No puede ser! casi dos meses sin actualizar este fic, en fin me tomó más de lo que esperaba, en parte porque este capítulo es muy largo (el más largo escrito hasta ahora) y en parte porque tuve muchas complicaciones y no puedo creer que ya hace un año que comencé con este reto, como pasa el tiempo! pero en fin aquí está la R que como sabrán es la conclusión de la N y la P. Espero que sea de su agrado.
Respuesta
No sabía ni le importaba cuanto tiempo llevaba debajo de sus cobertores, parecía ser una eternidad, aún así no pensaba que el dolor dentro de ella se hubiera amedrentado ni siquiera un poco. Era una tonta, una orgullosa mujer que dejó escapar la felicidad cuando se le había presentado. Ash le había dicho que la amaba y ella lo rechazó. Poco importó que tardara menos de una noche en cambiar de opinión, pues siendo él tan impulsivo, para la mañana se había marchado y nadie lo volvió a ver desde entonces.
Ahora lo recordaba, aquello había sucedido hace más de un mes, el mismo tiempo que llevaba llorando sin parar, sin salir de su cuarto… claro se confinó a su habitación solo después de haber terminado en definitiva su relación con Gary.
Knock. Knock.
No era la primera vez que llamaban a su puerta ese día; al igual que las veces anteriores esperaba que quien quiera que fuera – seguramente alguna de sus hermanas – se marchara y la dejara en paz. Para su sorpresa la puerta se abrió a pesar de estar cerrada con llave. Algunos pasos se escucharon y la persona que había entrado se detuvo al pie de su cama. Atrapada por la curiosidad, asomó la cabeza para ver de quien se trataba… sin duda se llevó una gran sorpresa…
- Así que… lamentarte y llorar es lo único que haces últimamente? –habló arrogantemente a la chica que lo miraba con ira.
- No es de tu incumbencia, además ¿Quién te dejó entrar?
- Tus hermanas. Ya se habían hartado de tu actitud de mártir así que pensaron que yo podía hacer algo para remediarlo
- Pues no necesito la ayuda de nadie, ¡Mucho menos de ti, Gary! – Su exasperación había sido tanta que se levantó de la cama – ¿Cómo pensaron ellas que tu podrías…?
- ¡Oh no lo sé, Misty! ¡tal vez porque fuimos novios por seis meses!, pero supongo que tus hermanas valoran eso más que tú! – La rabia que transmitía era tan palpable que ocasionó escalofríos en el cuerpo de la chica. Su ruptura había sido apresurada y totalmente inesperada para el investigador que no había hecho nada malo para merecer el desprecio de la pelirroja; y el enterarse que se debía a que su amor pertenecía a alguien más no había ayudado en nada. Aún así cuando las hermanas sensacionales lo llamaron en un intento desesperado de sacar a Misty de la depresión, él no pudo evitar acudir para verla, aunque ahora le pareciera un terrible error. Era claro que aún había asuntos sin resolver entre ellos.
Pasaron varios minutos y Misty no se atrevía a contestar nada solo se quedó allí parada frente a él, sin poderle mirar a los ojos. Sabía que se había portado horrible, había hecho todo mal y por eso es que ahora sufría.
- Gary yo…
- No… no digas nada, siento haberte gritado de esa manera, estoy un poco frustrado con todo esto. – Se acercó a ella lo suficiente para sentir el perfume que se desprendía de los cabellos naranja de ella haciéndole casi imposible estar a su lado sin tener la urgencia de abrazarla fuertemente. No importaba el daño que le hubiera causado, su corazón aún la amaba. Tomó un mechón del fiero cabello y lo alejó de su angelical rostro. El contacto hizo que Misty levantara la mirada con desoconcierto.
- Así que… de verdad te ha afectado la partida de Ash ¿eh? – Su voz sonaba tierna y comprensiva, lo que la tomó por sorpresa.
- ¿Cómo…
-…lo supe? – rió por lo bajo aun manteniendo su dedo índice sobre la mejilla pálida de ella – Es cierto que nunca me dijiste a quién pertenece todo tu amor, pero no se necesita ser un genio para saberlo Misty.
- Pensé que solo te haría más daño si te daba todos los detalles – Se alejó del joven y como si las pocas fuerzas que le quedaban abandonaran su cuerpo, se fue dejando caer sobre el filo de la cama – aunque supongo que no hay caso en que lo niegue ahora. Amo a Ash, más que a nada en el mundo y …
- ¿Entonces que diablos estás haciendo Misty?
- ¿ah?
