Capítulo 13: Salón de los Thales.

-Blu-

En la "oficina" de Bardek, en los túneles por debajo del campamento de entrenamiento…

"¡Idiotas!" – gritó Bardek sentándose en su escritorio, que estaba lleno de libros – "¡Pudieron haber muerto por su insensatez!" – agregó llenando un grueso vaso de madera con una bebida que echaba vapor a pleno.

"Vamos, Bardek" – le digo – "No ha sido para tanto" – y Fiorela me pisa la pata con discreción, indicándome que cierre el pico, pero ya es demasiado tarde, porque Bardek cierra su ala metálica y tritura el vaso de madera.

"¿Qué acabas de decir?" – preguntó él, y se pone de pie – "¿No es para tanto, dices?"

Tragué mucha saliva por los nervios.

"¡Ese asesino era un soldado de Skolgear, el líder enemigo!" – me gritó, y se me congelan las plumas – "¡No te asaré al horno sólo porque le has salvado la vida a la hija del general!"

"Perdónelo, jefe Bardek, el cadete Blu es algo testarudo" – dice Fiorela.

"¿Testarudo yo?" – le pregunto, y me vuelve a pisar la pata, y entonces me doy cuenta de que está tratando de salvarme el pellejo.

"¡Testarudo o no, ha puesto tu vida en peligro!" – exclamó él.

"¡Pero me ha salvado!" – gritó ella, aturdiéndome – "¡Además, yo fui la que salió primera y él me siguió, yo soy la culpable!"

"¡Hey, detén el carro, eso no es cierto!" – exclamé – "¡Jefe Bardek, la culpa es totalmente mía!"

"¡Blu, cierra el pico!" – exclamó ella, y a pesar de que no puedo ver su rostro por el casco, deduzco que está furiosa.

"¡No, tú ciérralo!" – le dije – "Aceptaré con firmeza las consecuencias de mis actos, jefe Bardek" – agregué.

Bardek se da vuelta y se dirige de nuevo hacia su escritorio. Toma asiento y se relaja las sienes con sus alas metálicas.

"Acabas de cometer un gran error" – me susurra Fiorela.

"Tranquila, no me pasará nada, además, ¿qué es lo peor que Bardek puede hacerme?"


"Esto apesta…" – murmuré, y me puse a lavar los retretes del baño del campamento de entrenamiento tal y como Bardek me lo había ordenado. Al principio pensé que sería fácil, pero ahora que estoy aquí esto es un asco.

"La próxima vez lavarás los retretes de toda la ciudad" – dijo él, y se alejó, dejándome solo en este apestoso lugar.

Mojo el trapo que me brindó el jefe para llevar a cabo mi trabajo, me acerco a uno de los cubículos, abro la puerta y lo que veo casi me provoca vomitar.

"¡Dios! ¿Qué acaso aquí nadie sabe usar un maldito baño?"

"¿Puedo pasar?" – me preguntó alguien por atrás, y por su voz reconozco a Fiorela.

"Este es el baño de machos" – le digo, y cerré la puerta del apestoso cubículo.

"No sabrán que soy hembra por mi casco" – me responde.

"Pues en ese caso, adelante, si quieres" – le respondí – "Pero cuidado por donde pisas, este lugar está hecho un asco"

Ella avanza lentamente entre el inmundo suelo y se apoya contra una pared.

"Eres un tonto" – me dice – "No debiste haber hecho eso"

"¿Por qué?" – le pregunté – "Te he salvado de tener que lavar el baño del campamento, y créeme, esta no es una experiencia digna de recordar durante el resto de mi vida"

"En realidad no me has salvado de nada, soy la hija del general, Bardek no me habría hecho nada al creerse de que yo era la culpable, y a ti te dejarían libre de lavar baños" – me dice – "Tonto"

"Diablos, ¿por qué no me dijiste que tenías planeado eso?"

Antes de que ella pudiera contestar alguien entra corriendo y se resbala con algo desagradable.

