Capítulo 11: El aviso de la guerra.

-Blu-

El sol de este mundo mágico se elevó por encima de la ciudad de Amkatar para poco después iluminar el campamento de entrenamiento.

"¡Arriba todos!" – gritó Bardek, entrando en cada tienda para despertar bruscamente a los novatos perezosos.

Por mi parte no tengo ni siquiera un poco de ganas de mover una pluma.

"¡Arriba, soldado Blu!" – me grita.

"No quiero…" – murmuré, y me aferré a mi manta.

"¿No quieres? ¡La hija del general te está esperando!"

"¿Fiorela?" – le pregunto, e inmediatamente me pongo de pie.

"Buf… tienes un aspecto terrible…" – opina Bardek.

"Casi no pude dormir anoche" – respondí bostezando.

"Ve a lavarte la cara, debes dar una buena impresión, ya que hoy designarán las próximas zonas de combate" – me informa.

"No te entiendo" – le digo – "¿Zonas de combate?"

"No puedo creer que todavía no lo sepas"

"¿Saber qué?"

"¡La guerra no ha terminado!"

Se me congelan las plumas y tragó mucha saliva. Voy a ir a la guerra, en donde me espera una muerte segura.

"¿Gu-Guerra?" – le pregunto, incrédulo – "¡Pero pensé que el ejército de Plutarch había acabado con los enemigos!"

"Sólo lo dijo para mantener la situación de la ciudad bajo control" – me contesta Bardek – "El ejército de Plutarch fue exterminado, sólo ha vuelto él con vida"

"Maldito seas, Plutarch" – murmuré.

"Te darán más información luego, ahora ve a entrenar, la hija de Plutarch te espera en la plataforma"

"A la orden" – contesto, salgo de mi tienda y veo como el campo de fuerza azul se desvanece.

Cerca del campamento hay un pequeño arroyo, así que me acerco para lavarme la cara para y despertarme un poco más. Me encuentro con la sorpresa de que unas hembras se están duchando, esto definitivamente es un espectáculo, pero no puedo concentrarme en espiar a unas hembras bañándose, ya que tengo una guerra esperándome.

Me levanto y me voy.

Me acerco al comedor del campamento, en donde nos sirven un frío desayuno de una comida parecida a unos cereales. Esto está pegajoso y tiene aspecto desagradable. Me niego a comerme esto.

"Te darán energía" – me dice Chaser, sentándose a mi lado junto con Ayla.

"Hola, Ayla" – la saludo.

"Hola"

"¿Se han enterado de las novedades?" – le pregunto a ambos.

"Iremos a la guerra, ¿verdad?" – pregunta Ayla, su tono revelaba un evidente miedo. Y a decir verdad, ¿quién no lo tiene ahora?

"Esto es una locura" – murmuré – "Si el enemigo ha exterminado a las tropas de Plutarch harán lo mismo con nosotros"

Agarro algo parecido a una cuchara, la introduzco en este asqueroso platillo y me llevo un bocado al pico. Tiene un sabor horrible, como si se tratara de queso con huevos podridos, pero peor. Sin embargo, al tragarlo, mi sueño y mi cansancio han desaparecido.

"Me siento como nuevo" – comenté – "Esto sabe horrible, pero funciona bien"

"Me alegra que te gustara el efecto" – dice Chaser – "Cómete un plato entero de esas cosas y tendrás más fuerza que el general Plutarch" – agrega, y entonces se lleva un bocado a la garganta y hace fuerza con sus alas, mostrando una gran musculatura. Ayla lo observa con interés.

"Vale, tranquilos" – dice Bardek, apareciendo de la nada – "No están en la liga de súper héroes, así que cómanse todo eso y luego vayan a la plataforma a patear traseros de otros novatos, hoy es día de campo de batalla libre"

"¿Campo de batalla libre?" – pregunto sin entender.

"Todos contra todos" – me contesta Ayla – "Es la parte más divertida del entrenamiento"

"Si con divertido te refieres a matarnos entre nosotros, entonces estás loca" – le digo, y Chaser se ríe.

"Tranquilo, solo tienes que evitar que te maten"

Me llevo otro bocado de esos asquerosos vegetales a la garganta, y entonces suena un silbato, y aparecen unas grandes armaduras móviles.

"El desayuno de los novatos ha terminado, es el turno de los soldados" – nos dice Ayla, y un soldado la aparta de un fuerte empujón.

"Oye, déjala tranquila" – le dice Chaser, poniéndose de pie frente a él. El soldado es mucho más grande.

"¿O qué harás?" – su voz es gruesa.

Chaser se queda en silencio.

"Lo suponía, unos principiantes como ustedes todavía no tienen el valor suficiente como para ir a la guerra" – dice el soldado – "Jefe Bardek, por favor, no los envíe al campo de batalla antes de terminar su entrenamiento, morirán todos"

"No tengo elección" – contesta Bardek – "Son órdenes directas de Kalshutein"

¿Kalshutein? ¿La armadura móvil que estuvo presente en la batalla en el barco? No puedo creerlo, Kalshutein sigue vivo, pensé que había muerto al ser absorbido por ese tornado de fuego.