- Si es verdad lo que dices, deberías estar haciendo todo lo que sea necesario para encontrarlo ¿sabes? – Misty lo miró aún más sorprendida que antes – eso es lo que haces cuando realmente amas a alguien, agotas todos los recursos, usas todas tus fuerzas por estar junto a esa persona… mientras la respuesta no sea una negativa absoluta, debes seguir luchando.
Gary le ofreció una sincera sonrisa junto con sus palabras de aliento. Palabras que jamás esperó escuchar de él y que le estaban dando la esperanza que necesitaba para perseguir su felicidad… si es que tenía oportunidad de aferrarse a ella, lo haría.
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Nada. Pareciera que al hombre se lo hubiera tragado la tierra. Cuatro meses de exhaustiva búsqueda no había dado ningún resultado. Ni una pista.
Misty se encontraba frente al video teléfono con una voluminosa libreta negra donde iba tachando los nombres de las personas a quienes había contactado, la mayoría conocidos de Ash, que a pesar de ser cientos de personas alrededor del mundo, ninguno tenía noticias de él.
A veces pasaba días enteros en el sillón junto al aparato, sin comer ni dormir, solo buscando alguna señal de él. Ese día se sentía especialmente desesperada, no solo por la obvia razón de no encontrarlo, sino por la remota posibilidad existente de que ya la hubiera olvidado… posibilidad que se volvía cada vez más latente.
Psyduck se acercó a ella con unos cuantos chocolates y barras energéticas en sus manos, se los ofreció alegremente esperando que su entrenadora tomara alguno. Misty sonrió a su Pokemon, sabía lo mucho que se preocupaba por ella, así que tomó uno de los empaques que se le ofrecía, aunque no tuviera intenciones de probarlo. A decir verdad es que ya había perdido unos cuantos kilos, pero no podía evitarlo, no descansaría hasta encontrar a Ash… no hasta saber si su amor podía tener una oportunidad… no hasta que obtuviera una respuesta definitiva.
Tan clavada estaba en sus pensamientos, que no se había percatado del sonido del teléfono hasta que hubiera retumbado varias veces por toda la habitación. Contestó sin activar la pantalla.
- ¿Si?
- ¿Aló? ¿Misty eres tú? – Una acelerada voz la llamó. A Misty le tomó algunos segundos para reconocer de quien se trataba.
- Si Dawn, soy yo ¿Qué pasa?
- Que bueno que te encontré por que si no lo hubiera hecho creo que después no podría llamarte y creo que es realmente… - Sonaba más acelerada de lo normal, tanto que le costaba trabajo entender lo que decía la coordinadora.
- ¡Dawn! Solo dime que pasa
- … - Un espectral silencio provino desde el otro lado, tan palpante y temible, que empezó a sentirse muy nerviosa al respecto.
- ¿Dawn? ¿Sigues en la línea?
- Yo… - Su voz titubeante se detuvo unos segundo antes de poder terminar con la frase que estaba formulando. - … creo que sé donde está Ash…
-¡¿Qué? – El rostro de Misty era una mezcla indescriptible de sensaciones que iban de la sorpresa a la felicidad pasando por el completo terror. En ese momento activó la imagen y se había pegado a la pantalla tratando de entender mejor las frases que llegaban a su cerebro - ¿Desde cuándo tú…? ¿Dónde?... ¡Dímelo por favor!
- No estoy tan segura … Eso creo… ¡No estoy completamente segura! – Dawn parecía nerviosa también, intentaba ordenar rápidamente las ideas en su cabeza para poder recordar lo que había pasado minutos atrás -… llamé a la guardería que está a las afueras de Pueblo Solaceon… y entonces lo vi… pasando detrás del video teléfono…
- ¿Viste a Ash?
- … No… a Pikachu
- ¿Cómo puedes estar segura de que era el Pikachu de Ash?
- Era él, estoy segura…
- Entonces Ash esta allí… - era una posibilidad en millones, sin embargo era la primera vez en meses que había forma de encontrarlo – Entonces llamaré y…
- ¡No! Si Ash está en la guardería es la única oportunidad que tienes. Sabes como es, si se entera que llamaste tal vez se desaparezca nuevamente y quien sabe cuando vuelvas a saber de él. Es mejor que llegues allí directamente.
- Tienes razón. Saldré esta misma noche.
- Es lo más razonable… -
A pesar de haber entregado el mensaje completo Dawn seguía muy nerviosa, casi imposibilitada de ver directo al aparato frente a ella y por lo tanto, a la emocionada pelirroja… quien se dio cuenta de inmediato de la rara expresión en el rostro de su amiga.
