En cuanto entró en casa y vio la escena que se estaba desarrollando Dean puso el grito en el cielo.
-¡Castiel!-gritó a todo pulmón-¡Ven aquí ahora mismo!
El ángel cruzó los metros que separaban la cocina del salón y miró a Dean que echaba chispas por los ojos.
-¿Es qué ya no sabes saludar con educación?-le reprendió
-¡No estoy para tonterias! ¿Qué es esto?-dijo señalando a Rickon que sostenía algo entre sus brazos
-Pensé que sabías lo que era un perro, Dean
-¡Ya sé que es un perro!-rugió enfadado-solo quiero saber por qué esta en mi casa.
Castiel miró a los niños, ahora era Ben quien sostenía al cachorro de forma protectora.
-Rickon le encontró hace unas horas entre los coches-dijo al fin
-Bien, pues será mejor que lo volvamos a dejar allí-contestó Dean
-¡No!-gritó Rickon-Si le dejamos fuera se morirá.
-Papi Cas dijo que podíamos quedárnoslo-añadió Alexandra con fiereza.
-¿Les has dado permiso para quedárselo sin consultarme?-preguntó enfadado.
-No. Si. ¿Qué querías qué hiciera? Es un perro pequeñito que me miraba con pena. Tenía hambre y lloraba. Rickon le encontró y lo trajo hasta aquí. No podía echarlo-explicó al fin
-No necesitamos ser uno más. Es un perro no un juguete, necesita cuidados, vacunas, comida y muchos paseos-replicó.
-Lo cuidaremos nosotros-intervino Ben.
-Ben, apenas tienes tiempo. Estás hasta arriba de exámenes y deberes. Y los fines de semana estás casi todo el tiempo con tus amigos ¿Cuándo se supone que vas a cuidarle?
-Encontraré tiempo.
-Yo lo haré. Yo lo encontré. Es mío y voy a cuidar de él- A Dean no le gustó aquella mirada de Rickon que conocía muy bien, esa determinación que nadie era capaz de aplacar.
-Vamos Dean. A mi también me gusta la idea de tener una mascota-les apoyo Castiel, lo que le valió una mirada fulminante del mayor de los Winchester.
-He dicho que no ¿vale? Y no hay más que hablar.
Castiel le miró de forma severa, no le gustaba cuando Dean intentaba imponerse de aquella forma, aquello era una familia no una dictadura.
-No eres tú el único que decide en casa Dean-objetó molesto-Es un cachorro abandonado, no podemos dejarle en la calle sin más.
-Para eso existen las perreras-replicó
-Por Dios bendito ¿Es qué no tienes corazón?-le reprendió
Y entonces Alex que había cogido al perrito se plantó delante de Dean y cuando este te dio cuenta le tenía encima.
-¡Alex quítame a esta bola de pelos de encima!-gritó enfadado
Castiel miró a Alexandra de lado y dibujo una media sonrisa. Muy Winchester por su parte, actuar y luego preguntar, o ordenar en este caso. Nadie podría negar jamás que procedía de esa familia.
-¡Mirale!-replicó Alexandra-¡Mírale bien!
Dean lo hizo, pensando en que lo mejor sería en acabar con aquel asunto cuanto antes. Observó al cachorro de pelaje largo y negro, sucio aunque sedoso y al fin le miró a los ojos.
Unos ojos extraños y jodidamente azules que parecían suplicarle.
Giró la cabeza, contrariado y se encontró con otros ojos…azules que le estaban analizando.
¡Malditos ojos azules! ¡Malditos y cien veces malditos!
-Esta bien, de acuerdo-accedió-que se quede joder
Todos estallaron de alegría, Rickon se apresuró a cogerle y un gran alboroto le rodeó de repente.
-Tengo un par de normas. No quiero pelos por toda la casa, nada de babas, os encargáis de darle de comer, de beber, de bañarle y de cepillarle. Bajo ningún concepto quiero a un chucho lleno de pulgas bajo mi techo y si se mea lo limpiáis vosotros-y agregó-tampoco quiero que le pongáis Tobby ¿De acuerdo? Odio ese nombre.
Los gritos se empezaron a escuchar por toda la casa, esta vez mientras elegían que nombre ponerle, al final optaron por llamarle "Shadow".
-Hay que reconocer que el nombre le pega-dijo Castiel observando el pelaje negro como la noche del perro.
-Eres un blandito Cas. En vaya lío nos has metido.
Una semana después Dean volvió a poner el grito en el cielo.
-Tienen que cuidarle ellos Sam-insistió testarudo-Fue lo primero que les dije.
-Si, pero quedamos en que este sábado se venían a dormir a casa y el perro es aún demasiado pequeño para sacarle lejos. Y ya escuchaste a Leah, tampoco podemos juntarle con el nuestro.
-¡Maldición! ¡Lo sabía!-dijo cerrando de un portazo-Ellos se lavan las manos y yo me quedo con el perro. Y Castiel sin aparecer en todo el día…-farfulló enfadado.
No le quedó más remedio que echarle de comer, pasearle y prestarle atención para que no lloriqueara. A media tarde la compañía de Shadow ya no le parecía tan desagradable y por la noche, aburrido de tanto esperar a Cas se tumbó en el sofá a ver la tele. El cachorro no tardó ni cinco minutos en acurrucarse junto a él.
-No, no puedes subir aquí-dijo posándole de nuevo en el suelo.
Pero al parecer "Shadow" era tan cabezota como el resto de la familia y volvió a subirse. El proceso se repitió al menos 5 veces más, hasta que Dean se dio por vencido.
-Está bien-le dijo-túmbate aquí. Pero no se te ocurra decirselo a nadie-le advirtió como si el perro pudiera hablar.
Cuando Castiel llegó era muy tarde, no tardó mucho en llegar al salón y ver a Dean, profundamente dormido con el cachorrito acurrucado a él, también dormido y sin moverse.
No pudo evitar la tentación de ir a por la camara y sacar una foto, después les echó una manta por encima a ambos, besó a Dean en los labios con cuidado para no despertarlo y susurró:
-En fin, supongo que hoy me tendré que conformar con haber sustituido por un perro- y con una sonrisa apagó la tele y subió a la habitación dispuesto a relajarse lo que quedaba de noche.
