- ¿Qué? Pero que necia es, de seguro se meterá en problemas- con cuidado guardó el papel y seguido de esto, corrió apresuradamente a su habitación a abrigarse y salió tras ella sin pensarlo. Comprendía completamente la razón por la que ella quería marcharse, de hecho, él pensaba hacer lo mismo, pero ella ya se le había adelantado.

Por otro lado, la chica de cabellos azulados iba caminando lentamente, sumida en sus pensamientos. Por su mente corrían sin cesar imágenes de sus momentos gratos, pero todas esas gratas escenas que alguna vez la hicieron sentirse feliz y querida, perdían el sentido y se quebraban al recordar el día de la fallida boda… y los diálogos que hicieron que ahora ella se sintiese así de rechazada. Sin darse cuenta estaba haciendo el mismo recorrido que ella y Ranma hacían para ir a la escuela. Cuando llegó al puente, se detuvo un instante a apreciar la vista. Estaban apareciendo los primeros tímidos y débiles rayos del sol. Posó amablemente una de sus manos en una de las barandas de concreto… la empuñó, miró a su alrededor… mientras cerraba los ojos tomaba grandes bocanadas de aire soltando en un suspiro ahogado todo el aire que albergaban sus pulmones. Se apoyó completamente en la baranda de aquella estructura. Miró hacia abajo, podía apreciar el río que pasaba bajo el puente. Miraba con nostalgia la cristalina agua que se desplazaba rápidamente. Podía sentir la fresca y húmeda brisa que acariciaba su pálido, hermoso y triste rostro. Dentro de toda la amargura que la invadía sentía que el sonido que provocaba el agua la calmaba de cierta manera. No podía evitar que sus ojos se llenaran de lágrimas. Mientras secaba sus lagrimas, trataba de disfrutar de la quietud y de los naturales sonidos, pero de pronto sintió una mano que se posaba en su hombro. Ella abrió los ojos sorprendida – no puede ser- lentamente se giró para descubrir de quien se trataba. Ahí estaba él observándola detenidamente.

- ¿Qué piensas hacer?- ella corrió la mirada en un intento de escape y empezó a caminar, pero solo alcanzó a dar dos pasos antes de volver a sentir la mano del chico sobre su hombro – no te vayas – en su voz se podía un cierto quiebre – las cosas no se arreglan así – la chica se volvió completamente para mirarlo de frente.

- Ranma… - lo miró un poco avergonzada - cómo supiste…? –

- Te vi saliendo de casa y dejar esta nota- sacó de su bolsillo aquel papelito enseñándoselo, ella solo lo observaba, hubo un silencio y el agregó – tenemos que hablar, nos lo debemos… ahora, regresemos a casa antes de que alguien se de cuenta de nuestra ausencia

- No puedo, quiero hacer este viaje… necesito despejarme – dijo casi desesperadamente.

- Ya será en otra ocasión… – dijo tranquilamente

-…- no hubo respuesta

- Vas a enfermarte, volvamos a casa - insistió. Ella se quedó pensándolo un instante. Sin siquiera habérselo imaginado, todos sus planes se habían echado a volar. Sólo bastó que él se lo pidiera.

- Está bien…- dijo no muy convencida, pero no pudo negarse.

- Dame esto- le quitó el pesado equipaje que llevaba sobre su espalda y él lo llevó – vaya, esto está muy pesado, que llevas, rocas?-

Ella sólo le respondió con una triste sonrisa a su tan aburrido chiste.

- Dime algo Akane… dónde pensabas ir?- preguntó con curiosidad mientras caminaba sin quitarle los ojos de encima.

- La verdad es que… no lo sé… donde me llevaran los pies supongo…- miró hacia el cielo.

Hace semanas que no se comportaba tan amable y preocupado con ella, esto fue algo que la descolocó, pero sin embargo, de cierta forma, la calmó un poco, quizás era un indicio de que todo volvería a la normalidad o por lo menos eso es lo que quería creer.

Al llegar a casa ambos se dirigieron en forma casi automática a la habitación de Akane. Una vez dentro, Ranma se quitó el equipaje de encima, en su rostro se podía observar un cierto grado de felicidad. Ella se sentó sobre su cama.

- Bueno, dejaré esto aquí- ubicó el bolso a los pies de la cama de Akane, de pronto se puso serio y agregó – Akane… necesitamos hablar -

Ella lo miró con una mirada neutral – si ya me lo habías dicho… pero… en estos momentos prefiero que lo dejemos para después… no tuve una buena noche preparando todo para el viaje que acabo de cancelar por tu culpa… estoy cansada – le dijo apagadamente.

Se sintió un poco herido pero finalmente decidió no insistir en aquel momento, definitivamente él esperaba otra cosa, pero sólo asintió.

-Está bien…entonces te dejaré descansar…- le dio una última mirada e hizo abandono de la habitación

Aún era muy temprano, ella se estiró en cu cama, y de un momento a otro, fue vencida por el cansancio.

El día trascurrió normalmente, la casi misma rutina: familia reunida, desayuno, almuerzo….

Por la tarde, se puso su traje de entrenamiento, bajó las escaleras y se dirigió al dojo. Corrió una de las puertas, miró hacia adentro y ahí estaba él… sentado con sus piernas cruzadas y con ambas manos apoyadas en el lustrado piso. Estaba mirando fija y pensativamente el tablero que se encontraba pegado a la pared de madera. Al sentir su presencia, se volteó y observó a la bella chica que se dirigía directo a él. Ahora su preocupado semblante cambiaba a uno de nerviosismo. Ella lo miró amablemente y se sentó a su lado sin pronunciar palabra alguna, se puso en la misma posición en la que se encontraba él. Luego de un momento, su voz rompió el silencio.

- De qué querías hablarme?- le esbozó una hermosa, pero cínica sonrisa… claro que él no se percató de aquello. Cómo le encantaba que ella sonriese… más aún si sus sonrisas eran dedicadas a él… la encontraba tan hermosa…su corazón se aceleraba…trató de calmarse.

- Bueno yo… - Puso su dedo índice en su barbilla tratando de calmar un poco su nerviosismo- estaba preocupado.

- No es necesario que te preocupes – lo miró – de todas formas, iba a volver dentro de unos pocos días- luego miró a un punto perdido del suelo – después de todo… creo que ahora no le hago falta a nadie realmente, supuse que nadie se daría cuenta.

- ¿Qué cosas dices?- su nerviosismo ahora se convertía en coraje

- Pues así me siento- lo miró a los ojos.

- Eres una boba! Cómo puedes ser tan egoísta? No te das cuenta de que todos se preocupan por ti? – replicó tajantemente

- No es asunto tuyo- desvió la mirada hacia la puerta de salida.

- ¡¿Cómo que no?!- exclamó con enojo – ¡Akane… yo soy tu prometido! Si es asunto mío- ¡Que dije!- dijo para sus adentros, se sonrojó

- Parece que siempre será así, no? – dijo en un tono decepcionado.

-¿Cómo?- abrió los ojos, no daba crédito a lo que escuchaba, la respuesta le sorprendió

La chica se puso de pie y empezó a caminar de vuelta a la puerta para disponerse a salir, pero antes le echó la última mirada y le dijo:

- No quisiste casarte conmigo -


Perdon por la demoraaa! pero esta semana fue horrible para mi, no tuve tiempo de nada... a duras penas pude avanzar... quisiera saber qué les está pareciendo, de verdad me gustaría tener opiniones.

Saludos a todos los que pasan por aquí :) cuidense mucho!