Sam llegó por la mañana. Castiel aún permanecía sentado en la silla, junto a la cama de Dean sin dejar de sostener su mano. Cuando Sam entró el ángel ni siquiera abrió los ojos.
-No ha habido cambios-le dijo antes de que llegara hasta él-Dean no ha despertado.
Abrió los parpados lentamente y miró al recién llegado, se notaba que Sam tampoco había pegado ojo.
-Los niños están en el colegio y han preguntado varias veces por ti y por Dean. Le hemos contado a Ben la verdad y a los demás les hemos dicho que Dean está malo y tu estás cuidando de él pero…
-¿Pero?
-Ya sabes como es Alex, concienzuda y observadora, sospecha que algo más pasa. Y Rickon…empezó a llorar por la noche como nunca le había oído hacer Cas. Leah intentó calmarle pero…
-Empezó a hablar en enoquiano-terminó Castiel-Lo sé Sam, le oí. Me llamaba, yo le enseñé a hacerlo-suspiró-Lo siento mucho, no quería dejar solo a Dean-se disculpó
-Está bien, no te preocupes-hizo una pausa-¿Han cogido al tío que atropelló a mi hermano?
Castiel asintió con la cabeza.
-Está detenido. Al parecer el muy canalla iba borracho y ni siquiera le vio-su expresión se había vuelto iracunda.
-¿Y los médicos no te han dicho nada más?
-No, solo que hay que seguir esperando
-De acuerdo-Sam miró a su hermano y se le encogió el corazón-Vete a casa Cas. Pareces agotado, dúchate, cámbiate de ropa y come con los niños, así se quedaran más tranquilos.
-No me voy a mover de aquí-dijo de forma tajante
-Si hay novedades te llamaré Cas, rezaré como en los viejos tiempos para que vengas.
El ángel negó con tozudez.
-No me voy a ningún sitio Sam, me quedo con Dean-afirmó de nuevo
El menor de los Winchester sabía que tenía la batalla perdida, por lo que no insistió más y se sentó en la única silla libre que quedaba.
Permanecieron en silencio, no tenían nada que decir y tampoco tenían ganas. Se negaban pensar que pudiera ocurrir lo peor, no ahora que todo les iba tan bien. Sam miró a Castiel, en ningún momento había soltado la mano de Dean. El menor de los Winchester comprendió algo que en el fondo siempre había sabido, Castiel no había soltado la mano de Dean desde el día en que le sacó del infierno. Recordó a su hermano cuando pensó que Cas había muerto, abatido, bebiendo a cada rato. Y también la primera vez que el ángel había confesado "Que él y Dean compartían un vinculo más profundo" . Sam sonrió sin ganas, aquello lo habían dejado muy claro el día que decidieron casarse.
-¿Por qué sonríes?-preguntó Cas entre molesto y curioso
-Yo…se me vino a la mente cuando anunciasteis que ibais a casaros. Jamás imaginé a mi hermano casado y aquel día ambos resplandecíais.
-Lo contrario que ahora mismo-contestó cansado el ángel-Si él se muere yo…
-No, no lo digas Cas. Tenemos que tener fe. Despertará.
Castiel no dijo nada, se limitó a agachar la cabeza, abatido.
Una enfermera entró en la habitación y comprobó que todo estaba dentro de lo normal, aunque sabía que no le diría mucho Sam fue tras ella con la intención de preguntarla.
-¿Cómo está mi hermano?-inquirió
-Sigue igual Señor Winchester, sin novedades.
-¿ Y eso no es bueno? Quiero decir…ya lleva más de un día aquí y su estado no ha empeorado.
-El problema es que tampoco ha mejorado-suspiró-podría estar así mucho tiempo.
-¿De verdad qué no se puede hacer nada? ¿Cualquier cosa?
-Solo esperar. Y dicen que hablarles también les estimula, algo que su marido me consta que ha hecho-la enfermera hizo una pausa y miró a Castiel que en ese momento susurraba algo al oído de Dean-¿Se quieren mucho verdad? Él lleva aquí desde ayer sin moverse.
-Veo que no le ha pasado inadvertido-dijo Sam agachando la cabeza.
-Ni a mi ni a nadie Señor Winchester, a veces parece que su cuñado ni siquiera respira, como si fuera una estatua.
-Créame si la digo que ellos han atravesado lo equivalente a mil infiernos para estar juntos y tener lo que tienen ahora, es muy duro para él ver a mi hermano así. Siempre lo ha sido en realidad. Se han sacrificado él uno por él otro tantas veces que ya ni lo recuerdo.
-¿Y para usted no es duro?-la enfermera se arrepintió de la pregunta-lo siento, disculpe mi descaro, No es asunto mío.
-No se preocupe-dijo Sam- si que lo es. Mucho. Dean ha cuidado de mi desde que tenía 6 meses, aún lo hace. Hemos vivido prácticamente toda la vida juntos y ahora no podemos pasar más de dos días sin vernos-sonrió con tristeza-Para nosotros la familia es lo primero.
