Que descuidado tenía a mi ABC que ya está en la recta final. !No lo puedo creer! Solo tres letras más y termino, pero ahora por motivo de la celebración mundial del fandom: el cumpleaños de Sumi, le dedicaré esta letra que esta llena de muchas situaciones absurdas y que de verdad sea del agrado de todos.
Feliz cumpleaños Sumi!
Y ahora sin más que anunciar: Disfruten!
Whisky
Definitivamente no tenía ganas de estar allí. Se despertó mal humorada, toda su ropa buena estaba en la tintorería y tuvo que forzosamente asistir a la "tan importante reunión" que sus amigos inventaron por… solo Dios sabe que motivo.
Para hacer la situación todavía más desesperante llegó dos horas después de lo acordado, usando un desgastado pantalón de mezclilla con una blusa sencilla negra y flats a juego; fue lo mejor que pudo encontrar, mientras que sus demás amigas traían ropa sacada de una pasarela de modas. Se sentía tan fuera de lugar y molesta. Tal vez lo mejor era solo saludar, hacer una que otra pregunta a sus amigos sobre sus proyectos mas recientes e irse.
Para su mala suerte con el primero en encontrarse fue Ash. El chico se veía muy elegante, con su camisa de seda fina y su pantalón formal negro, pero había algo raro en él. Su desmesurada risa, su voz se alcanzaba a escuchar incluso sobre la música… ¡Oh demonios! Ash ya estaba pasado de copas y si algo sabía la pelirroja era lo increíblemente molesto que se volvía en ese tipo de situaciones.
Mejor lo esquivaría, no quería quedarse a discutir con él, no esa noche… Excepto que Ash ya la había visto y corrió hacia ella con esa extraña cara de extrema alegría que por un momento la asustó.
- ¡Misty! - Se abalanzó sobre ella en un abrazo más allá de lo amistoso, rayando en lo sofocante - ¡Qué bueno que viniste! Estabas a punto de perderte los intentos de coqueteo de Brock y de como Gary no deja de regañarme por beber y Dawn...
- ¡Ash! ¡Suéltame me vas a ahogar! - De un empujón alejó el cuerpo de su amigo y ahora lo miraba un poco enfadada al notar el obvio estado de ebriedad en él - Tal vez Gary tenga razón en regañarte ¡Dios! ¿Cuánto has bebido?
- Solo un poco, pero él no es lo suficientemente hombre para llevarme el ritmo y prefiere estar de aburrido - contestó tontamente con una mueca infantil, provocando que la pelirroja rodara los ojos en señal de reproche
- Eso debe ser, seguramente
- Lo dices porque tu tampoco puedes
- ¿Qué cosa?
- Llevarme el paso, te apuesto lo que quieras a que terminarás peor que yo mañana
- Claro que no
- A que si
- ¿Cómo pasaría eso si ni siquiera he tomado? y tu claramente me llevas ventaja
- Eso se puede arreglar, ¡Mesero! - El joven vestido de negro, encargado de proporcionar el servicio se acercó un poco nervioso - Sírvale a la dama algo de tomar
- Ash no seas tonto, no quiero nada
- Claro que si quieres, sino ¿Cómo me vas a hacer compañía?
- ¿Y quién dice que quiero hacerte compañía?
- Yo lo digo
- Que maduro suenas
- Ya no empieces, solo hazlo
- ¡Qué no!
- ¡Si!
- ¡Ya! ¡Está bien! Tomaré algo contigo, pero solo un trago – Por primera vez desde su llegada, el mesero fue tomado en cuenta cuando Misty se dirigió a él - Me trae un vodka con arándano por favor
- ¡¿Qué?! ¡Vodka con arándano! No por supuesto que no! Esa no es una bebida para hombres...
- Que razonamiento mas tonto, Ash. Además soy mujer
- No, no lo eres, eres Misty
- Prueba suficiente de que ¡Soy mujer!
- No, eres mi amigo, pide algo digno de uno
- No le haga caso señor, tráigame el vodka con arándano
- Que gay
- ¡NO es gay, soy mujer!
- ... Gay
El mesero se encontraba incómodo observando la extraña interacción sin saber si debía tomar la orden o mejor correr lejos de ese par de locos, finalmente Ash le hizo una seña y no le quedó más que seguir escuchando hasta que se decidieran por algo.
