Dean se levantó de la cama, se puso una camisa y unos pantalones y salió de la habitación. Sabía que Castiel había notado su marcha pero no dijo nada.

Cruzó la casa hasta llegar a la cocina, salió por la puerta trasera y se sentó en las escaleras del porche.

Llevaba lloviendo todo el día y no había parado aún.

Divagó mientras escuchaba las gotas caer y chocar contra el suelo sin parar ni un instante. No sabía cuánto tiempo había pasado, ni siquiera había cogido el reloj. Una voz suave le sacó de su ensimismamiento.

-Dean-llamó-¿Qué sucede?

Silencio solo roto por el incesante sonido del agua al caer.

Castiel se acercó y se sentó a su lado.

-Dean ¿Qué pasa? Llevas todo el día muy callado.

-No pasa nada Cas.

-Dean…Por favor…Dime en qué estás pensando.

-En todo y nada-dijo apoyando la cabeza en el hombro del ángel, volvió a callarse y Castiel esperó pacientemente a que volviera a hablar-Es la lluvia, no me gusta. Y la muy puta no ha parado de caer en todo el día-explicó al fin.

-Ya sé que no te gusta. ¿Pero por qué te pone triste?

-No lo sé Cas-respondió con sinceridad-es como si mi humor se nublara con el cielo. Todo me parece gris y feo.

-¿Te parezco gris y feo?-preguntó el ángel clavándole la mirada. Dean alzó la cabeza y se la devolvió. Sonrió ligeramente.

-No,nene-Dean solo le llamaba así a veces cuando estaban a solas- no me pareces gris y feo. Eso nunca.

Castiel sonrió de medio lado y le besó en los labios de forma dulce y delicada. Dean se acurrucó más junto a él, hacía frío y solo llevaba una camisa puesta.

-A mi madre tampoco la gustaba la lluvia-le contó-recuerdo que cuando llovía cantaba Starway to heaven, decía que eso la hacía sentir mejor y brillaba un poco más el sol.

- There´s a lady who´s sure all that glitters is gold and she ´s buying a starway to heaven. When she gets there she know, if the stores are all closed with a word she can get what se came for. Ohh Ohh, and she´s buying a starway to heaven…-canturreó el ángel-¿Así te sientes mejor Dean?

Dean sonrió, agradecido por el gesto y volvió a besar al ángel, esta vez de forma más profunda e intensa, alargando el momento y disfrutando cada segundo.

-Cuando Sammy y yo éramos pequeños-volvió a rememorar-y estábamos encerrados en aquellos moteles de carretera esperando a mi padre, sin poder salir y empezaba a caer agua sin parar, solía comprar un montón de sopa de sobre, cereales y palomitas. Nos pasábamos todo el día y toda la noche viendo películas,una detrás de otra, arropados con mantas, hasta que caíamos rendidos por el sueño.

-No querías que Sam se diera cuenta que te ponía triste-comentó Castiel.

-No, claro que no quería. A Sam parecía gustarle aquello y para mi era suficiente.

-Nunca dejará de sorprenderme tu devoción por los demás Dean Winchester-afirmó el ángel

-Tu eres mi autentica devoción Cas-él ángel volvió a mirarle-No sé qué me hicieron esos ojos azules y-añadió-enormes tuyos que tienes, pero desde que los vi por primera vez en mi interior supe que nada iba a ser igual.

-Dean…Te quiero.

Castiel siempre había sido de pocas palabras, pero aquellas dos simples palabras le hicieron sentir mucho mejor. Dean tenía ahora a alguien que le consolaba cuando estaba triste, aunque fuera un estupido motivo como el de la lluvia para estarlo.

-¡Te quiero tanto Cas! ¡Jamás podré decirlo con palabras!

-¿Qué tal si me lo demuestras con besos?-sugirió Castiel con voz pausada.

-¡Pero que sexy te pones joder!-gritó Dean

El ángel se echó a reir, aunque muy pronto sus risas fueron acalladas por los labios de Dean que le devoraron sin compasión mientras ambos sentían que se abrasaban en las llamas.

En ese momento el agua dejó de caer y comenzó a amanecer, pero a Dean Winchester ya no le importó.

¿A quién demonios iba a importarle cuándo estabas en los brazos de un ángel?