Capítulo 4: El regalo perfecto III.

Amanecía…

"¡Ya es el gran día!" – gritó Blu, emocionado, dando saltitos por todos lados.

"Umh… Blu… ¿te gusta despertarme así, verdad?" – preguntó Perla, somnolienta.

"Lo siento, cariño, es que estoy muy emocionado" – admitió – "¡Será la aventura más grande de nuestras vidas!"

"Y yo que esperaba sólo una noche de amor y me vienes con barcos" – jugó Perla.

"¡Ya llegamos!" – exclamaron Rafael y Eva aterrizando en el suelo.

"Niños, a levantarse" – dijo Perla dulcemente a sus pequeños – "Su padre y yo ya nos vamos" – agregó sonriendo.

"Mami, te voy a extrañar" – le dijo Sofía, abrazándola.

"¿Y a mí?" – preguntó Blu – "¿No extrañarás a papá?"

Sofía rodó los ojos, era obvio que las niñas siempre le tendrían más afecto a la madre que al padre, y lo mismo con los niños, siempre preferirán ser como su padre. En el caso de Sofía, ella quería llegar a ser tan guapa como su madre, y en el caso de Lisandro y Pablo, ellos querían tener bellas esposas.

"Ya entendí la indirecta…" – murmuró Blu, algo triste.

"¡Nosotros si te vamos a extrañar!" – exclamaron Lisandro y Pablo, abrazando a su padre.

"Dos abrazos contra uno, te gané" – le dijo Blu a Perla. Ella rió.

"Descuiden, pequeños" – les dice Rafael – "¡Se divertirán mucho!"

"¡Wiiiiiiii!" – gritaron los pollitos tumbando a Rafael al suelo y saltando sobre él como un trampolín.

"¡Niños, alto!" – gritó Perla, lista para regañarlos.

"Descuida, linda, ya estamos acostumbrados" – le dijo Eva.

"Bueno, creo que eso es todo, volveremos en unos días" – dijo Blu – "¿Vale?"

"Vale" – contestaron los tucanes.

"Muy bien, hora de irnos, Perla"

"Bien" – contestó ella, batiéndose en vuelo junto a Blu.

Rafael y Eva miraron a Blu y a Perla alejarse.

"¿Cuánto apuestas que Perla volverá con tres huevos más?" – bromeó Rafael.

"Apuesto un baño a los niños" – contestó Eva.

Rafael tragó saliva.


Linda miró el reloj, eran las 8:00 A.M.

"El barco zarpará en treinta minutos" – se dijo a sí misma bastante nerviosa.

"Linda, despreocúpate un poco, no les pasará nada" – dijo Tulio – "Lo único que pasará es que Perla volverá con más pollitos"

"Ya veo… se la pasarán haciéndolo todo su viaje" – murmuró – "Que buena idea…"


Blu y Perla aterrizaron de nuevo en el techo de aquel bar lleno de marineros borrachos.

"¡Mira toda esta gente!" – exclamó Blu impresionado de ver tanta gente en un solo lugar. Todas estaban muy bien vestidas, bastante elegantes y deslumbrantes, sin mencionar que algunas mujeres llevaban un gran exceso de maquillaje, que en lugar de dejarlas bonitas, las dejaban horrorosas.

"¿Y eso que es?" – preguntó Perla señalando un pequeño puente que iba saliendo por una compuerta del inmenso navío.

"Por ahí entran los pasajeros" – contestó Blu.

"¿Nosotros entraremos por ahí?" – preguntó Perla, emocionada.

"Amh… no"

"¿Por qué?"

"A menos que quieras que los de control de animales te atrapen de nuevo"

"¡Oh, vamos, no seas cobarde, hora de divertirnos!" – gritó Perla, volando hacia el puente para entrar al interior del barco.

"¡Perla, estás loca!" – gritó Blu, siguiéndola.

Ella iba a toda velocidad con una inmensa sonrisa, lista para jugar un poco.

"Sus maletas, por favor" – decía un elegante señor, cuyo trabajo era acomodar las maletas en una sala, para luego llevarlas a las habitaciones.

La gente no dejaba de pasar maletas a los encargados, hasta que de pronto una guacamaya azul hembra pasó volando, seguida por un guacamayo azul macho.

"Estúpidos pajaritos" – murmuró el encargado, tomando otra maleta, pero repentinamente, Perla pasó volando frente a su rostro, provocando que pierda el equilibrio y que por poco cayera al agua.

