Ese chico llamado Darius es extraño.

—No me da buena espina, Lucy...—Me había dicho Alice cuando le vió por primera vez, en la feria de Nimbasa City, y él habló sobre que quizás, los ladrones (porque no tenían otro nombre, eso eran) del equipo Plasma, el mismo equipo al que había pertenecido mi padre, tenían razón en eso de "Liberar a los Pokémon".

Es que es extraño, yo me entiendo con Eevee, y Alice con Riolu, pero eso de 'escucharlos hablar' suena raro, pero es que hay algo que hace que no golpee a Darius, ese cabello rojo que le llega salvaje hasta los hombros, esos ojos tan brillantes y misteriosos, y esa sonrisa tan hermosa, además de esa oratoria tan sorprendente para un chico que no debe de ser mayor que yo.

Me sorprendo al verlo frente a la Rueda de la Fortuna en Nimbasa City.

—Subamos—me dice.

Subimos a la Rueda en silencio, sin decir ninguna palabra, en primer lugar fue él quien me invitó. Ya arriba, yo quería, mejor dicho, debía al menos preguntar algo.

— Darius, tu... Me gustas mucho, pero... ¿Quién eres en realidad, Darius? — Susurro, lo suficientemente alto como para que me escuche.

—Déjame confesártelo, Lucinda— me dice. Esa manera en que nunca me llama Lucy, sino Lucinda, porque cree que un nombre tan bello como el mío no debe ser reemplazado por un apodo, lo hace más irresistible y "chapado a la antigua".

Se acerca suavemente a mí. Se sienta a mi lado, me agarra ambas manos y antes de darme cuenta, Darius está besándome, un beso suave y dulce, dándome a mí, Lucinda Armonía, una sensación impredecible. Pero extraña y, a la vez, irresistible. Sus labios se sienten como una descarga electrica en los míos, mientras yo siento que me estaba derritiendo, volviendome fuego, lava ardiente.

Una sensación muy Darius.

Cuando se separa de mí, Darius se me acerca y con un beso en la mejilla, me susurra.

—Soy el líder del Equipo Plasma—

Yo no se que pensar. Eso es imposible, pues, aunque el Equipo Plasma hubiera resurgido, alguien tan considerado, amable y dulce como Darius no podría formar parte de algo así. Entonces recuerdo a papá. Él, según mamá, era muy dulce, pero enigmático, como Darius. Y también fue lider del Equipo Plasma...

-Da... Darius... Tu...- Tartamudeo, mientras mis ojos se llenan de lágrimas de tristeza, sorpresa, dolor y traición.-¿Por qué no me dijiste? Yo... No... - Y sucumbo al llanto en los brazos de aquél a quién amo, pero no puedo amar.

Así estamos, yo llorando, él abrazandome sin decir nada, hasta que llegamos al final del paseo. Me separo de él, entonces me seco las lágrimas y miro su rostro lleno de tristeza. Entonces, habla.

-Lucinda. Debes saber que en un futuro cercano, hemos de enfrentarnos, aunque no queramos.- dice. Entonces, saca de su bolsillo una cadenita dorada, con un relicario ovalado. En el relicario esta grabado un dibujo de una llama, junto con estas palabras:

"Lucinda: trata de ir siempre mas alto.

Con amor,

Darius"

-No digas nada.-Susurra, dandome el relicario.- Haz como si no te lo hubiera dado, pero... Úsalo, ¿si?-se detiene y se sonroja. Luego agrega- Si Ghechis se enterara...

Yo asiento, agarro el relicario, me lo pongo y lo escondo bajo la chaqueta café. Luego de eso, Darius me levanta, me atrae hacia si, me besa de nuevo, volviendome fuego por instantes, se separa de mí y se va. Me quedo sentada allí, sonrojada, pensando en lo que había pasado. Pensando en la confesión, en el beso, en el relicario que estaba escondido entre el sueter y la chaqueta...

Pensando en Darius.

Me levanto, y entonces me percato de que había alguien observandonos.

Alice lo vio todo.