AVISO: No le veo la necesidad de colocar escenas XXX a esta historia, puesto a que me complicaría la trama, así que para los que esperaban alguna escena erótica, lo lamento mucho, pero es por el bien de la historia. Atte. Zir Agron.
Capítulo 6: Ataque al navío.
Habían pasado tres días desde que el barco abandonó el puerto, Blu y Perla estaban disfrutando al máximo de su primer aniversario, se habían encargado de unirse íntimamente las últimas dos noches.
"¿Cómo la pasaste anoche?" – preguntó Blu, desperezándose.
"Ufff… fue increíble" – contestó Perla, ruborizada – "De hecho todavía estoy caliente y dispuesta para hacerlo de nuevo, sólo dime cuando, donde y en qué posición"
"Jaja, quizás luego, necesitamos tomarnos unas vacaciones, tener sexo dos noches seguidas en casi un delito" – comentó él. (Agron: exagerado e.e).
Perla rió, y de repente, aparecieron Julia y Jonathan caminando de la mano por el pasillo.
"¡Hola!" – saludó Jonathan, vigilando los alrededores por si algún encargado aparece – "¿Cómo pasaron las últimas dos noches en el barco?"
Blu y Perla se ruborizaron masivamente.
"Oh… ya entiendo…" – dijo Julia, echándose a reír junto a su marido.
"Me alegra que su primer aniversario esté saliendo mejor de lo esperado" – comentó Jonathan alegre.
"Si, yo también" – siguió Perla mirando a Blu, esperando su opinión.
Antes de que Blu pudiera decir algo, pudo ver como su visión comenzaba a notar cosas extrañas.
"¿Blu?" – la voz de Perla sonaba muy baja – "¿Estás bien?"
Las luces del techo comenzaron a moverse de izquierda a derecha, primero lento, pero luego muy rápido, tan rápido que incluso algunos focos reventaban.
"¿Blu, te pasa algo?" – la voz de Perla cada vez era más baja, ya no podía escuchar su voz. La visión de Blu comenzaba a tornarse borrosa. Algo iba mal.
"Veo… algo…" – murmuró Blu, observando la puerta de hierro que conducía a la sala de la maquinaria, la puerta se tornaba de color rojo – "Detrás de esa puerta…"
Blu dio unos pasos unos pasos hacia la puerta, pero de repente estalló, y una inmensa bola de fuego se dirigía hacia ellos.
"¡Cuidado!" – gritó Blu, y todos se echaron al suelo para que la bola de fuego pase por arriba de ellos.
"¿Pero qué es esto?" – preguntó Julia, aterrada.
Blu miró hacia la puerta destruida y vio una armadura metálica detrás del fuego.
"¿Qué es esa cosa?"
La armadura metálica, que tenía un estandarte rojo con dos espadas y un escudo incrustado en la espalda, comenzó a moverse y se quitó el casco. Era un pájaro escarlata.
"¿Sabes lo que pasó?" – preguntó Blu, acercándose.
El pájaro escarlata, en lugar de contestar, abrió su pico.
Blu lo miró confundido.
"¡Muere!" – el pájaro escarlata gritó tan fuerte que se escucharon los ecos. Sus ojos se volvieron negros y de adentro de su garganta salió una inmensa pared de fuego que incineraba todo a su paso.
Blu abrió sus ojos como platos.
"¿Estoy soñando?" – se preguntó al ver que la pared de fuego se acercaba a toda velocidad – "¡Estoy despierto!" – exclamó al sentir como el calor aumentaba – "¡Perla, tenemos que huir!"
Blu agarró a Perla del ala y volaron a toda velocidad tratando de escapar de la pared de fuego. Para su mala suerte, se vieron atrapados en un pasillo sin salida, salvo por una ventana, pero una muy dura para romperla sin una piedra.
Blu y Perla estaban perdidos, hasta que la ventana explotó y un inmenso chorro de agua se estrelló contra la pared de fuego. Desde el agujero de la ventana apareció otra armadura móvil con un estandarte azul, cuyo dibujo era la luna. La armadura móvil de estandarte azul desenvainó dos espadas y se arrojó contra la armadura móvil del estandarte rojo, que tenía un escudo y un arma bastante extraña, su arma era parecida a una gran hacha. Comenzaron a luchar.
Blu y Perla escaparon por la ventana y rápidamente se dirigieron al comedor, donde afortunadamente Julia y Jonathan estaban sentados y respirando agitadamente. Estaban ilesos.
"¿Qué fue todo eso?" – preguntó Perla, extremadamente aterrada.
Blu estaba por contestar, pero sintió como el suelo del barco temblaba bajo sus pies.
Jonathan miró al cielo por una ventana.
"Amh… será mejor que vean esto…" – murmuró con tono asustado.
