Pasaron el resto de la tarde sin separarse ni un solo instante…

Charlaron por horas poniéndose al día luego de tanto tiempo de no estar juntos. Rieron…rieron mucho…para ambos era como si esos dos años jamás hubiesen existido.

Ahora se encontraban sentados en el sofá viendo TV. Darien la sostenía entre sus brazos mientras Serena apoyaba su cabeza en el fuerte pecho de él.

-No sabes cuanto me arrepiento de haberme marchado...- Mencionó como para sí mismo sin apartar la vista de la pantalla.

Serena levantó la mirada hacia él.

-Por qué dices eso?- Lo observó confundida.

-Jamás debí haberme alejado de ti…nada de esto hubiera sucedido…jamás deberías haber pasado por toda esta mierda.

-Darien por favor…eso ya no importa- Se incorporó para tenerlo en frente. -Lo importante es que estas ahora aquí, conmigo…-

Llevó una mano a su rostro y lo acarició con ternura. Darien cerró los ojos y cubrió la pequeña mano con la suya intensificando la caricia.

-No hay forma de que pueda amarse más de lo que yo te amo Serena.

La rubia sonrió risueña.

Acercó su rostro al del moreno y lo beso con dulzura. El gimió al contacto. Serena sintió un calambre en el estómago como respuesta.

Sin dejar pasar un segundo mas Darien la abrazó por la cintura intensificando el beso, de manera apremiante apretó su delicado cuerpo y ahora era ella quien gemía ante la sensación de sentirlo de esa forma.

Darien retrocedió…no quería volver a lastimarla…el recordar la ultima noche que pasaron juntos hizo que la sangre se congelara en sus venas.

Serena lo miró confundida por la repentina actitud de él.

El moreno rápidamente se incorporó.

-No tienes hambre princesa? Deseas que ordenemos algo para cenar?-

Si…se sentía como un verdadero estúpido, y mas aún cuando observó la expresión de desconcierto en Serena, pero tenía que controlarse de algún modo…

Cada vez que la tenía cerca su voluntad lo abandonaba al igual que su autocontrol.

-Bueno…si…podría ser- Ella no sabía que decir.

-Bien! Qué te apetece?- Regalándole esas sonrisas arrebatadoras que sólo él podía ofrecer.

-Ummm...…será pizza?

-Será lo que la princesa desee…

Serena le sonrió feliz. Porque así es como se sentía. El había vuelto a ser el Darien de siempre y eso la reconfortaba mas que nada.

Darien fue hasta el teléfono, ordenó la pizza y volvió junto a Serena despatarrándose en el sofá.

-Sólo 15 minutos de espera y mi princesa tendrá su deseo cumplido.- Haciendo una chistosa reverencia con la mano.

Serena río divertida.

Darien la miro con tanto amor…Se reclinó hacia ella y la besó.

-Aquí vamos de nuevo- Pensó la rubia. –Qué acaso no se da cuenta que soy de carne y hueso?- Darien iba a tener su merecido.

Pasó sus manos por detrás de la fuerte espalda de él y lo atrajo hacia ella acortando la distancia entre sus cuerpos. Se sentía tan bien su peso sobre ella…

Darien se medio incorporó sobre sus brazos y la observó directo a sus ojos.

-Serena…- No sabía ni que iba a decir en realidad- Serena yo…-

Pero ella no le concedió ni un segundo de cordura y lo cayó con una mordida en su labio inferior.

-A la mierda con todo!- Fue lo único que cruzó por su mente. Y le respondió con un beso desesperado que hizo gemir a Serena.

Escucharla gemir era demasiado para él. Eran tan condenadamente sexys sus jadeos que enviaban descargas eróticas a todos sus nervios, principalmente a un amigo en particular.

La erección le dolía terriblemente.

Comenzó a restregarse contra el cuerpo de Serena sin poder controlarlo, no podía manejar la situación. Ella instintivamente separo los muslos dando lugar a su pasión.