"Chaser, ten cuidado" – le digo.

"He oído de tu batalla con el asesino" – me dice él – "Y también escuché que le has salvado la vida a la hija de Plutarch"

"Así es" – le digo, y luego mojo el trapo con agua para seguir lavando el baño.

"¡Ajá, eres un picarón, amigo mío!" – me dice – "A pesar de que nunca le verás el rostro no me puedes negar de que te sientes interesado por ella"

"Chaser, cierra el pico"

"¿Por qué?" – me pregunta inocentemente, y luego mira a Fiorela sin reconocerla – "¿Y tú quién eres?"

"Nadie importante" – respondió ella creando una voz gruesa parecida a la de un macho.

"Pues entonces vete de aquí, estoy hablando con el lavador de baños" – dice, y entonces me golpeo la frente con mi ala.

"Vale, me iré" – dijo – "Hablaremos mañana, Blu" – agregó, y luego se marchó sin antes quitarse su casco y mirarme a los ojos por un segundo para no hacerme daño, como diciéndome que vaya con ella.

"Blu, tengo que decirte algo" – me dice Chaser, poniéndose serio de repente – "Es sobre Ayla"

"¿Necesitas más consejos de amor?"

"No, no se trata de eso" – me dijo, y luego dejó escapar un suspiro - "Está herida"

"¿Pero qué dices?" – le pregunté – "¿Quién la atacó?"

"Le dije que te habías escapado del campamento, y decidimos ir a buscarte" – me dice él.

"¿Y qué pasó?"

"Cuando nos acercamos al agujero por donde escapaste ella se tropezó y al caer tocó el campo de fuerza con su ala"

"Oh… Dios…" – murmuré, recordando que el campo de fuerza de Bardek desintegraba a todo lo que entraba en contacto con él – "Ha perdido su ala, ¿no es así?"

"En gran parte, sí, pero los curanderos dicen que pueden curarla en unos días"

"Maldición" – murmuré – "Lo siento mucho, Chaser, por mi imprudencia he provocado que tu novia pierda su ala"

"No es mi novia, pero estoy trabajando en eso" – me dice – "Y no ha perdido toda su ala, si no una parte" – agrega, de forma reconfortante.

"Una gran parte" – lo corrijo.

"Estaba de camino a la enfermería cuando escuché de tu batalla con el asesino" – me dice – "Todo el campamento lo sabe, y muy pronto toda la ciudad"

"Mira, no quiero que me tomen como un héroe, sólo fue una batalla y nada más" – le digo con modestia.

"Pero le salvaste la vida a la hija de Plutarch, es decir, si no te hubieras arrojado sobre ella esa lanza seguramente la hubiera matado al instante"

"En mi opinión Plutarch es demasiado sobreprotector con Fiorela" – le digo – "Siempre está detrás de ella, siempre la sigue, nunca le quita un ojo de encima"

"Eso es porque no conoces el pasado de este mundo, amigo mío" – me responde.

"¿Y por qué no me lo cuentas?"

"Amigo mío, yo no soy el indicado para relatarte tal historia, debes hablar con alguien adecuado"

"¿Con quién?"

"Con Plutarch" – me contesta – "Hablando de otra cosa, ¿quieres ir a ver a Ayla conmigo?"

"¿Todavía no puedes apañártelas con ella sin mí?" – le pregunto, y nos reímos.

"Lo que pasa es que seguramente intentará matarme, ya sabes, perder parte de una de tus alas no es algo fácil de aceptar"

Recuerdo que Fiorela quería hablar conmigo, pero Chaser necesitará ayuda para que Ayla no lo ahorque con su ala sana.

"Vale, iré contigo, terminaré de limpiar este lúgubre lugar después" – metí el trapo dentro de la cubeta y la dejé por allí. Me puse de pie y seguí a Chaser hacia la enfermería.

