Como no podía ser de otra forma la primera en tirarse en brazos de Dean fue Alexandra que había insistido a Sam en quedarse en casa y no ir al colegio para recibir a Dean, Sam puso algunas pegas pero al final accedió.
-¿Ya estás bueno?-le pregunto aún cogida de su cuello
-Sano como un roble
-¿Por qué papá Cas no te curó? Él lo hace a veces con nosotros, cuando tenemos heridas o resfriados-Miró a Castiel esperando una respuesta.
-Bueno Alex…sabes que no siempre puedo hacerlo. Tu misma tuviste fibre hace algunas semanas y yo no podía curarte.
En realidad si podía, de hecho la primera vez que Rickon enfermó aún siendo muy bebé Castiel había corrido a sanarle pero Sam le aconsejó que no lo hiciera.
-Si les curas constantemente de cualquier cosa que tengan no desarrollaran el sistema inmunológico y llegará un punto en el que no puedan ni salir a la calle.
Sam tenía razón y aunque les costara, tanto Dean como Castiel habían tenido que aceptar que tenían que dejarlos enfermar por su propio bien.
-Pues no lo entiendo papi Cas, tu puedes hacer lo que quieras.
-Alex ¿Es qué no te alegras de qué esté en casa? Deja de hacer tantas preguntas y dame un beso.
Al fin la niña se apartó a un lado y dejó que el resto saludaran a Dean, todos sin excepción de acercaron para abrazarle y mimarle.
-Ya que hoy habéis hecho pellas-dijo Castiel mirando con desaprobación a Sam-Será mejor que aprovechemos el día.
Sacaron todos los juegos de mesa que tenían en casa, al rato Ben tuvo que marcharse a estudiar y en cuanto Sammy y Rickon se aburrieron insistieron en salir al jardín a jugar "a cazar monstruos" en ese momento Dean estaba dando un trago a su vaso y se atragantó.
-Ese juego es muy aburrido-dijo entre carraspeos-¿A qué si Sam?
-Si, muy aburrido-afirmó esté con rapidez-Dean y yo de pequeños preferíamos jugar a otras cosas.
-¿Qué cosas?-preguntó Sammy
-Pues…esto…
-¡ A piratas!-intervino Castiel de forma oportuna
-¡Eso!-exclamó Dean
-Yo siempre encontraba el tesoro antes que Dean.
-Eso es porque yo me quedaba siempre con la chica-replicó el mayor de los Winchester.
-¿Es qué antes te gustaban las chicas?-apuntilló Alexandra siempre con sus certeras preguntas.
Alexandra le miró y Castiel la imitó, esperando la respuesta.
-Bueno. De eso casi ni me acuerdo-explicó incomodo-Lo importante es quien me gusta ahora.
-¿Y quién te gusta ahora, Dean?-preguntó el ángel para meter cizaña.
-Creo que la respuesta es obvia, Cas-respondió molesto.
-Quiero oirlo de tus labios.
-Tú ¿Vale? ¿Estás contento?
-¿Y solo te gusto desde ahora?
-¡Maldita sea Cas! Sabes de sobra que te quiero desde…desde prácticamente siempre.
-Solo que no querías admitirlo.
-¡Ni tu tampoco! Oye ¿Es qué de verdad quieres hablar esto aquí?
Castiel miró a Alexandra que escuchaba todo con atención y a Sam que de nuevo, estaba incomodo.
-Eh no. Solo quería sacarte de tus casillas un rato.
-¿Sabeís qué chicos?-intervino Sam-Yo iré con Alex, Mary, Rickon y Sammy a jugar a los piratas. Vosotros será mejor que os vayais a vuestra habitación-les sugirió.
-¿ Es qué se quieren ir a dormir tan pronto?-intervino Mary con inocencia.
-¡Claro que no Mary! Querrán ir a hacer esas cosas de mayores que siempre hacen cuando están solos.
Esta vez fue Castiel quien casi se ahoga al escuchar la contestación de Alexandra.
-No sé que será pero siendo cosas de mayores, seguro que es muy aburrido.
-¿Nos vamos a jugar a los piratas entonces?
-¡Si!
Y las dos niñas echaron a correr en busca de Rickon y Sammy que ya peleaban con sus espadas imaginarias.
-Marcharos de una vez, es insoportable aguantaros con vuestra particular tensión sexual no resuelta. Aunque me pregunto si alguna vez la resolvéis. Joder llevaís solo dos días sin hacerlo.
-¡Sam!-protestó Castiel-¿Desde cuándo eres tan explicito?
-Desde que me sacáis de quicio
-¿Entonces te quedas con los niños?-preguntó Dean
-¡Dean! No estarás hablando en serio, dejarlo y irnos a… ¡no!
-¿ Por qué no? Él se ha ofrecido a cuidarlos.
-No es correcto.
-No voy a escuchar de nuevo otra discusión. Me voy a jugar a los piratas…-murmuró Sam mientras se alejaba
En cuanto nadie les prestaba atención Dean agarró a Castiel y le obligó a levantarse. Después empezó a juguetear con el pelo y a acercarse cada vez más a él.
-Dean no…- pero Dean ya había posado los labios sobre los del ángel y este en apenas unos segundos se olvidó de todos los reparos que le carcomían por dentro.
-¿Te he convencido?-preguntó
-Lo has hecho-esta vez fue Castiel quien le besó a él. Cuando abrió los ojos estaban en su habitación.
Ambos miraron la cama con impaciencia.
-Hogar dulce hogar-dijo Castiel mientras se quitaba la camisa
-Hogar dulce hogar…-repitió Dean mientras empujaba al ángel sin apartar la vista de los ojos azúl zafiro de Castiel.
