Disculpad la demora, estuve tan ocupado por el tema de la Navidad y por otro fic de horror que estoy preparando que olvidé por completo esta historia :S!
Por otro lado, otra razón de la demora es que me fui de viaje a Brasil por quince días jeje. Tuve la hermosa experiencia de visitar Río de Janeiro. He visitado muchos de los lugares de la película Rio, por ejemplo, el Cristo Redentor.
Sinceramente aquella visita a mi país vecino, Brasil, me ha hecho recordar muchas cosas de la película.
Bueno, ya empecé a ser dramático, así que pondré el capítulo para que no se aburran.
Capítulo 15: Orden de marcha.
-Blu-
Me oculté detrás de unas rocas. Asomé mi cabeza para ver que un soldado se acercaba a Dincyl.
"Capitana, creí escuchar que había alguien aquí adentro además de usted" – le dijo el soldado.
"Pues, sector despejado" – dijo Dincyl.
"¿Está segura?"
"¿Acaso duda de su capitana, soldado?" – le preguntó Dincyl – "Retírate de inmediato"
"Sí, mi capitana" – dicho esto el soldado se fue con una respetuosa reverencia.
"Ya puedes salir" – dijo ella, y entonces salí de mi escondite.
Estaba por comenzar a hablar, pero entonces escucho unos gritos que provenían desde la superficie.
"Algo está pasando ahí arriba" – me dijo Dincyl – "¡Será mejor que regresemos rápido hacia la superficie!" – dicho esto ambos corrimos hacia la salida de la habitación subterránea.
Cuando llegamos a la superficie vimos que muchos de los novatos y de los soldados reales estaban festejando y cantando muy alegremente.
"Iré a hablar con Bardek" – me dijo Dincyl – "Mientras tanto, averigua que está pasando aquí"
"Está bien" – respondí.
Entre la multitud vi a Chaser, que estaba caminando junto a Ayla.
"¡Eh, Chaser!" – lo llamé, pero no me escuchó – "¡Chaser, por aquí!"
Se estaba alejando con Ayla, entre todos estos gritos era muy claro que no me escucharía. Probablemente también ellos me estén buscando a mí.
Eché a correr hacia donde estaba él. En el caminó me llevé por delante a muchos soldados, derribándolos al suelo. Obviamente, estaban tan cegados por el festejo que ni siquiera se daban cuenta de que yo los había tirado.
"¡Chaser!" – exclamé, y entonces mi amigo gira la cabeza y me ve.
"Ahí está" – le dijo a Ayla, y en ese entonces ella también se da vuelta. Llevaba su ala metálica, al parecer los curanderos lograron fundir su carne con el metal. Su ala metálica era muy vistosa, ya que era blanca reluciente, mientras que su otra ala era amarilla con los bordes azules. También llevaba una especie de bozal. Me imagino que se lo habrán puesto para que no mate a mordiscos a alguien.
"Hola" – me dicen ambos. La voz de Ayla se escucha diferente por su bozal.
"Hola" – respondí, y entonces miré el ala de Ayla – "Lamento lo que te pasó"
"Ya me acostumbraré" – me dice, y entonces me siento muy mal. Si yo no hubiera salido a curiosear ella ahora tendría su verdadera ala. Ni me imagino el dolor que debió sufrir cuando perdió parte de la antigua. Y lo peor, todo fue por culpa mía.
Chaser me mira, y luego mira a Ayla.
"Sé lo que estás pensando" – me dice – "Crees que lo que pasó con mi ala es tu culpa"
"De hecho lo es" – dijo Chaser secamente.
"Salimos a buscarte porque nos preocupamos por ti, Blu, para eso están los amigos" - reflexionó ella – "Y estoy segura de que harías lo mismo por mí"
"Por supuesto" – contesté, aunque no quería perder una de mis extremidades – "Entonces, ¿amigos?"
"¡Amigos!" – exclamó ella, y entonces choca su ala metálica contra la mía en señal de amistad.
"La próxima vez no uses tu ala metálica para chocarla" – le dije a la chica.
"Perdón, ¿te dolió mucho?"
"Sólo un poco" – respondí, pero mi ala estaba ardiendo a más no poder.
"Bueno, basta de charla, vamos a averiguar qué está pasando aquí" – dice Chaser, y entonces comenzamos a caminar en busca de alguien que pueda responder a nuestras preguntas.
Cuando nos acercamos a un estandarte enorme rodeado de antorchas escuchamos que alguien estaba bramando.
"¡Es el comandante!" – exclamó Ayla, caminando hacia adelante con Chaser detrás de ella como siempre.
Nos abrimos paso hasta llegar donde estaba el comandante Seg.
"Buenas noches, comandante Seg" – lo saludé, y le hice una reverencia.
"¡Deja las formalidades, muchacho, estamos celebrando!" – exclamó el comandante – "¡Por el supremo y todopoderoso matrimonio de nuestros dioses Eonor y Anaya, esto es genial!"