Durante el camino muchos novatos me observaban, no sé si con envidia, pero me seguían con una expectante mirada, como esperando a que diga algo sobre mi batalla.

"No dejes de caminar, Blu" – me dice Chaser – "Pronto pasaremos por la tienda del loco del campamento"

"¿Loco? ¿Y por qué le dicen loco?"

"Porque cree que puede ver cosas que otros no ven" – me responde, y entonces veo un ave con una ajustada armadura y unos ojos grises. Por su raro aspecto creo que tiene que ser "El Loco", según Chaser. Se acerca a mí cojeando con su pata izquierda y tiene un olor que me revuelve el estómago, no veo la razón de llamarlo "El Loco", pero deberían llamarlo "El Apestoso".

"Quieto" – me susurra con voz muy ronca – "No estas a salvo, campeón"

"¿Campeón?" – le pregunto – "¿Pero de qué hablas?"

"Ni siquiera sabes quien eres, campeón" – me susurra, y luego se acerca a mi oído – "Skolgear te está observando, gran guerrero, no estás a salvo aquí, ni nadie estará a salvo hasta que estés lejos de nosotros, quizás hayas salvado a la chica hoy, pero eso no sucederá dos veces, puedo sentirlo"

"¡Suficiente!" – gritó Chaser, y lo apartó de mí de un fuerte empujón – "¡Ve a crear pánico a otro lugar!"

'El Loco' simplemente se ríe, y se aleja hacia su tienda.

"Estoy confundido" – le digo a Chaser – "Y a la vez asustado"

"No lo escuches, hace lo mismo con todos"

Seguimos caminando hasta salir del campamento de novatos y entrar al campamento de los soldados verdaderos.

Al llegar todos me aclaman e insisten en que me asignen a sus escuadrones para la batalla. Nos acercamos a la tienda del comandante Seg, en donde soy felicitado por el mismo comandante.

"Eres único, guerrero" – me dice el comandante Seg, permitiéndome el paso hacia la enfermería – "Tu amiga espera"

"Gracias, comandante" – le digo.

Caminamos por un sendero rodeado de antorchas y entramos a una tienda blanca como la nieve. Hay otros dos machos por delante de nosotros.

"Lo siento, caballeros, no pueden pasar" – dijo la enfermera, rechazando la petición de los otros dos machos.

"Esto no acaba aquí" – la amenazó uno de ellos mientras se marchaba.

"Maldición, esa enfermera no nos dejará ver a Ayla" – le digo a Chaser, quien se preocupa de inmediato – "Se enojará aún más si no la visitamos"

"Tengo una idea" – me dice – "¿La intentamos?"

"Mientras no me haga lavar baños de nuevo, adelante" – le digo, y entonces Chaser se adelanta al escritorio de la enfermera sin esperarme.

"Hola, preciosa, estoy buscando a una amiga mía que ha resultado herida durante el entrenamiento" – dijo con tono seductor, ruborizando a la enfermera.

"Lo siento, pero no puedes-"

"Y quizá más tarde te invite a tomar unas copas al bar del campamento, y luego… ya sabes… estar solos en mi tienda…"

"Puedes pasar" – le dijo ella, sintiéndose algo excitada por el momento – "¿Luego nos vemos?"

"De acuerdo" – dice Chaser.

"¿Y usted, caballero, qué necesita?" – me pregunta la enfermera, que está muy ruborizada.

"Yo vengo con él" – le digo, señalando a Chaser.

"Entonces puedes pasar, y dile a tu amigo que lo esperaré en el bar muy ansiosa por esta noche" – me dice, y entonces saca un extraño espejo para ponerse guapa.

"Vale, se lo diré"

Seguí a Chaser por unos pasillos hasta que en un momento se detuvo en seco.

"¿Sabes que Ayla te ahorcará aún más si se entera de lo que le dijiste a esa enfermera?"

"Es un riesgo que debo correr por verla"

Caminamos por un minuto, siguiendo los letreros y cambiando de pasillos.

