Capítulo 10: La carrera.
-Blu-
Aquellos días en los que yo estaba con lo que más anhelaba y amaba ya eran bastante lejanos al día de hoy. A pesar de que ya ha pasado mucho tiempo, todavía siento que nunca olvidaré uno de los momentos más importantes de toda mi vida.
"¿Perla, te gustaría casarte conmigo?" – le pregunté a mi novia, arrodillándome frente a ella y ofreciéndole aquella hermosa flor.
"Blu, dijiste las palabras mágicas" – contestó sonriendo mucho y tomando flor – "Me encantaría ser tu esposa" – agregó colocándosela en la cabeza.
No sabía que hacer a continuación, pero por suerte Perla había tomado el inicio besándome con pasión. Aquella noche fuimos a nuestro nuevo nido y unimos permanentemente nuestro vínculo.
"Perla, estaremos juntos para siempre" – le dije.
"Hasta que la muerte nos separe…" – susurró ella.
"¡Soldado Blu!" – gritó alguien.
"¿Soldado? ¿Qué soldado?" – me pregunté.
"¡Arriba, es hora de levantarse!"
Abrí mis ojos para descubrir un cielo lleno de nubes. Hacía un frío letal. Miré a mi izquierda y veo que hay una armadura móvil observándome.
"¡Prepárate para seguir el entrenamiento!" – me grita, y por su voz me doy cuenta de que es Fiorela. Bardek no mentía, ella ha venido a observar a los novatos.
Me pongo de pie y miro a mi izquierda. Chaser no está ahí, ya debe de haberse levantado. Entonces miro hacia mi derecha y veo que todos están formados excepto yo. Se ríen de mí, a excepción Chaser y Bardek, quienes siguen serios.
"¡Silencio!" – grita Bardek con toda la fuerza de su garganta, y algunos novatos se sobresaltan por el susto.
Fiorela me agarra de la cabeza, me levanta bruscamente y me empuja hacia la formación. Bueno, debo admitir que no fue mi mejor impresión.
Bardek levantó sus alas metálicas y el campo de fuerza azul desapareció.
"¡Hora de entrenar!" – exclamó él.
Para el día de hoy los encargados del entrenamiento han preparado una inmensa pista de obstáculos con diez pasillos.
Nos ordenan en diez filas. Como somos cien novatos, son diez novatos por cada fila, y cada fila tiene que atravesar uno de los diez pasillos.
"Primero tendrán que pasar esta pista de obstáculos, pero tengan cuidado, si no prestan atención podrían resultar heridos" – nos dice Bardek – "Así que estén atentos, ya que no quiero cargar con sus traseros hasta la enfermería"
Los novatos, como antigua tradición, golpeamos nuestros pechos en señal de aprobación.
"¡Ah, casi se me olvidaba!" – agrega él – "¡El primero que llegue al final de la carrera tendrá el honor de entrenar con la hija del general!"
Me emocioné bastante al escuchar eso al igual que los demás novatos machos, y las novatas hembras se miran celosas entre ellas.
"Espero que pueda entrenar con la hermosa hija del general" – me susurra Chaser, riendo.
"¿Ya le has visto la cara?" – le pregunté – "Pensé que nunca se quitaba el casco"
"En realidad nunca se lo quitó en toda su vida, pero seguramente es muy bonita" – me contesta.
"O será tan horrible que no se quita el casco para ocultar su rostro" – comenté, y nos reímos.
"¡Muy bien, en tres… dos… uno!" – contó Bardek, y luego una esfera de fuego iluminó el cielo seguido por el sonido de una explosión – "¡A correr!"
Todos los novatos nos bajamos de nuestras plataformas y empezamos a correr hacia los pasillos, que están unos trescientos metros por delante de nosotros.
Faltando unos cien metros, el piso comienza a volverse resbaloso, y muchos se caen de bruces al suelo, incluyéndome a mí y a Chaser.
"¡Recuerden que el equilibrio durante la batalla es muy importante!" – grita Bardek.
Me pongo de pie y ayudo a Chaser a levantarse, y ambos nos apresuramos a alcanzar a nuestra fila, que estaba un poco adelantada.
Miro a Fiorela de reojo, y me vuelvo a caer, y me doy cuenta de que se está riendo. Sí, definitivamente no es mi mejor impresión.
Me levanto de un salto y sigo corriendo siguiendo a los novatos de mi fila.
Por fin llegamos a nuestro pasillo, somos la tercera fila en llegar.
Uno de los novatos se apresura a abrir la puerta, y al hacerlo un rayo de luz viene de frente y lo golpea, mandándolo a volar más allá de la plataforma desde donde empezamos la carrera.
Nos miramos entre nosotros, definitivamente aterrados.
"¡En una batalla, si tienen miedo morirán!" – exclamó Bardek, cuya voz resonaba por el aire.
