Bueno, aquí está el segundo capítulo, perdonen la tardanza, me he vuelto a deprimir, pero creo que ya ha pasado, estoy pasando momentos emocionales muy difíciles, así que pido comprensión.
¡Es hora de hacer historia!
Capítulo 1: El regalo perfecto.
Por fin había acabado de amanecer.
Blu podía escuchar como sus aún muy pequeños hijos ronroneaban y gemían mientras dormían. Se rió de eso, le hacía acordar a su niñez en la casa de Linda.
Perla acomodó su cabeza en su pecho, seguía dormida. Blu estaba pensando sobre el regalo perfecto, la verdad es que no se le ocurría nada, era un esposo sin experiencia con todo lo relacionado a los aniversarios, en resumen, rango novato.
Se puso de pie, y con mucho cuidado apoyó suavemente la cabeza de Perla en la cama para no despertarla. Caminó silenciosamente hacia el hueco del árbol, abrió sus alas y las batió en silencio dirigiéndose a un rumbo desconocido.
El despertador comenzó a sonar.
Un hombre joven cuyo nombre era Tulio abrió sus ojos y luego de un largo bostezo apagó el aparato y se calzó con un par de pantuflas con forma de conejito. Bajó las escaleras perezosamente, llegó al baño, se lavó los dientes, se mojó la cara para despertarse y un segundo después caminó a la cocina donde preparó el desayuno.
Un rato después el doctor escuchó unos pasos que provenían de la escalera. Una mujer, llamada Linda, bajaba lentamente y con el cabello hecho una tremenda virulana.
"Buen día" – saludó.
"Buenas" – contestó Tulio sonriendo.
Antes de que alguno de los dos pudiera decir algo, un ruido en la ventana los alertó. Al echar un vistazo, vieron una mancha azul, al principio no la reconocieron por estar dormidos, pero luego de parpadear varias veces descubrieron que se trataba de Blu.
Linda abrió la ventana apresuradamente, lo agarró y lo abrazó con fuerza.
"¡Giaarrrgghh!" – gritó Blu – "¡No puedo respirar!"
"¡Uy, perdón!" – exclamó ella al escuchar los quejidos.
Tulio se sentó en el sofá, justo al lado de Blu.
"¿Y qué tal van las cosas con tú sabes quién?" – preguntó el doctor guiñándole el ojo sugestivamente.
"De maravilla" – contestó el pájaro, aunque sólo se escuchaban graznidos.
"Mmm… ¿seguro? Te noto algo… mmm… ¿nervioso?" – el doctor tenía sus dudas.
"¿Nervioso? ¿Yo? ¡Para nada!" – contestó Blu – "Mierda, ¿por qué siempre tengo que ser tan obvio?"
"¿Qué está pasando?" – preguntó Linda preocupada por la situación matrimonial de Blu y Perla.
Blu se las arregló para explicarles su problema, así que voló hacia el calendario de la pared y marcó el día en el que él y Perla habían unido sus vidas en el santo matrimonio. El 5 de Abril. Tulio y Linda se miraron extrañados, no lograron entender.
Entonces bajó Fernando…
"¿Qué haces aquí?" – preguntó al ver a Blu.
"Fernando, ven aquí y ayúdanos a entender esto"
"¿A ver?"
Blu volvió a señalar el 5 de Abril y luego tocó el anillo que Linda tenía en su dedo índice.
"¡Ah, ya entiendo!" – exclamó el muchacho – "¡Es el aniversario de Blu y Perla!"
Blu emitió un fuerte graznido y agitó sus alas enérgicamente.
"¡Pero claro!" – gritó el doctor, aturdiendo a todos – "¿Cómo lo pudimos olvidar?"
"¿Y ya tienes un buen regalo?" – preguntó Linda.
Blu negó con la cabeza.
"Demonios, estoy seguro que no tienes ni idea de qué regalarle, ¿cierto?" – el doctor suspiró.
"Cierto" – contestó Blu – "No sé que regalarle"
"No entendí nada de lo que dijiste, pero tranquilo, seguro encontraremos algo interesante en la televisión" – dijo Fernando agarrando el control remoto mientras se derrumbaba sobre el sofá y encendía la tele.
Recorrieron varios canales, hasta que en uno encontraron un anuncio de un crucero de lujo 5 estrellas.
Todos se miraron entre sí y descubrieron que tenían la misma loca idea…
Fue corto, lo sé, escribí esto muy tarde, pero tranquilos, trataré de actualizar definitivamente esta historia la semana que viene.
Por otro lado y para los interesados, actualizaré "El llanto y la alegría" mañana, con un capítulo muy importante.
De mientras, Agron está fuera.
Saludos, su buen amigo Zir Agron.