- Vas a tomar algo decente. Mesero, traiga dos whiskys
- ¡A mi no me gusta el whisky Ash!
- Claro que te gusta
- Estoy muy segura de que no
- ¡Ah vamos Misty! Solo por hoy ¿si?
- No vas a dejarlo pasar ¿cierto? – Ash negó con la cabeza enérgicamente lo que terminó por derrotar la resistencia de Misty que de mala gana se dirigió de nueva cuenta hacia el mesero – Si no queda de otra, deme un whisky con soda…
- ¡¿Qué?! – Exageraba sus movimientos corporales, pareciendo de verdad horrorizado por las palabras de su amiga - No. No, no, no, perdónela no está acostumbrada a pronunciarlo, quiso decir 'en las rocas'
- ¡Ash!
- Enseguida le traigo sus bebidas señor – Cansado de tan absurda plática el joven tomó la última orden y prácticamente huyó de la mesa, lo más lejos posible, aunque estaba bastante seguro de que le esperaba una larga noche por delante con ese par.
La pelirroja solo se quedó sentada frente a Ash en la moderna mesa viéndolo con fastidio, mientras que él parecía más que satisfecho con los resultados obtenidos hasta ahora. Un par de minutos después, el mesero regresó con el pedido dejando los vasos cortos que contenían un poco de hielo junto con un líquido ámbar. Los dejó alejándose a pasos rápidos antes de que tuviera que verlos discutir otra vez.
Ash tomó uno de los vasos entre sus dedos, haciéndole señas a la chica para que hiciera lo mismo. Misty lo tomó desconfiada y antes de que le indicaran cualquier cosa, apresuró la bebida terminándosela de un solo trago. El fuerte sabor fue más de lo que podía soportar y no pudo evitar hacer gestos de disgusto al momento que sentía el sabor ligeramente maderizado y el intenso calor provocado por el alcohol recorriendo todo su cuerpo.
- Cual es la prisa Mist, por si no lo sabes, así no se toma el whisky – su tono engreído fue acompañado con una mueca extraña al momento que tomaba un leve sorbo de su bebida
- ¡No se tomar whisky porque no me gusta! ¡Eso ya te lo había dicho! Ya cumplí con tu tonto capricho, ahora me voy
- ¡Espera! – Estaba apunto de marcharse cuando Ash la tomó de la muñeca. – Yo solo estaba intentando que te divirtieras, porque desde que te vi, pude darme cuenta de tu mal humor… solo … intentaba distraerte y no te voy a dejar ir hasta que lo consiga
- Siempre es lo mismo contigo – suspiró resignada, aunque por dentro sentía cierta felicidad - No te das por vencido a las causas perdidas ¿cierto?
- Exacto
- Bien, ante tanta necedad, para qué poner resistencia
- Me alegro que por fin veas las cosas con claridad
- Por lo menos déjame pedir otra cosa
- ¡Ni hablar! – Imitó a su amiga y se terminó su bebida de un solo trago – Hoy es noche de hombres y los hombres beben whisky
- Deja esos chistes ¡soy mujer!
- Seguro camarada, lo que tu digas, pediré otra ronda igual…
oOoOoOoOoOoOo
Con mucha pesadez se movió por debajo de las cobijas que la cubrían, después de unos segundo de intentar despertarse poco a poco comenzó a abrir los ojos dejando salir un largo quejido. No se sentía nada bien, más que eso, sentía que la cabeza le iba a explotar en cualquier momento.
Claro, con tremenda resaca como no iba a sentirse así. ¿Bebió demasiado? No podía asegurarlo, muchas dudas invadían su mente. Algunas simples y que estaba relacionadas con su actual estado, preguntas como ¿Cuántos tragos ingirió? ¿Qué había pasado el resto de la noche? Y otras que se hacían evidentes conforme se incorporaba más que, al no saber la respuesta la alarmaban demasiado ¿Dónde estaba? ¿Si esa no era su cama entonces de quién? Más importante aún… ¿Qué rayos traía puesto?
No sabía si correr, gritar, hablarle a alguien… ¿A quién? De verdad no sabía donde estaba. Intentó levantarse para encontrar pistas, pero lo único que encontró fue el suelo cuando sus pies se quedaron enredados en las sabanas haciéndola caer. Se quedó tirada con la cara hacía el suelo, el vértigo era demasiado para soportarlo. Se hubiera quedada tirada en el suelo por siempre, pero el ruido de unos pasos y la manija de la puerta siendo abierta la hicieron levantarse. No le sorprendió mucho ver de quien se trataba.
