En ningún momento miró hacia atrás. El tenerlo tan cerca y encima tratar de entablar una conversación, se le estaba haciendo difícil cada día era como volver a abrir su herida. Ya era tarde y estaba algo cansada, se dirigió a su habitación. Encendió la luz y cerró la puerta tras ella. Se apoyó en ella, cerró los ojos y suspiró, se quedó ahí un instante. Levantó la vista y caminó a pasos lentos hacia su ventana para darle una última mirada a él… y ahí estaba… en el mismo sitio mirándola desde abajo. Cuando se percató que él también la observaba cerró la cortina rápidamente y se tapó los ojos con ambas manos… suspiró y se sentó en la cama para luego recostarse sobre ella. Se acomodó hacia un costado y quedó de frente hacia la pared, comenzó a mirar los detalles de ésta - Me gustaría salir de aquí por un tiempo… ¿pero cómo….? Esto me está hiriendo más de lo que imaginé…- pensó mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.
Después de ver las cortinas de Akane cerrarse, el chico cerró los ojos, desvió la mirada hacia la alberca empuñando su mano en señal de frustración… dio un suspiro antes de entrar a la casa. Cuando entró se percató que Nabiki y Kasumi ya no se encontraban ahí, solo estaba su padre y el Sr. Tendo sentados a un lado de la sala y, como de costumbre, jugando su última partida de Shogi. Él los miró, caminó hacia la mesa, se sentó y apoyó sus antebrazos sobre ella para estar un poco más cómodo.
- Ahahha, así es, asi me gusta- decía felizmente el Sr. Tendo después de una grandiosa jugada.
- Si? Pues jake!- revatía el Sr Saotome mientras movía una ficha enérgicamente.
- A si? Pues, sepa que me da mucho gusto, además tengo un plan, se rinde? – dijo sorpresivamente mientras movía otra pieza
- AAAAahhhhh – gritó su contrincante volteando el tablero
- Oiga! ¡justo cuando estaba a punto de ganar!- lo apuntó con su dedo y prosiguió- sabe Saotome, me parece que esto no fue justo – se cruzó de brazos y cerró sus ojos en señal de enfado.
- Pues no fue intencional – decía con una sonrisa cínica y tomándose la cabeza- si quiere empezamos una nueva partida – decía divertidamente mientras recogía las fichas, el Sr. Tendo abrió los ojos y dijo
- Esta bien, acepto, pero si vuelve a hacer algo así, le advierto que no volveré a jugar con usted – le advirtió amenazante.
- Sí, si, está bien- decía sonriente.
- De todas formas, creo que es mi día de suerte, creo que le volveré a ganar- y la sonrisa volvió a su rostro
- Ya veremos, porque hasta ahora solo practicaba, ahora si voy a jugar enserio- y se quedaron concentradamente mirándose en forma fija varios segundos.
- Parpadeó primero! Volví a ganar!- reía.
- ¡De ninguna manera!, solo me entró algo en el ojo, esta vez no cuenta! – gritaba el Sr Saotome
- A, SI ? Pues ¡JAKEMATE!-
- ¿Qué…? ¿Cómo fue que…?- dijo sorprendido – Miré allí Tendo – apuntó hacia fuente - ¿qué es eso? – trató de desviar la atención de su ponente para poder dar vuelta el tablero, pero no le resultó
-Vaya…- lo miró con cuidado- ¿otra vez tratando de hacer trampa señor Saotome?-
El Sr. Saotome se vertió agua fría y le mostró un cartelito con un ¿de qué habla?
