FELIZ NAVIDAD!
No eran más de las 7 de la mañana cuando Dean notó como alguien tironeaba de él, dio la vuelta y de forma inconsciente se aferró a Cas para seguir durmiendo sin inmutarse. Otro tirón, esta vez más fuerte y en la oreja. Al fin Abrió los ojos y vio como el pequeño Sammy estaba subido en la cama con su casa a escasos centímetros de la suya.
-¡Los regalos tio Dean!-gritó entusiasmado.
-Que me muera aquí mismo si no es igual que su padre-murmuró entre divertido y molesto al recordar como a Sam también le gustaba hacer ese tipo de cosas cuando era muy pequeño.
-Vamos Dean-rió Castiel-no seas perezoso.
-Claro como tu no duermes…-dijo enfurruñado.
Al final Sammy se encargó de sacarle de la habitación, Castiel les siguió, con una sonrisa y el pelo revuelto. Cuando llegaron al salón de la casa de Sam, él ya estaba allí con Leah, había sido Alex quien les había despertado, aunque Dean sospechó que su hermano no habría sido difícil de convencer.
Todos los niños abrieron los regalos con ilusión en los ojos, exclamaban entusiasmados y enseñaban a los adultos lo que les había traído "Papá Noel" Rickon que era el más pequeño se divertía de un lado a otro, rompiendo el papel de regalo y abriendo mucho los ojos cuando veía sus nuevos juguetes.
-Aquí también hay para vosotros-dijo Mary señalando unos paquetes que aún estaban sin abrir.
Todos se arrodillaron y empezaron a abrir paquetes, pronto las exclamaciones de los mayores se unieron a la de los niños.
-Gracias Cas-dijo Dean muy bajito mirando con adoración sus nuevos vaqueros Levi´s y dando un beso al ángel.
-El tuyo tampoco está mal-sonrió Castiel que sostenía la última temporada de una de sus series favoritas.
Más gritos procedentes de la ventana llamaron la atención de Sam, que fue el primero en ir a mirar.
-¡Está nevando!-gritó Alex dando palmas.
-¿Podemos salir fuera?-se apresúró a preguntar Mary.
Por su parte Castiel había cogido en brazos a Rickon y le señalaba los copos de nieve que el niño miraba maravillado con sus enormes ojos azules.
-¿Podemos Dean?-dijo Ben
Dean miró a Sam, que a su vez miró a Leah.
-Podeís-dijo ella al fin
Por delante les quedó la ardua tarea de vestirlos y abrigarlos con jerseys,abrigos,gorros y bufandas mientras no paraban de moverse, media hora después estuvieron listos para salir.
El resto de la mañana la pasaron jugando a guerras de bolas de nieve-el peor parado fue Sam-y ha hacer muñecos.
A la hora de comer se sentaron a la mesa, fue Castiel quien la bendijo y la familia comió en un agradable y cálido ámbiente, lleno de risas, conversaciones e incluso pequeñas riñas.
Fue después del postre cuando Alex fue junto a Castiel y le enseñó una foto.
-¿Quiénes son papá? Ahí estais tú, papá Dean, el tio Sam…ese debe ser el tio Bobby…¿Pero quién son esas chicas?-inquirió con curiosidad.
Sam se tensó y a Dean le cambió el semblante. Todos sabían perfectamente que foto era aquella, la que se habían hecho el día antes de morir Jo y Ellen.
-Eran unas amigas-dijo Castiel
-¿Por qué no las vemos nunca?
-Murieron, Alex -Dean fue más brusco de lo que pretendía.
-¿Qué las pasó?
Dean empezó a maldecir entre dientes, prefería que Alexandra no tuviera siempre una pregunta certera en la boca.
-Tuvieron un accidente Alex -intervino Sam-Es mejor que no preguntes más ¿De acuerdo? Ellas era muy queridas para nosotros y es…doloroso recordarlo.
La niña asintió con la cabeza, desapareció-probablemente para devolver a su sitio la foto-y volvió para seguir escribiendo en su nueva libreta.
Aquel pequeño episodio había hecho que Dean le cambiara el humor, todos lo notaron y todos supieron que el que podría arreglarlo era únicamente Castiel, asi que Sam y Leah se enfrescaron en otra conversación.
-Vamos Dean, estabas disfrutando, sabes que ellas están bien. Y también Bobby.
-Lo sé…es que…
-¿Qué?
-Me hubiera gustado que ellos también estuvieran. Creo que nunca lo había dicho en voz alta pero…sé que Jo estaba enamorado de mi, y murió por salvarme, Cas.
-Fue hace muchos año, Dean,deja el pasado atrás y disfruta del presente.
-Lo sé-el rubio sonrió-pero merecen que los recordemos.
Entonces Castiel cogió su copa e instó a los demás a hacer lo mismo, la alzó y dijo.
-Por todos los que no están hoy aquí pero llevamos en nuestros corazones: Bobby,Jo y Ellen.
-Por mamá y papá-dijo Sam uniendose.
-Y por todos los cazadores que han dado su vida por salvar a otros-concluyó Dean.
Después de aquel brindis todos se sintieron mucho mejor, y no solo eso…ahora si estaban todos.
