Mientras observaban a aquellos hombres alejarse, todos los chicos iban en dirección al hogar.
- Yo seguiré entrenando – dijo animadamente la más pequeña de las hermanas.
- Por favor Akane, termina pronto, la cena estará lista dentro de poco tiempo – dijo Kasumi algo preocupada por la reciente partida de los "legendarios artistas marciales".
- Si, no te preocupes hermana, sólo termino con mis ejercicios y vuelvo a la casa – le propinó una sonrisa de afirmación.
- Bueno… entonces yo iré a darme un baño – le mencionó a la chica
- Está bien Ranma, nos vemos luego – le sonrió dulcemente y le dio la espalda para dirigirse al cuarto de entrenamiento. Mientras la chica se alejaba, él se quedó de pie en la entrada de la casa, no podía despegar la vista de ella así que, la quedó mirando hasta que ella entró al dojo y posteriormente al fin pudo encaminarse hacia el baño tranquilamente.
Después de esto, cada uno de los chicos empezó a hacer sus propios quehaceres por un rato hasta que escucharon el bendito llamado a comer. Luego de unos cuantos minutos, la mayoría de los chicos llegó al lugar de encuentro ubicándose en sus sitios de costumbre, pero Akane aún no llegaba.
El chico se sentó a la mesa pero claramente estaba intranquilo miraba de un lugar a otro, miró el plato que le acababan de servir, pero no pudo empezar a comer… alguien MUY importante faltaba.
- Y Akane? – preguntó con curiosidad al no verla junto a ellos.
- Hace un rato se fue a dar un baño- Respondió Kasumi mientras servía la comida.
- ¿Qué? Pero… – se sorprendió, su rostro se transformó casi, no lo podía creer - ¿Cómo es que no la vi? ¿Cómo es posible…?Mmmmm debió haber subido cuando me fui a vestir a mi habitación, ¡Si eso…! no pudo seguir sumido en sus pensamientos al percatarse que una curiosa Nabiki lo estaba observando desde hace un rato. Trató de relajarse como pudo, aunque no podía perdonarse haber "derrochado" una oportunidad para verla una vez más a solas mientras las dos chicas restantes se encontraban en la planta inferior.
- Desde cuando que te importa tanto lo que haga Akane?- preguntó maliciosamente con una risita sarcástica.
- Q… qué, yo? – se sonrojó, se cruzó de brazos, miro hacia otro, hizo un desprecio y dijo muy seguro – No me interesa nada de lo que haga una chica tan fea y poco femenina como esa –
- Bueno, eso sólo tú lo sabes, no? – lo miró fijamente para estudiar su lenguaje corporal.
- Queeé?, acabo de decirte que no me importa NADA que tenga que ver con esa chica tan fea, infantil, torpe, y sobre todo poco femenina! Es como si fuera un hombre! Es más, es como si fuera un hombre en cuerpo de mujer!- dijo exaltado.
- Bueno y supongo que tú bien sabes sobre eso, no mi querido Ranma? – preguntó Nabiki disfrutando la rabia que provocaba en el joven.
- Grrrrrrr – ya se estaba enfadando de verdad.
En eso se sintieron ligeros pasos que se acercaban al comedor. La chica apareció y se apoyó en la entrada cruzándose de brazos.
- ¿Quién es taaaaan fea y poco femenina, Ranma? – El chico abrió enormemente los ojos, tragó con dificultad saliva y quedó helado ante tal suceso inesperado, sudó en frío al tratar de voltear la cabeza para enfocar la vista en la hermosa chica, y luego tratar de sonreír nerviosamente.
- ¿Pues de quién más? Hermanita- La chica frunció el seño, se acercó rápidamente al joven y lo tomó de la camisa poniendo su rostro frente al de él.
- Por qué no me lo dices en la cara maldito idiota? – preguntó furiosa. El chico se rió nervioso.
- A...Akane, sólo era una broma- le dijo con una sonrisa más que nerviosa.
- Y de pésimo gusto – dijo su hermana mayor al volver de la cocina y terminar de servir todos los platos.
- Me voy! Que disfrutes tu cena, CRETINO!- la chica lo soltó bruscamente, le dedicó una mirada asesina, le hizo un desprecio, y empezó a caminar fuera de donde estaban el resto de ellos.
- Akane, la cena! – le gritó una preocupada Kasumi.