- Dawn, ¿Pasa algo malo?
- Creo que es mejor que lo sepas – La coordinadora hizo una pausa casi agonizante antes de continuar su explicación - La guardería pertenece a alguien que conocimos en nuestros viajes en Sinnoh… una chica … se llama Angie …
…
… Y estaba totalmente enamorada de Ash …
Misty corría con todas sus fuerzas a través de los andenes del aeropuerto, con una pequeña maleta en mano y toda la esperanza del mundo dentro de ella antes de poder alcanzar el avión que la llevaría hasta pueblo Solaceon. No podía imaginar una escena peor para su reencuentro con Ash. Él se encontraba en casa de otra chica, y no cualquier chica, sino una que sentía amor por el entrenador.
A pesar de un pésimo pronóstico, había tenido un poco de suerte al poder adquirir un boleto para el próximo vuelo hacia aquél pequeño poblado de la remota región de Sinnoh.
Durante el recorrido que duró más de doce horas intentó practicar todas las cosas que le diría, intentó contener las lágrimas y el sufrimiento que había vivido en los últimos meses, intentó sentirse viva de nuevo para que no la viera como el desastre andante que había sido sin él… aunque no estaba segura de haberlo conseguido. Durmió solo un par de horas antes de tocar tierra firme en la extraña región. Su pálida piel apenas era disimulada por un poco de maquillaje y la extrema delgadez de su cuerpo no podía desaparecer en tan poco tiempo, ni siquiera por la ayuda del gran abrigo amarillo que llevaba sobre su sencillo vestido blanco y sus botas del mismo color, que apenas lograban cubrirla del extraño frío de febrero.
Llegando el pueblo, no tardó ni una hora en conseguir un jeep para manejar los 50 kilómetros que la separaban de su destino final: la reconocida guardería. Bajó del vehículo y con mucho temor tocó la puerta de la casa de tres pisos frente a ella… Esperó varios segundos… Nada. Tocó de nuevo sin obtener ninguna respuesta. Estaba a punto de sentarse al borde del atrio cuando escuchó algunos ruidos sobre la hierba. Se acercó con extrema cautela al borde de la maleza congelada al costado derecho de la edificación cuando vio a un extraño Pokemón con aspecto leonezco que no parecía muy contento con su presencia.
- ¡Luxray! – Una lejana y femenina voz se dirigió al extraño ser que se acercó a Misty con aún más desconfianza - ¿Por qué la prisa? Todavía nos falta entrenamiento por hacer…
La chica al fin se encontraba ante una perpleja Misty. Se trataba de una joven de su misma edad, con vestimenta demasiado sencilla, un camisón amplio crema claro y mangas largas que caía sobre un par de leggins y snickers negros, con su cabello verde demasiado corto casi como si se tratara de un niño. Sus ojos - del mismo tono verdoso - parecían sorprendidos… igual a las orbes aquamarinas que no pudieron evitar pasarse por toda la anatomía de aquella chica que, en apariencia parecía amable pero a la vez, daba la impresión de ser una temible rival.
- ¡Hola! – Saludó alegre la entrenadora del Luxray a medida que se acercaba a la entrada de su propia casa - ¿Necesitas ayuda con algún Pokemón? … ¿Qué estoy diciendo? Si estás aquí es porque necesitas ayuda, sino porque más estás aquí, piensa Angie…
- En realidad… No vine por un Pokemón, estoy buscando a… una persona, creo que está aquí.
- ¿Persona? A quién podrías buscar si solo soy yo a cargo y… - Angie detuvo sus palabras de la manera en que sentía que su corazón también lo había hecho. – Así que… al fin tengo el placer de conocerte… Misty. Supuse que algún día vendrías – Angie tenía una tierna sonrisa en el rostro, mientras que la pelirroja estaba siendo invadida por el pánico, la duda… y la curiosidad.
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Sus piernas se movían rápidamente sin importar que se toparan con algún charco, de todas maneras su cuerpo estaba empapado gracias a la cruda lluvia. Tan solo le importaba encontrar ayuda pronto, Pikachu había sido fuertemente lastimado al intentar protegerlo de aquel Rhyperior salvaje y furioso. Iba a ser casi imposible encontrar a alguien que pudiera auxiliarlo y Ash lo sabía, la noche ya estaba muy avanzada, sin contar que la tormenta era demasiado fuerte, además que encontrarse en medio del bosque no ayudaba. Llevaba horas corriendo en dirección al oeste, con la esperanza de encontrar algún poblado o carretera. Para su suerte alcanzó un tramo de la carretera sobre la ruta 210 cuando un carro se acercaba. Hizo toda clase de señas esperando que la persona abordo lo auxiliara… para su suerte el auto se estacionó y el conductor le hizo un ademán como indicación de que se subiera. Tan preocupado estaba por su amigo eléctrico que no se había percatado de quien estaba frente al volante.
