Castiel a veces pensaba en el cielo. No en como era ahora, sino en cómo había sido antes.
Recordaba todos los siglos de obediencia, de actuar solo bajo ordenes, recordaba las manipulaciones y los castigos, recordaba creer estar viviendo cuando en realidad no lo hacía.
Porque vivir sin sentir no era vida.
Fue doloroso descubrir la libertad, ser libre significaba poder elegir y Castiel pronto aprendió que no siempre era fácil escoger la elección correcta.
A veces también recordaba a sus hermanos, a sus hermanos muertos.
No todos habían sido como Rafael o Zacarias, había a algunos a los que de verdad tenía aprecio y había perdido.
Balthazar, Raquel, Inias , Samandriel e incluso a Gabe, con él que solo había coincidido una vez.
La realidad era que cuando conoció a Dean Winchester perdió muchas cosas: su fe, su destino, su familia, su casa…
-¿Papá?-preguntó Alex que había notado su tristeza-¿Qué ocurre?
-No te preocupes Alex, no pasa nada-la tranquilizó con una sonrisa.
-Los mayores nunca queréis contar nada-le reprochó con la misma mirada verde que su padre biologico.
-No hay nada que contar-dijo con paciencia.
Castiel había dejado un momento a Rickon con Ben para ir a buscar a la niña a casa de una amiga, y como la distancia era corta iban caminando.
Al girar la esquina vio el Impala aparcado en frente de casa y a Dean de espaldas apoyado en él, miró en su dirección y sonrió.
Alexandra corrió hacía él y saltó en sus brazos, luego se bajó y fue a buscar a Shadow que ladraba para llamar su atención.
-¿Qué pasa Cas?-preguntó al verle
-¿Por qué me preguntas eso?
-No eres el único que nota cuando algo no va bien.
-Solo…recordaba.
-¿El qué? ¿Tiempos mejores?-bromeó
-A mis hermanos, Dean.
Dean fijó su mirada en él, cuando se trataba de hermanos (aunque fueran unos capullos) no había mejor persona en el mundo para comprender el tema.
Castiel se perdió en el verde de sus ojos y en la sonrisa tierna de sus labios y entonces fue como si volviera a la realidad.
Porque cuando conoció a Dean perdió algunas cosas…pero ganó otras muchas.
Ganó emociones, sentimientos, lealtad, lágrimas,diversión, amistad, apoyo. Ganó otra familia y también ganó amor.
Y lo más importante, se ganó a Dean Winchester.
Dean le agarró con delicadeza y comenzó a andar hacía su casa, una vez dentro Castiel miró a su alrededor y sonrió.
-¿Por qué sonries?-preguntó Dean
-Porque estoy en casa-respondió.
Y a Dean no le hicieron falta más palabras, rodeó a su ángel con los brazos y le besó.
