Lagrimas y sonrisas...

La luz ambarina de la recepción del edificio me calmó un poco. Habían algunos chicos de mi edad, con sus Pokemon, charlando, listos para salir. Me sequé las lagrimas y caminé hacia la puerta. La recepcionista, Monique, al parecer notó lo que me pasaba, y antes de que yo saliera, me puso una mano en el hombro y me susurró:

-Dulzura, Lu, no te preocupes. Todos los chicos salen de aventura a tu edad. Es parte de crecer. Asi que relajate, que mañana es un buen dia.

-Ya lo sé... Es que... Bueno, me da tristeza por mi madre...

-Shh.-me interrumpe ella.-Ella estará bien. Recuerda que ella también fue entrenadora. Es muy fuerte, siempre lo ha sido. Tu tambien lo eres. Asi que sigue. ¡Mañana te vas de aventura, señorita graduada!

Sonrío un poco y llamo al Eevee. Me despido de Monique y salimos por la puerta. Entonces me doy cuenta de que está haciendo mas frio de lo normal. El invierno llegará pronto. Me dirijo hacia el estacionamiento de bicis junto al edificio. Tomo la mía, de color menta con una cesta adelante. Coloco a Eevee en la cesta y me monto en la bici. Salgo pitando y llego hasta la plaza, donde bajo la velocidad y me cruzo con Alice, mi rubia amiga, en su bicicleta color violeta, con un diminuto Riolu con un lazito en la cesta. Me sonríe como no lo hacia desde que sus padres le compraron entradas para The Teenagers, una banda popular en Teselia, hace 5 años.

-¡Lucy!- Me grita, agitando la mano, mientras yo me acerco a ella. Luego salimos hacia la escuela, donde nos graduaremos esta tarde, antes de ir de aventura. Charlamos acerca de nuestros Pokemon, sobre lo que hicimos cuando los conseguimos, sobre lo que pasará en la tarde, entre otras cosas. Su cabello dorado vuela con el viento, y para cuando llegamos a la escuela, lo tiene esponjado. Se pasa el peine 3 veces y está como nuevo. Estacionamos las bicis en el estacionamiento junto al edificio de secundaria, bajamos a nuestros Pokemon y nos dirigimos al salón, donde nos esperaban cosas que jamás imaginamos...