- No pensé que fueras de la clase de personas que se olvidan de los amigos ¿eh Ash? – La chica le sonrió de lado sin quitar la vista del camino para evitar cualquier incidente.
- A… ¿Angie? – Preguntó dudoso el entrenador después de unos minutos de estudio minucioso al rostro de su ahora rescatista. Ella asintió alegre.
- No tienes que entrenar tanto todo el tiempo ¿Sabes? Puedes esperar a que esté un poco soleado – Siguió bromeando con el chico a quien no había visto en más de cinco años, pero que siempre estuvo presente en sus pensamientos.
- No estaba entrenando. Yo… quería estar solo – Sujetó con más fuerza el pequeño cuerpo de su Pokemón que descansaba enredado en una de sus camisas. La mirada de Angie se dirigió un segundo hacia él al notar el tono melancólico y pudo encontrar un poco de ese sentimiento emanando de los ojos de Ash.
- Suenas casi convincente, pero la seriedad no te queda, así que mejor relájate ¿quieres? – La chica intentó bromear con el asunto para reanimarlo un poco. Ash solo hizo un gesto de dolor, uno que lo aquejaba a cada momento desde que hubiera dejado Kanto.
- Si tan solo pudiera…
La afonía creada después de ese comentario solo era levemente interrumpida por las gotas de lluvia chocando contra el vehículo, así fue hasta que llegaron a casa de Angie. Una vez dentro y con Pikachu en proceso de recuperación, Angie intentó averiguar más del porqué de la extraña actitud de Ash sin conseguir nada. La alegría que siempre lo caracterizó se había esfumado, incluso su voraz apetito había sido amedrentado por la tristeza que emitía, como si la tuviera innatamente arraigada a su ser. Ella no estaba segura de que causaba todo eso, pero estaba segura de que si lo dejaba vagar solo por el mundo en esas condiciones, terminaría peor a como lo había encontrado esa noche.
- Ash… ¿qué te parece si te quedas un tiempo aquí? – preguntó de manera tranquila mientras le pasaba una taza de té al empapado jovencito que se había sentado al borde de la ventana a observar la tormenta sin que se inmutara por el comentario de su antigua amiga. Ella continuó hablando de todas formas – Si sigues forzando a tus Pokemón de esa manera, tal vez no vuelvas a tener tanta suerte ¿sabes? Además aquí tendrás toda la tranquilidad del mundo, son pocos los entrenadores que vienen y todos se van al cabo de unas horas…
-No quisiera ser una molestia – fue lo único que contestó en tono bajo sin quitar la mirada del paisaje fuera del cristal.
- ¡No lo serías! Podrías ayudarme con el entrenamiento de algunos de los Pokemón, sería bueno para ambos ya que lo piensas.
- Supongo que tienes razón
- ¿Eso es un si?
- Seguro – sonrió de lado haciendo que Angie lo hiciera también.
- ¡Perfecto! Y ya que vas a tener todas las comodidades de una casa, no te caería mal usar la ducha
- ¡Ey!
- ¡Solo decía! – Angie se alejó entre risas, sin percatarse que logró en Ash una expresión de agrado y tranquilidad… algo que no había sentido en mucho tiempo.
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Angie guió a la recién llegada hasta un jardín que se encontraba en la parte trasera de su casa. Sintió que era el sitio correcto para su conversación. Se acomodaron en una de las tantas bancas que había allí, siendo rodeadas de las únicas plantas que comenzaban a revelarse contra el frío invierno. Las dos mujeres se sentaron sin verse entre sí, sin decirse nada aunque tenían tanto de que hablar.
- Entonces, - Fue Misty quien se decidió a hablar, girándose un poco para tener mejor visión de su acompañante- ¿Ash si está aquí? – Angie asintió cerrando los ojos.
- Ahora fue al pueblo a conseguir algunas medicinas y comida. Es la primera vez que quiere ir a Solaceon – Angie sonrió un poco al pensar en como el buen humor del chico volvía poco a poco – No debe tardar mucho en regresar, podrás hablar con él… se que querrá verte.
- ¿Cómo sabes…? – miles de dudas rondaban su cabeza, ¿Cómo es que aquella chica parecía saber algo sobre su situación? - ¿Ash te ha hablado de mi?