Todos se acercaron a la ventana y miraron al cielo, habían cientos de armaduras móviles arrojando bolas de fuego y chorros de agua por todas partes, parecía una batalla. Blu dedujo que las armaduras móviles con estandarte azul eran de un bando, y los del estandarte rojo, eran de otro.
El mar comenzó a ponerse brutal, habían unas inmensas olas amenazando con dejar el barco bajo el océano. Blu miró el agua, tenía un color extraño, y, a pesar de que era de noche, podía ver hacia el fondo. Habían varias armaduras móviles hundiéndose en el agua, que definitivamente debían de ser los caídos de la batalla que se libraba sobre ellos. Pero eso no era todo, porque del agua surgieron más armaduras móviles, que volaban rápidamente hacia el combate. Una bola de fuego atravesó la cubierta y dejó un enorme agujero en el barco.
Una armadura móvil con estandarte rojo aterrizó frente a Blu, aparentemente para atacarlo, porque había desenvainado una espada, pero otra armadura móvil de estandarte azul se interpuso y bloqueó el sablazo con su escudo, posteriormente se arrojó sobre él, y comenzaron a darse unos golpes brutales y a atacarse con sus espadas, hasta que la armadura de estandarte azul recibió un sablazo en el pecho que atravesó su blindaje. La armadura móvil de estandarte azul en lugar de gritar de dolor miró hacia la luna, y lentamente se convirtió en polvo, que inmediatamente fue barrido por el fuerte viento.
"¿Lo mató?" – preguntó Blu, aún sin entender nada de lo que estaba pasando.
La armadura de estandarte rojo miró a Blu y reanudó su ataque, pero él lo esquivó, tomó la espada de la armadura móvil de estandarte azul fallecida y se lo clavó en el blindaje de la espalda, atravesándolo. La armadura móvil de estandarte rojo se convirtió en polvo.
Blu miró hacia el cielo y vio a un ejército de armaduras móviles de estandarte azul junto a unas aguilas gigantes y una nube azul que arrojaba rayos hacia las armaduras móviles de estandarte rojo, que se batían en retirada.
"¿Ganaron los buenos o los malos?" – se preguntó a Blu. Luego miró hacia atrás y vio que Perla, Julia y Jonathan miraban con los ojos abiertos como platos.
Una armadura móvil de estandarte azul aterrizó frente a Blu, se acercó a él y se quitó el casco. Era un gran guacamayo azul, que, a diferencia de Blu, tenía una impresionante fuerza, desarrollada por tantas guerras.
"Soy Kalshutein, líder del clan Fenrir" – le dijo, haciéndole una reverencia.
"Yo soy Blu, líder de mi familia" – dijo con el mismo tono que usó Kalshutein para presentarse.
Kalshutein rió.
"¿Quiénes eran esos sujetos?"
"Ah, eran guerreros del clan Rage, nuestros eternos enemigos"
Blu tragó saliva.
"¿Tienes algo roto?"
"Amh… no"
"¿Y ellos?" – Kalshutein señaló a Perla, a Julia y a Jonathan.
"Parecen estar bien" – contestó Blu, mirando a las demás armaduras móviles de estandarte azul que volaban sobre ellos.
"No te preocupes por ellos, no quieren hacerte daño" – le aseguró Kalshutein.
"Menos mal…" – murmuró Blu, aliviado.
Kalshutein sonrió, pero antes de que pudiera hacer otra cosa vio como el cielo comenzaba a brillar y a teñirse de color rojo.
"Algo anda mal" – murmuró él, colocándose su casco y desenvainando dos espadas – "¡Fórmense!" – gritó, y las demás armaduras móviles se formaron rápidamente.
En el horizonte comenzaba a elevarse un tornado.
"Santo dios…" – murmuró Blu al ver el tornado, pero no era cualquier tornado, era un tornado de fuego.
"¿Qué clase de magia es esta?" – se preguntó Kalshutein, impactado.
El tornado de fuego comenzó a moverse a toda velocidad hacia el barco, era tan rápido que incluso absorbió a varios guerreros, volviéndolos cenizas. El tornado también consumió a Jonathan y a Julia.
"¡Vuelen, aléjense todos!" – gritó Kalshutein, que estaba siendo absorbido por el tornado de fuego, sus ojos se volvieron amarillos y desapareció entre las llamas.
"¡Perla, vuela!" – gritó Blu, empujándola hacia el agua, mientras que también era absorbido por el tornado de fuego, que lentamente consumía todo el barco, hasta hacerlo estallar, y luego hundir sus restos.
Perla flotaba en el agua helada del océano, estaba inconsciente y malherida, tal parece que el tornado de fuego le había provocado una herida sangrante a la altura de la cadera.
Ella se desangraba lentamente, y nadie podía ayudarla…
Hasta la próxima actualización…