- Al fin despertaste, pensé que nunca lo harías.
Al contrario del horrible estado en el que ella se encontraba, con la "informal" vestimenta, ese fuerte dolor de cabeza, ojeras fuertemente marcadas, con su cabello crispado, no podía entender como Ash estaba tan fresco y sonriente sin siquiera un rastro de malestar en él.
- ¿Cómo te sientes? – la pregunta de Ash era de genuina preocupación, pero a Misty le pareció más una burla haciendo que mentalmente lo maldijera intensamente
- Bien. Supongo que estamos en tu casa ¿no?
- Así es
- Y ésta – sujetó por el cuello la larga camiseta blanca con la estampa de un Pikachu enfrente que le había servido de camisón – debe ser tu ropa
- Si. Me da gusto que decidieras ponértela, creo que pudiste dormir cómodamente
- Uno creyera…
Eso contestaba algunas preguntas, pero su memoria tenía ciertos agujeros que ella no podía llenar, simplemente el asunto de la camiseta… no estaba segura en que momento se cambió, así como muchas cosas de las que todavía no tenía ni la más remota idea en como sucedieron.
Muy consiente de que dicha prenda apenas si le tapaba hasta la mitad de los muslos, buscó rápidamente su pantalón para cubrirse el resto de sus piernas.
Ash solo observaba a su amiga, desde que entrara a la habitación. Parecía mantener una brillante sonrisa y un leve sonrojo que Misty no había notado en lo más mínimo, ya que tenía cosas más importantes de que ocuparse.
- Entonces… - una vez que se hubo puesto algo más de ropa se acercó al chico, con un poco de vergüenza y timidez, tratando de alaciarse el cabello, un poco por arreglarse, otro tanto por nerviosismo - ¿Crees que… podrías ponerme al tanto de lo ocurrido ayer?
- ¿Lo ocurrido? ¿Algo en particular o…?
- Si bueno, pudieras ponerme al tanto de todo después del décimo whisky, sería genial
Ash se quedó un tanto sorprendido, esperaba que no recordara ciertas cosas, sobre todo lo ultimo, pero nunca pensó que no recordara nada en absoluto. No pudo evitar soltar una carcajada que solo le sirvió para ganarse un golpe por parte de Misty.
- ¡No es gracioso!
- Claro que lo es, de haber sabido que no estabas acostumbrada a beber, jamás habría…
- Si lo estoy, todo es culpa de ese odioso whisky, te dije que no me gustaba
- Mas bien parece que tu no le gustas al whisky
- ¡Deja de burlarte! ¿Me vas a decir que pasó o no? – Dijo un poco enardecida amenazando con golpearlo de nuevo
- Esta bien te lo diré, solo si prometes no culparme de nada.
- Trataré
Eso ultimo sonaba a total amenaza, aun así decidió acceder a la petición de su amiga. Le hizo un además para que tomara asiento al borde de la cama mientras él tomaba la silla de su escritorio para sentarse frente a ella. Misty estaba completamente ansiosa, pues sabía que, si tenía esa clase de amnesia inducida por el alcohol, no podía ser buena señal. Ash inhaló profundamente para después mirar a su amiga y comenzar con la narración de los hechos.
- Bueno, primero cantaste en el karaoke durante una hora y no dejabas que nadie más lo hiciera…
- Oh Dios
- …Después atacaste a un hombre en el bar porque estabas convencida que era un vampiro que quería matar a todos cuando lo viste besando el cuello de Dawn
- ¡Oh Dios!
- Y después cuando te intentaron sacar del bar…
- ¡Oh Dios!
- Derramaste toda una jarra de cerveza sobre la cabeza del guardia y saliste gritando que eso era solo el inicio de tu venganza
- Oh Dios, Ash ¡todo esto es tu culpa! ¡¿y ni siquiera intentaste detenerme?!
- ¡Por supuesto que lo intenté! Ya deberías saber que eres una persona difícil de contener. Cuando saliste del bar salí corriendo tras de ti e intente llevarte a tu casa, pero arrojaste tus bolso y tus zapatos por encima de una reja y seguiste corriendo.
- ¡¿Qué?!