La enfermera le miró, parecía asombrada y en sus ojos se podía ver la admiración.
-Ustedes tres…es poco común esa devoció he visto como pacientes se consumían y morían solos. Ustedes no pierdan la fe. Ahora tengo que marcharme.
Sam se despidió con una tenue sonrisa y volvió a la habitación.
-¿Qué le susurrabas al oido?-preguntó con curiosidad
-Tuya es la luz que brota de la oscuridad, y tuyo es el bien que surge del hábil corazón de la lucha. /Tuya es la casa que se abre al mundo, y tuyo es el amor que llama al campo de batalla. /Tuyo es el don que aún es ganancia cuando todo es pérdida, y tuya es la vida que fluye por las cavernas de la muerte ./Tuyo es el cielo que reside en el polvo común, y tú estás allí para mí; tú estás allí para todos" - recitó el ángel- es un poema de Tagore, la primera vez que le leí por casualidad recordé a Dean.
-No sabía que los ángeles leíais poemas-replicó Sam
-Y no lo hacen. Aunque Sam, recuerda que yo pase más de un milenio observando todo lo que sucedía aquí.
El menor de los Winchester asintió, después se levantó y fue a por un sándwich y algo de beber. No tenía muchas ganas pero debía hacerlo.
Al rato le sonó el movil. Era Leah, Sam habló un rato con ella y después pasó el teléfono a Castiel.
-Tus hijos quieren hablar contigo.
Castiel cogió el teléfono y la primera voz que escuchó fue la de Alexandra.
-¿Papá por qué no venís ya? ¿ Sigue papá Dean malo?
-Si Alex, todavía tendrá que estar aquí un poco más.
-¿Puedo hablar con él?
-No…ahora está durmiendo.
-¿Le darás besos de mi parte?
-Se los daré
-También muchos para ti papi.
Rickon también quiso hablar y no dejó que nadie se lo impidiese.
-Ayer te llamé-le reprochó-quiero que volvaís.
-Pensé que te gustaba dormir con Sammy-replicó Castiel
-Si…pero quiero veros.
-Escúchame Rickon, portate bien ¿De acuerdo? Pronto volveremos a casa.
Rickon que era aún un niño muy pequeño pareció tranquilizarse con aquello…pero Ben fue otra historia.
-Quiero verle Cas, no puedes impedirmelo.
-Ben, no vengas. No permitiré que entres.
-Tengo derecho a…
-Tus hermanos te necesitan allí. Cuida de ellos y ayuda a Leah sin protestar.
-Pero…
-No hay ningún "pero" . Ahora tengo que colgar. Hasta mañana Ben.
Devolvió el teléfono a su propietario, Sam no dijo nada pero sabía que si Dean moría, Castiel no quería que Ben tuviera esa última imagen de él, postrado en una cama lleno de golpes.
-Márchate Sam-fue a replicar pero el ángel le interrumpió-ni siquiera lo intentes. Voy a quedarme.
Se fue de mala gana y prometió volver temprano por la mañana.
Castiel se quedó una vez más solo. Y volvió a repetir el ritual del día anterior. Le dio los besos que le mandaba Alex, le contó la discusión con Ben y la rabieta de Rickon. Le dijo que todos le echaban de menos y que Sam también lo estaba pasando muy mal. Rememoró sus últimas vacaciones en Europa y le habló sobre su programa preferido.
Hablaba sin parar de todo lo que se le pasaba por la cabeza.
Y entonces notó que algo ocurría. Algo estaba cambiando.
-No Dean ¡No!-gritó-Ahora no ¿Me oyes? ¡Ahora no! Hemos luchado demasiado para conseguir todo lo que tenemos. No puedes abandonar ahora y marcharte. ¡No puedes! ¡Escúchame y hazme caso por una vez en tu vida cabezón idiota! Por favor ¡Dean!
Su pulso comenzó a bajar de forma alarmante…un médico seguido de varias enfermeras entraron en tropel y le apartaron. Pero Castiel había tomado una decisión.
Se preparó para matar a cualquier parca que se acercara a él y después saltaría a curarle. No permitiría que Dean muriese bajo ningún concepto.
¡Al diablo con Tessa y sus amenazas!
Sorprendentemente se estabilizó y todo se tranquilizó.
-Esta estable Señor Novak-le dijo el médico-Debería usted descansar.
¡Al diablo también con el descanso!-pensó de mal humor el ángel…
Y sin embargo volvió a sentarse y a agarrar la mano de Dean. Esta vez estuvo en silencio, cerró los ojos y empezó a divagar…
Notó un suave roce en los dedos de la mano que sujetaba a la de Dean. Abrió los ojos de golpe y miró directamente los ojos verdes de Dean.
Ya no estaban cerrados.
¡Había despertado!
Siento deciros que finalmente esté capitulo estará dividido en 3, sino creo que queda demasiado largo. Asi que el desenlace final en el próximo! Espero que os guste!