- No realmente. – Misty se sintió aun más confundida, Angie dejó de mirarla y observó a un par de ratatas que jugaban en la cerca que rodeaba al jardín - la primera semana que estuvo aquí, yo estaba entrenando un Starmie que habían dejado en la guardería. Ash estuvo observándome por un rato; cuando le pregunté que ocurría él solo dijo: "A veces te pareces tanto a ella" – Suspiró profundamente – Después de eso no pude evitar preguntarle a quien se refería y pasó otra semana antes que me lo dijera, por eso se tu nombre… y por eso supuse que eras tú el motivo de su extraño comportamiento.
- Oh – Los ojos de Misty se habían dirigido al punto en que Angie miraba, le resultaba difícil procesar lo que escuchaba. Es decir, por un lado, ahora sabía que Ash había estado pensando en ella, pero a la vez vivía con una chica amable y agradable que bien pudo haber ocupado su lugar en su corazón con el correr del tiempo. Tenía que seguir indagando en el tema - ¿Y por qué dijiste que sabías que vendría?
- Eso fue solo una suposición… es decir, si yo fuera la chica que está en el corazón de Ash, no lo dejaría escaparse de mi tan fácilmente – Sonrió pícaramente, esta vez mirando a Misty quien estaba totalmente sonrojada y sorprendida.
- Entonces… tu y a Ash no son ¿pareja?
Los ojos verdes de Angie se volvieron vidriosos, aunque no lo suficiente para soltar alguna fugitiva lágrima, el aire comenzó a faltarle del cuerpo. Sabía que tenía que decirle la verdad a aquella chica que apenas era una desconocida, aquella que, con infinita facilidad podría arrebatarle al hombre que tanto amaba. Las palabras estaban a punto de escapar de sus labios cuando el ruido de la puerta principal abriéndose estruendosamente hizo voltear a ambas jovencitas.
- ¡Pi pikachu! –se escuchó un alegre saludo del Pokemón seguido de las pisadas de su entrenador que se acercó al mostrador de la cocina para colocar las bolsas que traía en sus manos.
- ¡Cariño, ya estoy en casa! – El llamado de forma juguetona hizo sonrojar a Angie. Se levantó del asiento un tanto apenada dejando unos pasos atrás a la pelirroja que sintió aquella sencilla frase como una filosa espada que le había atravesado el cuerpo. – ¡Traje todo lo que necesitamos y una pequeña sorpresa para ti! Ann ¿me escuchas? – Ash seguía llamando a la criadora en un tono cariñoso y alegre que no podía pasar desapercibido para la devastada pelirroja, que se quedó increíblemente quieta, dejando aquellas palabras resonar en eco sobre sus oídos, una y otra vez.
Angie entró por la puerta casi corriendo respondiendo quedamente "Si ya te oí" seguido de un "creo que tienes que salir al patio primero", aquello se escuchó vagamente desde donde se había quedado Misty.
Estaba a nada de tener un ataque cardiaco. Los escasos 40 segundos que le tomó a Ash salir de la casa le parecieron eternos sin mencionar que las rodillas comenzaron a responder en forma de un ligero temblor que amenazaban con hacerle perder el balance.
Apenas deslizó la puerta, la sonrisa que Ash tenía en el rostro se desvaneció por completo. Por un momento pensó que su cabeza le estaba jugando una mala pasada, creando un oasis, una fantasía que se había materializado en la imagen de la pelirroja parada frente a él. Le tomó un minuto darse cuenta que era completamente real.
- Hola Ash. – Fue lo único coherente que se le ocurrió decir acercándose un poco en la dirección del pasmado chico.
- ¿Qué haces aquí? – la pregunta fue tajante y directa. Aunque no podía negarse a si mismo que el tenerla a tan solo unos metros lo estaba inquietando, no podía permitir verse débil ante ella, sobre todo por como habían quedado las cosas, después de todo, Misty había escogido a otro.
- Yo… - No estaba segura de lo que podía decir, así que solo dijo la única verdad detrás de su presencia - necesitaba verte… no podía permitir que salieras de mi vida así nada más.
- Ah, ya entiendo. Quieres que todo quede olvidado ¿no es cierto? – Sabía que Misty era una persona de nobles sentimientos, que siempre lo consideraría su amigo y haría de todo para que su amistad perdurara. También sabía que si ella le pedía que siguieran siéndolo, él no podría negarse y volvería al infierno que vivió meses atrás. No iba permitirlo, no volvería a verla junto a Gary porque simplemente no tenía la fortaleza para soportarlo. - Pues no es tan sencillo Misty.