- Después de que te alcancé, con mucho esfuerzo te subí a mi carro y creí que lo mejor era traerte aquí para que descansaras – Misty no daba crédito de lo que escuchaba. No podía concebir como llegó a tan desenfrenado comportamiento – No te preocupes por tus cosas, ya me comuniqué con el dueño de la casa, pasaremos por ellas luego. – Parecía que de verdad había dado batalla aunque Ash no parecía enojado, incluso estaba siendo demasiado comprensivo y amable con ella.
- No es eso lo que me preocupa, es que en verdad no puedo creer que hiciera tantas locuras
- Si, bueno – Ash se levantó pasando su mano por detrás de su nuca como lo hacía cada vez que se ponía nervioso – Fueron solo niñerías Mist, además, era solo el efecto del alcohol ¿cierto?
- Es verdad. Menos mal que no hiciera algo de lo que realmente me arrepintiera después ¿no? – Sonó aliviada sonriendo en la dirección de Ash, él se sonrojó mucho alejándose y volteando su rostro para que Misty no pudiera ver esa tonalidad tan ajena a su color natural de piel.
- Si, nada de que arrepentirse… seguro es nada… bueno creo que… ¡Iré hacer café! ¡Si eso! ¡Todo el mundo necesita café! – El extraño comportamiento de Ash generó cierto desconcierto en Misty, quien presintió que algo no estaba tan bien como él se lo hacía creer. Se adelantó a los pasos del chico, tapándole la salida impidiendo que escapara.
- Porque me dijiste todo lo que hice ¿cierto Ash? – lo miraba amenazante tratando de intimidarlo y así conseguir le dijera la verdad, pero Ash no parecía asustado, solo nervioso enrojeciendo más con cada segundo que transcurría.
- Por… por supuesto
- ¿Qué me estás ocultando?
- ¡Nada!
- ¿Qué pasó anoche Ash?
- ¡No pasó nada! – Caminó de vuelta a la cama tratando de alejarse de ella hasta que pensara en una forma de escapar a sus cuestionamientos. Misty comenzaba a sentirse realmente preocupada por lo que Ash le ocultaba ¿Acaso había pasado algo entre ellos?
- ¡No me quieres decir porque me hiciste algo! – Dijo de pronto señalando acusante a su "agresor"
- ¡¿Qué?!
- Te aprovechaste de mí ¡No es así!
- ¡Por supuesto que no!
- ¡Oh no! pasó algo entre nosotros, y por eso no me lo dices. De seguro… de seguro ¡Te besé! y tu no me detuviste ¡terminamos durmiendo juntos! Y ahora estoy embarazada y tu y yo tenemos que…
- ¡Deja eso! Claro que nada de eso pasó, que imaginación Misty, solo a ti se te ocurrirían cosas tan raras
- Entonces ¿Qué es Ash?
- ¡Ya te dije que nada!
- Eso quiere decir que tengo razón. Nosotros…
- Está bien te digo, pero deja de inventar cosas ¿De acuerdo?
Misty asintió, sentándose de nueva cuenta en la cama mientras que Ash se paseaba de un lado a otro. Intentaba mantenerse quieto frente a ella sin conseguirlo.
- Esta bien… esta bien… te lo contaré solo no, enloquezcas después ¿De acuerdo?
- No me das confianza Ash
- Perdón, perdón solo trata de no enojarte
- ¡Ash!
- ¡Ya voy! – Ya no caminaba como bestia enjaulada, solo se quedó quieto, desviando la mirada a otra parte para no ver los ojos de su amiga – Verás lo que pasó fue que…
..
.
Nunca pensó que las cosas terminarían así, las posibilidades se inclinaban a que él fuera quien hiciera algo estúpido, como siempre, sin embargo allí estaba él, tratando de lidiar con su ebria amiga y al mismo tiempo completar la difícil tarea de abrir la puerta de su departamento.
- ¡Vamos Ash! – Misty jalaba al chico de las mangas, tratando de arrastrarlo de nueva cuenta a la calle - ¡La noche es joven aún!
- Esa no es una buena idea - Aún forcejeando consiguió abrir la cerradura y de un movimiento tomó a la chica por la cintura dirigiéndola al interior del inmueble - Vamos Mist, es mejor que vayas a dormir...