Perla entró al barco…

"¡Wiiiiiiiiiiiiiii!" – gritaba ella, volando entre encargados que llevaban maletas, provocando que caigan al suelo y desparramen ropa por todos lados – "¡Que divertido!"

"Creo que Perla tenía un lado divertido oculto…" – murmuró Blu, al ver varios hombres tirados en el piso y ropa por todos lados.

Perla entró a la cocina, era impresionante, habían muchos cocineros preparando manjares que se veían deliciosos.

"¿Cómo va la sopa para el almuerzo?" – preguntó el jefe de los cocineros, el gran chef del barco.

"Hasta ahora bien" – contestó el cocinero agregándole unas especias a la sopa.

Perla aterrizó y descansó un poco sobre un elegante armario lleno de copas, platos y cubiertos. Ella miró la sopa.

"Mmm… me da una idea…" – murmuró.

Una vez que los cocineros y el chef se distrajeron, Perla aprovechó para bajar, tomó un frasco de sal y vertió todo sobre la sopa, luego agarró pimentón rojo y se lo aventó a la sopa.

"Debería ser cocinera" – pensó ella, sonriendo.

Perla agarró una pequeña cuchara, la metió dentro de la sopa, sacó un poco y le dio una probadita.


"¡Perla, Perla!" – llamaba Blu, preocupado por su esposa – "¿Dónde te has metido esta vez?"

Blu siguió volando sigilosamente, escondiéndose detrás de cortinas para no ser visto por los encargados del barco.

Repentinamente vio una mancha azul caminando muy torpemente frente a él.

"Ah… Perlita, ahí estás…" – murmuró Blu, aliviado – "¿Qué te pasó?"

"Comí algo feo…" – contestó ella, refiriéndose a su horrible sopa – "Creo que esa sopa matará a algunas personas en el almuerzo"

Blu rió.

"Ven, amor, vayamos a buscar un lugar en este barco para pasar la noche" – dijo Blu, ayudándola a elevarse.

Recorrieron todo el barco en busca de un buen lugar para pasar las frías noches que les esperaban en el océano. Encontraron lugares muy comprometedores, otros muy cerrados, otros muy abiertos, y otros muy privados, que eran ideales para sus propósitos principales, que era darse placer mutuo.

Finalmente encontraron una pequeña puerta que guiaba al anterior de un pequeño compartimiento que afortunadamente no había sido ocupado. El lugar era ideal para pasar las noches frías y para apreciar el paisaje, ya que tenía dos pequeñas ventanas por donde admirar el bello océano y el misterioso y lejano horizonte.

"¿Qué opinas?" – preguntó Blu.

"Es perfecto" – contestó Perla, sonriendo – "¿Y cómo hacemos la cama y todas esas cosas básicas?"

"Ya me encargué de todo" – contestó Blu, dejando caer algunas telas y otras cosillas para hacer del pequeño compartimiento toda una habitación cinco estrellas para ellos.

Luego de unos aburridos minutos terminaron de hacer la cama y otras cosas de por ahí…

"Vamos a ver como zarpa el barco" – ofreció Blu – "Será muy emocionante"

"Bien, vamos"

Ambos guacamayos volaron fuera del pequeño compartimiento y rápidamente se dirigieron hacia la parte trasera del navío, donde unos gigantescos impulsores comenzaron a girar rápidamente.

Todos los pasajeros y los espectadores comenzaron a aplaudir alocadamente para festejar el acontecimiento…


Mientras tanto, en el puente de mando…

"¿Cómo dices que está el reporte adelantado del tiempo?" – preguntó el capitán del navío.

"Unas cuantas tormentas unos días más adelante… nada serio"


Estaban transmitiendo por televisión el acontecimiento del gran barco.

"Allá van ellos" - dijo Tulio con tono alegre - "Par de locos enamorados" - agregó refiriéndose a Blu y a Perla.

Linda puso su mano en su pecho.

"Blu, cuídate mucho, cuida mucho a Perla..."


"Blu, esto es increíble" – admitió Perla apoyada sobre la baranda del barco. Ella sentía que el viento estaba relajando su cuerpo, podía incluso quedarse dormida allí.

"Lo sé, cariño, definitivamente esta experiencia será inolvidable…"

Lo que nadie sabía, es que Blu se dirigía a su destino…

Pero… ¿cuál será ese destino?


Hasta la próxima actualización...

PD: he cambiado la imagen de la historia para que se den una idea de como es el mundo al que Blu será enviado.