"Es esta habitación" – me dice – "Ayla está ahí adentro, y seguramente nos matará a ambos…"

"Todo saldrá bien, Chaser" – le digo, y entonces él observa un papel que está pegado a la puerta.

"Este papel nos dice el estado de Ayla" – dijo, y entonces comenzó a leer lo que los heruditos habían escrito como evaluación de la paciente.

"¿Buenas o malas noticias?" – le pregunté.

Chaser simplemente suspira, y una lágrima se escapa de sus ojos.

"Amigo mío, estamos muertos, dice que hay muy pocas probabilidades de recuperar su ala"

"¿No volverá a volar?" – le pregunté.

"Le pondrán un ala metálica, como la que tiene Plutarch..." – me responde, y eso me impresiona, no sabía que Plutarch tenía un ala metálica. Las consecuencias de la guerra.

"En ese caso tú entrarás primero" – le digo – "Ella te aprecia más a ti que a mí"

Chaser da un profundo respiro, abre la puerta y la cierra cuando está del otro lado.

Me apoyo contra la pared para adoptar una posición más cómoda, quizás esto lleve tiempo. Miro a mi izquierda y veo la cabeza de la enfermera asomada por la esquina del pasillo observándome, probablemente buscando a Chaser.

"Está ocupado consolando a su amiga" – le digo, y entonces se va.

Pasó aproximadamente una hora, ya estoy empezando a aburrirme, probablemente Ayla esté dormida, los heruditos debieron darle somníferos para que no sienta dolor.

Pero entonces empiezo a escuchar gritos desde adentro, los mismos son de una voz femenina, y no se escucha muy alegre que digamos.

La enfermera a la que Chaser invitó a salir se acerca a la puerta bastante preocupada.

"¿Qué está pasando ahí adentro?"

"Problemas de parejas jóvenes" – respondí, recordando que con Perla yo tenía los mismos problemas en los primeros días de nuestro noviazgo.

"Ya veo" – me dice, y por la cara que pone me doy cuenta de que no le agradó oír algo sobre Chaser y Ayla como futura pareja – "Avísame cuando se tranquilicen, debo suministrarle los medicamentos a la paciente, en unos días le colocarán su ala nueva"

"¿Te refieres al ala metálica?" – le pregunté.

"Sí" – respondió, y cuando estaba por marcharse, se escucha un fuerte ruido desde adentro – "¿Están peleando?"

"No creo, el ruido pudo provenir de afuera de la enfermería" – le dije, pero entonces se escucha otro fuerte ruido, esta vez sonó como algo de vidrio haciéndose añicos.

"¡Entremos!" – exclamó la enfermera.

Le di una patada a la puerta, y descubrimos a una furiosa Ayla intentando ahorcar a Chaser.

"¡Te dije que me mataría!" – exclamó él, tratando de contener sin lastimar a su amada.

"¡Ayla!" – exclamó la enfermera – "¡Detente en este instante!"

Ella deja escapar un extraño gruñido y muerde a Chaser en el hombro, apretando con tanta fuerza que incluso le sale sangre. Escucho la voz de Chaser, está pidiendo ayuda.

La enfermera se acerca rápidamente y aleja a Ayla, y ésta le muerde el ala.

"Lo siento mucho, Ayla" – murmuré, y tome un trozo de acero que estaba tirado en el suelo y la golpeé en la cabeza.

"¡No!" – gritó Chaser – "¿Estás loco? ¡Pudiste matarla con eso!"

"De nada" – le dije.

"¿Puedes ayudarla?" – le preguntó Chaser a la enfermera, quien simplemente se le acercó y lo abofeteó con fuerza – "¡Diablos! ¿Y eso por qué fue?"

"¡Me propusiste salir teniendo novia!" – exclamó ella, y volvió a abofetearlo.

"¡Ya basta, calma!" – ordené – "¡Dejemos esta charla para después!"