- ¡Tal vez lo fuera si me escucharas!
- No me importa nada de lo que tengas que decirme así que…
- ¡Terminé con Gary! – Soltó aquello como si se tratara de una bala perforando la mente de Ash dejándolo fuera de balance. Misty sabía que no podía darle muchas vueltas al asunto, tenía que ser directa si es que quería tener una oportunidad de recuperarlo - Después de aquella noche, no me tomó mucho darme cuenta de que al único que podré amar es a ti…
Sus ojos verdes se clavaron en Ash, dando un paso más se acercó a él que parecía haberse convertido en piedra después de esa declaración. Por fin había escuchado lo que hubiera deseado escuchar aquella noche en el gimnasio Celeste, solo faltaba dar una respuesta para que todo tuviera un final feliz…
- Debiste haber hecho esa decisión hace meses, ¡No ahora! – Se alejó de la chica en dirección a la puerta de la casa. Para él todo aquello parecía un cruel juego del que estaba siendo víctima, pensaba que, en el momento que se arrojara a los brazos de su amada pelirroja, el destino encontraría una manera de arrebatársela.
- ¡La hice! ¡Pero siendo el impulsivo tonto que siempre fuiste no te quedaste a averiguarlo! Y me ha tomado todo este tiempo el poder localizarte ¿Y sabes qué? No me importa, no me importa nada de lo que ha pasado, necesitaba decírtelo: decirte que te amo y que… ¡Todavía estamos a tiempo, Ash!, todavía podemos olvidar todo esto que ha pasado y estar juntos.
- No Misty. Ya no…
- ¿Por qué no, Ash? No hay nada que lo impida, ahora yo…
- Ya te lo dije, no es tan sencillo.
- Sea lo que sea podremos arreglarlo, solo…
- ¡No! ¡No podemos! ¡Ya no siento nada por ti!
Misty se quedó completamente quieta. Su mano que momentos atrás, intentaba alcanzar la de Ash se detuvo en el aire. No estaba segura si seguía de pie o se había desmoronado a pedazos sobre el césped frío. Ash no levantaba la mirada, sus parpados estaban apretados con fuerza al igual que sus puños.
-Eso no es verdad – Murmuró para si, como si negándose ella misma pudiera deshacer las palabras de Ash. Sus ojos ahora parecían estanques cristalinos debido a las lágrimas que se habían formado en tan solo segundos y que intentaba contener dentro de sus pupilas a toda costa.
- Misty, por favor…
- ¡No! ¡No es verdad! Tu le dijiste a Brock en tu carta que no volverías a Kanto hasta olvidarte de mí, y nunca regresaste así que..
- Tal vez no había nada por lo que valiera la pena regresar. Tal vez… solo necesitaba encontrar el lugar correcto. Eso ha sido aquí, soy feliz. Algo que no pensé conseguir de nuevo.
- ¿Acaso tu… - El movimiento natural de sus pestañas había arrancado las lágrimas que no pudieron ser retenidas por más tiempo. Sus labios temblaban, miedosos a lo que pudiera obtener de su siguiente pregunta – Angie y tú ¿Están juntos?
La garganta de Ash no le respondía, pero el movimiento lento de su cabeza de arriba abajo confirmó lo que Misty tanto había temido, destruyendo por completo las últimas esperanzas que había albergado en su corazón.
- A.. ahora que lo sabes, es mejor que te vayas – Por fin pudo hablar, aún sin mirarla a los ojos, pues de haberlo hecho no soportaría el dolor y la tristeza que se dibujaban en su frágil semblante.
- Lo entiendo, pero ¿sabes? Yo también pensé que podría ser feliz con alguien más… resulta que, lo que siento por ti… lo que tu niegas sentir, es más fuerte que cualquier otra cosa en el mundo.
Las lentas y monótonas pisadas de Misty alejándose con dirección a la puerta eran el único sonido que predominaba en el ambiente. Estuvo a punto de retirarse cuando recordó algo más. Algo que tenía que darle sin importar que ya no hubiera nada entre ellos.
- Tómalo – Extendió su brazo con un teléfono celular en su mano. Ash lo tomó por inercia aunque no sabía porqué le daba aquel objeto – Está grabado el mensaje que te dejé el día que partiste. Sé que si lo hubieras escuchado, las cosas serían muy diferentes ahora. – Él lo miró por unos segundos, no quería seguir pensando en lo que pudieron tener juntos, solo se torturaría más. Con el rostro inexpresivo lo guardó en su bolsillo.