Un novato entra en el pasillo y palpa el duro suelo con una de sus patas, al parecer no hay peligro. Entramos los nueve que quedamos.
Damos unos lentos pasos, hasta que comenzamos a caminar más rápido.
"¡Shhh!" – chistó Chaser – "Escuchen"
"¿Escuchar qué?" – le pregunto, y entonces una compuerta se abre por debajo de nosotros y nos caemos. Nos apresuramos a volar hacia arriba antes de que la compuerta se cierre y lo conseguimos, a excepción de otro compañero que se ha quedado atrapado ahí abajo.
Caminamos durante dos minutos sin perdernos por este laberinto, y entonces vemos un largo corredor, quizás de unos quinientos metros, que, pensándolo bien, debe de ser la salida, y que también debe tener trampas por todas partes.
Caminos diez metros, y entonces vemos unos agujeros en la pared, de las cuales sobresalen unas cabezas de metal. Son flechas.
Chaser agarra una piedra y la arroja hacia adelante, y de las paredes se disparan decenas de flechas.
A continuación agarra una hoja y la arroja, y esta vez no pasó nada.
"Ya entiendo" – dice él – "Tenemos que ser sigilosos, como en las especialidades de las rotaciones de ayer" – agrega, y todos lo felicitamos.
Caminamos lentamente entre los agujeros de la pared cuidando de que nuestras patas no hicieran ruido, o de que nos tropezáramos con algo.
Miro hacia adelante, y veo que hay piedras candentes en el suelo.
"Bardek, eres un desgraciado" – murmuré, y comenzamos a caminar sobre las piedras calientes, conteniendo los chillidos de dolor y ardor.
Pasamos treinta segundos de intenso dolor hasta que terminamos de pasar la sección de la trampa de flechas.
Nos sentamos en el suelo a acariciar nuestras patas, que se habían ganado varias ampollas.
"Hemos sido rápidos" – comenta Chaser – "Debemos estar en primer lugar, no creo que las demás filas hayan descubierto la forma de pasar todavía, más vale darnos prisa"
Nos ponemos de pie y caminamos de nuevo. Deben faltar trescientos metros.
"Recuerdo que Bardek dijo que podríamos resultar heridos, no que podríamos morir" – murmuré.
"Ya sabes como es Bardek, está loco" – dice Chaser – "Vayamos un poco más rápido"
Aceleramos el paso, y entonces comenzamos a temblar.
"¿Qué es esto?" – pregunta uno de los novatos.
"Una trampa" – le contesto, como si fuera obvio.
El suelo comienza a resquebrajarse y a caerse, revelando un precipicio lleno de espinas enormes. De arriba cae un inmenso chorro de agua, mojando nuestras alas e impidiéndonos volar.
"Es simple, si te caes, mueres" – dice Chaser, y comenzamos a caminar por el angosto pedazo de suelo que ha quedado. El agua ha provocado que se vuelva algo resbaloso.
Caminamos con mucho cuidado, y cuando estoy por decir algo, una chica se resbala y cae al precipicio con espinas.
Chaser, como si se tratara de un héroe o algo así, se arroja al precipicio detrás de ella.
"¡Blu, sujeta mis patas!" – me grita, y yo me tiro al suelo y lo sujeto justo a tiempo – "¡La tengo, súbannos ahora!"
Entre todos comenzamos a subir a Chaser y a la desafortunada chica.
"¿Estás bien?" – le preguntó Chaser a la hembra, que era amarilla y verde.
"Sí, gracias por salvarme" – dice ella, poniéndose de pie.
"Vale, sigamos" – digo yo, y en cuestión de minutos terminamos el recorrido del precipicio.
"¡Miren, ya casi llegamos!" – exclamó Chaser, y es ahí cuando otro rayo de luz viene desde adelante y lo golpea.
"¡Chaser!" – exclamaron todos, viendo como nuestro compañero salía volando cientos de metros hacia el horizonte.
Miramos hacia adelante, el resto del camino parece estar despejado. Damos unos pasos, y por detrás nuestro viene una inmensa ola de agua.
"¡Corran!" – exclamé, y salimos corriendo. En el suelo hay unas vainas, que, al pisarlas, se te atascan las patas en el piso.
Corremos a toda velocidad, y dos compañeros de nuestra fila caen atascados.
Llegamos al final del pasillo y abrimos otra puerta, revelando un pasillo aún más grande.
"¿Acaso esta cosa nunca termina?" – le pregunté a mi grupo, y entonces recordé que no había cerrado la puerta. Miro hacia atrás y veo que la ola ya casi nos alcanza, así que de un fuerte portazo la cierro justo a tiempo.
Al final de este gran pasillo hay una puerta brillante, es la salida definitiva.
Caminamos lentamente y atentos a nuevas trampas, y es entonces cuando vemos las otras nueve filas de novatos, que obviamente también han perdido compañeros.