"¡Eh, cuidado!" – gritó Chaser, me di vuelta y vi que Ayla estaba sosteniendo un cuchillo y se acercaba a mí rápidamente.

La enfermera me empuja hacia un lado y saca una espada para contener a Ayla, que en mi opinión está en estado demencial por el momento.

"¡No la lastimes!" – le rogó Chaser, tratando de arrebatarle la espada a la enfermera.

"¡Chaser, ven acá!" – lo agarré de sus alas y lo empujé fuera de la zona de combate.

Un soldado entra por la puerta de la habitación de Ayla y se pone a gritar:

"¡Dos chicas peleando, dos chicas peleando!"

Inmediatamente lo empujé hacia afuera y le cerré la puerta en la cara.

Ayla es reducida rápidamente por la enfermera, quien agarra una jeringa y le aplica un somnífero para volver a dormirla.

"Vaya…" – murmuré – "No me dijiste que eras guerrera"

La enfermera envaina su espada y me mira.

"No sólo soy guerrera, muchacho, Capitana Dincyl a tu servicio" – me dice la enfermera, perdón, la capitana Dincyl.

Chaser se pone firme.

"Tranquilo, Chaser" – le dice ella – "No estamos en una formación o algo así"

"No entiendo esto" – le digo.

"¿No entiendes qué?"

"Eres muy joven para ser capitana, debes de tener unos cinco años más que yo"

"Me gané mi puesto por mis méritos, al igual que Plutarch se ganó su puesto de general"

"¿Conoces la historia de Plutarch?"

"Al cien por ciento" – me contesta Dincyl.

"¿Te importaría contármela?"

"Si me consigues una cita con tu amigo el muchachote apuesto sabrás cada detalle de la historia" – me dice Dincyl señalando a Chaser, quien está junto a Ayla.

"No suena muy difícil" – le dije – "Hecho"

"Así se habla, acompáñame, hablaremos en el lugar adecuado"

"Chaser, volveré luego" – le informo – "¿Tu hombro está bien?"

"Eso creo" – responde mi amigo, haciendo presión sobre su herida para que no pierda sangre.

"Luego te la revisaré" – le dice Dincyl – "Ven, Blu, sígueme"

Recorremos la mitad del campamento de entrenamiento hasta que llegamos a los correderos subterráneos secretos que llevaban a la oficina de Bardek. El recorrido duró unos quince minutos, durante los cuales fui aclamado por todo el campamento, a excepción de algunos "envidiosos", por así llamarlos.

"¿Para qué iremos a la oficina a la oficina de Bardek?" – le pregunté a Dincyl.

"No iremos a su oficina, iremos al Salón de los Thales" – me respondió.

"¿El Salón de los Salames?" – un fuerte interés creció dentro de mí – "¿Y eso qué es?"

"No es el Salón de los Salames, tonto, es el Salón de los Thales" – me corrige – "Es un salón secreto ubicado en lo más profundo del túnel, y es ahí dónde descansan los más grandes señores de la guerra de este mundo, Plutarch será enterrado allí a la hora de su deceso"

"¿Y para qué nos servirá revisar la futura tumba de Plutarch?" – le pregunté, y por un momento la idea de Dincyl me pareció tonta.

"Relatar la historia de Plutarch está prohibido, pero hay otra forma de que la sepas" – me contestó la capitana.

"En ese caso, te escucho"


Pido disculpas por el enorme retraso, es que aquí en donde vivo ocurrió una tragedia.

Hubo una tormenta, y después de la misma y misteriosamente un poste de luz se encendió en llamas, y la caja eléctrica estalló, y justo en ese momento mi vecina estaba hablando por teléfono y le estalló en la cara, llenándole el rostro de plástico derretido y quemándola mucho por la llamarada. Falleció.

Y para mejorarlo, todo el sector se ha quedado sin teléfono, sin Internet y sin luz, lo que me impidió actualizar hasta hoy.

Hasta la próxima.