- Perdí el apetito Kasumi, lo siento, no comeré! - dio la espalda, se devolvió por donde vino, y se dirigió con rápidos y furiosos pasos a su habitación.
- Ya ves lo que consigues, Ranma? Ya estás feliz? – dijo sarcásticamente la mediana.
- Ay ya cállate! – el chico se levantó y salió tras Akane dejando su comida intacta. Llegó y golpeó temerosamente la puerta.
- ¿Quién es?!- gritó enojada. Estaba más que segura de quién se trataba.
- Akane… ábreme por favor – suplicó el chico
- Ya lárgate déjame en paz!- alzó aún más la voz
- Akane, por favor… -
- Déjame sola, vete!- se pudo oír una voz que se quebraba.
- Esta bien… como quieras… - dijo en voz más baja - vendré más tarde… cuando se calme - cerró los ojos en señal de arrepentimiento, pero eso ella no lo podía ver, acarició la puerta y se marchó.
Un par de horas más tarde, se encontraba tendida sobre su cama una "más" calmada Akane, a punto de quedarse dormida después del cansancio que le provocó el llanto.
Sentía su rostro estaba marcado por el llanto y un poco herido al secar repetitivamente lágrimas que no podía retener. A pesar del sueño, tenía que ir al baño a lavarse el rostro, esa sensación en la piel le estaba molestando demasiado. Se levantó lentamente y se dirigió al cuarto de baño a realizar dicha acción, una vez lista, volvió a su cuarto y, como ya era tarde, se puso su ropa de dormir, abrió su cama y se deslizó cuidadosamente dentro de ella. Ya con su rostro más fresco, se relajó un poco más pensando en las feas palabras que había oído de la boca de su amado prometido, lo que le espantó durante un par de minutos el sueño – yo creí que jamás volvería a escuchar esas palabras… - empuñó sus manos con enojo – Idiota ¿Qué se cree?- Después de esto, una leve falta de aire invadió sus pulmones, lo que provocó un bostezo. Ya sus parpadeos de hacían cada vez más lentos, hasta que cerró los ojos. Pero no duró por mucho tiempo, porque sintió unos suaves golpes en su ventana y sentó en la cama casi automáticamente. Se levantó a ver qué era, abrió sus cortinas y si... era él con una amable sonrisa. La chica lo miró con enojo y abrió la ventana de un golpe.
- ¿Qué rayos haces acá?- le dijo en tono golpeado.
- Vine a hablar contigo – seguido de esto se introdujo en la habitación. – toma, te traje esto – y le ofreció una bella rosa roja que dejó sobre su escritorio.
- Por qué no de me dejas en paz?! –
-¿Cómo podría?- la tomó por la cintura aprisionándola con su fuerte y bien formado cuerpo.
- Ya suéltame! No he olvidado ni una de las palabras que oí hace un rato! – dijo tratando de safarse de los fuertes brazos que la encarcelaban.
- Akane, ya olvídate de eso – le dijo
-¿Qué? ¿Cómo te atreves a decirme eso? – dijo sorprendida, aumentando más su enojo.
- Fue Nabiki quien me provocó… ya sabes cómo es ella –
- Si lo sé, pero no te da derecho a decir lo que dijiste… - salieron más lagrimas de sus ojos y su voz se entrecortó – nunca pensé volver a oír esas palabras de ti… -
- Pero qué querías que hiciera? Yo estaba preocupado por ti… porque no aparecías en la mesa... ella lo notó y empezó a molestarme! Entonces me exalté un poco y dije cosas sin pensarlo… ¿No habíamos quedado en ocultar lo nuestro por un tiempo? Qué más podía hacer si ella no dejaba de mirarme? Me puse nervioso… solo se me ocurrió eso en ese momento… tú sabes que no es precisamente lo que verdad pienso de ti…- la soltó suavemente – y en el pasado… lo dije muchas veces por la frustración que me causaba pensar que no yo no te gustaba y no me querías… era mi forma de llamar tu atención…– bajó la cabeza y miró al suelo – Akane… por favor perdóname, yo… solo intentaba protegernos… -
Mientras escuchaba sus palabras, secaba sus lágrimas. El semblante de la chica se suavizó y cambió de uno enojado por uno muchísimo más sereno, aunque le dolieron profundamente aquellas horribles palabras, se daba cuenta que él tenía algo de razón… aunque no estaba del todo convencida, quizás pudo haber actuado de otra forma. Se detuvo a observarlo por un momento, y puso una de sus manos sobre el hombro del chico.