A pesar de todo lo que había sucedido lo deseaba con todas sus fuerzas y no tenía ninguna duda rondando en su cabeza ni mucho menos en su corazón.

Besaba su cuello…mordía y lamía desesperado. Le restregaba su erección con desesperación.

-No doy mas.- gimió. Su masculina voz le fallaba en esos momentos.

Bajó la cremallera de sus jeans y sacó su miembro. Estaba durísimo.

Levantó la falda de Serena e hizo a un lado sus bragas.

Serena gritó ante el contacto directo de su pene.

Su miembro resbalaba a lo largo de su centro, de arriba hacia abajo y la humedad de ella lo hacía insoportablemente placentero.

-Dio mío no lo soporto…no lo soporto- Él sonaba como un animal herido.

Se movía como un loco sobre ella y la rubia sólo podía gemir y sollozar del placer.

De pronto…TIMBRE! (¬¬)

Nada! Darien no podía parar…estaba perdido en la humedad de Serena…fuera de sí.

TIMBRE!

-No! Nonononono!- Gruñía.

No dejaba de moverse…se encontraba desatado.

Serena sacó fuerzas de donde no tenía y llevó las manos a su pecho intentando apartarlo. Como si fuera tan simple mover semejante cuerpo!

-Darien…- se quejó- Darien espera…

-No!- casi grito.

-Darien debemos abrir…-viéndolo a los ojos…oscurecidos…como cada vez que se excitaba.

Realmente no deseaba detenerlo…quería seguir…continuar hasta el final de una vez por todas.

-Mi amor…-suspiró acariciando el renegrido cabello.

Darien cerró los ojos.

-Si princesa.- Suspiró resignado.

Se incorporó acomodando sus jeans y la ayudó a hacer lo mismo.

TIMBRE!

-Infiernos!- masculló el moreno- Voy!

Se dirigió a la puerta….Serena aprovechó para deleitarse con la visión de su perfectísimo y sexy trasero bajo los gastados jeans.

-Gracias Dios por castigarme con un hombre así!- pensó.

Volvió a la realidad para caer en la cuenta de que el chico del delivery la estaba mirando con cara de idiota.

-Qué ves?- Preguntó Darien exasperado.

-Yo…emmm…nada señor.

-Ten y lárgate!- arrojándole casi el dinero.

Le golpeó las narices del portazo que dio.

Se dio la vuelta y vio a Serena con los ojos como platos.

Imbécil- escupió.-Su alteza…-Se aclaró la garganta y Serena río- La cena…está servida. – Inclinándose hacia delante en señal de reverencia abrió la caja dejando ver la pizza.

La rubia se tapó la boca y carcajeó divertida. El también sonrió y ella sintió que le arrebataban el aire en un instante. Cielo santo! Como podía lograr eso con tan sólo una sonrisa.

Darien la tomó de la mano y la condujo a la mesa ratona en donde dispuso unos almohadones para sentarse.

Afortunadamente la tensión del momento anterior había desaparecido y se encontraban los dos devorando la pizza y riendo de cualquier cosa. Eran realmente felices.

-Princesa quieres un té?

-Yo lo preparo- Sonrió ella.

La siguió con la mirada…realmente algún día iban a poder concretar lo que el tanto buscaba? Hoy había perdido totalmente las esperanzas.

Serena volvió con las dos tazas sacándolo de sus pensamientos. Las dejó sobre la mesa y sorpresivamente se sentó a horcajadas sobre él.

Darien la miró atónito, no era costumbre en ella ese tipo de cosas.

-Cariño…- intentó decirle algo pero ella le rodeó con sus brazos y lo cayó con un beso.-Ummmm…princesa-

-Shhhhhhhhhh.-

Ella mordió su boca y comenzó a contonearse sobre su ya durísima erección. Era increíble lo rápido que lograba excitarlo!

Llevó sus manos a su firme trasero y comenzó a acompañarla en sus movimientos…levantando la pelvis para presionar aún más contra su cuerpo.