"¡Rápido!" – grito, y todos salimos corriendo con todas nuestras fuerzas hacia la puerta final.
Las otras filas también nos persiguen y nos atacan.
Un novato contrincante me alcanza y se aferra de mis alas, tirándome con brutalidad al suelo, pero yo respondo rápidamente propinándole una patada en el rostro. Me pongo de pie, y derribo a otro novato que se acercaba a atacarme.
Mis alas siguen mojadas, pero entonces veo que a mi izquierda hay una antorcha. Rápidamente acerco mis alas a las llamas para secármelas y poder volar. A los diez segundos estoy listo, abro mis alas y comienzo a batirlas. Estoy volando lo más rápido que puedo, ya voy en primer lugar de nuevo.
Aterrizo a diez centímetros de la puerta brillante y miro hacia atrás. Hay una inmensa batalla entre todas las filas, se suponía que esto solo era entrenamiento, no un combate real, ya que veo varios cuerpos sangrando en el piso.
Por fin me decido, me acercó los últimos diez centímetros y abro la puerta de una patada. Del otro lado estaban Fiorela y Bardek.
"¿Tú?" – preguntó Fiorela con tono enojado – "¿Tú llegaste primero?"
"¡Increíble!" – exclamó Bardek – "¡Eres muy inteligente, nadie se ha dado cuenta de que había puesto esa antorcha para que puedan volar, eres único, soldado Blu!"
"¡Pero no es justo!" – se quejó Fiorela.
"¿Por qué no es justo?" – preguntó Bardek.
"¡Porque sólo él volaba!" – respondió con ira.
"¡Eso indica de que es mucho más listo que los demás!" – me defendió.
Ya pasaron cuatro horas desde la carrera. Me encuentro descansando en el nuevo campamento que hemos construido.
Me la paso pensando en la actitud de Fiorela, al parecer no se siente a gusto cuando me tiene cerca. Quizás le caiga mal, o muy mal. Es como cuando conocí a Perla, pero mucho peor.
"Te felicito" – me dicen por atrás, así que me doy vuelta y veo a Plutarch.
"Gracias" – le respondí – "No fue fácil, pero aquí estoy"
"Tu amigo, Chaser, está en la enfermería junto con los demás novatos de todos los grupos que resultaron heridos"
"¿Está bien?" – le pregunté, preocupado.
"Vivirá" – me contesta.
"¿No ha muerto nadie en el entrenamiento, verdad?"
"No, por suerte" – me contesta – "Ya he regañado a Bardek por lo duro que fue al diseñar las trampas de los pasillos, no te preocupes, no volverá a pasar"
Hablamos por otros cinco minutos, nos despedimos y yo voy a ver a Chaser en la enfermería, que estaba al lado de las tiendas del campamento de los novatos. A la derecha del campamento de los novatos está el campamento de los soldados reales, cuyo comandante se llama Seg.
Localizo a Chaser rápidamente, está recostado en una camilla con los ojos cerrados, aparentemente inconsciente. A su lado hay una chica mirándolo atentamente, es la chica a la que Chaser salvó cuando cayó al precipicio de las espinas.
"Hola" – la saludo, y me acerco un poco.
"Hola, ¿tú eres el ganador verdad?"
"Así es"
"¿Qué tal tu entrenamiento con la hija del general?"
"Fue aburrido, para ser sincero"
En ese instante Chaser abre los ojos.
"¿Quién ganó? ¿Murió alguien? ¿Qué fue lo que pasó?" – preguntó sobresaltándose.
"¡Tranquilo, todo está bien!" – exclamó la chica – "Tienes al ganador frente a ti" - agregó señalándome.
"¡Oh, Blu, has ganado, te felicito!"
"No podía haberlo hecho sin ti" – comento con modestia, porque en parte era verdad.
"¿Y tú estás bien?" – le preguntó Chaser a la chica.
"Sí, algo cansada, pero en general bien" – le contesta – "Yo me llamo Ayla, por cierto"
"Yo soy Chaser, y él es Blu"
Hablamos durante un rato más, hasta que Bardek nos ordenó que vayaramos a descansar.
Me acuesto en el mismo lugar que ayer, sólo que esta vez estaba dentro de mi tienda.
Comenzó a hacer frío, y me pregunté si Chaser y Ayla estarían bien en la enfermería, quizás tengan frío, pero entonces recuerdo que Plutarch estará por aquí esta noche, así que estarán en buenas manos.
Asomo mi cabeza a la entrada de la tienda y veo como el campo de fuerza azul rodea el campamento otra vez.
Otro día había terminado...
Aquí termina este capítulo...
Bueno, he estado explorando todos los Fics de la sección de Rio y veo que soy el único con un Fic tan raro como éste, por eso díganme si les agrada o no.
Hasta la próxima...