"¿Quiénes son Eonor y Anaya?" – le pregunté a Ayla.
"Nuestras dioses, nuestras deidades" – respondió ella – "Anaya es la diosa del amor, la fertilidad y es la señora del sexo femenino en nuestro mundo, mientras que Eonor es el dios de la guerra, la ira y es el señor del sexo masculino"
"¿Amor y fertilidad junto con guerra e ira?" – Blu no estaba de acuerdo con esa unión, ya que Anaya era totalmente diferente a Eonor – "¿Qué clase de unión es esa?"
"Su amor es más fuerte que sus diferencias" – dijo Ayla en respuesta.
"¿Qué acontecimiento se celebra aquí?" – le preguntó Chaser a Seg.
"¡Vamos a la guerra!" – respondió el comandante.
"¿Y eso es algo que celebrar?" – le pregunté, porque en realidad para mí eso era algo malo. No quería morir, todavía soy muy joven para eso.
"¡Pues claro que es algo por lo que celebrar!" – respondió el comandante – "¡Nosotros extinguiremos al clan Rage de una vez por todas!"
"Suena divertido" – opinó Ayla.
"¿Le llamas interesante a la idea de ir a la guerra? ¿A la idea de que te claven una lanza en las pelotas y te saquen todas las tripas? ¡La simple idea de ir a la guerra me revuelve el puto estómago!" – grité.
"Primero que nada, amiguito, soy una chica, yo no tengo pelotas" – Chaser se tapó la cara, pero era evidente que se estaba riendo – "Y segundo, será muy divertido, escucharás los sonidos de las espadas y escudos chocando, como si fuera una canción"
"Es cierto" – como siempre, Chaser apoyando a Ayla.
"Pues en mi mundo la guerra es algo atroz, muere mucha gente, hay hambrunas y todas esas cosas"
"¿Qué es una hambruna?" – preguntó Ayla sin entender.
"Es cuando un país se queda sin comida y sus habitantes sufren hambre" – respondí.
"¿Un país?" – Ayla no entendió – "¿No querrás decir un clan?"
"En mi mundo los territorios no se llaman clanes, Ayla, se llaman países"
"Tu mundo es muy extraño" – observó Chaser.
"¿Y el tuyo es el más normal?" – le pregunté, y los tres nos reímos.
"¡Atención, señoritas!" – rugió una voz.
"Es Bardek" – dijo Chaser – "No me impresiona que el cabrón venga a arruinar una fiesta"
"¡Partiremos al frente a la primera luz del alba!" – gritó, y entonces apareció Dincyl detrás de él.
"Jefe Bardek, debo hablar con usted" – le dijo la capitana.
"De acuerdo, hablemos" – dijo Bardek.
"En privado" – agregó Dincyl.
"Vamos a mi oficina"
"¡Has enloquecido!" – le gritó Dincyl a Bardek – "¡La mayoría son solamente unos novatos, y ya los quieres mandar a morir!"
"¿Crees que yo di la orden de partir al frente, capitana?" – le preguntó el jefe.
"¿Y quién más lo haría?" – preguntó ella.
"Recuerda que hay alguien que es mucho más superior que yo, y también más superior que Plutarch" – dijo Bardek – "Kalshutein"
"Ese idiota ha enloquecido, aún más que tú" – dijo ella – "¿Por qué no te opusiste?"
"Lo hice, Dincyl, pero Kalshutein está tan cegado con el deseo de eliminar al clan Rage de una vez por todas que no es capaz de darse cuenta de los desastres que sus decisiones están provocando" – se defendió Bardek – "¡Por las tetas de la bellísima Anaya, esto es un gran desastre!"
"Tienes que hacer algo, sólo míralos, son jóvenes, tienen mucho que aprender, no es por ser pesimista, pero no llegarán con vida al frente con lo poco que han aprendido" – dijo Dincyl – "Apenas si saben blandir la espada, no están preparados para la guerra, no todavía. Morirán todos si los envías al frente"
"Tus palabras son ciertas, capitana, pero lamento informarte de que nada puedo hacer para evitar esto" – dijo Bardek en respuesta – "Podríamos entrenarlos un poco durante el viaje"
"Estarían exhaustos" – respondió la capitana – "No quiero ver a mis colegas muriendo sin siquiera poder defenderse, es patético"
"Lo es, capitana" – Bardek estuvo de acuerdo – "Hablaré con Kalshutein lo antes posible, quizás podamos hallar una solución"
"Te lo agradecería si lo hicieras" – dijo ella – "Iré a la armería, comenzaré a organizar las cosas, la alerta de batalla fue tan inesperada que ni siquiera pudimos preparar las armas"
"En ese caso, mi ayuda estará de su parte, capitana" – dijo Bardek – "Sin duda creo que necesitarás otras dos alas para preparar todo"
"Su ayuda me vendría bien, jefe" – aceptó Dincyl, y entonces, ambos tomaron rumbo a la armería subterránea.
Fue algo corto, lo sé.
Hasta la próxima.