Bardek nos ordena que vayamos a prepararnos para el campo de batalla libre, pero justo en ese instante, un fuertísimo relámpago hace temblar a todos.

"Maldición, creo que tendremos que cancelar la actividad de hoy" – dice Bardek – "Iré a hablar con Plutarch, ya vuelvo"

Chaser, Ayla y yo observamos a Bardek alejándose.

"¿Por qué no lo seguimos?" – propone Chaser.

"¿Seguirlo?" – le pregunta Ayla, confundida – "¿Para qué?"

"Quizás podamos averiguar algo de la guerra" – dice, y entonces aceptamos.

Seguimos a Bardek hasta unas escaleras que van por dentro de la tierra. La bajamos con cuidado y lo seguimos por varios pasillos oscuros hasta llegar a uno muy largo que tenía una gran puerta al fondo. Por alguna razón estaba lleno de guardias.

Bardek camina entre ellos y entra a aquella sala.

"No podemos pasar entre esos guardias" – dice Chaser – "¿Qué hacemos?"

"Tú eres el de los planes" – responde Ayla – "Piensa en algo"

Chaser mira hacia todos lados, en silencio y con su mirada atenta.

"Tengo una idea" – dice él – "Pero no les gustará, menos a ti, Ayla"

"¿Por qué?" – le pregunta ella.

"¿Ves a ese guardia de allá?" – le preguntó Chaser, señalando un gran guardia que estaba cerca de nosotros.

"Sí" – responde Ayla.

"Tienes que usar tus encantos femeninos para atraerlo, cuando eso pase, lo emboscaremos y le quitaremos su armadura y sus armas para entrar a esa sala"

"¿Y por qué no lo haces tú?" – le pregunta ella, obviamente enojada.

"No creo que a un macho le atraiga otro macho" – le contesta él.

"A menos que el guardia sea gay" – digo yo, y nos reímos lo suficiente como para que las cabezas de todos los guardias giren hacia donde estamos nosotros. Nos escondemos justo a tiempo.

"Vale, primera regla, prohibido hacer ruido" – dice Chaser – "Ayla, tu turno"

"Vale, pero no vean lo que haré" – dice ella, entonces se pone de pie y emite un silbido seductor varias veces hasta que el guardias la escucha.

Chaser y yo nos asomamos a ver que es lo que estaba pasando, y vemos como Ayla se despoja de su armadura con unos movimientos muy sensuales, dejando ver su cuerpo. Sin duda es muy atractiva.

"Amigo, creo que estoy enamorado" – me dice Chaser – "Sólo mira eso…" – agrega, señalando el cuerpo de Ayla, quien ahora estaba charlando con el guardia.

"¿Y cómo dices que te llamas?" – le preguntó Ayla al guardia – "Seguramente alguien guapo como tú tiene un gran nombre" – agrega, moviendo su cola de izquierda a derecha.

Chaser sigue con su mirada el sensual movimiento de la cola de Ayla sin parar.

"Eres patético" – murmuré.

"¿Es tan obvio que me tiene hipnotizado con su belleza?" – me pregunta Chaser.

"¿Te soy sincero? Eres muy obvio, trata de no mirarla tanto, se dará cuenta"

Chaser y yo nos hacíamos la misma pregunta, ¿cómo una hembra tan atractiva como Ayla podía ir a la guerra? Es decir, tendría que quedarse aquí. Que yo sepa nunca he escuchado que las mujeres vayan a la guerra, sólo iban para curar a los heridos y todas esas cosas, pero nunca al campo de batalla.

Lo que pasó a continuación fue inesperado. El guardia agarró a Ayla y la presionó contra la pared. La puso de espaldas y le levantó la cola, aparentemente para mirarle la parte íntima. Ella nos mira con rabia y es obvio que pide ayuda.

Chaser es el primero que se pone de pie, y de un rápido movimiento taclea al guardia. Ahora es mi turno, voy corriendo y me arrojo sobre el guardia, aplastándolo, aunque creo que por lo gruesa que es su armadura no ha sentido nada. Mis sospechas se cumplen cuando el guardia se pone de pie y desenvaina dos enormes espadas. Ayla se le acerca y aparenta querer besarlo, pero lo engaña y le propina una patada en la entrepierna. ¿Cómo no se nos ocurrió eso?

"La próxima vez irás tú" – le dice Ayla a Chaser.

Ambos nos damos vuelva y evitamos mirar a Ayla mientras ésta se pone su armadura de nuevo.

"¿Quién se disfrazara para entrar a la sala?" - pregunta Chaser.

"Yo enamoré al guardia, yo voy" – dice Ayla, quien se vuelve a quitar su armadura y ahora se pone la del guardia, que le queda muy grande – "Con suerte no lo notarán" – agrega, poniéndose el casco del guardia, que sólo deja su pico a la vista además de las ranuras de los ojos.

Asomamos nuestras cabezas y vemos como Ayla da unos largos y torpes pasos. Los otros guardias la miran y se ríen.