- No hubiera cambiado en nada lo que siento.
Si antes el llanto de Misty era visible ahora se había vuelto incontrolable. Sin poder decir o hacer nada más, salió corriendo en dirección a su vehículo para huir de aquella pesadilla de una vez por todas, tanta fue su prisa que no se percató de la presencia de Angie, quien estuvo escuchando toda la conversación y que, parecía sentir la misma pena que ella.
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El viaje de regreso a Celeste fue más largo de lo que imaginó. No podía esperar para llegar a su casa, a su cuarto, meterse dentro de su cama, debajo del montón de cobijas, de donde nunca debió haber salido. Si no hubiera sido por Gary, tal vez nunca lo hubiera hecho, tal vez jamás habría tenido que soportar el infinito dolor de saber que Ash se encontraba con alguien más.
Aunque le dolía aquella realidad, a la vez se sentía aliviada, era mejor saber una horrible verdad que vivir engañada, pensando que tal vez un día Ash regresaría a Kanto. Era mejor tener una respuesta definitiva… aunque no fuera la que ella hubiera querido.
Estaba a punto de subir a su habitación, cuando el sonido del timbre la desvió de su camino. Sin mucho animo para atender a nadie, se dirigió a la puerta dispuesta a deshacerse de quien estuviera del otro lado. Ese fue su plan hasta que sus ojos se posaron sobre la figura del alto joven frente a ella.
- ¿Ash? …
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El entrenador se encontraba en su habitación. Sentado al borde de su cama, mirando fijamente al suelo intentando asimilar lo ocurrido horas atrás. El reencuentro, la confesión, su rechazo y la despedida. Cada una de esas cosas lo habían deshecho por completo. Sujetaba con fuerza el aparato que Misty le dio. No solo había escuchado el mensaje que contenía, prácticamente lo memorizó, escuchando la dulce voz de la pelirroja, le hacía pensar en un mundo perfecto, en donde ellos eran felices, el mismo que él se encargó de hacer pedazos.
- Mentiroso – La voz de Angie sonó suave, pero acusante. Ash ni siquiera se movió de su posición, solo alzó un poco la mirada para encontrarse con la chica que estaba recargada en el marco de la puerta.
- ¿Cómo dices?
- No te hagas el tonto, eres un mentiroso y lo peor de todo es que solo te haces daño a ti mismo – Seguía hablando con ese tono enfadado mientras se acercaba lentamente hasta el lugar que ocupaba Ash.
- ¿De que estás hablando?
- Escuché todo. Lo que hablaste con Misty…
- Ah. Eso.
- ¿Por qué le dijiste que nosotros somos novios? Nada ha pasado entre tu y yo. Lo sabes. – El chico seguía inmóvil. Angie se sentó a su lado, posó su mano en la de su amigo. - ¿Por qué lo hiciste?
- No lo sé Angie, ella estaba aquí diciéndome todas esas cosas y yo simplemente no pude… olvidar lo que pasó entre nosotros… no puedo…
- ¿Y pensaste que hacer que ella se fuera era la mejor opción?
- Tal vez..
- ¿En verdad? Si fuera lo mejor para ti no estarías sufriendo, como lo estás haciendo ahora.
- ¡Podría serlo! – Ash se levantó con la frustración grabada en el rostro – Ella y yo… ya nos hemos hecho mucho daño. es mejor que Misty siga su camino y yo el mío. Tal vez ahora si pueda olvidarla por completo… enamorarme de alguien más…
- ¿De verdad crees que puedas, Ash? – Angie se levantó y tomó el rostro del chico con ambas manos. Los ojos almendrados parecían sorprendidos por las acciones de ella. Se quedó quieto, sin saber que contestar – ¿Podrías amar a otra que no sea a ella? ¿Alguien como.. a mí?
La pregunta ya era lo suficientemente impresionante, lo fue más cuando en un acto de total impulsividad, Angie se acercó a los labios del chico presionándolos fuertemente con los suyos. Por inercia, Ash correspondió el gesto. Después de unos cuantos segundos la chica separó su boca. Aun con sus manos sobre el rostro del entrenador lo miró directamente a los ojos.
- ¿Podrías? – volvió a preguntar
Ash lo pensó por un momento. No había nada de Angie que le desagradara, era increíble, divertida, hermosa, cariñosa… y de todas maneras sabía que jamás podría llegar a amarla. Y sabía exactamente porqué.
- No. – contestó sonando infinitamente triste. Ella solo sonrió.
