Castiel había descubierto muchos hobbys,pasatiempos,entretenimiento e incluso vicios desde que conoció a los Winchester y se había mezclado con humanos.

Quizás el primero de todos fue el alcohol, hubo una ocasión incluso en la que se bebió una licorería entera. Aunque siendo sinceros el ángel no era muy proclive a la bebida.

Después, por casualidad, se topó con el porno. La primera vez le había resultado muy complejo porque no entendía nada de lo que pasaba en aquella película.

El sexo con Dean, por supuesto, fue muy diferente. Era complejo y sencillo a la vez, y además le hacía feliz.

Una vez casados pudo conocer lo que hacía la gente normal y corriente para pasar el tiempo: Leían libros ( y no solo la Biblia o la palabra de Dios) asi que como no podía ser de otra forma Cas le cogió gusto a la lectura, veían series o reportajes por la tele, por lo que el ángel se aficionó a ver un programa del National Geogaphic con Ben todas las semanas e incluso a veces veía con Dean. Algunos humanos también hacían ejercicio o se pasaban horas delante del ordenador o una videoconsola.

Todo aquello lo había aprendido Castel y él mismo prácticaba algunos de esos hobbys.

Pero si había algo que le había enloquecido tan solo unos minutos después de verlo por casualidad era el futbol como lo llamaban en Europa.

El fútbol simplemente le parecía una maravilla.

¿Cómo eran capaces aquellos hombres de hacer cosas tan extraordinarias (y raras) con un balón en los pies? Castiel estaba seguro que solo algunos elegidos por su padre podían estar al nivel de esas grande estrellas.

-¿Cas, qué haces?-le preguntó Dean sacándole de su ensimismamiento-¿Por qué no te has arreglado aún?

-¿Arreglarme para qué?-preguntó desconcertado.

-¡Tenemos una cena!

-¿Cena? ¿De qué estás hablando?

-La cena que ha organizado Amelia para los fondos de su nueva fundación "Help puppies"

-Tendrás que ir tu solo-replicó sin alterarse.

-¿Cómo?

-Hay partido Dean-dijo como si eso lo explicara todo.

-¡¿Y qué?!-exclamó enfadándose

-¡Es un Barcelona-Real Madrid! El mundo está parado, Dean. No pienso ir a ninguna parte.

Dean empezó a maldecir por lo bajo, mientras daba vueltas por el salón, como una fiera enjaulada.

-¿Me estás diciendo que me abandonas por un partido de fútbol?

-No es un partido de fútbol es el partido de fútbol, el más importante a nivel mundial-intentó razonar.

-¡Cas! ¡Ya te enterarás después del resultado!

-No-dijo en un tono que no admitía replicas.

Dean supo que el ángel no iba a ceder, así que se marchó solo, cerrando la puerta de un portazo.

Cuando regresó, horas después, tenía los ojos inyectados en sangre, ya que su enfado se había acrecentado.

-¡He tenido que mentir a todo el mundo por tu culpa!

-¿Por qué?-A Cas no le gustaban las mentiras.

-¡No podía decir que a mi marido no le había dado la gana venir porque estaba viendo un jodido partido de fútbol! ¿No te parece?

Castiel se sintió avergonzado pero es que simplemente no podía perderselo.

-Lo siento-se disculpó-Pero es que…

No le dejó terminar, Dean se marchó a la cama tan cabreado que echaba humo por las orejas.

Castiel subió horas después y se tumbó junto a él, no se había dormido aún y aunque parecía más calmado seguía molesto.

El ángel se apretó junto a él.

-Dean…-ronroneó Cas-¿Sabes cuál es la única cosa que haría que me perdiera un Barça-Madrid?

-No me interesa-respondió altanero.

-Yo creo que si-replicó.

-Bien, si tan seguro estás, dímelo.

-Una noche entera de sexo contigo-le susurró al oido-tú eres mi mayor vicio, Dean.

Aquellas palabras terminaron con cualquier barrera de Dean que le apresó entre sus brazos y le tironeó del cabello con algo más de fuerza de la habitual.

-Compensáme Cas…-susurró con voz ronca

-Con gusto

Castiel le beso y pronto Dean se hizo dueño de la situación, dominando la boca del ángel por completo.

-Pero que sepas que estoy muy enfadado-le advirtió despegándose tan solo unos centímetros

-Ya lo he notado-murmuró Castiel aferrándose aún más a él

Un minuto después Dean volvió a separarse.

-Al menos dime cómo han quedado-le preguntó con curiosidad.

Cas no pudo evitar que las carcajadas llegaran a su garganta.

-Han empatado-respondió al fin-Ahora, Dean Winchester, cállate. Quiero sentirte pronto dentro de mi.

Dean no volvió a abrir la boca si no era para besar, morder, o gemir el nombre de Castiel.

Y mientras ambos llegaban al final no solo ya no estaba enfadado, sino que rebosaba alegria.

Y pensó que su mayor vicio también tenía nombre. Nombre de ángel de infinitos ojos azúles.

Castiel…-murmuró antes de caer dormido