- Está bien, Ranma… creo que me debí haber dado cuenta… - entendió lo que el chico le explicaba- y… si... tienes razón… supongo que yo hubiera reaccionado de forma similar…-
- Akane… no era mi intención… perdón…- la miró con suplicante dulzura.
- Está bien… dejémoslo así…- la chica lo tomó de ambos hombros, podía ver lo afligido que estaba – ven aquí…-
Y seguido de esto ambos chicos se abrazaron, al fin habían resuelto uno de sus primeros problemas desde que empezaron una relación estable. Estuvieron abrazados un buen rato.
- Ranma… ya que nuestros padres no están… tendremos que posponer el viaje un par de días más… no podemos dejar a Nabiki y Kasumi solas…-
- Lo mismo te iba a decir y si… estoy de acuerdo, auque me hubiera gustado irme mañana mismo contigo – se sonrojó
- Tendremos mucho tiempo para eso – le propinó una irresistible sonrisa, la cual el chico no pudo resistir, la abrazó por la cintura aprisionándola fuerte y seductoramente contra su cuerpo, tomó su rostro con una de manos, lo acercó a él, la abrazó rodeando su espalda y la besó apasionadamente, devorando casi por completo sus exquisitos labios. Sus sonrisas ocasionaban en él algo indescriptible, se estremecía por completo, hace mucho hasta ahora estaba sintiendo algo que no podría aguantar por mucho tiempo más.
- Akane eres tan hermosa, te amo – la miró con deseo. La chica se sonrojó muchísimo.
-Ranma…- lo miraba con timidez, sinceramente él amaba cada una de las expresiones y gestos que articulaba la chica.
Sabía que esta era una determinación que a él le costaría su "nueva vida" pero no lo importaba. Antes de volver a sus orígenes, debía tener una despedida digna de recordar. Definitivamente no se la iba hacer tan fácil. Aprovechando la ausencia de los patriarcas y de las despistadas hermanas Tendo, la hermosa amazona se las arregló como siempre para introducirse a la residencia sin ser vista, se dirigió específicamente a la habitación del joven a percatarse que no estaba y se ocultó en el armario por largo tiempo, hasta que él llegara.
Ranma aún se encontraba en la habitación de Akane.
- Akane… ya que nuestros padres no están…- se enrojeció por lo que le quería preguntar.
- Si? – lo miró dulcemente, él apenas podía mirarla por la vergüenza.
- Bueno… ya que ellos no están… mmmm - miró sus manos y empezó a jugar con sus dedos – yo me preguntaba si…
- Ranma habla de una vez – dijo la chica ya sin paciencia, quería saber lo que él le preguntaría.
- si… yo me preguntaba si t..te gustaría… pasar la noche conmigo… – cerro los ojos con fuerza para no ver la reacción de la chica. Ella le sonrió, se acercó y le dio un leve beso en los labios.
- Aunque quiero… no podemos Ranma… me da miedo que mis hermanas nos vean y se metan en nuestra relación… y temo lo que podría pasar entre nosotros… últimamente me da trabajo controlarme cuando estoy contigo…- desvió la mirada.
- Entiendo…- soltó un suspiro ahogado… por lo menos ya había pasado el momento de tensión… aunque imaginaba su respuesta dentro de si, pensaba que talvez, sólo talvez ella podría aceptar – lo entiendo muy bien… pero sólo quería dormir contigo abrazado, no íbamos a hacer nada que tu no quisieras, pero si… tienes razón… dejémoslo para más adelante – le sonrió con una escondida expresión de frustración que reflejaba comprensión y desinterés.
Luego de los últimos irresistibles abrazos y fogosos besos de buenas noches, el chico despedía a su amada dejándola cómodamente sobre su cama.
- Entonces te veo mañana, te vendré a despertar -
- Mañana nos vemos, que descanses –
- Tú también –
Y seguido de esto, le dio un último beso y como de costumbre, el chico se dirigió a la puerta de la habitación y le lanzó una última mirada antes de cerrar la puerta tras él.
Seeeh, aquí publico mi last chapter de esta semana xD! Al final alcancé a revisar todas las pruebas asi que entre ayer en la noche y hoy me puse a avanzar con mi historia.
espero que les guste! acepto todo tipo sugerencias :P!
muchisimas gracias todos los que leen!
cuidense muchisimo!
TENUBRIUM SAMA