- ¿Por qué no? ¿Por qué yo no soy Misty? – Él asintió sintiéndose un tanto culpable – Entonces… creo que cometiste un grave error por dejarla ir. – su sonrisa seguía intacta, contagiando al entrenador que le sonrió de vuelta.
- Gracias Ann – La abrazó fuerte. Ahora entendía a la perfección sus sentimientos, y todo se lo debía a ella
- Ey ni lo menciones… para eso están los amigos…
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- ¿Ash? ¿Qué haces… - Él sacó el celular de su bolcillo, tomó la mano de Misty y lo colocó sobre su palma
- Como dije. No hubiera cambiado en nada lo que siento… - El rostro de la chica pasó de la sorpresa a la furia ¿Cómo se atrevía a viajar cientos de kilómetros solo para burlase de ella?
- ¡Eres un… - Ash acarició suavemente la mano que aún sostenía deteniendo las palabras irascibles de ella
- No hubiera cambiado en nada porque yo nunca dejé de amarte Misty, ni por un solo instante – sonrió tiernamente viendo como las facciones de ella se suavizaron.
- ¿Lo dices en serio? – Él lo confirmó con su sonrisa. – Pero tu dijiste que me habías olvidado y que…
- Mentí y lo siento, siento mucho haberte hecho daño. tuve miedo y creí…
- ¿Entonces tu y Angie? ¿No estás con ella?
- No. Solo te quiero a ti Mist, y si me perdonas tal vez …
Las palabras sobraron. Misty se había arrojado sobre él rodeándolo con sus brazos atrayendo su boca a la suya, plantándole el más dulce beso que jamás hubiera recibido, y aunque sus labios estaban muy ocupados, aún era visible una pequeña sonrisa en Ash, la que no desaparecería en mucho tiempo. La tomó por la cintura recargándola en la puerta haciéndola presa de sus caricias mientras profundizaba el beso.
Después de unos minutos, Misty separó sus labios de los del chico. En verdad ya no le importaba nada de lo ocurrido, lo único importante era construir un futuro junto a él porque cualquier otro camino que pudieran tomar en sus vidas solo los haría infelices. Le acarició suavemente las mejillas con los pulgares
- Si me prometes que nunca jamás volveremos a separarnos, entonces todo queda perdonado – Misty se pegó más al cuerpo del chico. El solo se abalanzó sobre ella para iniciar un nuevo y largo beso.
Su respuesta era más que obvia.
Al fin! terminé esta secuela con un final feliz, exactamente como me gusta. Pienso que pude hacerlo más corto si quitara algunas escenas, pero pienso que tuvo que ser de esta manera, sobre todo porque quería que Misty sufriera un poco. Espero que la incursión de Angie haya sido de su agrado, no me cae tan mal pero finalmente ella no es Misty. Ni modo. Ya saben que cualquier duda, comentario o critica es más que bienvenida.
Espero que el proximo capitulo esté listo en menos tiempo
Mistyket. Y aquí esta el esperado final, espero que sea de tu agrado, después de todo tomé en cuenta tus sugerencias jeje, Misty sufrió un poco y sin duda Ash le hizo creer que ya no la quería, definitivamente toda la escena del reencuentro la imaginé gracias a tu sugerencia. y pues no me queda más que decir que Actualiza! no seas mala
DjPuMa13g. Me alegra que te gustara la Q, no estaba muy segura si había quedado bien, si quise que Ash tuviera una pareja pero hubiera sido el fic todavía más largo pero de todas formas hice sufrir a Misty un poco, así que espero y te haya agradado.
Arjuy. Gracias por leerme :D
L' Fleur Noir. Aqui esta el final! espero saber tu opinión al respecto y también espero que actualices pronto, me encantaría ver la continuación de Ficticio.
Suki90. Gracias por el comentario, como ves esta es la continuación de negación y prohibido, ojalá sea de tu agrado
naliaseleniti. Me alegra saber que hice un buen trabajo en Quimica, me preocupaba que fuera demasiado simplón :P, y de tu fic que decir, me ha gustado bastante, has captado muy bien sus personalidades más juveniles, pero muy a tu estilo. Sigue así!
hirumaharima. Creo que tienes razón, era culpa de los dos, creo q por esa razón es que hice sufrir un poco a Misty (Ash sufrió mucho en las otras dos partes) y pues creo que en este fic Ash resultó un pocomás serio y melancólico :P . Dime que te pareció
Angelical Master Aqua. ¿Ya los leiste todos? :D Me gustaría saber tu opinión
