Los días pasaban y sin darse cuenta, ya habían transcurrido poco más de tres meses y el frío clima iba declinando poco a poco volviéndose menos frío y permitiendo a los rayos del sol entibiar un poco más el ambiente aunque las noches conservaban la frialdad propia de la tan detestada estación. Durante ese tiempo todo había estado tranquilo. Se estaban llevando realmente bien, disfrutaban como nunca el tiempo que pasaban juntos, eran inseparables. Si tan solo se hubiesen sincerado antes todo habría podido ser como es hasta ahora. Ambos chicos habían acordado no decirle nada a la familia sobre sus vidas personales, por lo menos hasta después de un tiempo prudente, de esta forma, podrían estar en paz sin que nadie los molestara o los obligara a tomar una decisión apresurada, sin medir consecuencias. De ni una forma permitirían que lo que ya había pasado y arruinó sus vidas por un tiempo, volviese a ocurrir. Estaban protegiendo su amor como el más valioso de los tesoros y no estaban dispuestos a perderlo.
La rutina diaria era casi igual: Kasumi cocinando, luego el tan ansiado grito "a comer!".
Desayuno, merienda y cena, como siempre todos juntos en familia; los dos patriarcas, las hermanas y… ellos, salvo a algunos cambios menores, pero sin importancia, o la llegada de uno que otro visitante. Obviamente la relación de ambos chicos era la acostumbrada cuando estaban frente a la familia, Ranma disfrutaba como nunca hacer enfadar a Akane, le causaba gracia lo fácil que se irritaba, la poca tolerancia que tenía de sus bromas y sobretodo las expresiones de su rostro al verse casi frustrada, cómo adoraba los gestos que articulaba aquel hermoso rostro. Auque era un poco extraño aceptarlo, eran rasgos de una personalidad que amaba. Cuando ambos progenitores les llamaban la atención por peleas que no les permitían disfrutar de la comida, no podían evitar profesarse una casi imperceptible sonrisa cómplice. Era perfecto, no había forma de que sospecharan de ellos. Estuvieron un instante calmados, solo escuchando la aburrida y siempre ridícula conversación de sus padres. Después de la cena, la chica se levantó de la mesa dando las gracias para dirigirse al segundo piso y con camuflado gesto de desinterés, el chico repetía la acción para ir tras ella.
Él subió las escaleras y empezó a buscarla, entró a la habitación de ella, miró hacia donde se suponía debía estar, pero no estaba ¿Dónde demonios…? No alcanzó a terminar la mental pregunta cuando se dio cuenta que las delicadas cortinas se movían a causa de la suave y fresca brisa que corría a esa hora de la noche y por ende, su ventana se encontraba abierta. Mmm? estará…? Se dirigió hacia la ventana, puso una mano en el frío marco de aquella estructura y se asomó para mirar hacia fuera, y ahí estaba ella, sentada en el tejado contemplando el bello cielo que había esa noche. El chico dio un salto desde la ventana hacia el techo, dio unos cuantos pasos y se sentó a su lado. Ella estaba tan sumida en sus pensamientos que no se percató de la presencia de su prometido sólo hasta cuando él le propinó un suave beso en la mejilla. Situación que, sin quererlo la sorprendió gratamente e hizo que se sonrojara.
- En qué piensas?- preguntó intrigado mientras la observaba expectante. Después de un leve silencio y dirigirle una mirada furiosa la chica articuló palabra.
- Ranma, creo que tus bromas fueron demasiado pesadas hoy… un día de estos explotaré de verdad - dijo con creciente enfado. El chico solo atinó a dar una carajada – ya cállate, hablo enserio! –
- Esta bién, perdón… es que es muy divertido – le dijo con una simpática mueca para hacerla reír.
- No es gracioso – dijo esto mientras le hacía un deprecio.
- Está bien… trataré no hacerlo más… por favor cálmate – se acercó a ella y la abrazó por el costado aprovechándose del frío que estaba haciendo, acto que irremediablemente la tranquilizaba. Ambos quedaron en silencio, disfrutando los sonidos naturales que provocaba el viento. El chico al percatarse de que "algo" la estaba incomodando rompió aquel agradable silencio.
-¿Qué te sucede?- preguntó alejándose suavemente de ella para poder examinar detenidamente el rostro de la chica. Por su parte ella cambió su semblante de tranquilidad a uno de seriedad y preocupación.
- Ranma…últimamente, hemos estado tan bien que… me da miedo perder todo esto…- dirigió una tímida mirada esperando respuesta. Él tomó una de sus manos entre las suyas.
- No te preocupes Akane… yo estoy seguro de mis sentimientos y te amo más que a nada en la vida… es que acaso tú no sientes lo mismo? – le dijo mirándola con amor y ternura.
- Sabes que si… y mucho… pero…me preocupan las chicas, Ranma – desvió la vista hacia un lado
-¿Qué chicas?- se quedó en silencio un instante, estaba tan preocupado de su nueva relación con Akane que se había olvidado por completo de "aquellas chicas". Ella lo miró incrédula, fue ahí que su cerebro hizo click – Aahhh, tu te refieres a "esas chicas" – sonrió y dijo – Hace días que no las he visto… no me han molestado… pero si es por eso, no te preocupes, yo hablaré con ellas y solución al problema.