- Usted y su número del panda- le dijo ya aburrido de la situación
- Que melodramáticos – pensó el chico- mi padre siempre tan ridículo - Encendió el televisor y trató de buscar alguna transmisión interesante… encontró algo, pero nuevamente no podía concentrarse. Veía aquel electrodoméstico con un brazo sobre la mesa que apoyaba su rostro. Definitivamente sus pensamientos estaban en otra parte… no podía dejar de pensar en ella. Luego de unos cuantos minutos de estar luchando con su mente, se dio por vencido y se levantó para irse a la cama. Entró a la habitación, se tiró a la cama, trató de conciliar el sueño pero era imposible. Se deba vueltas de un lado a otro y nada…- Ahhh, ya basta!- exclamó. se volvió a poner de pie y se subió al techo de la vivienda, justo al lado de la habitación de Akane. Trató de espiar por la ventana, pero la luz estaba apagada, al ver que no conseguiría ver nada, se recostó mirando hacia el cielo, la luna brillaba con todo su esplendor acompañada de pequeñas esferas relucientes que le hacían compañía. Realmente la noche estaba preciosa. Por fin se relajó y mientras miraba el estrellado espacio, logró conciliar el sueño.
- Cielos! definitivamente no puedo dormir…- desde su cama, miró hacia el vacío en medio de la oscuridad. Recorrió con la mirada cada detalle de su habitación, que estaba iluminada solo por pequeños vestigios de luz que se colaban por las aristas de su ventana, hasta que dio con un bulto que se encontraba cerca del armario. –mmm? Y eso? - se preguntó. La chica encendió la luz para ver con más detalle y ahí estaba, era una mochila. No recordaba haberla dejado allí - pues bien… debe ser una señal- se sentó en su cama y después de pensar un momento – si, eso haré! – dijo felizmente, al fin podría encontrar un cierto alivio. Se levantó en dirección a ella y de un momento a otro empezó a empacar todo lo necesario para irse de expedición por lo menos por unos cuantos días. Estaba tan concentrada en empacar que no se percató del ruido que hacía con el abrir y cerrar de las puertas de su armario y de los cierres del bolso.
Con todo el alboroto que estaba haciendo Akane, Ranma despertó, se sentó rápidamente, se rodeó con sus brazos y se empezó a frotar rápidamente – estoy congelado! Me quedé dormido – dijo con pesar. Al oír el barullo se puso de cuclillas y nuevamente se asomó en la ventana de Akane para averiguar qué es lo que estaba haciendo. La observó unos momentos mientras suspiraba, pero pronto la chica volvió a apagar la luz –¡rayos!- dijo algo molesto, se puso de pie e ingresó nuevamente a la casa. Volvió a su alcoba y se recostó sobre su cama – Cielos, que mala noche he tenido…- seguido de eso se puso la almohada sobre su cabeza para obligarse a dormir. Finalmente lo logró, pero no duró mucho, cuando volvió a despertar esperaba que hubiese pasado muchas horas pero al mirar el reloj se dio cuenta que apenas habían pasado dos, pero ahí se quedó, una hora más tendido en el suelo con la mirada hacia el techo. Después de un rato, decidió levantarse y fue en dirección a la cocina e ingresó a ella. Abrió el refrigerador y sacó una botella con leche, tomó un vaso, vertió el líquido dentro y dio un sorbo.
La chica se había despertado tempranísimo, se levantó y preparó todo para iniciar su viaje. Llevaba gruesas vestiduras encima para protegerse de los cambios de temperatura y soportar aquel frío que se hacía más intenso con el pasar de los días y a cuestas, la pesada mochila. Abrió la manilla de su habitación para no hacer ruido y salió de su habitación sigilosamente. En medio de la clara oscuridad, miró hacia todos los lados para asegurarse de que nadie la viera. Bajó las escaleras y se dirigió hacia la puerta trasera de la vivienda, inevitablemente tuvo que pasar por el corredor. – mmmm?- el chico la vio desde la oscuridad de la cocina, dejó el vaso sobre una encimera y al asomarse por la puerta, vio cómo la chica dejaba una nota sobre la mesa del comedor y dejaba la casa. Una vez que ella salió y cerró la puerta, el joven se aproximó al mueble y leyó la nota: Me ausentaré un par de días, no se preocupen. Akane.-
