para estar aquí arriba-señaló Dean

-Los ángeles dejan que vuestros padres echen un vistazo a vuestra vida de vez en cuando-contó Castiel-Algunos…se opusieron, pero al final les convencí.

-Otra cosa que te debemos-dijo Mary sonriendo con dulzura-Aún así, queremos saber como son vuestros hijos.

-Cas y yo tenemos tres. Ben, cuando murió su madre, Lisa, vino a vivir con nosotros y trajo a Alexandra con él.

-Alexandra es hija natural de Dean-explicó Cas-se parecen mucho, tan rubia y cabezota como él. Siempre la gusta ir arreglada, es bastante presumida. Y muy observadora. En ocasiones es tan respondona y perspicaz que cuando discute con Dean le deja sin palabras-el ángel sonrió, no era fácil dejar a Dean sin palabras- tiene un genio de mil demonios y es tan mandona que solo podría estar a la altura de su padre también sabe muy bien como ser encantadora.

Todos se echaron a reír, excepto Dean, que resopló y siguió con la explicación

-Lisa no me dijo que estaba embarazada. Me lo ocultó.Me hubiera gustado conocer a mi hija antes-dijo con fastidio, sin embargo prosiguió-por último está Rickon, es el más pequeño de todos. Cas le trajo cuando era un bebé de apenas unas semanas porque sus padres habían fallecido. Era un bebé que lloraba mucho…hasta que a Castiel se le ocurrió cantarle en enoquiano, desde ese momento era llorar Rickon y cantar Cas y se callaba al instante. Ahora habla inglés…y enoquiano y aunque es un niño muy listo, de grandes ojos azules, temo que se convierta en un bicho raro gracias a él-esto último lo dijo para provocar al ángel

-Nuestro hijo no es ningún bicho raro Dean-el instinto protector salió a relucir-es un niño alegre y despierto que tendrá muchos amigos en el colegio.

-¿ Y tu Sam?-preguntó Mary divertida

-Yo…bueno, mi mujer se llama Leah, es veterinaria y maravillosa. Ni siquiera se asustó cuando se enteró de…bueno, que habiamos sido Dean y yo y lo que era Cas.

-Cuidado hermano o tendré que ir a por un babero-se burló Dean

-Tenemos un niño y una niña. Mary y Sam Winchester.

-Asi que tenemos a otro Sammy en la familia-intervino John

-Fue Dean quien insistió en que se llamara asi y aún no comprendo por qué le hice caso-explicó Sam-Mary es una niña dulce, la gustan los animales como a su madre y hacer galletas como a su abuela. Aunque cuando se enfada…es mejor dejarla. Respecto a Sammy, es un poco timido y callado,de trato fácil, no suele tener rabietas y es muy curioso.

Mary volvía a estar emocionada y no trató de ocultarlo.

-Mamá no llores-pidió Dean

-Tranquilo hijo, es que ahora tenéis la vida que yo siempre desee para vosotros y eso me hace muy feliz.

-¿ Y vosotros? ¿ Sois vosotros aquí felices?-preguntó Sam

-Mucho hijo-dijo John agarrando a su mujer

-Al fin y al cabo es nuestro cielo-agregó Mary

-¿ Y los demás…? Bobby, Elle, Joe…¿Están aquí también?-inquirió Dean

-Si, no os preocupéis por ellos, están muy bien.

-Yo mismo os dije que lo estaban-intervino Castiel

-Tenía que preguntar, tu no das demasiados detalles

-Eso es porque ya sabéis demasiado

-Cas…-Dean iba a empezar a discutir pero Mary les interrumpió con voz cantarina

-John ¿ Te acuerdas de cuándo estaba embarazada de Dean y compré aquél ángel de porcelana y te dije que a nuestro hijo le estaban cuidando los ángeles?

-Claro que me acuerdo

-Resulta que tenía razón. Gracias por cuidar de Dean, Cas. Y también de Sam. Sé lo mucho que les quieres.

-Dean…y Sam, me enseñaron lo que era sentir y también me mostraron la libertad. Lo mínimo que podía hacer por ellos es velar por su seguridad.

Hablaron durante un rato más, intentando ponerse al día de tantos años de ausencia, sin embargo el tiempo se agotó y Castiel les informó de que debían marcharse ya.

-¿No podemos esperar un poco más?-preguntó Dean

-No, me temo que no. Son las normas.

-Pensé que ahora erais libres-añadió Sam

-Sam, las cosas han cambiado mucho, ya no es como antes…pero aún asi hay que seguir ciertas pautas y cuidar de no alterar el orden natural. Debemos irnos.

Ambos conocían demasiado bien al ángel para saber que en esta ocasión se mostraria inflexible.

Se abrazaron muy fuerte a sus padres, Mary les llenó la cara de besos y lágrimas, diciendoles cuanto les quería.

-Te queremos mamá, te queremos mucho-la dijo Dean aún sin soltarla

-Papá…sé que hemos tenido nuestras diferencias-empezó Sam-pero quiero que sepas que te quiero y que siempre lo he hecho.

En ese momento hasta John se echó a llorar y abrazó a su hijo menor tan fuerte que le dolieron las costillas.

Por último Mary abrazó a Castiel, él ángel al principio no supo qué hacer, pero luego la correspondió.

-Muchas gracias, muchas gracias por todo

Y llegó el momento que no podían retrasar más, volvieron a la Tierra, a su hogar. A la casa que comparían desde hacía algunos años Dean y Castiel.

Los hermanos Winchester fueron directos a la cocina, el ángel no les siguió, sabía que necesitaban algo de intimidad y no quería molestar. Subió a las habitaciones a ver como estaban los niños.

Alexandra y Mary dormían cada una en una cama, pero separadas por escasos centimetros. Rickon y Sammy por el contrario dormían juntos, abrazados el uno al otro, por su parte Ben estaba en su habitación, se había quedado dormido viendo la tele, por lo que Cas la apagó.

Y al rato, cuando entró en su propia habitación, Dean ya estaba allí y le pasaba algo.

-Dean, estás llorando

-No, Cas, yo no…

-Dean ¿ Es qué aún no entiedes que no puedes mentirme?

Y entonces fue cuando Dean empezó a llorar sin poder contener las lágrimas, sin poder hacer nada para evitarlo. Castiel se acercó a él, preocupado.

-¿He hecho algo malo?-preguntó confuso

-¿Hacer algo malo Cas?-dijo entre sollozos-No, lo que me has hecho es feliz.

Se tiró a él y se pegó al cuerpo del ángel, aferrándose a él con toda la fuerza de la que era capaz.

-Muchas gracias Cas, ha sido el mejor cumpleaños de mi vida.