- ¡¿Por qué?! ¡Es temprano! - Parecía una niña pequeña con ese puchero en la cara e intentando huir. Ash comenzaba a fastidiarse de la situación, aunque realmente no podía quejarse, él era el responsable, así que no tenía mas opción que aguantarse
- No ¡Nada de eso! - Volvió a tomarla de la cintura, esta vez, para cargarla en brazos lo que por alguna razón causó una risa incontrolable en Misty al ser llevada por el joven hacia la alcoba - Vamos Mist
- Ash Ketchum – Hablaba con un tono más agudo de lo normal entre pequeñas risas - ¿Acaso tratas de llevarme a la cama?
- Exactamente eso y no en el sentido que te estás imaginando, señorita pervertida
- Aburrido – De nuevo esa vocecilla de travesura salía de manera tentadora haciendo sonrojar al chico que solo trataba cuidar de su amiga.
Finalmente llegó a su cuarto, se acercó a su cama e intentó soltar a Misty sobre ésta, más la juguetona chica se aferró con fuerza al cuello de Ash. La fuerza ejercida sumada a la gravedad, hicieron que el entrenador también cayera sobre el colchón, haciendo su mayor esfuerzo para no caer sobre la chica que no paraba de reírse.
- De acuerdo, creo que has tenido demasiada diversión por un día, quédate aquí, intenta dormir – Trató de levantarse, pero de nueva cuenta las pequeñas manos de la pelirroja lo sujetaron con fuerza por la camisa
- ¡No te vayas! Anda, quédate un rato – De nuevo los colores subieron al rostro de Ash, no sabía a que se debía ese comportamiento en Misty, mucho menos sabía como actuar ¿Le estaba proponiendo algo indecoroso?
- Esa no parece una buena idea, ya es tarde y…
- Solo un rato ¿Si? Prometo ya no molestarte más si te quedas.
- Mist, yo…
- Dormiré, lo juro. Mira – Apretó fuertemente los ojos, esforzándose al máximo por mantenerlos cerrados – Solo hazme compañía hasta que me duerma
Esa petición no parecía algo muy difícil de cumplir y sin más alternativa se tumbó sobre la cama a un lado de Misty. El peso sobre el colchón le indicó a la chica que Ash había cedido y sonrió ligeramente mientras se acomodaba en la suavidad del colchón, estirando un brazo para alcanzar el pecho del chico y posar su mano sobre él.
Por fin, después de horas y horas de locura interminable, la pelirroja se encontraba tranquila, respirando suavemente, cayendo en un sueño profundo. Por alguna reacción involuntaria Ash se acercó a ella y comenzó a pasar sus dedos suavemente de arriba abajo sobre el delgado brazo en una amistosa caricia. Sin mucho que pudiera hacer en ese momento, solo se limitó a contemplarla. A veces no entendía como una chica tan maravillosa, tan hermosa, terminó por ser amiga de él, sea como hubiera sido, estaba feliz de tenerla en su vida.
- ¿Ash? – La voz de Misty salió pausada y serena. De verdad estaba flotando directo al mundo de Morfeo
- ¿Si Mist?
- Gracias por lo de hace rato, fue genial… lo de hace rato… y divertido… fue genial y divertido, de verdad necesitaba divertirme
- Me alegro, pero creo que te excediste, así que dejemos la diversión de lado por un tiempo ¿Quieres?
- Esta bien, es que fue divertido, tu siempre has sido muy gracioso y lindo… y … - Continuó hablando, más para ella misma sin ser interrumpida por Ash, quien tan solo la miraba feliz.
Que increíblemente tierna le pareció en ese momento, sus labios y mejillas de un adorable tono rosa, sus largas y obscuras pestañas custodiando las joyas más preciadas del mundo, al menos así pensaba Ash con respecto a los ojos esmeralda que ella poseía. Comenzó a pensar que, podría quedarse así hasta la madrugada o por el resto del siglo si se lo permitieran.
Entonces sucedió algo que lo sacó totalmente de balance.
Los murmullos de Misty se hacían cada vez más imperceptibles, pero aún así estaba seguro que lo escuchó claramente.
- Mist – La sacudió ligeramente, tratando de evitar que se quedara dormida - ¿Qué dices?
- Ash… - Se acercó a él, descansando su barbilla sobre el hombro derecho de Ash, sin importar que tan suave hablara, esta vez sería escuchada, ya que lo estaba diciendo directo a su oído – Te amo.