Serena tomó sus fuertes manos y las llevó a sus pechos. Los apretó con fuerza haciéndole soltar un gemido de dolor…o de placer?

El invadía su dulce boca con su lengua caliente...ella la atrapó entre sus labios y comenzó a succionar simulando una mamada.

Darien comenzaba a sentirse enfermo. Ya no iba a soportar esto más.

-Serena…

Nada…parecía como si ella no tuviera ningún tipo de interés en escucharlo.

Llevó sus rosados labios al moreno y fuerte cuello…desde la base hacia la oreja iba subiendo con pequeños y húmedos besos…lamidas…atrapó el lóbulo de su oreja con los dientes…

Suficiente!

-Serena para ya!- rugió agarrándola de las muñecas.

Ella lo miró descolocada.

-Basta…por favor.- susurró él agachando la mirada y soltándola.

-Darien…que sucede?- ya casi al borde del llanto- Pensé que tu deseabas esto…

-Desearlo?- volvió sus ojos a ella…aún no perdían la oscuridad.- Desearlo dices?

-Darien…

-No, no lo deseo, simplemente estoy desesperado.

-Y entonces por qué me detienes? Por qué haces esto? Si realmente lo desearas tú…

-Sientes?- medio gritó presionando su todavía durísimo miembro contra su sexo.- Lo sientes Serena?

Ella no podía responderle…no era la primera vez que Darien se ponía de esa forma cuando se frustraban esos momentos y a decir verdad, se sentía intimidada.

-Como le llamas a esto? Dime…

-Ya Darien…- casi suplicó.

-No puedo mas Serena…me siento enfermo…esto me supera…

Serena vio la agonía en sus azules y hermosos ojos. Podía sentir la angustia de él…la desesperación.

Lo abrazó con fuerza y escondió su rostro en la curva de su fuerte cuello.

El acarició su cabello suspirando.

-Serena mírame por favor.- colocándola frente a su mirada.- No hay cosa en este mundo que quiera mas que hacerte el amor…deberías saberlo, demonios!

Ella enrojeció violentamente, él estaba siendo muy directo.

-Pero…- continuó- no voy a poder controlarme esta vez cariño.

-Um?

-No quiero hacerte daño princesa…no quiero volver a lastimarte- la angustia de recordar lo desesperaba.

-Darien- sujetó su rostro entre sus manos- No quiero que vuelvas a mencionar eso. Ok?

-Pero Serena…yo…

-Tú nada. No quiero volver a escucharte decir eso. Ya no más. Tu no vas a hacerme daño, lo sé, estoy segura de eso.- quería transmitirle su confianza en él.

Darien la toma del mentón y alza su rostro.

-Dime princesa, tu quieres esto?

-Lo quiero Darien- No vaciló ni un segundo, necesitaba que el sepa que lo amaba y que confiaba ciegamente en él…que en ella no existía la mas mínima duda.

El sonrió dulcemente y la beso de manera tierna en los labios.

-Entonces?- inquirió ella.

-Entonces…debes ser conciente de algo antes.

-Qué cosa?

-Una vez que entre en tu cuerpo Serena…no habrá dios en este mundo que me haga retroceder.

-Da…

-Déjame terminar…-la cortó de manera terminante- Sabes que te amo por sobre todas las cosas…que jamás te haría daño…pero también soy conciente de lo que provocas en mi…y se que no voy a poder contenerme, se que no voy a ser capaz de pensar con claridad y Serena…

-Si?

-No habrá llanto ni súplica que me detenga, lo entiendes verdad?

-Creo…

En realidad no podía articular mas de una sílaba…la forma en que él le hablaba la dejó fuera de combate. Pero si debía reconocer que le estaba siendo completamente sincero y así lo prefería…o al menos eso creía…

-No princesa…fui demasiado claro creo yo…aún así lo deseas?- Amenazó

-Aún así.