Castiel frunció el entrecejo cuando terminó de escuchar lo que Dean le había propuesto.
-Vamos Cas, no empieces a poner excusas-le dijo Dean que conocía muy bien al ángel.
-Irnos tu y yo solos tantos días, no me convence.
-Sam y Leah se encargaran de los crios, solo son un par de días.
-No sé Dean, me parece un poco irresponsable por nuestra parte-replicó Castiel.
-Fue el propio Sam quien me lo dijo, ya les devolveremos el favor.
-De acuerdo, pero con una condición -aceptó
-¿Cuál?-preguntó Dean impaciente.
-No vamos en el Impala.
-Pero Cas…
-Dean…
-¡Vale de acuerdo!
Empezaron a hacer las maletas, no cogieron un equipaje excesivo, para ir a California no se necesitaba ir abrigado precisamente. Cuando terminaron llevaron a Ben, Alex y Rickon a casa de Sam y aunque al principio no les había hecho gracia quedarse sin ir a la playa pero se contentaron al saber que pasarían todos aquellos días con sus primos.
-Si sucede algo…-repitió por enésima vez Castiel a Sam
-Te llamaré Cas. Me acuerdo de cómo rezarte. Soy ex-cazador, no tonto.
-Iros tranquilos-intervino Leah que tenía a Rickon en brazos-Estaremos todos bien-terminó con una sonrisa.
No les llevó mucho tiempo llegar hasta California, eligieron un hotel cerca de la playa y fueron a reservar habitación.
-¿Habitaciones separadas o una habitación con dos camas?-preguntó la recepcionista mirándoles.
-Ninguna de las dos cosas-replicó molesto Dean.
-¿No quieren alojarse aquí?-la chica parecía confusa.
-Lo que quiere decir Dean es que…-empezó Castiel, pero Dean no le dejo terminar
-Lo que quiero decir señorita-dijo agarrando de la mano a Castiel y poniéndola prácticamente las alianzas en la cara-es que estamos casados y queremos UNA habitación con UNA cama-concluyó poniendo especial énfasis en la palabra "Una".
-Que lástima-soltó la recepcionista.
-¿El qué es una lástima?-preguntó con curiosidad Castiel.
-Que sean gays…unos chicos tan monos-se lamentó con descaro la recepcionista
-Asi es la vida señorita. Somos muy maricones y cuanto más cerca esté de mi marido mejor-bufó Dean sin soltarle de la mano.
Cuando subían en el ascensor Castiel dejó escapar una sonrisita.
-¿Qué?-inquirió Dean
-Me encanta cuando te pones en plan marido protector-celoso-se burló el ángel
Dean obvio el comentario y salió del ascensor a grandes zancadas seguido muy de cerca por Castiel. Entraron en la habitación, se cambiaron de ropa y se marcharon a la playa, aunque Cas no estaba muy seguro de querer llevar esa indumentaria puesta.
-¿Cómo quieres ir a la playa? ¿En corbata?-replicó Dean observando el aspecto de Castiel, que vestia una camisa blanca holgada y unos vaqueros piratas con rotos en las rodillas.
-Lo único que me gustan son las gafas de sol-protestó airado el ángel
-Venga pero si estas guapísimo nene-dijo de forma zalamera Dean mientras le daba un mordisquito en la oreja.
Anduvieron durante unos 10 minutos y encontraron un bar a pie de playa que parecía estar bastante bien, había música de ambiente y las sillas eran cómodas.
-¿Qué les pongo?-preguntó la camarera mirando sin ningún disimulo a Dean.
-Dos helados de nata y el cóctel de la casa-respondió este sin prestarla ninguna atención.
-Muy bien.
Castiel siguió con la mirada a la camarera, molesto, pero no dijo nada.
Pocos minutos después volvió con el pedido e intentó coquetear de nuevo con Dean. Castiel empezó a enfadarse.
El rubio cogió su bebida y sorbió la págita con placer, después sonrió, relajado y feliz.
-Necesitábamos unas mini-vacaciones Cas-La vida normal también es dura a veces
El ángel iba a contestar pero la camarera se acercó de nuevo y le entregó una tarjeta.
-Esta noche hay una fiesta en el Beverlly-dijo-estaré actuando en la barra-sonrió a Dean sin el menor pudor-por cierto mi nombre es Emma-y de nuevo se alejo bajo la mirada de Castiel que ahora echaba chispas por los ojos.
Un cuarto de hora después Emma seguía mirando, harto de la situación Cas cogió su helado de nata y con toda la intención del mundo se embardunó los labios con él
-Hey Dean, creo que me he manchado un poco ¿Me ayudas a limpiarme?-dijo en voz alta
Dean le observó con brillo felino en la mirada y se relamió.
-Claro Cas, estoy encantado de hacerlo.
Acercó su silla a la de su compañero y agarrandole sin ningún cuidado del pelo tiró de él y le lamió los labios disfrutando su sabor, después introdujo su lengua en la boca del ángel y este le asió del cuello,profundizando en su boca y entrelazando sus lenguas. El beso, que habría derretido el mismísimo infierno duró unos largos minutos.
Fue Castiel quien le puso fin y miró a la camarera con satisfacción y ni corto ni perezoso declaró.
-Dean ¿No crees qué hace mucho calor aquí? Deberiamos ir a otro sitio.
-Y que lo digas nene, los grados han subido demasiado. Vamonos al hotel. Y rápido.
-Tus deseos son ordenes.
Dejaron un billete como pago por las bebidas y los helados y antes de perder de vista el lugar Castiel lanzó una última mirada a la camarera que áun estaba boquiabierta por la escena presenciada.
Siento no subir más seguido, pero ya tengo clases y mucho menos tiempo libre. Espero que os guste, escribiré algo más de las vacaciones de nuestros chicos en el próximo capitulo (Mañana prometo devolver reviews, ahora es bastante tarde pero no quería irme a la cama sin subir esto)
Gracias por leer!