El entrenador se volvió de piedra después de eso, no sabía que hacer o que pensar. Misty lo amaba ¿Aquello era verdad o producto del alcohol? Quiso indagar más en el tema, pero la chica ya estaba profundamente dormida. Eso tenía que ser un error, de seguro era un error y al mismo tiempo no lo parecía. Y si Misty lo amaba ¿Qué haría? No estaba seguro, solo sentía unas extrañas ganas de sonreír con respecto a todo el tema.
Se quedó otros minutos, confirmando que Misty en verdad estuviera dormida antes de levantarse con mucho cuidado. Se acercó a su cómoda y sacó una camiseta blanca, la dejó cerca de la almohada que estuvo usando momentos atrás. Aunque era poco probable que se despertara quería asegurarse de que encontrara algo holgado para usar. Con un ultimo vistazo en la dirección de Misty, una visión que le arrancó un par de suaves suspiros, salió de su habitación.
…
..
.
Total y absoluto silencio. Una vez que Ash terminó su relato, ni el más mínimo ruido era emitido por ninguno de los dos.
- Entonces – Misty comenzó a hablar aun pasmada, sin mirar directo a Ash – Yo dije…
- Misty esta bien, fue solo el efecto del alcohol como dijiste hace rato ¿No es cierto? – No quería creer que eso fuera verdad, pero tampoco quería poner en un predicamento a la chica
- Cierto – dijo finalmente con la mirada baja.
- Así que… todo esta bien entonces. – Sonaba ligeramente decepcionado, cosa que no quería fuera descubierta por ella - Iré a preparar ese café, de seguro te ayudará a recuperarte.
Ash caminaba lentamente, desanimado, mientras Misty se maldecía una y otra vez ¿Por qué era tan cobarde? Si ya había confesado su más grande secreto, solo tenía que confirmarlo, tal vez obtener una respuesta de Ash, quien no parecía tan molesto con la posibilidad de que aquello fuera verdad. ¿O es que solo tenía el valor de hacerlo estando alcoholizada?
"Al demonio" Pensó. Por primera vez en su vida sería osada, expondría sus sentimientos sin pensar en consecuencias.
- Espera Ash – El joven se volvió hacia ella con un poco de esperanza dibujada en el rostro, lo que inyectó un poco más de valor a lo que estaba por hacer – ¿Y si te dijera que no era solo producto del alcohol? Si fuera verdad… que eso es lo que siento. ¿Tú que harías Ash?
- No lo sé – Respondió con una gran sonrisa en su rostro – Tendría que estar seguro de que es verdad lo que dices ¿Lo es?
- Estas haciendo esto a propósito ¿No? – Ash solo Sonrió como un tonto, ella cerró los puños y los ojos con todas sus fuerzas, gritando lo siguiente con toda la potencia que sus pulmones le permitían – Pues si lo es. ¡Ya! ¿Contento? Te amo… ¡Te amo, te amo Ash Ketchum y siempre lo he…!
De repente sus palabras no tuvieron escapatoria, pues su boca fue aprisionada por los labios de Ash. Confundida y al mismo contenta, se dejó llevar por el momento en el que era envuelta en los brazos del hombre al que verdad amaba. Después de un rato Ash se separó de ella dejando su frente apoyada sobre la de ella, sus brazos rodeando todo su pequeño cuerpo.
- Yo también te amo Mist, y me alegra que no salieras huyendo después de que te conté lo de ayer
- ¿Como podría hacerlo? No tengo zapatos – Ambos miraron en dirección a los pies descalzos de la chica, riendo ligeramente al recordar todas las incidentes que los condujeron a esas confesiones de amor y a los primeros besos de lo que sería un vida juntos.
- Lo bueno es que por ahora no los necesitas, porque no vas a ningún lado
Nuevamente la besó, atrayéndola hacía él lo más que pudo, mientras Misty sentía que de ahora en más, la felicidad alumbraría su camino. Y pensar que todo fue gracias esa bebida, de fuerte sabor, del color del ámbar, que por años había odiado.
"Tal vez el whisky no sea tan malo después de todo" Fue su ultimo pensamiento consiente antes de perderse por completo en los labios de Ash.
Listo! jaja creo que es totalmente absurdo, ya los que me conocen saben que soy así de simplona :P en fin espero que les haya gustado y saben que cualquier duda, sugerencia, crítica o lo que sea es bienvenida :) Gracias a todos por leer
Los reviews serán contestados mañana en la tarde Lo juro!