"¿Realmente estás enamorado de ella?" – le pregunto a Chaser, y él me mira.

"¿Y tú qué crees?" – me dice – "¿Has visto su rostro y sus piernas? Son una obra maestra"

Miramos hacia el pasillo de nuevo, Ayla se acerca a la puerta, pero de repente se abre y aparece a Bardek, quien agarra a Ayla del cuello y le quita el casco, luego se la lleva hacia el interior de la sala.

"¡Ayla!" – grita Chaser, y todos los guardias giran sus cabezas hacia nosotros.

"Eres un genio" – le digo a Chaser – "Estamos fritos"

Los guardias desenvainan unas enormes espadas y nos persiguen. Chaser agarra las dos espadas del guardia emboscado y me arroja una.

"¡Prepárate!" – me grita.

"¡Pero no quiero matar a nadie!" – exclamo yo.

"¡Lastímalos un poco, pero no los mates!"

Un guardia se abalanza sobre Chaser, pero él da un giro sobre sí mismo, liberándose, y luego le provoca un corte con su espada.

Yo intento hacer lo mismo, pero salió terrible.

Un guardia me da un fuertísimo golpe con su escudo y caigo de bruces al suelo.

Creo que la única forma de escapar de esto es volar, así que bato mis alas y me elevo en el aire. Un guardia me arroja una lanza que casi me arranca la cabeza. No, volar no es la mejor idea, así que aterrizo sobre un guardia, cuyo casco estaba muy mal diseñado, ya que le araño todo el rostro.

Nos arrinconan en una esquina, y más de veinte espadas y lanzas están a un centímetros de nuestras cabezas.

"¡Detengan esta locura!" – grita la voz de Bardek – "¡Bajen sus armas!"

"Bardek al rescate" – murmura Chaser.

"¡Y ustedes dos, par de locos, están en problemas!" – agrega el jefe, señalándonos a nosotros.

Bardek nos agarra con sus alas metálicas y nos levanta a los dos en el aire sin problemas. Nos arrastra hacia el largo pasillo de la sala en la que Ayla fue atrapada.

"Esperen aquí" – nos dice, y luego entra en la misteriosa sala de nuevo.

Esperamos unos cinco minutos, y entonces la puerta se abre y sale Ayla con una expresión horrible.

"¿Estás bien?" – Chaser se apresura a preguntar – "¿Te lastimaron?"

"Sólo una gran reprimenda por parte de Bardek y Plutarch" – contesta ella – "Adiós, chicos, los veo en el campamento"

Ayla se marcha, y Chaser insiste en seguirla.

"Si tanto la quieres, pues ve con ella" – le digo.

"Es que Bardek dijo que esperáramos aquí" – me contesta, y en ese instante la puerta vuelve a abrirse y aparece Bardek.

"Pueden irse, muchachos" – nos dice – "He convencido a Plutarch de que se ahorre el trabajo de darles una reprimenda"

Nos marchamos hacia la superficie de nuevo.

Debido a la tormenta que está azotando el campamento, lo único que hacemos hoy es charlar entre nosotros. Unas pequeñas vacaciones en mi opinión.

Ya es de noche cuando Ayla, Chaser y yo nos acercamos al comedor a recoger nuestra porción nocturna.

Los tres nos sentamos en una mesa muy alejados de la puerta, ya que por ahí entraba mucho frío.

"¿Qué te dijo Plutarch?" – le preguntó Chaser a Ayla.

"Que no lo volviera a hacer, eso fue todo"

En ese instante, puedo ver que una armadura móvil se acerca lentamente a nosotros.

"¿Me puedo sentar aquí?" – su voz es la de Fiorela.

"Claro" – le dice Chaser.

"¿Qué haces aquí?" – le pregunto yo – "Pensé que cenarías con tu padre"

"Está muy ocupado, tiene varias reuniones sobre la guerra y todas esas cosas" – me contesta, sentándose a mi lado.

"No sé si debería preguntarte esto, pero… ¿nunca te has quitado tu casco?" – le pregunta Chaser, y Fiorela lo mira. No puedo ver la expresión de su cara, pero seguramente debe de estar enojada.

"Sólo para ducharme…" – murmura ella, y nos reímos.

Un momento… Aquello significa que la única forma de ver el rostro de Fiorela es observarla mientras se ducha. Genial, irónicamente.

"Por cierto, ayer me diste una buena pelea" – me dice Fiorela – "Seguramente serás un gran soldado"

"Gracias, sólo hacía lo que podía"

Charlamos un rato más, hasta que aparecen Bardek y Plutarch informándonos que el enemigo está atacando desde el norte y el sur.

"En un mes terminarán su entrenamiento e irán a la matanza" – nos dice Bardek, y luego se va junto a Plutarch.

Nos despedimos, Chaser acompaña a Ayla a su tienda y Fiorela se va con su padre.

Una vez más observo como el campo de fuerza azul nos encierra otra vez, y mi peor miedo se ha cumplido, voy a la guerra.


Hasta la próxima actualización...