-¿Qué les dirás?- preguntó curiosa su chica.
- Pues la verdad… estoy seguro de que ellas entenderán… (o por lo menos eso espero) - le dirigió una fingida sonrisa, ni el mismo estaba seguro de lo que acababa de pronunciar.
- Está bien… será lo mejor – le devolvió la sonrisa… inevitablemente el chico no pudo resistirse a tan hermosa expresión.
Le acarició el rostro con dulzura, la miró con unos deseos inmensos de besarla, la tomó del mentón, la acercó a su rostro y la besó dulcemente acariciando suavemente su fino cabello hasta dejar su mano en la nuca para que ella difícilmente se pudiera safar de aquella muestra de cariño y amor. Claramente sus sonrisas eran como un elixir afrodisíaco de cual era imposible resistirse, por el momento sólo la podía besar, aunque muy en su interior quería llegar más allá sin duda alguna. Una vez terminado el exquisito beso la abrazó con ternura, ella correspondió el abrazo y posó su cabeza contra el pecho del joven.
-¿Cuando irás?
- Lo antes posible… mañana…pero ahora hablemos de algo más importante, nuestro viaje!- dijo con gran animo.
- Verdad! Cuando iremos?- preguntó con contagioso animo.
- ¿Qué te parece si es dentro de 3 días más?-
-Pues por mi está bien – sonrió con dulzura – ya… creo que es hora de que entremos- la chica se puso de pie y le ofreció la mano al joven para que, al igual que ella, se levantase e ingresara a la casa.
Una vez en la habitación y ambos entraran, Akane cerró sutilmente su ventana y se volvió hacia el joven que se encontraba de pie observándola sin poder quitar la vista sobre ella.
-¿Sucede algo?- preguntó confundida al ver el rostro inexpresivo de su novio. Sin querer, inconscientemente, al imaginarse ese anhelado viaje, y al observar detenidamente el cuerpo de su amada, no pudo evitar que por su cabeza corrieran miles de ideas que nunca habían transitado por, hasta ese entonces, tan infantil pensamiento – ¡Ranma¡- alzó la voz para que este reaccionase. Parpadeó rápidamente saliendo de su trance.
- No, no Akane, solo que…- se sonrojó – pensaba en el viaje - miró hacia un lado.
- Si, será divertido – dijo sonriéndole – ahora creo que me iré a la cama, quieres dormir conmigo? – dijo divertida
- Q..queeee? – el chico no podía estar más sonrojado – t..tú q..quie…- no lo dejó terminar la frase, ella lanzó una carcajada.
- Ahí tienes por haberme hecho pasar un mal rato en la cena - dijo triunfante, cruzando los brazos – ahora si no te importa, de verdad quiero acostarme – el chico le dirigió una mueca de desagrado y decepción.
- Está bien…- se dio la media vuelta y se acercó a la puerta, al ver que ella también se acercaba para cerrarla, él se devolvió, cerró la puerta tras él – No me iré sin antes reclamar mi beso de las buenas noches – tras lo dicho la tomó de la cintura apegándola a su trabajado cuerpo, al envolvió entre sus brazos y la besó apasionadamente, mientras él avanzaba y ella retrocedía, acariciando con fervor su delicada y bien formada silueta femenina, la recostó en la cama con suavidad, la observó con deseos descontrolados, volvió a besarla, los besos ya no se enfocaban precisamente en su boca, besó su cuello, lo lamió con gran excitación, estaba embriagado del exquisito aroma que despedía la agitada chica, desabrochó un botón de la blusa mientras bajaba a besar sus senos, pero de pronto sintió un par de delicadas manos que tomaban su rostro deteniéndolo.
-Ya basta Ranma – dijo con dificultad. Él se detuvo y lentamente se sentó en la cama sintiéndose algo avergonzado y mirando hacia abajo… - si sigues... quien sabe lo que podría pasar…- dijo finalmente, lo que animó casi mágicamente al joven. No pudo evitar esbozar una gran sonrisa.
-Ya… te dejaré descansar, también estoy cansado...me iré a acostar, que tengas buena noche – Él sólo le sonrió, se acercó a ella y la besó sutilmente, luego se puso de pie y se dirigió a la puerta, la abrió y antes de salir le dio una última mirada y le dijo -Te amo Akane Tendo -
Hola! bueno... tras largas semanas de bloqueos mentales, creo que hoy si puse avanzar algo... jaja perdón, pero aparte del bloqueo no podia despegarme de algunas historias buenísimas que estaba leyendo... y no podia pensar bien, pensando en las otras historias! moria por saber que sucedería.. asi que no podia seguir bien con esta xD!
Creo que el próximo capitulo será pronto, no se cuando pero no pasa de esta semana, lo prometo! :D y eso... me gustaría saber que les parece! xD! cambio algo? esta muy feliz? mato a alguien? jjajaa ya, espero que les agrade y eso... good night!
Y quería agradecer a mis queridas amigas Cristal y Mire por siempre estar animandome y por sus lindos reviews aisakahyuuga, DULCECITO311, Hellen 85M, mechitas123, muchas gracias, enserio. Y a todos los que se dan el tiempo de leer, gracias y un abrazo :)
Tenubrium Sama
